viernes, 18 de marzo de 2022

CUENTO: EL JUBILADO

Aristóbulo César Valdivieso, un jubilado de 76 años, residente del barrio porteño de San Telmo, cobra una jubilación de unos 30.000 pesos, unos 200 dólares en la Argentina del 2022. Ari, como lo conocen en el barrio, es divorciado, tiene un hijo que alquila un monoambiente en La Boca. Suele estar en la vereda hablando con vecinos durante el amanecer. En sus tertulias matutinas se entretiene hablando con gente de su edad; por la tarde va a la plaza a tirarle migas a las palomas; escucha radio en su departamento; y de noche mira televisión hasta perder el combate contra el sueño. 
 Dicha rutina no estaría tan mal si con su jubilación podría llegar tranquilo a fin de mes: come carne tan solo dos veces por mes, suele alimentarse a base de fideos y alguna ensalada sobrepasada en lechuga. "Entre las expensas, servicios y alimentos vivo cagando todos los días", suele rezongar en las mañanas cuando vecinos de su edad salen a tomar un poco de aire y sol en las calles porteñas. La vida austera y humilde es aún más complicada debido al aumento de precios que Ari debe padecer por cada compra realizada en el supermercado y la verdulería. 
 Sus remedios los consigue todos los meses luego de largas colas esperando en un hospital público, mientras que cuando debe atenderse con un médico es una peripecia entre las horas de espera y su dolor de columna. 
 Un día frío en el invierno de Buenos Aires los alimentos sufrieron un alza del 10% en julio. Ari ahora no puede contar con comer las cuatro comidas del día, y su hijo apenas llega a fin de mes para poder ayudarlo. Las intervenciones odontológicas son impagables para reponer su maltrecha dentadura; sus anteojos rotos no pueden ser reemplazados en medio del infierno de la inflación galopante. Y encima de todo, se viene un aumento en las tarifas de luz y gas anunciado por el gobierno.
 Ari cayó al piso del departamento en medio de un profundo dolor en una muela. Sentía un fuego ardiente que consumía su boca y paralizaba el deteriorado cuerpo. Durante un momento su vista se volvió negra. No podía mover ni un dedo. "La falta de proteínas me está haciendo agonizar", pensó por un instante. O tal vez era el dolor en su desgastada dentadura, quizás lo hizo desmayarse. Podría ser también que se haya vuelto ciego. Repentinamente, en medio del negro total que capturaba su vista, un ser blanco y alado de forma humanoide le hablaba con una voz tenue y parsimoniosa: "Vas a viajar al pasado, con el mismo estado físico que ahora, y se te depositará por mes la misma jubilación que estás cobrando, pero esos 30.000 pesos serán equivalentes a 30.000 dólares". 
 En una mañana de frío gélido, Aristóbulo amaneció sobre su cama con el dolor de huesos habitual. Prendió el televisor para ver la temperatura y se encontró con un programa de Tato Bores. El anciano recordaba con una sonrisa aquellos monólogos pensando que se trataba de una filmación vieja. Sin embargo, al cambiar de canal ve una noticia del "Actual ministro de economía, Domingo Cavallo". 
 La sensación de nervios en el pecho lo hacía salir a la calle olvidando su aquejado dolor de cuerpo. En un puesto de diarios paró a preguntar la fecha del día. "30 de julio de 1992, señor". Ari pensaba que estaba alucinando, y recordó las palabras de aquella visión. Fue rápidamente al banco a retirar sus haberes de jubilado. Eran los 30.000 pesos que venía cobrando. Tomó 5.000, llevándose 50 billetes de 100 pesos, pareciéndole raro que no haya ni uno de 500 o de 1000. Compró un diario con un billete de 100 pesos, regalándole el holgado vuelto al diariero, quien se sorprendía por haber vendido un diario a 100 dólares.
 "La ley de convertibilidad pulverizó la inflación en Argentina". "Valor del dólar: 1 peso la compra, 1,20 la venta". Aristóbulo estaba llorando de emoción mientras las lágrimas empapaban el periódico. Había viajado al pasado, a los años 90`, teniendo los mismos 30.000 pesos de jubilación.
 Aristóbulo de repente pasó a tener el poder adquisitivo para hacerse una dentadura nueva; cambiar sus anteojos; contratar cesiones de masajes que le aliviaron los dolores de cuerpo; pudo empezar a ir a la farmacia a comprar sus medicamentos con tarjeta de crédito; con el tiempo le compró un departamento a su hijo; comenzó a irse de vacaciones a Miami; y no solo tuvo dinero suficiente para no escatimar en el consumo de alimentos, sino que no lo afectaba una suba generalizada de precios que carcoma su poder adquisitivo. 
 Ari, quien a pesar de haber viajado 30 años en el pasado seguía teniendo su misma edad del 2022, disfrutó de esa época con holgura como nunca en su vida. Cada mes fue capaz de disfrutar de sus 30.000 pesos, siendo estos 30.000 dólares.
 Al momento de volver a pasar por la dramática crisis económica y social de los años 2001 y 2002, Aristóbulo, quien ya experimentó aquellos sucesos, se encontraba en Miami y pasó todos sus ahorros a dólares, los cuales fueron depositados en una cuenta en el exterior. 
 Para sorpresa de su hijo, éste se enteró allá por julio de 2003 que su padre regresó a vivir al barrio de San Telmo. Después de haber pasado una velada jocosa con él en su departamento de Buenos Aires, el hijo de Aristóbulo no tuvo noticias sobre su progenitor durante varios días, por lo que acudió a un cerrajero para abrir por la fuerza la puerta de su vivienda. Lo que tanto temía se confirmó: su padre, Aristóbulo César Valdivieso, yacía muerto recostado en el pequeño living. Sobre la mesa se encontraba el pan listo para tirarle migas a las palomas en la plaza. El médico forense firmó en el certificado de defunción: "Aristóbulo César Valdivieso; edad desconocida; muerte a las 20:03 del 30 de julio de 2003; causa del deceso: no identificable". 

