martes, 13 de julio de 2021

LA VERDADERA GRIETA: COMUNISMO O LIBERTAD

La pandemia de Covid-19 que aqueja al mundo desde principios del 2020 ha sido desde entonces una preocupación que atraviesa otras esferas además de la sanitaria: la crisis pandémica ha afectado cuestiones como la educación, la economía, la política, los derechos humanos, y la libertad. Ante el peligro de un colapso sanitario los gobiernos intervinieron para preservar la salud afectando inevitablemente las demás esferas, y dicho escenario fue propenso para acentuar lo que en muchas casos ya se venía dando: los gobiernos que ya eran autoritarios antes de la pandemia profundizaron su control sobre la vida diaria y su atropello hacia las libertades. En las elecciones celebradas el 4 de mayo de 2021 para elegir a los nuevos representantes en la Asamblea de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso (Partido Popular) se impuso con amplio margen con una clara consigna: "comunismo o libertad". Cansados de las ideas chavistas de Podemos y de su líder Pablo Iglesias (duramente derrotado en los comicios, lo que le valió su retiro de la política), la mayoría de los madrileños votaron por mayores libertades, apostando por la responsabilidad y conciencia individual para actuar en el contexto pandémico y terminando con las típicas restricciones sanitarias que el Estado le imponía a sus ciudadanos, como limitaciones a ciertas actividades o a la circulación en horarios nocturnos. 
 Es probable que, teniendo en cuenta los retrocesos democráticos que se vienen dando en América Latina, las "grietas" ya no pasen principalmente por diferencias en cuenta a modelos económicos (aunque estos siempre están presentes) en lo que era la típica disputa entre izquierdas y derechas en el siglo XX, sino por dos modelos políticos antagónicos: democracia vs autocracia. 
 Teniendo en cuenta la preponderancia que hoy por hoy tiene el "catch-all" en el marketing político, es común que las principales coaliciones electorales contemplen personajes que en el espectro ideológico izquierda-derecha se ubiquen en distintos puntos: en Juntos por el Cambio conviven candidatos como Carrió, Pichetto y López Murphy, y otros como Rodríguez Larreta al cual es difícil ubicarlo ideológicamente, ya que se aboca a captar votantes del centro, resaltando la idea del consenso y hasta utilizando el genérico "todos y todas" que era típico de figuras contrapuestas como Cristina Kirchner. 
 La polarización en sociedades cada vez más divididas desde el comienzo de la pandemia permite convivir a figuras heterogéneas dentro de un mismo espacio porque el eje está puesto en salvar la democracia y las libertades o que estas sean destruídas desde adentro del sistema. Esto último fue logrado por Bukele en El Salvador; por Maduro en Venezuela; y por Ortega en Nicaragua. 
 En el Frente de Todos conviven figuras como Alberto Fernández, Massa, Berni y Grabois pero la situación dentro de la coalición es disímil: la alianza fue una oferta interesante en las elecciones, pero para gobernar hay una única voz de mando y es la del kirchnerismo duro, que controla los ministerios a pesar de que los ministros sean allegados a Alberto Fernández (Guzmán no pudo echar a un subsecretario de energía que se oponía a su idea de política tarifaria, y Trotta prácticamente no tuvo el más mínimo peso en la decisión sobre el cierre de las escuelas). 
 Dentro de los valores democráticos no hay un espectro que vaya de la izquierda a la derecha con derivaciones como centro-izquierda, centro, o centro-derecha: o se está a favor de la democracia, o por el contrario se conduce a un régimen autocrático. La desestimación para condenar violaciones a los derechos humanos en Formosa (germen totalitario dentro de la Argentina que empezó a crecer con la pandemia) y en dictaduras como Venezuela, Nicaragua, Cuba, Rusia y China habla de las libertades que se ponen en juego y que empezaron a perderse desde que empezaron las restricciones interminables en marzo del 2020. 
 Incluso el debate ideológico en torno al clivaje peronismo-antiperonismo ya casi queda obsoleto, debido a que para el oficialismo el peronismo se convirtió en una cáscara vacía, identificándose más con las ideas socialistas de Cooke, quien quería reconvertir al justicialismo en una vía hacia el socialismo cubano, más que con el propio Perón: este echó de la plaza a la Tendencia Revolucionaria en su vuelta al país y creó la Triple A para perseguir a sus miembros. Es por eso que no es descabellado que en la principal fuerza opositora existan espacios como el Peronismo Republicano: si sigue existiendo el clivaje de peronismo-antiperonismo, es apenas una cáscara vacía disputada por peronistas aggiornados a ideas republicanas y peronistas con ideas setentistas que van por una revolución bolivariana. Ambas cosas muy lejos de lo que el peronismo era originalmente, pero que reflejan los estilos de vida que actualmente batallan por imponer una hegemonía cultural que capture el sentido común, en términos gramscianos: la batalla ideológica pasa por las expropiaciones que comenzaron en Avellaneda y un Estado que dirija la vida cotidiana creando un hombre nuevo, tal como ocurre en Cuba y ocurrió en el comunismo de Mao Tse Tung, a quien Alberto Fernández recordó animadamente en el aniversario del Partido Comunista Chino; o por el respeto por la propiedad privada y la libertad individual, propias de la democracia indirecta y su sistema republicano.
 La dicotomía entre comunismo o libertad planteada por Díaz Ayuso resuena muy fuertemente en las convulsionadas tierras de América Latina: hoy la grieta es entre democracia y autocracia: es entre el pedido de libertad de los jóvenes cubanos desencantados; y la casta que se aferra al poder y somete al pueblo con discursos igualitarios mientras mantiene un lujoso estilo de vida.

