viernes, 15 de mayo de 2020

ANALISIS DE POCO ORTODOXA: ESTRUCTURA O ACCION

La serie "Poco ortodoxa" de Netflix, una miniserie de cuatro episodios que narran una historia basada en un libro acerca de hechos reales, ha tenido mucho éxito y ha despertado innumerables interrogantes, tanto para la comunidad judía como para personas no judías, que se aventuraron a través de dicha historia en un mundo para muchos desconocido.
 En la serie la protagonista se escapa de la comunidad ortodoxa en la que vivía para comenzar una nueva vida, descontenta con su anterior forma de vida y enfrentando las dificultades que deben atravesar todos los chicos que abandonan las comunidades ortodoxas: manejar idiomas distintos al Yddish; conocer elementos de la cultura occidental que son muy comunes pero no lo son para ellos; adaptarse a una nueva forma de alimentarse; "desestructurarse" luego de tanto tiempo de tener hábitos totalmente automatizados (como son las oraciones y bendiciones específicas que se deben decir luego de determinadas acciones, prohibiciones, entre otras). 
 Un interrogante que emerge para muchos es si el judaísmo es lo que se ve en la serie. La realidad (el término "realidad" hace referencia a los hechos que ocurren en el aquí y ahora, lo que los hechos reales denotan) es que es solo una parte del judaísmo y no su totalidad. La otra parte que abarca otro tipo de judaísmo, aunque parezca que tiene poco que ver con los grupos ortodoxos que se muestran en la serie, también son tan judíos como la ortodoxia, aunque sus vidas a simple vista tengan poco y nada que ver con ese estilo de vida. La pregunta que de aquí resulta es: ¿Pueden ser de un mismo pueblo personas que comparten pocas costumbres o que incluso pueden llegar a disentir en su creencia y pensamiento? En estas líneas se intenta demostrar que sí, mas allá de que la gran mayoría de los personajes ortodoxos que se muestran en "Poco ortodoxa" disentirían en que alguien que no lleva su mismo estilo de vida puede pertenecer a su mismo grupo étnico y religión.
 Toda la vida de los personajes que se muestran en la serie se encuentra reglada bajo una rígida estructura legal, esta es la Halajá, la ley judía, elaborada en la edad media a base de interpretaciones sobre la Torah. Es decir que para un ortodoxo todo lo que hace en su vida no debe salirse de la ley halájica, mientras que el que no cumple con dichos preceptos no estaría viviendo una vida judía. Incluso para temas de actualidad que eran imprevisibles en la época del Talmud, se recurren a las leyes halájicas para determinar qué está permitido y qué no (por ejemplo, fecundaciones in vitro) sin modificarlas ni crear nuevas disposiciones.
 La cuestión que plantea la serie nos lleva a un viejo dilema dentro de las ciencias sociales: ¿Qué es más importante en una sociedad, la estructura o la acción? La realidad es que no se puede tener en cuenta el estudio de una sociedad sin tener en cuenta ambas cosas: las reglas que hacen reproducir nuestras acciones, pero también el sentido que le damos a las mismas. Al ser el sentido de la acción la parte subjetiva de una sociedad, y la estructura lo objetivo, nos encontramos en el dilema de la protagonista de la serie: se encuentra inmersa dentro de una estructura perfectamente reglada, pero el sentido que ella le da a sus acciones disiente de el de los demás. Ella desea salir de la estructura (no de la estructura global de una sociedad, pero sí por lo menos de esa estructura, la halájica).
 ¿El judaísmo es solo lo que se encuentra dentro de esa estructura halájica, donde todo está reglado? La realidad, los hechos reales hablados al principio, demuestran que no: el sentir subjetivo de vivir una vida judía se encuentra presente en muchos judíos que no comparten esa estructura, que viven en una estructura diferente de acuerdo a su sentir subjetivo ("asimilados" en la cultura occidental). Para los legistas halájicos el dilema entre estructura y acción es muy fácil de resolver: para la ley judía es judío el que nace de vientre judío porque la ley así lo dice, sin importar lo que piense o sienta, y como judío debe vivir bajo la estructura de las demás leyes, sin importar si está de acuerdo o no, ya que las leyes marcan el camino a seguir (halajá significa "el caminar", viniendo del verbo lalejet, que es "ir/caminar"). El interrogante que se presenta ahora es: ¿La halajá es la verdad que debe respetarse al igual que otras leyes, como una constitución nacional?
 En primer lugar, es pertinente decir que desde el punto de vista divino, la halajá sí es similar a otras leyes, ya que no hay mucha diferencia con la elaboración de una ley en un parlamento: las leyes judías se hicieron en una asamblea, debatiendo y deliberando, interpretando la Torá. Atribuírles a leyes hechas por seres humanos la palabra de Dios sería lo mismo que decir que un dictador siempre tiene la verdad porque gobierna en nombre de Dios (como sucedía en las monarquías anteriormente). La diferencia que hay con leyes constitucionales, civiles, penales, entre otras leyes es que estas pueden modificarse votando en los parlamentos; en cambio las leyes halájicas no contemplan modificación, siendo una "verdad" estática y no adaptable a los tiempos del presente.
 En segundo lugar, la diferencia que hay entre una ley común y la ley judía es que la primera debe cumplirse porque de lo contrario hay una penalización, mientras que la segunda solo se basa en la creencia, no existen fácticamente en sí mismas: no hay un tribunal rabínico que le quite un carnet de judío al que no cumple con los preceptos.
 En los años del siglo 18 el movimiento reformista del judaísmo introduce cambios para vivir el judaísmo con libertad y adaptado a los tiempos de hoy, y un rabino referente del movimiento como Kauffman Keler sostuvo que debe haber una halajá para tener una referencia que guíe a la comunidad espiritualmente, pero esta debe ser solo una sugerencia y dejar lugar al libre arbitrio de cada fiel, siendo esta una rebelación continua y no estática, es decir, modificable en el tiempo, pero siempre permitiendo la libertad individual de seguir o no los preceptos, "el caminar" de la Halaja como un camino interminable y continuo. Lo cual no se contradice en absoluto con la creencia en Dios: la Torá es también una revelación divina que no puede entenderse en forma literal, sino que se debe interpretar, pero la interpretación también es continua y debe persistir a través del tiempo, sin quedarse con ninguna verdad.
 Todo esto lleva a la siguiente conclusión: para el judaísmo la fe es inseparable de la acción, ya que se debe creer en lo que se hace, y hacerlo con felicidad (el Talmud pide servir a Dios con alegría), pero ocurre un problema: nuestra fe, nuestra creencia, nuestro sentir subjetivo, no es el mismo ya que Dios nos hizo diversos y diferentes. Por lo tanto, ver "Poco ortodoxa" nos lleva al viejo dilema de las ciencias sociales, pero no para llevar a cabo una investigación (donde hay un consenso de que los métodos cualitativos y cuantitativos son igual de importantes), sino para el asunto de la identidad, en este caso la identidad judía: ¿lo importante es la estructura o la acción (el sentir subjetivo de lo que se hace)? Inclinarse por la acción nos llevaría a salirnos de la estructura, a creer en la fe de cada uno, el judaísmo de cada uno.
 Para concluír, es pertinente responder al primer dilema: ¿Pueden personas totalmente distintas pertenecer al mismo pueblo? Para responder solo miremos al pueblo argentino: somos todos muy diferentes, pero pertenecemos al mismo pueblo, solo que de forma distinta, ya que tenemos la libertad de elegir. En el caso del pueblo judío no hay un documento de identidad, sino que todo depende del sentir subjetivo: o creemos que formamos parte, o no creemos, y lo que sentimos va mas allá de las formas.