jueves, 3 de febrero de 2022

OPINION: EL MOVIMIENTO LIBERTARIO Y EL POPULISMO DE DERECHA


 Frederick Nietzsche acuñó el término de "eterno retorno" para referirse a la situación de un porvenir que siempre vuelve al mismo lugar: un devenir de la historia que a pesar de su desarrollo, siempre termina en el mismo punto. Tal como la película "El día de la marmota", los argentinos se despiertan siempre en un mismo día con problemas que hace décadas no parecen tener solución. A su vez, el hecho de actualizar, para Walter Benjamin, es evitar que el progreso devenga en la fatalidad del destino; tener una postura creativa hacia el futuro y crítica del pasado es lo que permite abrir nuevas posibilidades que eviten caer en el eterno retorno de Nietzsche. Encontrar soluciones a la inflación, la pobreza, la inseguridad, la falta de credibilidad en las instituciones es lo que debe salvarnos del nihilismo, donde todos los valores pierden su valor. Que los valores cambien y aparezca la alternativa de un nuevo devenir, donde se puedan solucionar problemas y posiblemente aparezcan otros, nos llevaría a no caer en la fatalidad del destino. Probablemente, pueda ser en otro destino y otra fatalidad, pero también con la oportunidad de no regresar al eterno retorno. 
El populismo en Latinoamérica se ha caracterizado por ser parte del socialismo del siglo XXI: gobiernos corruptos que dicen gobernar en nombre del pueblo y en contra de todo lo que conspire contra aquel, siendo parte del antipueblo todo aquello que no se aferre a sus ideales. Son parte del antipueblo los "gorilas", los medios de comunicación críticos, los jueces y fiscales que imparten justicia e investigan los actos criminales de políticos que aparentan ser parte de la plebe, pero que viven enriquecidos como el más rancio oligarca que defenestran en sus discursos. Los líderes populistas en la región han estado asociados a la izquierda. Sin embargo, el populismo también puede ser de derecha. 
 A veces el populismo puede traer aparejadas ciertas valoraciones positivas: pueden poner al frente de la opinión pública asuntos que se encontraban relegados, renovando de tal manera la competencia política. Lo negativo, a su vez, suele implicar que los líderes populistas socaven las instituciones, aferrándose al poder cuando son derrotados democráticamente. Así sucedió con Donald Trump en los Estados Unidos: el ex presidente del Partido Republicano reavivó el problema del déficit comercial con China, siendo su política arancelaria para con el país asiático continuada por Joe Biden. El problema de confrontar a un "pueblo" con un "antipueblo" es que el líder que enuncia tal dicotomía siempre va a formar parte del "pueblo", y tal como ocurrió con Trump, será capaz de negarle el triunfo a su contrincante inventando denuncias infundadas de fraude, ya que entregarle el poder a su sucesor es atentar contra la construcción imaginaria y ficticia que se hace del pueblo como tal. Al no aceptar la derrota cuando la mayoría de la ciudadanía elige a otro candidato, se atenta contra los principios básicos de la democracia.
 Andreas Schedler escribió acerca de un subtipo de populismo denominado "Partidos Antiestablishment", donde el "pueblo" es la gente de a pie, y el "antipueblo" es la clase política en su totalidad. Los miembros de dicho tipo de partidos siempre forman parte del pueblo, son puros y honestos como todos sus miembros, mientras que los políticos tradicionales son una elite corrupta, poco capacitada y deshonesta. 
 Claro está que dentro de la clase política no puede decirse que en su totalidad sea honesta, ni que en su totalidad sea corrupta. Pero el crecimiento de los partidos antiestablishment son un síntoma de que la gente está en gran parte harta de los políticos profesionales y de que estos no solucionen sus problemas. Que aparezcan nuevos partidos con nuevas ideas posiblemente pueda ayudarnos a no caer en la fatalidad del destino ante la emergencia de nuevas soluciones y nuevos problemas.
 José Luis Espert y Javier Milei son casos de candidatos de partidos antiestablishment en Argentina. A diferencia de Trump, quien se erigiera como candidato de uno de los partidos tradicionales de los Estados Unidos, emergieron como diputados por frentes nuevos y sin experiencia en la política. Es común en sus discursos referirse a toda la clase política en su totalidad como gente corrupta e ignorante, mientras ellos se referencian como parte de la gente común. Ambos se colocaron como terceras fuerzas en sus respectivos distritos, y aunque sea común pensar que le quitan votos a Juntos por el Cambio (a tal punto de acusarlos injustificadamente de ser una "colectora del kirchnerismo"), también le quitaron votos al Frente de Todos. Ambos representan no solo una alternativa liberal en lo económico sino también el hartazgo contra la clase política tradicional y la desesperanza de muchos jóvenes que ven su futuro fuera del país. La renuncia a cobrar su dieta como diputado habla de una actitud de Milei de acercarse al pueblo y alejarse de los privilegios de los políticos que viven de sus impuestos. Ambos se catapultaron a la política a partir de su frecuente aparición en los medios de comunicación, y en el caso de Milei, su campaña se caracterizó por ser muy austera y tuvo mucho que ver con el accionar en las redes sociales y la ayuda de influencers. Sus métodos y su idealismo sin dudas refieren a una fuerza política novedosa.