lunes, 5 de julio de 2021

POESIA: LA MIRADA

 Yo viajaba sin cesar, en un atardecer

El micro andaba, mientras el sol bajaba

Las caras extenuadas, tenían los pasajeros que subían

De tanto trabajar, para apenas un mango ganar

Rumbo a su casa iba, el que quería descansar.


Solo sentado se viajaba, parado nadie iba, el protocolo lo impedía

En el fondo cerca mío, dos personas hablaban, mientras el tiempo pasaba

Todo andaba bien, total barato es el boleto, nadie se queja de eso

Hasta que haya que ajustar, y tengamos precios de verdad.


Miraba la pantalla, hasta percibir una mirada, de una chica que bajaba

Sus ojos clavados estaban, llenos de odio se veían, paralizado me tenían 

Ya no estaba todo bien, algo andaba mal, en cada pupila un demonio se veía 

Una mirada perdida, que no sabía a donde ir, y se paraba en mí.


La puerta se abrió, un manotazo tiró, a mi pantalla que se iba

No se quiso ir, más fuerza tuvo la esperanza, que la desesperanza

De la mirada perdida, que resignada se bajó, endemoniada como estaba

Tal vez yendo a otra parada, a buscar otra pantalla, clavando su mirada

Tomando otro micro, rumbo a la resignación, de un futuro perdido

Allí iba la mirada, bien endemoniada, con todo el pasado por delante.

