Detrás de un reclamo que dice ser justo pueden esconderse las peores intenciones.
Muchas veces, en las ciencias sociales la complejidad de un mensaje radica en la existencia de un meta-mensaje, que debe descifrarse detrás de lo que aparentemente se comunica.
Existen reclamaciones de motivos nobles, que son defendidos en muchos casos con honestidad. Pero los oportunistas que se cuelgan de banderas que generan simpatía se impulsan a través de éstas para escalar más rápidamente en la consecución de sus espurios objetivos.
Si uno observa la reclamación de igualdad de derechos entre el hombre y la mujer, muy pocos estarán en contra de que las mujeres estudien, hagan deporte y sean respetadas. Pero detrás de esta oleada feminista se preparan los marxistas que luego de fracasar en su revolución de obreros contra el capital, se cobijan en las cuestiones de género para implantar una revuelta de mujeres contra hombres. En términos de Agustín Laje, es una batalla cultural. En este caso, que muta en sus características exteriores pero que en sus símbolos más profundos es la misma discusión de conceptos que no pasan de moda.
Detrás del antisionismo de los que dicen preocuparse por los muertos civiles palestinos de las guerras de Medio Oriente, no hay más que antisemitas que se oponen a Israel, único Estado judío del mundo, cuando callan y son obsecuentes ante verdaderas atrocidades que cometen regímenes autoritarios y las organizaciones terroristas que Israel combate. Decir directamente que son antisemitas sería para ellos políticamente incorrecto, por lo que se escudan en decir que son antisionistas ante un conflicto cuyos orígenes y naturaleza ignoran o desconocen. Este odio visceral ha incursionado profundamente en el mundo académico al igual que el feminismo, incluso en las prestigiosas universidades estadounidenses. Se busca diferenciar ambos términos, pero el antisionismo es lisa y llanamente el antisemitismo del siglo XXI.
En la marcha universitaria convocada para este 12 de mayo, el pedido por cumplir la ley de financiamiento universitario es válido y legítimo. Se puede estar de acuerdo o no, pero es una ley votada en el Congreso, que fue ratificada por el mismo luego del intento de veto del Ejecutivo. Sin embargo, detrás de un reclamo genuino, están los que cometen las tropelías de siempre: a los peronistas e izquierdistas no muy amigos del republicanismo no les interesan los docentes, científicos, jubilados ni discapacitados, sino que en el fondo aspiran a desestabilizar a un gobierno democrático y volver al modelo de una inflación de tres dígitos y una pobreza del 50%. Aun cuando había tanto o más hambre que ahora, y las universidades sufrían recortes por parte de la gestión de Massa.
A las pruebas me remito: en el gobierno de Alberto Fernández, durante 2020 y 2021 las universidades públicas permanecieron cerradas, condenando a la virtualidad a toda la población universitaria. Que una universidad no abra sus puertas es más nocivo que sufrir un recorte presupuestario. ¿Cuántas marchas en defensa de la universidad pública se produjeron en esos años? Ninguna.
Detrás de muchas banderas aborteras y palestinas no hay solidaridad con mujeres o niños que sufren, sino odio hacia el hombre y el Estado de Israel. De igual forma, aunque muchas agrupaciones y dirigentes universitarios pidan por la educación pública, lo que en realidad reclaman es conservar sus privilegios y curros que serían descubiertos si se dejaran auditar por los organismos externos correspondientes. El mundo universitario no es ajeno a la partidocracia política, y en muchos casos es una prolongación gramsciana de ésta.
Cualquiera que haya estudiado en la universidad pública conoce perfectamente la violencia e intolerancia con que agrupaciones de largo cuño tratan a otros estudiantes que no coinciden con su ideología. ¿Los valores de la democracia? Solo cuando les conviene. Mucho cuidado con los que aparentan ser lo que en verdad no son.
Tomás Racki. Politólogo. Diplomado en Seguridad Ciudadana.

Claro y conciso, espectacular!
ResponderBorrarTomy, quiero felicitarte por la nota.
ResponderBorrarComo siempre, lográs escribir con claridad, precisión y síntesis, explicando el problema de fondo sin eufemismos ni rodeos. Y eso hoy no es común.
Tenés una forma de desarrollar ideas complejas de manera directa, permitiendo entender no solo el mensaje explícito sino también el meta-mensaje que muchas veces se esconde detrás de determinados discursos políticos y sociales.
Es valorable la honestidad intelectual de plantear una mirada sin especulación discursiva y con coherencia argumental.
Esa claridad conceptual, en tiempos de consignas vacías y ambigüedades calculadas, tiene muchísimo valor.
Felicitaciones.
Es como vos describiste muy bien , a la política hay que leerla entrelineas, mas allá que sea buena o mala siempre es intencionada; como reconocer que ser antisemita es políticamente incorrecto,
ResponderBorrarmerced a las persecuciones y matanzas de todas las épocas, llegando a cometer el peor genocidio de la historia contra la comunidad judía europea durante la 2° guerra mundial y últimamente las atrocidades cometidas durante el ataque del 7.10.23 en el sur de Israel.
Coincido con vos Tomy que detrás de ciertas manifestaciones por la "defensa" de los palestinos existe un antisemitismo recalcitrante, y una ignorancia supina sobre la historia de medio oriente.
Felicitaciones por el articulo!
Mario Racki