 Tanto Espert como Milei reavivaron temas que parecían estar prohibidos: la necesidad de una reforma laboral e impositiva y el deber de ordenar las cuentas públicas llegaron a la opinión pública con una fuerza tal que ahora son argumentos pregonados por Juntos por el Cambio, coalición que supo llegar al poder (en ese entonces era Cambiemos) sin defender la idea de hacer un ajuste y flexibilizar las condiciones laborales, y que ahora dice sin temor querer reducir el déficit para bajar impuestos, reivindicando su leve pero verdadera baja de impuestos junto a la reducción del gasto público que hubo en el período 2015-2019. De hecho los candidatos de Juntos por el Cambio firmaron un compromiso para no avalar ninguna suba de impuestos, algo que no suele ocurrir en las elecciones argentinas, además de que Macri empezó a referirse a sí mismo como un liberal en lo que fue la campaña del 2021 (sumando a Juntos por el Cambio en la Ciudad de Buenos Aires a Republicanos Unidos, partido de López Murphy y otros liberales). 
 Lo negativo del movimiento libertario (cabe hablar de movimiento ya que la figura de Milei ha movilizado a mucha gente tanto en la Ciudad de Buenos Aires como en el interior del país) es que se concentre demasiado en una figura personalista como puede ser la de Milei, defendiendo no solo sus ideas sino también sus agresiones (el economista ha hablado de "aplastar" a Rodríguez Larreta, siendo tal advertencia poco afín a las reglas de lo que es una convivencia pacífica y democrática entre las fuerzas políticas). Mientras Milei se jugó convencido a respaldar la idea de fraude en las elecciones estadounidenses denunciado por Trump (lo cual también es una incógnita acerca de su actitud frente a la democracia), Espert se despega de figuras como Trump y Bolsonaro, sin dejar de utilizar un lenguaje coloquial que lo acerque a la gente común (tal como la idea de "transformar en un queso gruyere a los delincuentes"). Combatir al populismo de izquierda con un populismo de derecha es querer intercambiar kirchnerismo por trumpismo: ideas económicas loables pero con un tono populachero, con promesas de hacer volar por los aires el Banco Central y negando los perjuicios del cambio climático, pueden servir para sacar una buena cantidad de votos pero no para construir un proyecto de país. 
 Si Milei, quien consiguió un destacable 17% en las elecciones porteñas, tiene la ambición de gobernar, deberá tejer alianzas. Al no integrar un bloque junto a Espert en la Cámara de Diputados descartó la oportunidad de formar un bloque más grande y con legisladores que comparten gran parte de sus ideas. Para que una tercera opción sea gobierno en 2023 debería producirse una descomposición del sistema de partidos argentino, habiendo un divorcio entre el electorado y los frentes tradicionales (Frente de Todos y Juntos por el Cambio). Teniendo en cuenta el arraigo social que tienen los dos frentes más importantes, en el corto plazo parece imposible que tal acontecimiento ocurra como sucedió en Chile, donde el sistema abandonó a los partidos tradicionales y los votos se fueron hacia los extremos. 
 Si el movimiento libertario es un populismo de derecha tal vez sea muy pronto para vaticinarlo. Su retórica antiestablishment los acerca a la típica dicotomía de pueblo-antipueblo, pero su compromiso hacia los principios republicanos tampoco está descartado más allá de sus posturas agresivas y personalistas. El acercamiento de Milei hacia los "halcones" del Pro indican un cierto abandono de su postura ultra-confrontativa, mientras que Espert estuvo negociando con Juntos para armar un amplio frente opositor en la provincia de Buenos Aires. 
 En medio de las disputas infantiles y egocéntricas del radicalismo y la negativa de Milei a conformar un bloque junto a Espert, los argentinos que buscan un país distinto siguen esperando a que toda la oposición se una en base a las ideas de la libertad, la república y el capitalismo para poder salir de la decadencia. 
 Mientras gran parte del pueblo argentino no cree en sus políticos, ni en la justicia, ni en su moneda, y tal vez lo mas peligroso de todo, en su democracia, el movimiento libertario gana adeptos que intentan poder creer en algo que les avizore un mejor futuro, al mismo tiempo que diputados bonaerenses de Juntos votan a favor de la re-reelección de los intendentes, siendo todo lo contrario a renovar las viejas costumbres de la política. 
 Si el 17% de Milei en CABA es extrapolable al resto del país, una hipotética alianza con Juntos por el Cambio podría decidir las próximas elecciones presidenciales así como en el 2019 fue decisiva la alianza entre CFK, Alberto Fernández y Massa. Sería un gesto heroico para los votantes de la oposición que quieren un gobierno no kirchnerista y están alejados ideológicamente de la izquierda, que no quieren ver políticos peleando por un cargo sino patriotas que dejen sus intereses de lado por el bien de la nación (el ala dura de Patricia Bullrich es afín a incorporarlos, siendo el radicalismo y la Coalición Cívica reacios a establecer una alianza de ese tipo). Dicha actitud, junto con la batalla cultural que se está dando en favor de las ideas de la libertad y que son enunciadas cada vez más por figuras de la política como hace mucho no se veía en la Argentina, puede ser una oportunidad para despertarnos un día en un país distinto, terminando con nuestro "Día de la Marmota" y eludiendo de una vez por todas nuestro eterno retorno. 

