lunes, 21 de noviembre de 2016

BOCA 1 ROSARIO CENTRAL 1: HAY QUE CORRER EN EL BUEN SENTIDO

 Como tuve que hacer en el triunfo de Argentina por 3-0, nuevamente tengo la desgracia de referirme a temas que genera el fútbol sin que pertenezcan a él, y no poder hablar de lleno acerca del deporte que más nos apasiona a todos los argentinos (¿será así nuestra idiosincrasia, que generamos un show descontrolado producto de una demagogia insaciable?). En este caso, quiero citar a Arrigo Sachi, donde en su libro "Fútbol Total" nos dice que antes de un buen futbolista es menester ser un buen profesional. Los mejores del mundo como Guardiola, Mourinho, el mismo Sachi, han tenido episodios problemáticos con estrellas mundiales por su mala conducta, y eso es porque tienen la personalidad y la buena conducción para manejar planteles: para ellos el fútbol es cosa seria, y si algún dirigido estaba falto de responsabilidad con el club, le faltaba el respeto a sus compañeros o a los rivales, Pep, por ejemplo, lo invitaba a comer, y si la situación no cambiaba, ese jugador debía marcharse, llámase Samuel Eto´o o Zlatan Ibrahimovic. 
 Si Coudet desea ser un buen técnico debe aprender ellos, hacer algo con el excremento de profesionalismo y valores humanos de Teófilo Gutiérrez, que ni siquiera le tiene respeto a los hinchas de Central (ya no juega más en River, ahora en la camiseta tiene bastones y no una banda), que le falta respeto a los rivales, que no es ni inteligente para ser consciente del caos que generó y cuando se va a las duchas sigue provocando, que tiene antecedentes de "patoterito" nivel avanzado llevando armas de juguete en el bolso; en síntesis: una verdadera basura que viene de Colombia a traer más porquería de la que ya hay en nuestro fútbol (vino de Europa: ¿lo habrán echado?), un irresponsable que deja con 10 a sus compañeros y le falta el respeto a todos. Ahora bien, lo que hicieron los jugadores de Boca fue entrar en un juego que nos demuestra que pasan estas cosas debido al subdesarrollo de nuestra mentalidad como sociedad: al final, le dimos el gusto de salir perjudicados, cuando hubiera sido mejor cerrarle la boca a goles estando con un hombre más; y que así quede aún más expuesto, que sus actos nefastos le produzcan infelicidad. Y Centurión querido, si te vas a ganar una expulsión que valga la pena, no le des un empujoncito... ni siquiera tuvimos viveza para eso, por más morbo que suene. 
 Hablando un poco de fútbol, vale y mucho la pena volver a hacer referencia al maestro italiano mencionado anteriormente, quien introdujo un cambio cultural en el fútbol de su país: además de que empezó a fomentar la marca en zona y dejar de utilizar la individual, desarrollar tácticas ofensivas y dejar de hacer hincapié en el famoso catenaccio, también se esmeró en algo clave: primero estaba lo colectivo y luego lo individual, y la técnica debía adquirirse en el juego y no como un mecanismo ajeno a ello. Y vale la pena agregar algo más: los rondos los entrenaba con pleno movimiento antes de recibir la pelota, porque en plena posesión era contraproducente que sus jugadores se habitúen a estar quietos, necesitaba movilidad para que así sea en el partido. Si Boca no juega bien es porque tiene jugadores dotados técnicamente pero aparecen de forma aislada: lo mejor del xeneize fueron las arremetidas provistas de anarquía (el esfuerzo de Benedetto, las corridas de Fabra, las ganas de Tévez, el corner olímpico de Pavón), pero cuando es hora de hacer circular la pelota es un equipo pálido, que no genera nada, y eso es porque no hay ideas, los receptores están quietos y el portador no tiene una ayuda fructífera. Central es un equipo distinto: llegan jugadores corriendo al vacío (no es lo mismo recibir la pelota en movimiento que estando parado), hay triangulaciones, cambios de frente; por lo menos hasta quedarse con 10, donde luego se cuidó y salio a esperar algún error en el fondo de Boca. 
 Otra cosa que Sachi manifiesta en su escrito es que primero se juega al fútbol con la cabeza y luego con los pies, que estos no son nada más que un procedimiento para llevar a cabo lo que hace la mente. Si hay alguien que comprendía eso a la perfección era Riquelme, alguien que no vendría nada mal en este momento: Fabra puede ir hasta el fondo dejando en el camino a tres jugadores alguna jugada, pero no puede hacerlo todo el partido, no se puede depender todo el tiempo de que alguien se inspire y pasar la pelota de forma inofensiva dejando correr el tiempo; eso no es una buena posesión del balón. Y otro dilema que sigue sin ser resuelto es la superpoblación en determinados puestos y la escasez de personal en otros: trajimos a Barrios y a Pérez (casi olvidándonos de que Gago estaba en el plantel) y no tenemos recambio para Pavón o Centurión (sigue entrando Zuqui para jugar en esa posición, ¿y a Solís para que lo compraron?); y ocurren cosas como las de ayer, ya que era un partido para Gago pero optamos por Sebastián Pérez (a veces, cuando hay mucho para elegir, no puede elegirse bien), que no pudo cambiar la ecuación. 
 Y para finalizar, esta es una cosa que hace de Arrigo Sachi un mentor del balonpié y también hombres como Jurgen Klopp: según ellos, para asistir al estadio la gente paga una entrada o una cuota social, y por eso los equipos deben pensar en ellos y darles espectáculo. No pensaron en eso los jugadores de Boca que fueron al tumulto (pudo haber más de un expulsado si lo disponía el árbitro), y tampoco hacen nada por ello si no corren usando la cabeza, es decir, correr para desmarcarse, tirar una pared, buscar el espacio. 

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