viernes, 25 de mayo de 2018

LA LISTA NO ES EL PROBLEMA

Argentina ya tiene los 23 nombres que van a representarla en el mundial, y si bien puede haber disidencias como la no inclusión de Centurión e Icardi, entre otras que según el criterio futbolístico de cada uno pueden variar, el criterio que vale es el de Sampaoli y su cuerpo técnico, y decidieron que estos 23 son los mejores. Pero el problema no radica en los nombres convocados, sino en como homogeneizarlos en un funcionamiento estable.
 Un ejemplo claro es la convocatoria de Ansaldi. Nadie niega que puede ser un lateral de buen rendimiento en el fútbol europeo y que es una pieza muy útil al poder jugar tanto por la derecha como por la izquierda, pero son muy pocas las participaciones que se le pueden contabilizar en la selección. Si le toca jugar en el Mundial tendrá que conocerse con sus compañeros dentro del campo sin ningún margen de adaptación, y en un equipo que todavía no anda solo, sino que está en proceso de formación. Está muy clara la idea que tiene el entrenador (ya la demostró en la Universidad de Chile y en la selección andina), pero todavía no se pudo desarrollar en el seleccionado argentino.
 Es por estos motivos que las chances de llegar lejos en la copa del mundo para Argentina son muy inferiores con respecto a equipos como Brasil, Alemania o España. Argentina no es un equipo consolidado, hay futbolistas que todavía deben entender el mensaje del técnico (Armani, quien ante la trágica lesión de Romero tiene chances de ser el arquero titular, nunca jugó un partido en la selección) y algunos llegan tocados (Biglia, Aguero, Mercado).
 Lo de Romero es una noticia fatídica porque se perdió nada más ni nada menos que al arquero titular, que puede gustar o no (desde el 2014, a nivel clubes disputó nada más que 40 partidos), pero iba a jugar su tercer Mundial custodiando los tres palos ininterrumpida e indiscutidamente. Si hay bronca de parte de Romero por haber sido desafectado y no haberlo esperado como con otros jugadores, hay que tener en cuenta que la situación es distinta, ya que en casos como el de Biglia van a estar disponibles desde el comienzo mundialista, en cambio lo del jugador del Manchester era duda hasta el final, y Sampaoli no puede darse el lujo de comenzar la competición con 22 jugadores.
 Un párrafo aparte se merecen los de la camada que vienen luchando por conseguir un título: tanto Messi (podría disputar el Mundial de Qatar 2022), como Higuaín, Aguero, Di María, Biglia, Rojo, Otamendi y Mascherano van a jugar su última Copa del Mundo, y tienen una última oportunidad de conseguir el deseo tan anhelado. Las condiciones no son las más óptimas: se viene de varios cambios de entrenador, de papelones dirigenciales que explican porqué la selección no sale campeón hace más de 20 años. Pero muchas veces el fútbol entrega sorpresas y así como en el 2014 apareció Enzo Perez con grandes actuaciones y se consolidó una defensa férrea para que Argentina avance hacia la final, no habría motivos para no ilusionarse aunque sea con un poco de fantasía.
 En cuanto a los nombres no hay mucho que discutir: Sampaoli tiene en cuenta a Salvio y Acuña como laterales pero ambos no son defensores, lo que no quita que puedan dar una mano y ser polifuncionales en ambas bandas en una defensa mentirosa con laterales más volantes que defensores. Rojo puede ser el reemplazante de Fazio y Tagliafico, mientras que por Otamendi pueden jugar tanto Mascherano como Mercado. La polifuncionalidad es un recurso que tienen muy en cuenta los técnicos para disputar una competencia, y por eso se explica la aparición de Meza, que puede ser interno y externo. Como se dijo anteriormente, puede salir todo mal o bien, no hay certezas de como va a funcionar Argentina, pero sea de la manera que sea, todos los argentinos van a estar expectantes de lo que Messi pueda influir para generar revuelo.

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