martes, 28 de diciembre de 2021

POESIA: LA CRIATURA CELESTIAL

Con orejas de un murciélago, todo se le permite escuchar,
de punta a punta y a millas de acá, sus orejas negras pueden el sonido captar.
Con su compañía y amor, como un perro se comporta, 
siguiendo a todos lados, a los humanos que lo acarician.
Como un puma y un león, gran filo tiene en sus colmillos, 
para la carne desgarrar, y cuando está harto atacar.

La astucia de un zorro tiene, para esconderse y escapar.
A la velocidad de un chita corre, para a sus presas perseguir.
Tiene la cola de un mono, oscura a contramano del blanco de su cuerpo, 
que se mueve alegremente, o se golpea contra el suelo al mostrar su enfado. 
Como una suricata se pone en alerta al detectar movimiento,
sus patas delanteras recoge, mientras su vista descansa en su visión.

Como una ardilla suele saltar, si hay algo que lo inquieta, 
y al buen estilo de un ratón, se esconde en la cueva, al asustarse del porvenir. 
Como un conejo tiene sus patas, listas para patear.
Al igual que una nutria se envuelve, para en sus sueños despertar.
Con el olfato de un mapache, la comida suele buscar. 

Sentirlo respirar, y sus secreciones limpiar, mucho nos hace cambiar.
En sus ojos celestes nos envuelve, y con el sonido de su garganta nos secuestra.
Vino de algún lugar, que a lo mejor no conocemos, 
pero sus ojos mucho nos dicen, de que es una criatura celestial.

