Pero lamentablemente, el gol no solo abrió el camino en cuanto al resultado, sino que lo abrió en cuanto al desarrollo, ya que ahora contábamos con un hombre de mas, y digo lamentablemente por la forma en que quedamos en superioridad numérica: al parecer Lodeiro le dijo algo a Lenis luego del gol, provocando una escena bochornosa, donde el colombiano perdió el control y fue expulsado correctamente. Es decir, por un lado es innegable la felicidad porque Lenis nos complicó en el primer tiempo y con el resultado a favor y con un hombre de mas, si éramos inteligentes podíamos cerrar el partido, pero por otro lado perdió el fútbol, ya que la violencia no hace mas que ensuciar este deporte.
En los segundos 45 minutos se vio todo desvirtuado, con un árbitro devorado por los acontecimientos, y además con la fractura de Ham, cuyo gol fue pura desconcentración propia, que le deseamos la recuperación cuanto antes, y no tengo dudas de que Carlitos no fue con intención de lastimar a nadie, él no volvió a la Argentina para eso, sino que vino a abrir partidos totalmente cerrados y complicados como este, aunque una estrella de su categoría tendría que dar el ejemplo y no ir de forma tan brusca, algo que sin dudas es un gran defecto de nuestro fútbol, donde muchos futbolistas no piensan de qué forma van a disputar una pelota, y si hasta Tévez lo hace...
Como se dijo anteriormente, el Apache abrió el marcador y el escandaloso episodio de Lenis nos permitió jugar mas tranquilos el complemento, donde conseguimos obtener mas elaboración y encontrar los espacios para liquidar la historia, que venía bastante desfavorable, pero como San Martín cruzó los Andes enfermo y en camilla, el Apache jugó con dolores en su cintura, y ganó un partido que pareció una guerra. Que haríamos sin vos, Carlitos.
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