miércoles, 18 de noviembre de 2015

¿UN DEJA VU?

 En el 2011, en Barranquilla, por la cuarta fecha de las Eliminatorias se enfrentaban Colombia y una Argentina necesitada de puntos, donde la continuidad de Sabella estaba en duda y el juego y los nombres no terminaban de afianzarse. Pero luego de esa victoria cambió algo: empezó a consolidarse un grupo, la armonía en la selección se quedaría para siempre, y la relación con el hincha argentino empezaba a cambiar luego de cada victoria a partir del triunfo en suelo colombiano. 
 Martino y su selección llegaron de forma muy parecida al estadio del Atlético Junior, con preocupación por la urgente necesidad de una victoria, pero en el fondo no había una gota de miedo: se sabía que jugando como con Brasil y ajustando algunos detalles, se podía dar el primer triunfo. Y Argentina claramente no tuvo nada de miedo, jugó un partido inteligente, supo como arreglárselas sin Messi y neutralizar a un gran equipo.
 Como hace poco mas de cuatro años el 2-1 ante Colombia despejó dudas y confirmó certezas, este triunfo por 1-0 nos confirma que se puede jugar sin Messi: al principio, presionando arriba, luego con un estilo mas conservador pero sin dejar de jugar, Argentina atacó los espacios que dejaba Colombia, y lo tuvo a un Biglia impecable, cortando y jugando, siendo clave en la recuperación y circulación, e hizo lo único que le faltaba: llegar al área y convertir. Banega fue el que manejó los hilos de este equipo, siendo la conexión entre el doble cinco y los tres atacantes, y no es un organizador de juego, un enganche que haga la pausa, pero supo perfectamente como conducir las transiciones rápidas en ataque. Di María y Lavezzi no se parecen a Messi, por lo tanto, no se le puede pedir a ninguno de los dos que lo reemplacen, no por que sean malos jugadores, sino que es una cuestión de características, por eso Martino acertó en imponer un planteo acorde a los nombres, sin imponer al sistema por encima de los jugadores, y tanto el "pocho" como el "fideo" jugaron como wines antiguos, haciendo la banda y llegando libres por los costados cada vez que Argentina hacía la transición de defensa-ataque. Mientras que la dupla de centrales una vez más volvió a consolidarse. 
 Pero a pesar de la satisfacción, injustamente se volvió a sufrir, esta vez, sobre el final, pero la suerte, un factor fundamental que a veces está de tu lado y a veces del contrario (nunca se puede saber de que lado estará, por eso lo ideal siempre es no depender de ella), estuvo de nuestro lado. Y ese es un aspecto a corregir: que con tan poco, nos hagan sufrir tanto. Con Brasil pecamos la única jugada elaborada del rival, y acá estuvimos a punto de padecer la única clara de Colombia, que además fue un error propio, sin quitarle sus virtudes al rival. Pero lo mas importante es que se encontró el equipo, la forma de jugar sin Messi, y ahora el desafío es ubicarlo a Lionel en el once. 
 La paciencia es un factor fundamental, y lamentablemente es algo que no abunda. Con la paciencia, el trabajo tiene tiempo de crecer, y este equipo va creciendo a medida que pasa el tiempo, en juego y en resultados. El ciclo de Sabella se miraba de reojo, pero el tiempo hizo que se lo termine mirando a Sabella como si fuera rubio y de ojos celestes. Ahora se dudaba del trabajo de Martino, y cada vez se duda menos: el tiempo cada vez mas le da la razón. ¿Un deja vu?

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