domingo, 12 de diciembre de 2021

CUENTO: EL MONTE EL PIE

La Ciudad de Malas Tierras tiene como principal atractivo turístico el Monte El Pie, llamado así por su figura semejante a aquella parte del cuerpo humano, donde en su hierba alta pueden avistarse impresionantes criaturas. Muchos concurren allí a tomar fotografías de los seres que habitan en esas hierbas, tan altas que llegan a la altura del pecho de un humano promedio, y con un verde tan intenso y una flora tan abundante que impiden ver lo que se esconde unos metros adelante o en el suelo. Es por eso que las criaturas del Monte El Pie son difíciles de avistar, ya que se esconden de los humanos en la hierba alta. Tomar las fotografías suele ser una tarea más que complicada, ya que además de estar escondidos, estos seres escapan rápidamente al percibir la presencia humana. Sólo fotógrafos muy especializados son capaces de tomar imágenes nítidas de las mencionadas criaturas. 
 Iris es una joven fotógrafa; se fue a vivir a sus 23 años a Malas Tierras para perfeccionar su habilidad en la fotografía, y entre sus objetivos se encuentra tomar la mayor cantidad de fotos posibles de las criaturas de El Pie. Para eso es que se estuvo preparando un largo tiempo y quiere luego exhibir sus fotografías en una galería en su ciudad natal. 
 Pedaleando en bicicleta y con su cámara colgando de su cuello Iris va a toda velocidad y exaltada de entusiasmo al Monte El Pie, donde podrá fotografiar a las extrañas criaturas. Por seguridad se pide que a las 19 horas se abandone la hierba alta, hora en que suele caer el sol, por eso Iris se aproxima con ansiedad y apuro, para tener la mayor cantidad de tiempo posible. 
 El monte es silencioso y el piso rocoso impide andar regularmente en bicicleta. El monte no es muy alto pero puede verse perfectamente cómo la ubicación de las rocas forman un pie. Iris deja su vehículo sobre una roca y camina ansiosamente hacia la hierba alta que se ve a lo lejos. Se escuchan grillos y el aletear de algunos pájaros, ruidos que se combinan con el silencio de una tarde en naturaleza a pura paz. 
 Al entrar en la hierba alta Iris siente picazón en sus piernas. Se dio cuenta que es alérgica a las hierbas y tuvo que haber ido con pantalón largo. Exclama: "¡la puta madre!". Caminar por la hierba se le hacía complicado por la comezón y porque ya estaba impaciente de no ver ningún signo de vida. Algo resignada, ya estaba por cumplirse la hora, y pensaba en irse hasta que vio que a unos metros las hierbas se movían levemente captando movimiento. Iris se acerca muy sigilosamente, dando pequeños pasos mientras siente como su corazón palpita aceleradamente. Piensa: ¡Voy a lograrlo!.
 Pero al momento de tomar la foto, vio como una cosa verde desaparecía rápidamente, siendo la fotografía una captura donde sale todo borroso y no se llega a identificar qué es eso verde que sale movido. Iris tiene ganas de tirar al piso su cámara: "¡La concha de mi puta madre!".
 "Tranquila, yo pude sacar la foto, te la paso por whatsap". Iris se congeló al darse cuenta de que no estaba sola en el arte de la fotografía. Al darse vuelta vio a un muchacho alto, bien peinado, con cabellera rubia, de barba fina y con un porte que databa de un buen estado físico. 
-Hola, soy Octavio. Yo también saco fotografías acá. Mirá, esta es la foto que saqué recién.
 Iris se conmovió al ver la foto en la máquina de su colega: era un elfo. La foto era nítida. Perfecta.
-¿Como hiciste?
-Es que tenés que tener la cámara apuntando de antes y tener preparado el zoom. Y te conviene venir descalza para no hacer ruido. Una vez que la criatura siente tu presencia sale rajando, no te da chances. Pero quedate tranca, yo te paso la foto por whatsap.
-Gracias. Es la primera vez que yo vengo a sacar fotos acá. Pero vuelvo mañana.
 Ambos se pasaron sus contactos y quedaron en verse mañana. E Iris se sorprende al ver que Octavio se quedaba a pesar de que ya eran las 19.
-Yo duermo acá. Estoy en un campamento. Pero no podes quedarte, es para quienes venimos hace mucho y estamos muy avanzados. Pero nos vemos mañana.
 Iris se levantó a desayunar entusiasmada. Confiaba en que ahora con la ayuda de este muchacho iba a poder fotografiar a las criaturas del monte. Fue a El Pie bien temprano para aprovechar el día, y antes de llegar a la hierba alta ya pudo detectar de lejos el cabello rubio de Octavio.
 -Iris, ¿Cómo estás? 
 Iris estaba contenta de sacar fotografías junto a Octavio, pensaba en que podía aprender mucho de él. Juntos fotografiaron a un pequeño dragón, a un castor de ocho patas y a un perro con alas en su espalda. Juntos almorzaron unos sánguches de jamón crudo y rúcula en medio de la hierba, para no perder tiempo y porque además el olor puede atraer a las criaturas. Las técnicas de Octavio eran infalibles. A este ritmo Iris podría regresar a su ciudad natal con toda una galería entera. 
 Antes de volver a su apartamento Iris se despidió de Octavio y luego no pudo parar de pensar en él: cuando termine su travesía en Malas Tierras Iris no quiere que su nuevo amigo sea solo un recuerdo. Quería seguir afianzando su amistad. 
 Más días se sucedieron y Octavio e Iris capturaron las imágenes de gatos que caminaban en dos patas; ratones con dos cabezas; hadas; lobos vestidos con ropa; tortugas con caparazones con luces; liebres con cuernos; serpientes con manos; golems pequeños; comadrejas verdes; ballenas en su versión prehistórica, cuando tenían cuatro patas y vivían fuera del agua. Los dos fotógrafos hacían una dupla sorprendente. Iris ya tenía fotos suficientes para completar un piso entero. Sin dudas se haría famosa en su ciudad gracias a sus tomas sorprendentes, que muy pocos han podido conseguir.
 A Iris le gustaba estar con Octavio, y no solo por su atractivo físico, sino por su amabilidad, el buen clima que acompañaba a las conversaciones, su buena sintonía. ¿Por qué no ir conformando de a poco una vida junto a él? A ambos les apasionaba la fotografía y tenían mucho en común. 
 En su última tarde en el Monte El Pie, antes de su última noche en Malas Tierras, Iris quería despedirse de Octavio invitándolo a comer, para quedar en contacto y que tal vez ella pueda viajar seguido a Malas Tierras o que él pueda visitarla en su tierra natal. 
 -En verdad fue un gran gusto conocerte.
 -Lo mismo digo. Me alegro que hayas conseguido todas las fotos que necesitabas.
 -¿Puedo ver el campamento? Si no es mucha molestia.
 -Lo siento, no cualquiera puede entrar.
 Iris trataba de ver más allá por si llegaba a divisar algún indicio de un campamento, pero solo veía más y más hierba alta. 
 -Bueno, es mi última noche en Malas Tierras. Podemos ir a comer si querés.
 -Vamos, salgamos de la hierba alta. 
 Era la primera vez que ambos iban a interactuar en un lugar que no sea en medio de la hierba alta y sus criaturas. Al salir de la hierba alta Iris se preguntaba por qué Octavio se tomaba un tiempo para poner sus pies fuera de la hierba.
 -Octavio: Siempre estuvimos en la hierba alta, creo que es hora de que veas la otra mitad de mi cuerpo.
 Al quedar su cuerpo al descubierto, Iris quedó boquiabierta, completamente estupefacta. Una sensación de nervios se apoderó de su estómago y su pecho. Tal vez también algo de angustia.
  De la cintura hacia abajo Octavio tenía patas de caballo en lugar de piernas humanas. El marrón claro del pelaje daba cuenta de un medio cuerpo de caballo robusto y fino. Eran patas musculosas al igual que el torso del joven, y sus ojos celestes combinaban con el marrón claro de su cintura hacia abajo. 
 -...
 -¿Qué pasa?¿Ahora ya no me querés? 