domingo, 27 de junio de 2021

CUENTO: DEL ODIO AL AMOR POR LA RUTINA

Rogelio avanza a pasos temblorosos por un camino campestre, en un paisaje nublado y silencioso que parece de una película sin sonido. No hay un día soleado con arco-iris, pero para el pibe está bien así. No se banca salir y que todo el mundo esté caminando al lado suyo. El joven disfruta de caminar tranquilo en su soledad. Los árboles de sakura le hacen caer flores rosas en la frente, y a medida que avanza se va alejando el horizonte. Se respira aire de placer al contemplar tanta paz y naturaleza.
 Pero lleva caminando sin saber cuantas horas y ahora ya le pone nervioso que no cambie el paisaje. Siente gotas deslizándose por su ombligo; es el sudor de sus axilas empapadas. Sin saber por qué corre por el sendero, y a medida que pasa a las luces de los faroles estas parecen estrellas fugaces; el horizonte no deja de alejarse. Su camino solo parece dar vueltas como la rueda de un hamster, hasta que tan solo frena para recuperar la respiración. Mientras jadea inclinado tocándose las rodillas, el ruido de un bastón lo sacude del susto. Se da vuelta repentinamente: una vieja esclerótica lo mira de forma atenta. 
 La cara de la anciana se va desinflando hasta caer como piel muerta y una serpiente gigante sale de la boca arrugada de la mujer haciéndola tan grande como el redondel de una tabla de inodoro. Paralizado, Rogelio queda con la boca abierta viendo como de un salto el reptil se le abalanza encima hasta meterse en su boca. El pibe no puede moverse mientras siente la piel seca y escamosa deslizándose por su boca y su garganta.
 Rogelio Cáceres se cae de la cama y se lamenta por su pesadilla. Odia los sueños donde está en un paisaje hermoso y de repente todo se va a la mierda, sin habérselo esperado ni propuesto. Encima no cayó al suelo perfilado, y seguro le va a quedar un hematoma. 
-¡La recalcadísima concha de mi madre!.
 Al mirar el celular ve que faltan todavía más de 30 minutos para que suene la alarma. Decide anticipar su final del descanso y vestirse para llegar más temprano al trabajo. Todos sus días son iguales y no le viene mal cambiar un poco su rutina, llegar antes y desayunar en la oficina. 
 Al viajar más temprano el subte va casi vacío, pero lo que nunca va a cambiar es el saludo para el guardia de la puerta del edificio donde Cáceres trabaja. Siempre lo saluda de la misma manera:
 -Hola, como te va, querido
-Esperá pibe, no subas. 
 Rogelio Cáceres se queda tres segundos enmudecido al sorprenderse de que la respuesta del guardia no haya sido devolverle el saludo como suele hacerlo siempre. 
 El guardia se adelanta a explicarle.
-Hay una alerta de incendio, están viniendo los bomberos, ya evacuamos a todos. 
 Rogelio se volvió a casa recontra caliente, sabiendo que por un tiempo no iba a poder ir a laburar a la oficina, que se levantó más temprano al pedo, y que hasta que se refaccione el edificio iba a tener que hacer home-office. 
 El joven se lamentaba de hacer siempre la misma rutina, de viajar apretado en el subte respirando el aliento de los que se olvidaron de lavarse los dientes, pero ahora su concentración le pedía volver a su vida de siempre. Ya no se aguanta estar más de dos horas mirando la pantalla junto al intento de transformar el living de su monoambiente en la oficina. 
 A veces el pibe piensa en minimizar la pestaña del laburo y ponerse a mirar videos porno, mientras el edificio de su oficina se refacciona y Rogelio sufre con la computadora en la monotonía de su casa. El pibe hubiese querido seguir yendo a la oficina; por lo menos no se aburría tanto. 
 Un día en una de esas páginas que visitaba mientras hacía de cuenta que estaba trabajando a Rogelio se le infectó de un virus la computadora. Ya no podía trabajar bajo esas condiciones. A cada rato un mensaje le bloqueaba la pantalla y le pedía dinero. Más barato le salía arreglar la máquina. 
 Rogelio ya estaba harto de que haya imprevistos que le jodan la vida, incluso hacía catarsis en el local del técnico informático:
-¿Vos podes creer que tuve que empezar a hacer home-office porque hubo un incendio en la oficina, y ahora se me llena la computadora de virus?
-Tranqui que no sos el primero que viene con este tema. Está lleno de virus. Tenés que tener cuidado con las páginas que visitás. ¿No sabés donde te lo pudiste haber agarrado?
-Y... Yo creo que fue mirando sillas para la cocina. Seguro fue ahí.
-Yo te voy a poner un antivirus como la gente. Con eso vas a andar bien.
-¿A vos te parece, que no puedo hacer mi puta vida tranquilo, que siempre me pasa algo? Todo va bien y de repente todo cambia. Hay que cuidarse de los incendios, de los virus. Nunca sabés lo que te puede pasar. Ya ni ir a laburar se puede. 
Cuando volvió a su departamento Rogelio se lo cruza al portero del edificio y le pregunta por Manila, la jubilada del séptimo piso, que hace mucho que no la veía paseando al perro. 
-Sabés que falleció. La picó una serpiente. Esas venenosas. Había ido a una excursión un fin de semana largo. Un día no la vi más, lo llamé al sobrino y me contó. 
 Rogelio Cáceres subió algo angustiado a su departamento. La muerte de la vieja que vivía en el edificio no le cambiaba la vida, pero no podía creer las vueltas de la misma: un día el vecino está, y al otro día ya no. Más increíble le parecía que hace un tiempo había soñado con ella; que una serpiente salía de su boca; y encima la termina matando ese mismo animal repugnante.
 El edificio de su oficina ya se había terminado de refaccionar, y Rogelio volvió a ser feliz de viajar como sardina en el subte, sintiendo el olor nauseabundo que salía de la axila del sujeto que viajaba pegado al lado suyo, empapado después de hacer dos combinaciones de líneas. Saludar al personal de seguridad como todos los días y que le devuelva el saludo sin advertirle por ningún incendio. Aburrirse en la oficina sin aburrirse tanto como en la monotonía de su casa. Volver a la rutina era para Rogelio Cáceres el premio que antes no consideraba. 
 Vivir el día a día hasta que un incendio, virus o serpiente lo arruinen todo, sin pensar en qué instante algo iba a interrumpir otra vez la linealidad de la vida de Rogelio Cáceres, un tipo común, que ahora ama su rutina al saber que algo fuera de lo común pueda interrumpirla en cualquier momento. 

