domingo, 24 de septiembre de 2017

VELEZ 0 BOCA 4: SE ADAPTA A LAS CIRCUNSTANCIAS

La máquina de Guillermo se florea ante los rivales y goza de su eficacia goleadora, pero hay mucho más detrás de la efectividad de Benedetto y el toqueteo abrumador que lo tiene en la cima. Es un equipo que se adapta, fluye según el rival de turno, capitaliza cualquier equivocación crónica del adversario, y eso se debe a sus buenos intérpretes y a los grandes planteos del técnico. 
 Ante Olimpo hubo un solo equipo en la Bombonera; ante Lanús luchó y aprovechó la que tuvo; contra Godoy Cruz se la jugó al golpe por golpe y ganó por tener mejores futbolistas; y ahora en el Amalfitani frente a Vélez, le dejó tener la pelota al rival, lo mató de contra y después disfrutó de lo que quedaba del partido. 
 Los de De Felippe no tienen un equipo experimentado, pero es un conjunto lleno de juventud, rebeldía y carácter, por lo que no iba a entregarle la pelota a Boca, sino que en su propio estadio y con su gente, fue a ganarlo desde el minuto cero. Con una versión de Pablo Pérez más aguerrida, un Gago que sirvió como contenedor en el medio, y un Barrios que sacó a relucir su estampa de experto y licenciado en ciencias de la táctica y la recuperación del balón, el visitante absorbió al fortín en la mitad del campo, no lo dejó jugar y en las oportunidades que puso en una hipotética posición de avance a uno de sus hombres no pudo resolver de buena manera por la solvencia de los hombres de Boca para defender. Cuando decimos que Boca no es solo Benedetto, es porque también es Goltz y Magallán. Al segundo zaguero se lo ve cada vez más firme, ya como un hombre experimentado a la hora de tirarle el peso encima a un juvenil de Vélez o para salir lejos de su área de forma veloz, y se complementa muy bien con su compañero de zaga, que llegó para ser el dos de Boca y está cumpliendo su labor con creces. A partir de allí, Boca cumplió lo primero: que la pelota en poder del rival no sea un conflicto. Y las estadísticas lo evidencian: solo dos remates al arco en todo el partido de parte del local, y que fueron controlados sin ninguna dificultad por Rossi, que ya se acostumbra a terminar con la vaya invicta. Vargas y Romero, chicos habilidosos que siembran peligro cuando el elenco de Liniers ataca, deben hacerse cargo de los percances a pesar de su corta edad, y todavía no están listos para deformar la cohesión de la solidez del xeneize, ya que la actitud es un factor determinante pero no es lo único esencial, sino que la jerarquía muchas veces termina haciendo la diferencia. Con este dilema se topó Vélez al enfrentarse a un equipo como Boca. 
 Cuando el equipo de los Barros Esquelotto recuperaba la pelota, decidía jugar rápido para atacar al espacio, que muchas veces quedaba expuesto, y otras era fabricado con la sencillez de sus hombres, que hicieron simple lo complicado. En lo sencillo podemos observar goles como el primero de Benedetto, donde Fabra corrió como en las mejores épocas de Clemente Rodríguez por toda una franja izquierda despejada. Y en la parte en la que se hace simple lo complicado vemos cosas como en el segundo tanto, donde una vez que el pensativo Pavón le dio el pase a Benedetto ya era todo muy simple, pero no parecía serlo antes de que Cardona le de un cambio de frente perfecto al ex Talleres. Cuando algo que no parece tan fácil de ejecutar, como ese pase puesto como con la mano, se hace costumbre, es porque nos estamos refiriendo a excelentes jugadores. Y ser un gran futbolista no hace referencia únicamente a la técnica, sino también a la visión para implementarla de la mejor manera. Antes del gol de Fabra, este se mete en el área previendo que Bou va a darle el pase atrás; eso es porque además de sus notables condiciones físicas, tiene sentido de la orientación, tanto para asistir como cuando le pasó por detrás a Pavón en el primer tanto, como para anotar intercambiando posiciones con un compañero. 
 Decir que Boca es capaz de ganarlo todo en esta temporada no suena descabellado si tenemos en cuenta que es una formación que sale de memoria, sus jugadores parecen estar en su mejor momento (Pablo Pérez fue clave ante Godoy Cruz y en la ajustada victoria ante Guillermo Brown, activando la aceleración del entramado, flotando en el medio para conectar, y hasta llegando para convertir como hace mucho no lo hacía), y dependiendo del rival y el contexto se acomoda para terminar disfrutando de la victoria. 

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