martes, 16 de noviembre de 2021

EL GOBIERNO ESTARA OBLIGADO A NEGOCIAR CON LA OPOSICION

Desde la vuelta de la democracia en 1983 la Argentina ha presentado una particularidad: la mayoría de los años han sido de gobiernos peronistas, mientras que en los únicos tres gobiernos no peronistas ha habido gobiernos "divididos" debido a la mayoría que siempre el PJ ha conservado en el Senado y en la Cámara de Diputados, y en dos de ellos el Presidente debió dejar el cargo antes de cumplir su mandato. La hegemonía del peronismo en el sistema político argentino también alcanza a los sindicatos y muchos movimientos sociales, actores que también han dificultado el clima de la paz social cada vez que a un cuadro no peronista le tocó ocupar el poder ejecutivo. Los presidencialismos tienen el problema de que el poder ejecutivo no nace del parlamento como en los parlamentarismos, lo que hace posible una situación de gobierno "dividido" donde el poder ejecutivo es controlado por un partido y el legislativo por otro; y debido a la rigidez del mandato fijo, ante casos de parálisis legislativa el Presidente no puede disolver el parlamento y llamar a elecciones como sí puede ocurrir en un sistema parlamentario. Por lo tanto, en Argentina no es el mejor de los mundos ganar una elección presidencial si el partido ganador no es el PJ: siendo lo mas probable que dicho partido tenga mayoría en el Congreso y domine muchos de los sindicatos y organizaciones sociales, el oficialismo debe negociar con una oposición poco leal a las reglas de la democracia que suele tener mucho poder. Teniendo en cuenta los múltiples paros y los saqueos que no le permitieron terminar los mandatos a Alfonsín y De La Rúa, y el "club del helicóptero" durante el gobierno de Macri, es certero considerar al peronismo como una fuerza política que cuando es oposición suele contribuir a la desestabilización de gobiernos no peronistas. La hegemonía del peronismo en múltiples aristas del sistema político argentino (sistema de partidos, sindicatos, movimientos sociales) se debe en gran parte a la cultura política de la sociedad (una forma personalista de concebir la política en gran parte de la población), a cómo se estructuran los roles dentro de la sociedad para que los imputs se transformen en outputs (muchas de las demandas de la sociedad se convierten en decisiones a través de una estructura sindical que da poco lugar a la renovación, de un sistema clientelista que alcanza a la gran masa pauperizada de la población), lo que a su vez se ve influido por el sistema educativo que debe reproducir los roles que se encuentran presentes en las estructuras del sistema (el adoctrinamiento, las malas condiciones de los sistemas educativos de las zonas más pobres y la resistencia de sindicatos docentes hacen dificultosa la tarea de formar argentinos que vean la necesidad de reformar el sistema). Sin embargo, las elecciones legislativas del 2021 provocaron algo inédito: que por primera vez el PJ no tenga quorum propio en el senado, y que en la Cámara de Diputados esté prácticamente en paridad con la oposición. 
 La opción del gobierno de radicalizarse será inviable en los próximos dos años teniendo en cuenta que todo proyecto de ley propuesto por el oficialismo deberá requerir de consensos muy grandes y negociaciones tanto con Juntos por el Cambio como con las fuerzas provinciales y los bloques de la izquierda y los liberales. El otro camino proactivo que tiene el gobierno es el de los decretos de necesidad y urgencia: sin embargo, abusar de tal recurso haría reaccionar a los sectores opositores de la población que suelen movilizarse y el equilibrio de fuerzas en el poder legislativo pondría en aprietos al oficialismo si intenta eludir permanentemente el camino legislativo. 
 Será interesante ver qué comportamiento adopta Juntos por el Cambio junto a las fuerzas provinciales y los libertarios: si la principal fuerza opositora se mantiene cohesionada, puede anticiparse que por afinidad ideológica se conforme una alianza legislativa entre Juntos por el Cambio y los cinco diputados libertarios, teniendo en cuenta sobre todo la presencia de López Murphy en el principal bloque opositor y de Carolina Píparo en el bloque de Avanza Libertad, quien hasta hace muy poco formaba parte de Juntos por el Cambio. En ese caso, la oposición se convertiría en una virtual mayoría, capaz de impedir que se vote un presupuesto con mayores impuestos y gasto público.
 Cabe destacar también que las elecciones nos dejan un sistema de partidos poco nacionalizado, es decir, con no mucha similitud de resultados de provincia en provincia (lo cual es razonable en un país federal, donde los armados electorales se organizan a nivel subnacional). La victoria a nivel nacional fue de Juntos por el Cambio por encima de ocho puntos sobre el Frente de Todos; sin embargo, en provincias como Santiago del Estero el kirchnerismo cosechó un triunfo muy holgado, al mismo tiempo que sufrió durísimas derrotas en Córdoba, CABA, Santa Cruz, Santa Fe, Río Negro, entre otras provincias, varias de ellas en donde el oficialismo llegó a quedar en tercer lugar. Por otra parte, en provincias como Buenos Aires o Tucumán la victoria de una u otra coalición fue por muy poca diferencia. También es significativo el resultado obtenido por las terceras fuerzas: la izquierda obtuvo más de 20 puntos en Jujuy y no pudo superar el 7% en CABA y Buenos Aires, mientras que los libertarios hicieron muy buenas elecciones en estas últimas provincias (17% y casi 8%, respectivamente) al mismo tiempo que ni figuraron en el resto del país. Que el sistema de partidos esté poco nacionalizado le quita predictibilidad al sistema: es una incógnita saber si en caso de que Milei construya un armado nacional para 2023 el porcentaje obtenido en la Ciudad de Buenos Aires pueda extrapolarse al resto de la Nación y estar en condiciones de hablar de una tercera fuerza antiestablishment cuyos votos podrían ser decisivos en un hipotético ballotage. 
 Dentro de este equilibrio de fuerzas Alberto Fernández tiene dos caminos: pactar gobernabilidad con la oposición consensuando leyes relevantes a nivel país y los ajustes que resuelvan parte de los desequilibrios macroeconómicos, lo que le allanaría el camino al próximo gobierno y hablaría de una actitud noble del oficialismo; o por el contrario adoptar una actitud de confrontación, no cambiar nada y que los resultados sigan siendo desastrosos. A pesar del dinero y los regalos obsequiados a los votantes "clientes" del kirchnerismo (lo cual habla de un sistema perverso que debe atacarse desde las raíces), era previsible que el peronismo pierda por primera vez el quorum en el senado y sufra derrotas históricas en bastiones como La Pampa y Santa Cruz, lo que significa un acontecimiento histórico: el peronismo unido deberá gobernar en base a negociaciones con la oposición si no quiere sufrir una parálisis legislativa, algo que suele ocurrirle a los gobiernos no peronistas. La famosa frase "dime con quién andas y te diré quién eres" lo resume todo para explicar por qué el peronismo se encuentra en esta situación: si el gobierno apoya el terrorismo de la RAM en la patagonia y de Hamas en la Franja de Gaza, está del lado de dictadores como Putin, Maduro, Díaz Canel y Ortega, es cómplice del autoritarismo provincial de Insfrán, y tiene una postura abolicionista con respecto a los delincuentes, ¿Cómo podría considerarse a este gobierno? 
 No solo los datos matan al relato, sino también la revolución tecnológica y comunicacional de las redes sociales: con un tweet la gente de a pie puede movilizarse sin necesidad de acudir a un partido político; con imágenes de otras partes del mundo la gente de cualquier clase social puede saber perfectamente lo que ocurre en los países aliados del kirchnerismo, además de ver cómo en países vecinos no existe el problema de la inflación sin ningún tipo de control de precios y amenazas a empresarios. Los celulares hacen visibles los casos de adoctrinamiento en los colegios y también las posibilidades que puede brindar el mercado gracias a la tecnología: hoy los jóvenes que quieren irse al exterior no pretenden tener un trabajo manual en una fábrica, sino ver la posibilidad de ser emprendedores, invertir en instrumentos financieros y conectarse con el resto del mundo sin sindicatos ni planes sociales de por medio. La sociedad argentina no es ajena a los cambios que se están dando en el mundo, y si el rumbo del gobierno no cambia, lo más probable es que en 2023 haya un cambio de gobierno, lo que hablaría de la fuerza del bipartidismo argentino: ya no hay una única fuerza política con capacidad de disputar el Senado y gobernar con mayorías. 