sábado, 15 de mayo de 2021

EL GOBIERNO EN SU ENCRUCIJADA DE PROYECTO AUTOCRATICO

La Asociación de Mayo era una agrupación política encabezada por Esteban Echeverría, quien, junto a otros opositores al caudillismo de Juan Manuel de Rosas, se oponían a la tiranía instaurada por este último. A través de reuniones donde se deliberaba sobre la situación argentina, con escritos y proclamas en contra de la tiranía y en favor de la libertad y el progreso, intelectuales como el mencionado Echeverría, Alberdi, Sarmiento y otros miembros de la generación del 37' lidiaron con las persecuciones remitidas desde el gobierno de facto instalado a través de Buenos Aires, con el objetivo de recuperar los sentimientos patrióticos que bajo la tiranía caudillista se encontraban obnubilados. El nombre de dicha asociación no era casual: para el autor de El Matadero la forma de salir adelante en la que era en aquel entonces la Confederación Argentina estaba en rescatar los sentimientos revolucionarios que dieron origen a la patria en la Revolución de Mayo. La libertad en todas sus aristas, y la instrucción para hacer a un pueblo de estadistas comprometidos con un sentimiento nacional se dirigieron hacia una desconcertación ante la pérdida de la libertad de aduanas interiores, la monopolización del comercio exterior en los estancieros rosistas de Buenos Aires, y en la centralización personalista que no recaía ni siquiera en la provincia o capital de Buenos Aires sino en la carismática figura caudillezca a quien Sarmiento definiría como la barbarie, al mismo tiempo que era aclamada por la mishiadura. Pero la clave del sentimiento revolucionario originario del sentimiento patrio para Echeverría estaba en la figura de los Cabildos: en las autonomías locales que acercaban a los vecinos a los asuntos de la política local de los municipios, costumbre rescatada de Europa en donde los municipios medievales ya acarreaban legislaciones propias y amasaban la idea de sentirse libres y deliberar por sí mismos sobre sus cuestiones domésticas: es por eso que para Echeverría solo se volvería a la senda del progreso si se recuperaba el sentimiento emancipatorio de los Cabildos, donde cada jurisdicción pueda encargarse de educar a sus ciudadanos de forma libre y autónoma generando prosperidad para la Nación. 
 Las críticas de Echeverría al centralismo de Rosas resuenan muy fuertemente en momentos donde la autonomía porteña se encuentra comprometida, frente a los avances de un Poder Ejecutivo Nacional que quiere hacerse con poderes excepcionales ante la situación acuciante de la crisis sanitaria. El Presidente de la República manifestó en uno de sus anuncios de nuevas restricciones que la Ciudad de Buenos Aires era la capital de todos los argentinos, y por eso se iba a solicitar la acción de las fuerzas federales para hacer cumplir las restricciones, lo cual luego no fue cumplido, ya que hubiera significado un avasallamiento del poder nacional sobre una provincia (la Ciudad tiene el rango de una, por lo que su definición como provincia o capital autónoma es tan solo una cuestión de nomenclatura) ejerciendo una intromisión en sus asuntos locales, como son la administración de la salud, la educación, y la actividad económica.
 El poder, y toda acción relativa a la dominación, siempre se basa en una determinada legitimidad, y si entendemos a la Argentina como un Estado de Derecho (tal como siempre le gusta recordar al Presidente Fernández), republicano y federal, el poder se legitima de acuerdo a lo dictado por la Constitución Nacional, por medio de la cual se protege a los ciudadanos de todo abuso de poder al mismo tiempo que a través de dicha norma, estos deben aceptar el gobierno elegido democráticamente por la mayoría. Es decir, en una democracia que obedece a su Constitución Nacional no hay lugar para golpes de estado que interrumpan gobiernos instituidos legítimamente ni gobiernos que puedan pasar por encima a la carta magna; de lo contrario en ambos casos se estaría ante un derrumbamiento del orden constitucional. Y tal como lo dicta el fallo de la Corte Suprema de Justicia, las cuestiones vinculadas a la educación tienen que ver con la administración de la Ciudad, y su autonomía no puede ser vulnerada. ¿Bajo qué legitimidad el Presidente dicta un DNU sobre la educación y otras cuestiones de la Ciudad sin siquiera consultarle al Jefe de Gobierno porteño, quien es el encargado de administrar y gobernar el territorio para el que fue elegido?¿Con qué autenticidad el Presidente afirma que sus decisiones no tienen que ver con una especulación política y tan solo se basan en un asunto sanitario, cuando inventa una jurisdicción inexistente (el AMBA), estando en ella incluída la provincia que siempre al kirchnerismo le es adversa? 
 Las advertencias a no cometer rebeliones que violen las restricciones bajo el motivo del respeto a la ley, y las posteriores diatribas hacia la Justicia hablan de la encrucijada en la que Alberto Fernández se encuentra inmerso frente al proyecto autocrático de su espacio político: habiendo perdido su identidad, intenta aparentar ser un hombre respetuoso del Derecho mientras dicta decretos inconstitucionales y luego parece importarle poco y nada lo que diga la Constitución Nacional y los fallos de la Corte. Los antecedentes de De La Rúa y Macri como presidentes luego de haber gobernado la Ciudad proyectan a Larreta inevitablemente como futuro candidato de la oposición: si el kirchnerismo tiene aspiraciones autocráticas, no le importará en lo absoluto aprovecharse de una situación de crisis para hegemonizar el poder y destruír las instituciones, si para desgastar a la oposición es necesario hacerlo. Y si para lograr dicho objetivo se debe crear un relato en donde el Poder Judicial no se dedica a hacer cumplir la ley sino que es un poder golpista instalado por las corporaciones para deslegitimar a gobiernos populares, pues el relato ya está en marcha. 
 Los decretos de Alberto Fernández, además de no estar legitimados en el Derecho, ya que violan las autonomías propias del federalismo, tampoco se legitiman en la ciencia: la estadística marca que los contagios no se producen ni en las escuelas, ni en los gimnasios, ni en los restaurantes, ni en la gente que viaja en su propio auto para ir a descansar un fin de semana; por el contrario, dichas medidas no aportan soluciones y sí están provocando catástrofes, sobre todo en los niños, siendo esto advertido por organizaciones internacionales. La política autoritaria y fuera de control juega al límite: si el Presidente le quita libertades a la gente, pisoteando a la Ciudad y la CN, y además tampoco hay argumentos científicos que justifiquen la medida, ¿Qué garantías hay de que se crea en la legitimidad del Presidente y no se genere un estado de anomia? 
 Alejar la política de los asuntos locales y concentrar el poder lleva a la tiranía: bajo esos términos, con un poder federal omnipresente y Estados o Provincias acéfalos de autonomía probablemente nunca se hubiesen conformado los Estados Unidos de América, ni se hubiera declarado la Constitución Nacional de 1853 en la Argentina. Esteban Echeverría probablemente estaría decepcionado si viera que su patria no pudo aplicar los principios de la Asociación de Mayo y que el poder vuelve a concentrarse bajo una figura personalista sin contemplación de la división de poderes y de la necesidad democrática de cercanía entre el ciudadano y sus cuestiones jurisdiccionales. Posiblemente diría que, si el Presidente no cumple con la Constitución, que Dios y la patria se lo demanden. 

