Para las elecciones de 2027, se debatirá si se eliminan o no las PASO.
Aspectos positivos:
1) Sin dudas las PASO representan una mayor participación democrática de la ciudadanía. Al agregar las elecciones primarias como instancia previa a las elecciones generales, se le está dando la posibilidad al votante de elegir tanto qué frentes que superan el umbral mínimo participarán o no de las elecciones generales, como también qué alternativa prevalece a nivel interno en cada una de las coaliciones.
2) Que las PASO como instancia previa a la primera vuelta filtre ciertos espacios políticos que no llegan al 1,5% es un cierto mecanismo que de alguna manera evita la fragmentación partidaria. Esto no impide que el sistema de partidos termine fragmentado, ya que podría ocurrir que muchos frentes superen el 1,5%, pero sí contribuye a evitar una atomización del sistema al colocar dicho umbral. Tener un sistema atomizado, tal como ocurre en Perú, en lugar de consolidar un bipartidismo sólido, es negativo ya que luego la fragmentación deriva en parlamentos con pocas posibilidades de formar acuerdos de políticas sostenibles a largo plazo. Además, tener elecciones primarias incentiva a formar coaliciones entre partidos que tienen ideas medianamente parecidas, que de otra forma irían por separado.
3) Al brindar la posibilidad de forjar elecciones internas dentro de cada coalición, se está permitiendo que esas elecciones se diriman por el voto popular, lo que le da al ganador de la interna mucha más legitimidad por parte de sus socios de la coalición. En el 2015 Macri le gana por una diferencia apabullante la interna a Sanz y Carrió, lo que reflejaba la decisión tajante del público de que el PRO debía liderar la coalición por sobre la UCR y la CC. Las primarias en 2023 permitieron saber que la mayoría del electorado prefería como candidato a Patricia Bullrich y no a Rodríguez Larreta, algo que no muchos preveían.
4) Al sumar una instancia más antes de las elecciones generales, el votante tiene más información a la hora de acudir a las urnas, permitiendo en muchos casos recalibrar el voto para la primera vuelta. Cuando en 2019 Macri pierde en las PASO por más de 15 puntos con Alberto Fernández, mucha gente que había votado precandidatos poco gravitantes o que directamente no había ido a votar decidió hacerlo por Juntos por el Cambio, reduciendo la diferencia a siete puntos con respecto al Frente de Todos. Esta reducción en la diferencia fue muy relevante en la composición posterior del Congreso.
Aspectos negativos:
1) Si bien el objetivo de las PASO es dirimir las internas de las coaliciones mediante el voto democrático, no todas las coaliciones necesariamente presentan más de un precandidato. Por nombrar un caso icónico: en las elecciones de 2019, de las seis listas que llegaron a las elecciones generales, ninguna había presentado más de una lista en las PASO. Por lo tanto, las PASO terminan funcionando como una mega encuesta, lejos de cumplir su función original.
2) Así como las PASO le dan más información al votante de cara a la elección general, el gobierno de turno también pasa a tener más información. Así ocurrió en 2023, cuando luego de salir tercero en las PASO, el gobierno de Unión por la Patria a cargo de Alberto Fernández y Massa hizo un descalabro monetario con tal de ganar la elección, con graves consecuencias para el país.
3) Al igual que las elecciones generales y el eventual balotaje, las PASO son obligatorias. Sin embargo, en la práctica la obligatoriedad no existe, y termina votando un porcentaje mucho menor al padrón. Ante un contexto donde la gente está desencantada con la política y va desanimada a votar, o incluso mucha gente no acude a las urnas, no tiene demasiado sentido sumar más "esfuerzos" sumando un acto eleccionario que al no ser definitorio de los cargos públicos a mucha gente no le interesa.
4) Las PASO no terminan necesariamente con las elecciones de los candidatos "a dedo", aun cuando haya internas en las coaliciones: para que los precandidatos encabecen las listas que van a competir por ser el candidato de la coalición en las elecciones generales, el proceso interno dentro de cada partido para disponer a su precandidato puede no ser demasiado democrático dependiendo del funcionamiento interno de la institución partidaria.
5) Las PASO no se salvan de la corrupción: ha habido espacios como el de Guillermo Moreno (¿qué se podía esperar?) que sabiendo que probablemente no iba a llegar al umbral del 1,5%, decidió presentar ¡cinco listas! en las elecciones primarias del 2023, con todo el presupuesto que significa imprimir boletas para cinco listas. El presupuesto lo asigna la justicia electoral para que cada coalición imprima sus boletas. Sabiendo que ninguna de las cinco listas iba a obtener demasiados votos, Moreno no imprimió todas las boletas presupuestadas, y se quedó con todo el presupuesto restante. El espacio de Julio Bárbaro, que obtuvo el 0,10% de los votos en la misma elección, presentó tres listas, al igual que el frente Proyecto Joven de Mempo Giardinelli.
6) En un país con una tasa de pobreza del 30%, y donde la política le cuesta tanto dinero al contribuyente en materia de cargos y asesores, hay que preguntarse si realmente tiene sentido gastar el presupuesto que una elección primaria amerita.
Sopesando los costos y beneficios, optar por la permanencia de un acto eleccionario que no define cargos públicos sino quienes son los candidatos a ocuparlos no se condice con el enorme esfuerzo que está realizando la sociedad. Introducir la boleta única reduce las erogaciones que se deben hacer imprimiendo todas las boletas partidarias, pero aun así el gasto logístico y de personal que implica realizar un acto eleccionario sigue siendo importante.
A la hora de optar por su eliminación y permanencia, los diputados y senadores no pueden dejar de considerar lo positivo y lo negativo que las PASO introducen en el sistema electoral. Si se quiere achicar el presupuesto destinado a las elecciones, pero no declinar en el intento por democratizar el método de selección de los candidatos dentro de los frentes, pueden pensarse alternativas más austeras y con participación ciudadana. Hoy, la prioridad debe pasar por que la clase política asimile el sacrificio de la ciudadanía.
Tomás Racki. Politólogo. Diplomado en Seguridad Ciudadana.