viernes, 15 de octubre de 2021

EL KIRCHNERISMO EN SU PROPIA ESPIRAL AUTODESTRUCTIVA

Karl Marx decía en su famosa obra El Capital que cada modo de producción llevaba dentro su propio germen de autodestrucción. Dicho autor argumentaba que el capitalismo, a raíz de las crisis cíclicas que lo aquejaban, llevaría a este a un inevitable fin debido a la concentración de la riqueza en pocas manos, llevando a la mayoría de la población al estado de lumpenproletariado ante la pérdida de puestos de trabajo producto del avance de la tecnología, lo cual tarde o temprano implicaría un cambio en la conciencia de las masas hambrientas que acabaría con el orden establecido. Aquella mirada del capitalismo como un sistema conducido a auto-destruirse, si bien en base a la experiencia empírica puede objetarse que dicha premonición está lejos de hacerse realidad, es útil para observar la génesis del Frente de Todos como alianza y preguntarse si aquel pacto entre Cristina, Alberto Fernández y Massa no llevaba dentro de sí el propio germen de su autodestrucción. 
 Luego de que se realineara el sistema de partidos argentino con la victoria de Cambiemos en 2015, este pasó a ser de una competencia tripartidista con la escisión de Massa como una tercera fuerza, luego de haber pasado por un sistema de partidos predominante donde el kirchnerismo ganaba en primera vuelta y la oposición directamente ni competía en las elecciones presidenciales, aunque en las legislativas de medio término era capaz de dejar al kirchnerismo en segundo lugar. Con la alianza establecida entre Massa y Cristina en 2019, junto con Alberto Fernández y la reabsorción de ese riñón del peronismo que se había vuelto independiente y donde se encontraban los gobernadores, el triunfo en primera vuelta indicaba que el kirchnerismo ya no era suficiente. Es decir, lejos habían quedado aquellas épocas donde el boom exportador de la soja y el rebote de la caída económica del 2002 le permitían al kirchnerismo ganar cómodamente en primera vuelta, y claro está, con una oposición dividida y sin peso propio. El kirchnerismo necesitó del massismo y de Alberto Fernández, dos férreos enemigos, para ganar armando un gobierno de coalición. Ya su origen estaba viciado: ¿pueden personas que se detestan, que ni por casualidad pueden formar una coalición con cohesión ideológica, tener un plan compartido, dividirse proporcionalmente los ministerios, y, a fin de cuentas, gobernar juntos? 
 Si Cristina debió apelar a conformar una coalición tan heterogénea para poder ganar las elecciones, eso implica que más allá del núcleo duro de simpatizantes, el kirchnerismo estaba agotado. El electorado no votó la vuelta de Cristina sino que votó al peronismo unido. Sin embargo, a medida que el gobierno fracasó en materia sanitaria, económica y judicial (con el objetivo de derrumbar las causas de la vicepresidente), se hizo cada vez más notorio que el gobierno no era de coalición, sino que el kirchnerismo tomó siempre la batuta. Tanto en la política exterior, las viejas prácticas de controles de precios, los intentos de expropiación, la complicidad con la delincuencia y los sindicatos y la ocupación de los ministerios, el presidente se vio jaqueado ante el veto del socio mayoritario de la coalición que le impidió tomar sus propias decisiones. El balance en cuanto a costos y beneficios para Alberto Fernández es fácil de analizar: él es un "okupa" en el gobierno de Cristina (en palabras de Fernanda Vallejos), que solo fue ungido para dar una imagen de moderación y ganar la elección, y si se vuelve el Alberto Fernández auténtico que criticaba la emisión monetaria y demás errores del kirchnerismo, la tropa de Cristina se le volvería en contra, de forma aún peor que cuando varios funcionarios amagaron con dejar el gabinete y otros cargos, y Alberto pasaría, ganando o perdiendo las elecciones, a ser un presidente en minoría ante la fractura formal de la coalición. Ese escenario sería catastrófico, ya que Alberto quedaría aislado, el kirchnerismo pasaría a ser oposición y eso podría llevar a un inmovilismo en el gobierno o incluso habría intentos de hacer caer al presidente y radicalizar el gobierno a partir de la figura de la vicepresidente (lo que ocurre actualmente pero a velocidad supersónica). 
 Ante la derrota de las PASO, el gobierno respondió con más kirchnerismo: puso a Aníbal Fernández como ministro de seguridad y este ya protagonizó un escándalo con la amenaza a Nik. De esta forma, la fuerza gobernante profundiza en aquellos elementos que en las elecciones de 2019 quería ocultar para mostrarse moderado: con el kirchnerismo solo no alcanzaba para ganar, y ahora gobierna cada vez más el kirchnerismo en soledad. Difícil que el oficialismo pueda revertir la elección de esa manera. 
 La emisión rimbombante de pesos va por la misma tendencia: tiene que ver con el clientelismo de utilizar recursos públicos del Estado (en este caso el Banco Central, así como también se utilizó la campaña de vacunación para favorecer a amigos del poder) para perseguir metas personales. Regalar viajes de egresados, bicicletas, heladeras, entre otras cosas, es hacer kirchnerismo explícito para convencer a ese electorado fluctuante que en 2019 votó por el Frente de Todos y ahora lo hizo por la oposición. También parece difícil que dando dádivas con una inflación galopante y sin generar empleo millones de personas decidan cambiar su voto. El prestigioso economista Milton Friedman decía que la peor forma de gastar dinero es gastar el dinero de otros en otros: eso es el gasto público descontrolado en que se ve inmerso el gobierno, quitándole dinero al contribuyente para regalarle pertenencias a los necesitados, que nadie mejor que ellos puede saber en qué les gustaría gastar su dinero si lo tuvieran: el resultado de las PASO demuestra que mucha gente de cualquier clase social quiere honestidad, seguridad, trabajo y una vida digna, no vivir de otros y del Estado. La crisis económica se ve atravesada por la dimensión moral: como diría Immanuel Kant, una acción moral es hacer algo bueno que es bueno en sí mismo, sin utilizar al otro como un medio sino como fin. Para el kirchnerismo el votante solo es un medio para conseguir sus objetivos, no concibe el bien público como un fin que mejore la felicidad comunitaria.
 El Frente de Todos se encuentra en una espiral autodestructiva porque los elementos moderados de su conformación que tenían el objetivo de disimular el kirchnerismo se diluyeron, y tiene en este último, parafraseando a Marx, el germen de su autodestrucción. El massismo ya no existe, ya que fue absorbido; el albertismo probablemente nunca existió (y si quiere empezar a existir, como se dijo anteriormente, el presidente quedaría aislado al borde del colapso de una crisis institucional); los movimientos sociales que están dentro del gobierno no pueden contener la crisis humanitaria que hace activar a otros movimientos sociales disidentes; y dos banderas del gobierno, los derechos humanos y el feminismo, se truncaron en la opinión pública ante la realidad de los hechos: durante la cuarentena se violaron derechos humanos y los cambios en el gabinete descartaron mujeres para reemplazarlas por hombres, entre ellos Manzur, opositor a la legalización del aborto. Al Frente de Todos solo le queda el kirchnerismo, aquello que tuvieron que disimular para volver al poder, y aquello que era inevitable que se termine "comiendo" por dentro a toda la coalición, que quedó desnuda ante el electorado luego de las elecciones: los audios de Vallejos, las declaraciones antidemocráticas de Emilio Pérsico, la delirante propuesta de nacionalizar las cuentas bancarias de un legislador y las amenazas de Aníbal Fernández demuestran que el frente gobernante llevaba desde su génesis el germen que ahora lo sumerge en su propia espiral autodestructiva: el kirchnerismo. 