viernes, 9 de abril de 2021

POESIA: EL VIRUS LLEGO

El correr de los días era normal, se luchaba por el pan, y la salubridad
Los enemigos eran muchos, a los cuales enfrentar, en campiña y en ciudad
Nadie imaginó, que el gran enemigo llegaría, y todos los demás, a mi combate se unirían 
Los enemigos de siempre, dejaron de existir, ahora hay uno solo, que piensa resistir

El enemigo del terror, como un virus se expandió, y todo lo demás, bajo su manto se cubrió
Cobijado por la imaginación, causó mucha inspiración, en todos los tiranos, que nos quieren encerrar
El virus llegó, y no se piensa ir, solo le queda a los humanos, pasión por insistir
Contaminados de miedo, toda la urbe se escondió, de las garras del déspota, que se precipitó 

El hambre, el desempleo, la falta de libertad para vivir, son todos enemigos, que están lejos de escapar
Siguen triunfando, en las calles de la ciudad, pero ahora protegidos, por el virus que llegó
Que bajo su manto cubre, todo lo que generó, ya que todo se justifica, si es por la salvación 
Premios y castigos, el virus nos da, si cumplimos o no, con sus caprichos de autoridad

El virus llegó, y es muy fácil de contagiar, tan solo hace falta, al vecino buchonear
Vivir la vida, es más que suficiente, para caer bajo las garras, del virus del terror
Obsesiones contagia, y protocolos impone, para atacar la salud, de la mente que no piensa
El respirador necesitan, todos los comerciantes infectados, torturados por el miedo, y enfermos de un infarto

Los chicos ya no saben, qué expresión hacer, ya que ninguna cara ven
Ya no juegan con sus pares, porque están todos infectados
El enfermo terminal, fue la educación, y nadie le alcanzó, su respirador

Los hospitales colapsados, también fueron infectados, por la mala gestión, la mentira y el choreo
Antiguos enemigos, ofuscados por el virus, que siguen atacando, y a los mas débiles enferman
Todos se preguntan, por la vacuna contra el virus, que mientras este ataca, a todos esclaviza 
El antídoto no llega, solo llega de a poquito, y los más impunes lo roban, porque los excita el delito

Curiosamente, nadie se acordó, que la vacunación podía llegar, antes del horror
La cura está entre ellos, y nadie la vio, distraídos por el discurso, de la exageración 
La normalidad volvería, cuando todos lo dispongan, y el virus que llegó, la tendría que aceptar
Sus garras no pueden, a todos los humanos asustar, y estos unidos, tendrían que luchar
Para por fin recuperar, la humana normalidad