2 comentarios:

  1. Que es ser judío? es sencillo responder la pregunta? hay solo una respuesta? O hay varias?
    Durante siglos el pueblo judío diasporico, tendía a asentarse o migrar por razones económicas o acechanzas antisemitas; se cerro, vivió con costumbres muy rígidas, excluyentes, el objetivo común era esperar la venida del mesías que recupere Jerusalén para los judíos; finalmente vino Israel la libero el mesías montado en un jet supersónico, una guerra; los judíos jasídico mas ortodoxos no reconocen el estado de Israel porque no fue establecido por el mesías; de pronto símbolos religiosos se transforman en el símbolo de una nación establecida; considero que un judío moderno no puede concebir su judaísmo sin Israel. El sometimiento de la mujer, la negación al modernismo, a la universidad, al trabajo, el libre albedrio, que el sexo sea también para disfrutar y no solo para procrear; en poco ortodoxa la protagonista decide emanciparse, ser ella, seguir detrás de su deseo; alguien puede decir que es menos judía que "la tribu que dejo atrás?? Alguien tiene la autoridad absoluta para decir quien es judío y quien no? y si yo interpreto las palabras de Dios en forma diferente? y si interpreto a Dios como yo lo sienta y no como me dice la Halaja? Ser judío es un amplio abanico de cosas, pero no hay una exclusiva, cada uno tiene derecho a buscar y seguir su propio camino (halaja)
    Muy buen analisis Tomy
    Mario Racki

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  2. muy buen análisis Tomy , como siempre !!!
    En lo personal la religión se siente más allá de las normas
    felicitaciones !!!!
    besos

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