martes, 14 de septiembre de 2021

EL PUEBLO SE EXPRESO

Alberto Fernández manifestó luego del resultado de las PASO que "el pueblo se expresó", en alusión a la derrota del gobierno en 17 provincias que vaticinó un repudio plebiscitario hacia la marcha del gobierno. La figura del peronismo unido no pudo sostener los votos del 2019, y eso se debe no solo a la robustez del polo no peronista que por primera vez en mucho tiempo se mantiene estable con capacidad para sostener el bipartidismo, sino también por la reacción de la gente: que el pueblo se haya expresado implica que los votos demostraron el dolor: el dolor por aquellos que no pudieron ser despedidos; por aquellos que no pudieron ser salvados; y por los que sufren el día a día y tienen como única esperanza abandonar su tierra natal si quieren perseguir un futuro digno. 
En la tercera ola democratizadora de América Latina quedó demostrado que los presidencialismos no son tan rígidos en comparación a los sistemas parlamentarios: en varias ocasiones los poderes legislativos tuvieron el poder suficiente para destituir presidentes en la región. Si bien se supone que en un régimen presidencialista el primer mandatario debe asumir el poder por un tiempo determinado y no está contemplado que el parlamento pueda remover al gobierno como sí ocurre en los parlamentarismos, el instrumento del juicio político ha sido un recurso fatal que puso fin a muchos mandatos presidenciales sudamericanos que compartían características en común: casos de corrupción escandalosos para la opinión pública; crisis económicas abrumantes donde estas coincidían con políticas ortodoxas; y un número legislativo reducido del oficialismo, incapaz de evitar el juicio político. Pero siempre el impulso dado a los legisladores para comenzar el proceso de destitución se vio acompañado por movilizaciones masivas, siempre vinculadas al rechazo hacia la corrupción pero también hacia modelos conocidos como "neoliberales". El kirchnerismo no tiene el mote de "neoliberal" como para soportar episodios violentos en su contra de parte de los sectores de la población más intransigentes, que suelen darle su apoyo al gobierno, pero fue el acto eleccionario el que puso la voz en el cielo para determinar que la mayoría de la ciudadanía no estaba conforme con el rumbo adoptado. 
 La pandemia pésimamente manejada por el kirchnerismo lo llevó a un escenario electoral en el que si hubiera gobernado otro signo político probablemente se hubieran repetido las acciones violentas que sucedieron en Chile contra el gobierno de Piñera y en Colombia contra el gobierno de Duque, dos especies de imitaciones profundas de lo que sucedió con el episodio de las 14 de toneladas de piedras durante el gobierno de Macri en 2017. Sin embargo, en una región permeable ideológicamente a los modelos estatistas, el gobierno de Alberto Fernández cumplía con las características para plantear un juicio político, pero no con todas como para concretarlo: la arbitrariedad y el abuso de autoridad para destruir las libertades de los ciudadanos argentinos desde el comienzo de la pandemia mientras en la Quinta de Olivos los gobernantes se comportaban como una aristocracia apartada de la ley; sumado al delito de lesa humanidad que representó no solo vacunar a los amigos y militantes, sino también el pésimo manejo con la vacuna de Pfizer que impidió que se salvaran miles de vidas conforman un cóctel de corrupción que indignó a la población, suficiente para que los legisladores sientan el respaldo para que el Poder Legislativo remueva al titular del Ejecutivo. Pero como se dijo anteriormente, en una región que responde violentamente al liberalismo económico, y en particular en un país como la Argentina donde el peronismo conserva una base de apoyo que lo ha visto persistir incluso en la crisis del 2001 mientras el polo "antiperonista" se resquebrajaba, Alberto Fernández contaba no solo con una mayoría legislativa que le impedía a la oposición poder destituirlo sino que al ser parte del espacio político que desestabilizó al gobierno de De La Rúa en las calles con los saqueos y que quiso hacerle un golpe al parlamento en 2017, no había una fuerza política que desestabilice violentamente al gobierno ya que la única capaz de hacerlo se encontraba gobernando. La capacidad de movilización no violenta demostrada por parte de los argentinos descontentos con el oficialismo no pudo haber alcanzado para destituir al Presidente, pero sí para canalizar todo ese descontento por medio de las urnas. 
 A pesar de tales ventajas con las que cuenta el peronismo (un fuerte arraigo social y gobernar siempre con mayorías legislativas, lo que lo vuelve indemne a pesar de los múltiples escándalos ocurridos), la consolidación del bipartidismo en Argentina, donde se han afianzado dos coaliciones estables y con un arraigo en la sociedad muy profundo (Macri se fue con un 40% de los votos y masivas marchas en su apoyo a pesar de la crisis económica), ha dado como resultado en las elecciones PASO un probable Congreso que perfilaría a un futuro gobierno de Juntos por el Cambio en 2023 con mayoría en ambas cámaras, y con una sociedad que se ha movilizado en rechazo a los atropellos del gobierno pacíficamente y dispuesta a reaccionar ante casos como la intervención de Vicentín y el vacunatorio vip. Es decir, el peronismo, aún estando unido, podría perder la hegemonía en ambas cámaras del Congreso y ya no sería el único sector de la población con la fuerza para movilizarse masivamente. 
 El descontento contra la clase política dio cabida a candidatos como Milei, perfilado como una tercera fuerza en la Ciudad de Buenos Aires con un claro discurso anti-establishment (oponiendo al pueblo contra una clase política considerada como una totalidad ignorante y corrupta), mientras que la izquierda supo ubicarse como tercera fuerza en la provincia de Buenos Aires y otras provincias (seguida de cerca por Espert en territorio bonaerense, otro candidato muy similar a Milei): ambos casos reflejan un desencanto que no termina de ser suficiente para divorciar al electorado de las dos principales fuerzas, que vuelve a la competencia partidaria más centrífuga por fuera del bipartidismo. Un bipartidismo que sigue siendo centrípeto, atrayendo el grueso de los votos del centro pero con un electorado que tomó nota de la falsa moderación del kirchnerismo. Las arremetidas autoritarias del gobierno dejaron entrever que el corazón del Frente de Todos transforma lo que podría ser una polarización sana como en cualquier bipartidismo del mundo en radicalización: el gobierno se radicalizó cuando tuvo la oportunidad de expropiar la propiedad privada y en cada abuso de autoridad irrespetuoso por los derechos garantizados por la Constitución, cerrando las escuelas; impidiéndole trabajar a millones de personas; persiguiendo gente por no cumplir con la cuarentena; denegando el libre acceso al territorio argentino a miles de compatriotas varados en el exterior y la libre circulación entre las provincias incluso para quienes requerían tratamientos médicos urgentes; junto con los comportamientos que transformaron al gobierno en una casta separada y desconectada de la sociedad. 
 De repetirse el resultado de las PASO, en noviembre la Argentina tendría un Congreso que representaría, como debe hacerlo, la pluralidad de la sociedad: gran parte de ella enojada y cansada por la inseguridad, la crisis económica y la corrupción, y dispuesta a frenar una deriva populista. De llegar al gobierno en 2023, el polo no peronista del bipartidismo llegaría con un apoyo robusto en la sociedad expresado en un Parlamento equilibrado a su favor, y con la necesidad de dar la batalla cultural requerida para que los resultados de estas PASO no sean solamente un voto castigo. Que el "pueblo se expresó" trae aparejado muchos mensajes por medio del voto: la imagen caricaturesca de una profesora adoctrinando a sus alumnos mientras uno de ellos valientemente salía a responderle; la lucha de los Padres Organizados por defender la educación de sus hijos; la carta de Solange Musso pidiendo por el derecho a ver a su padre; las marchas pacíficas en cada rincón del país, son parte de aquella batalla cultural: responderle a la radicalización y al autoritarismo con democracia, con el fin de que la libertad triunfe ante la violencia, la educación por sobre la ignorancia, y la honestidad contra la mentira. Después de haber transformado su discurso radicalmente desde que fue ungido como candidato a la primera magistratura, Alberto Fernández un día volvió a decir la verdad: el pueblo se expresó, y como bien dijo el Presidente, como gobierno algo habrán hecho mal.