sábado, 13 de marzo de 2021

DICTADURAS Y GRUPOS TERRORISTAS EN LA ARGENTINA DEL SIGLO XXI

La vuelta de la democracia en 1983, además de significar un nuevo pacto entre la clase política y la ciudadanía para revalorizar y abrazar los valores democráticos, traía aparejado el desafío fundamental de solucionar la situación económica, por un lado, y por otro, juzgar a los "dos demonios" (así se los llamó en el prólogo "Nunca más"), el terrorismo de Estado y el terrorismo guerrillero que sumergieron al país en una guerra civil sangrienta e imperdonable, cuyas consecuencias derivaron en un golpe cívico-militar de heridas profundas en un capítulo negro de nuestra historia. El desafío económico, más allá de algunos años rescatables de la convertibilidad, nunca fue solucionado, mientras que el desafío político había sido un éxito luego de domesticar a las fuerzas armadas y adoptar de una vez y para siempre la democracia como régimen de gobierno, desterrando la violencia como forma de dirimir los conflictos, o al menos eso creímos. ¿Y si en realidad hasta el día de hoy ambos objetivos siguen sin resolverse, siendo la consolidación de la democracia todavía una batalla cuyo triunfo se encuentra pendiente junto al objetivo de estabilizar la economía?
 La doctrina de Sorel fue una escuela revisionista del marxismo que revisó las claves de la teoría de Marx: la revolución no debía ser proletaria sino nacionalista; el capitalismo no debía erradicarse del todo, sino esperar a que la explotación llegara a su punto máximo para impulsar la violencia a través de la actividad sindical; la revolución no sería en nombre del comunismo, sino de la nación, y para eso no debía abolirse en forma total el sistema capitalista sino erradicar de lleno la democracia y el sistema de partidos; el sistema de mediación de intereses pasaría a ser corporativista, liderado por un líder que encarne en el pueblo y en la figura de la nación, siendo toda opinión o idea disidente al líder un enemigo del pueblo y su nacionalidad. Aquella doctrina recaería en Benito Mussolini, quien regiría a Italia bajo un gobierno fascista. Luego el fascismo incorporaría en otros regímenes ideas genetistas (el nazismo), ideas originalmente comunistas (como fueron los totalitarismos de Fidel Castro, Stalin y Mao), y podría decirse que aunque el fascismo es contrario a la democracia, este supo adaptarse a ella para converger en el populismo como una adaptación de las ideas fascistas al régimen democrático. 
 Por lo tanto, puede decirse que el objetivo final del populismo, sea de izquierda o de derecha, es transformar el sistema democrático por el que se accedió al poder en un régimen auténticamente fascista, como lo ha logrado el chavismo en Venezuela. Para ello, el populismo busca cooptar las distintas instituciones que hacen a toda democracia republicana, ya que la división de poderes existe con el objetivo de salvaguardar la libertad y evitar la tiranía, tal como lo entendía Montesquieu. 
 Guillermo O'Donnell definió a las democracias imperfectas en el marco institucional como "democracias delegativas": estas son repúblicas donde el control indirecto de la ciudadanía (el único control directo que se tiene sobre los políticos son las elecciones) plasmado en órganos de control funcionan a medias, delegando facultades en el Poder Ejecutivo. Nuestra Constitución Nacional, además de contemplar la típica división de poderes en tres poderes independientes, agrega tres órganos extra-poder, que son a su vez independientes de aquellos tres poderes: estos son el Ministerio Público, la Defensoría del Pueblo y la Auditoría General de la Nación. Es decir, existen instituciones para que la república funcione, pero su funcionamiento demuestra que la Argentina es una democracia delegativa, con instituciones cooptadas y por consiguiente con respuestas débiles por parte de éstas.  
