Que un equipo salga campeón sin jugar a nada, sinceramente, es muy difícil. Será cierto que Boca ganó partidos sin jugar bien, que a veces lo salvaron individualidades y no un juego colectivo, pero aunque a mucha gente pueda no gustarle, el equipo campeón de Arruabarrena tenía una idea para concretar un estilo en el campo de juego, por más de que a veces le costaba mucho plasmarla. Que se salga campeón no quiere decir que un equipo sea indiscutible; eso sería un error que acude al enceguecimiento que provoca el triunfo, ya que Boca todavía tenía mucho por mejorar.
Mourinho se fue echado del Chelsea, cuando había campeonado en la Premier League la última temporada, y es otro caso muy particular, pero claramente es una situación con un comparativo poco similar.
Arruabarrena tropezó en todos los partidos del verano (encuentros que no deberían existir, ya que se les da a veces la misma relevancia que un compromiso oficial, cuando los amistosos veraniegos son simples cotejos de pretemporada, pero lamentablemente, toda su trama concluye ensanchada, y esto impacta en los equipos a la hora de competir por los puntos), luego profundizó la crisis con la humillación histórica en la Supercopa, y volvió a dar un paso en falso en la Bombonera. Con dos derrotas oficiales, todos creían que el Vasco estaba mas afuera que adentro, pero el tiempo le dio la razón a la lógica, y se normalizó la situación con dos triunfos y un aceptable empate. Simplemente cayó con Racing, en un clásico con sabor a poco, pero que Boca estuvo muy lejos de ser netamente superado por el rival, y remotamente de no tener un estilo de juego, cuando hace una semana había demostrado lo contrario con notoriedad. Tres derrotas, dos victorias, dos empates. ¿Era para echarlo? Si hablamos de números, Mourinho llegó a mitad de temporada cerca de las últimas posiciones, donde de finalizar entre los tres últimos, el Chelsea bajaba de categoría; una situación de urgencia, donde había que pegar un volantazo. ¿Era necesario este volantazo de Angelici?
Tener un saldo negativo con los clásicos rivales, dos eliminaciones coperas con el eterno rival, una goleada en contra que quedará sellada en los libros de las finales, son argumentos necesarios para recriminarle al ciclo de Arruabarrena algunos cambios, como también algunas falencias en el juego de un Boca lleno de estrellas, donde no encuentra una solución ante rivales que se cierran en el fondo, por ejemplo; pero, ¿no vale nada el campeonato conseguido en el pasado reciente? Que al hincha de Boca solo le importa la Libertadores, que los clásicos valen más que los títulos, ciertas verdades llenas de ciertas mentiras, ¿o a caso el Barcelona no festeja los títulos locales?. Ese torneito de 30 equipos le valió la reelección a Angelici, y consiguió que hoy en día los hinchas xeneizes pueden decir que en los últimos años festejaron algo. ¿Que el torneo lo ganó Tévez? Puede haber figuras mas excluyentes, pero un campeonato lo ganan todos, y si no fuera por la mano del entrenador, que cambió el esquema de 4-3-3 por un 4-3-1-2 donde Tévez sea el eje del equipo, tal vez Carlitos nunca se hubiese sentido cómodo.
Según mi propio dictamen, la dirigencia no estaba convencida de que el Vasco siga siendo el DT de Boca, porque de no haber sido así, no se lo hubiera rescindido el contrato por perder con Racing, Lo que ocurrió fue que se esperó a que pierda otro partido para tomar la decisión. Vaya decisión tomó la dirigencia de Boca, que ahora el elenco auriazul afrontará un partido clave por la Copa con el técnico de la reserva, y tal vez a Guillermo le toque debutar nada mas y nada menos que con River. Qué arranque para Guille si le toca perder, con solo dos días de entrenamiento antes de semejante debut. Habiendo despedido a Arruabarrena en este momento, Boca está en una situación más que complicada, con dos partidos más que complicados. Si Angelici pensaba que la mejor decisión era que Guillermo tomara la batuta una vez finalizado el torneo, no le tendría que haber renovado el contrato al Vasco.
En las caóticas calles de la ciudad de Buenos Aires, hay bicicletas que pasan en rojo, autos que exceden la velocidad, doblan sin utilizar el guiño, peleas insólitas en los colectivos, piquetes por cortes de luz, donde gente irrespetuosa profundiza el caos sin respetar el derecho de los demás de poder circular libremente. Lamentablemente, el fútbol no se salva de la locura y la desesperación, donde un tipo que le dio mucho a Boca como futbolista y entrenador tiene que irse por la ventana, merced a una desconfianza indescriptible y en el momento mas inoportuno.
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