 Dicho esto, la pandemia fue un escenario perfecto para ensayar un nuevo tipo de fascismo: el fascismo sanitario, donde el Estado debe cuidar a la gente, y con esa excusa monopolizar las vacunas (y robarlas para la tropa propia) sin dar lugar a compras independientes de las provincias y las prepagas teniendo en cuenta la lentitud del ritmo de vacunación llevado a cabo por el Estado Nacional; y donde además, como toda disposición estatista es con el fin de salvarnos de la muerte, estas no pueden cuestionarse, y el que las cuestiona pasa a ser considerado como un enemigo de la patria y un propagador de la muerte. Poner en práctica el fascismo sanitario le permitió a Gildo Insfrán concretar el pasaje de populismo a fascismo propiamente dicho. Formosa es hoy una dictadura dentro de la Argentina, donde se violan los derechos humanos de la población toda, impidiendo la libertad de circulación, la libertad de comercio, la posibilidad de educarse, la existencia de periodistas críticos, y como si fuera un Estado-Nación completamente separado de la Argentina, cerró sus fronteras incluso para sus mismos habitantes, además de detener a la población en centros clandestinos de detención y separar a madres de la comunidad wichi de sus bebés. La diferencia entre Mussolini e Insfrán es tan solo dialéctica: el primero hacía todo en nombre de la nación (es decir, él mismo, a partir de su concepción), mientras que el segundo lo hace en nombre de la lucha contra el coronavirus. Ambos líderes representan a regímenes dictatoriales, porque para definir a un régimen de gobierno no alcanza con la forma de acceder al poder, sino que también es fundamental la forma de ejercerlo: por eso ambos llegaron al poder de forma democrática, pero se transformaron en dictadores al ejercerlo de forma totalitaria. 
 La conformación de una dictadura dentro de una provincia se debe a un sistema perverso, que consiste no solo en la incapacidad para corregir la democracia delegativa, sino en las condiciones que la hicieron crecer: la coparticipación federal de impuestos alimentó a monstruos como Insfrán, donde el reparto de fondos beneficia a las provincias peor gobernadas y esta distribución responde a la sobre-representación de determinadas provincias en la Cámara Baja del Congreso (con diputados que aprueban leyes a cambio de fondos para los gobernadores de sus provincias). Para consolidar la democracia y desarrollar un federalismo armonioso es menester solucionar lo que dejó pendiente la reforma constitucional de 1994 y terminar con este tipo de sistemas perversos. Mientras tanto, debido a la cooptación de los contrapesos que deben hacer funcionar la república, a los formoseños sólo les queda el control directo, pero no por medio de las elecciones, ya que estas corren peligro a partir de la excusa de la pandemia, sino por medio de la protesta. 
 En términos de Maquiavelo, Insfrán supo mezclar por muchos años al "león" y la "zorra", persuadiendo a una población mansa a través de empleos públicos y dádivas a través de la coparticipación federal. Pero ahora que inspiró el odio en una ciudadanía que le perdió el respeto, ya no le queda nada de "zorra", sino tan solo de "león", ante una población que ya no es sometida por medio de la persuasión sino mediante la fuerza. 
 El peligro de este fascismo sanitario (que en parte se aplicó y se sigue aplicando a nivel nacional) es que se convierta en un fenómeno exponencial: que así como ocurrió en Formosa estas formas de gobernar se repliquen en otros distritos sub-nacionales. La buena noticia es que al ocurrir en una provincia, puede repelerse mediante una intervención del Estado Nacional, y la mala noticia es que esto difícilmente vaya a ocurrir, ante la sospecha de que al pertenecer a la misma fuerza política, los que ostentan el gobierno nacional tengan planes parecidos. 
 Además de mostrar complicidad frente a la dictadura de Formosa, el Frente de Todos se muestra cómplice frente al grupo terrorista que comete atentados en la Patagonia: la Resistencia Ancestral Mapuche sigue usurpando tierras, cometiendo actos vandálicos contra iglesias y es apuntado como el grupo responsable de los incendios en Chubut. Pero es posible que no sólo sean cómplices, sino socios: la ministra de la Mujer, Género y Diversidad, quien confunde la inclusión con la pasividad frente al delito, fue la abogada de Jones Huala, uno de los líderes del RAM preso en Chile. 
 La Argentina se encuentra inmersa en una crisis económica profunda, lidiando con atentados terroristas de grupos extremistas y delitos de lesa humanidad llevados a cabo por dictaduras provinciales, con un presidente sumiso que responde al poder vicepresidencial. Por más de que parezca que se está haciendo alusión a la década del 70' y al caos en el que Cámpora asumía el poder y todo lo que sobrevino después, lo dicho anteriormente se refiere al contexto argentino del 2021, en pleno siglo XXI. 

lunes, 15 de febrero de 2021

EL ODIO DE CLASE Y LA AUSENCIA DE UN PROYECTO POLITICO

En su famosa obra "El Capital", Carlos Marx argumentaba que el motor de la historia es la lucha de clases: explotadores contra explotados, siendo los del mundo capitalista el empresario y el asalariado, respectivamente. La teoría de la plusvalía que correspondía al trabajador y que significaba la ganancia del que invertía el capital era desde la concepción marxista un llamado a despertar la conciencia de clase y, mediante la lucha de clases, llevar a cabo una revolución y terminar con la desigualdad (tomando como medida de valor de los bienes y de los salarios la teoría del valor-trabajo, la cual luego la ciencia desterró, considerando hasta el día de hoy al valor de acuerdo a su utilidad y escasez, a su oferta y demanda). Muchos países en el mundo han intentado llevar adelante experimentos socialistas, y las experiencias han sido desastrosas: la evidencia empírica ha demostrado que hasta ahora no ha habido un mejor sistema que el capitalista, que lleve a la mejor calidad de vida posible. Al contrario de lo que Marx pronosticaba (un momento en el que el capitalismo se auto-destruiría), la pobreza, si bien está lejos de extinguirse, alcanzó mínimos históricos a nivel mundial y en los países desarrollados existe una movilidad social ascendente. 
 El fracaso del comunismo y el triunfo del capitalismo radica, entre otras cosas, en que lejos de ser un problema, la creación de riqueza, además de generar beneficios extraordinarios, genera puestos de trabajo y hace disminuir las tasas de pobreza. El mundo comprendió que repartiendo la "torta" con el fin de acabar con la desigualdad no se iba a terminar con la pobreza sino incrementarla: el PBI mundial no dejó de multiplicarse desde la instauración del capitalismo (además de multiplicarse la tasa de natalidad) porque no existe dicha "torta" como tal a ser repartida, sino que esta se sigue expandiendo a través de distintos descubrimientos en el mercado y el uso de tecnologías que posibilitan la existencia de economías de escala, aumentando la productividad y reemplazando puestos de trabajo por otros nuevos. Si hace dos siglos era imposible navegar en internet y hacerlo a la velocidad que hoy se hace desde un teléfono celular, el capitalismo lo hizo posible, pudiendo, entre otras cosas, crear emprendimientos tecnológicos como muchas start-up y aplicaciones de celulares que hacen ganar mucho dinero a sus dueños, y también generar nuevos puestos de trabajo y nuevas oportunidades. Tal vez todavía no tengamos idea de qué nuevos inventos podamos conocer en el futuro, y de lo que el capital humano es capaz de lograr para seguir dinamizando las economías y maximizar la calidad de vida. 
 Dicho esto, la conclusión es que en el mundo capitalista, para sacar gente de la pobreza, no sirven utilizar fórmulas que fracasaron estrepitosamente, sino hacer lo que hace el mundo emergente en su mayoría y el mundo desarrollado: entender que para mejorar la calidad de vida de la población se necesita crecer, y para eso se necesita más capitalismo: empresarios que inviertan y obtengan cuantiosas ganancias, generando empleo y aumentando la renta como resultado del aumento del producto. Nuevamente, no se trata de repartir la "torta", sino de agrandarla, innovando en las formas de producir y expandiendo la frontera de posibilidades de producción. En un país con una alta presión impositiva que se destina a mantener un alto déficit fiscal y a la casta política, sumado a la distorsión de precios generada por la inflación, claramente no hay un clima agradable para los negocios, y consecuentemente para terminar con la decadencia. 
 Albert Einstein acuñó la famosa frase "si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo". Por más de que el gobierno se junte con empresarios, congele las tarifas de servicios públicos (lo cual es patear hacia delante una bomba que en algún momento va a explotar), cree precios máximos y envíe piqueteros y militantes a controlar precios a los supermercados, nunca se solucionará el problema de la inflación si no se atacan los problemas de fondo. El ala más izquierdista del gobierno (identificados en muchos casos con las guerrillas de los 70', como Montoneros) incentiva el odio de clase y exacerba una retórica donde se plantea el problema de la pobreza en la abundancia de otros: la bronca hacia los "vivos" que remarcan precios; la existencia de retenciones a las exportaciones y la amenaza con aumentarlas; las tomas de tierras con Grabois como mayor partícipe, son exaltaciones de un odio de clase con ideas que atrasan y que ya fueron superadas por el resto del mundo, a excepción de Cuba, Venezuela y otros rincones del planeta donde las ideas de destruir el capital y castigar al que produce han llevado a catástrofes humanitarias. 
 Pero siempre que hay una crisis económica, esta viene de la mano de una crisis política: en la Argentina no hay estadistas con proyectos a largo plazo, sino tan solo políticos profesionales con consignas vacías que piensan en la próxima elección. Lejos de ser una maldición como declaró la diputada Vallejos, exportar alimentos es una ventaja comparativa que le ha permitido crecer y desarrollarse a países como Estados Unidos o Australia. La maldición está en tener políticos que se hacen ricos mediante el erario público y consideran al campo, el sector más productivo de la economía, el enemigo de clase que se debe combatir en nombre de un pueblo que se ha empobrecido a causa de tales disyuntivas obsoletas. 
 Israel, un país que en un principio no contaba con ventajas comparativas cuantiosas, padecía luego de la guerra de 1973 una inflación creciente, una tasa de pobreza en alza y gran parte de su infraestructura destruída, logró ser un país desarrollado gracias a un proyecto político de largo plazo. Sin ser uno de los mayores sojeros del globo; sin tener la octava mayor superficie territorial del mundo con abundantes tierras fértiles y climas diversos; sin ningún yacimiento como Vaca Muerta; el acuerdo entre los principales partidos políticos para garantizar la independiencia del Banco Central, mejorar la eficiencia del gasto público y apostar por el capital humano invirtiendo en educación y proyectos de investigación y desarrollo lo han llevado a ser uno de los mayores productores de ciencia y tecnología en el mundo (hubo también un acuerdo con sindicalistas y empresarios para congelar precios y salarios, pero estos hubieran carecido de sentido si la clase política no aplicaba las reformas de fondo que le permitieron a Israel explotar su capital humano y despegar económicamente). El país de los kibutz socialistas (granjas agrícolas diseñadas con fines colectivistas) pasó a ser el país de los kibutz que producen tecnología agrícola. Incluso a pesar del contexto geográfico desfavorable debido al odio de los países vecinos, se aprovechó esta desventaja para que, a partir de la obligatoriedad del servicio militar, se catapulte desde el ejército a los jóvenes para ingresar en el mundo emprendedor. 
 La Argentina carece de tal proyecto político. Sus dirigentes no parecen proyectar un rumbo donde más allá de las diferencias entre los espacios políticos, gane quien gane se eviten cometer errores del pasado y se estabilice el país por un sendero de crecimiento. Este camino podrá tomarse si se crean clases dirigentes que dejen de pensar en sus privilegios y en las elecciones que ocurren cada dos años, para adoptar un plan viable en el largo plazo. Y dentro de ese acuerdo no pueden ser viables las arremetidas contra el capital (ya sea con impuestos confiscatorios o controles de precios), la amenaza a la propiedad privada y la emisión monetaria destinada a financiar el populismo (la verdadera causa de los aumentos de precios).
 Como diría Nicolás Maquiavelo en su obra "Discursos sobre la primera década de Tito Livio", las instituciones son la convergencia de intereses enfrentados, cuya colisión dan origen a reglas que garantizan que de ese conflicto surja en las Repúblicas la protección hacia el bien común. Si por bien común se entiende el bienestar de la sociedad toda, es menester que las instituciones garanticen las normativas que hacen inviolables los derechos que hacen a todo pueblo libre: la libertad de comercio; el respeto irrestricto de la propiedad; la educación; la condena hacia el robo; entre otros. Ante el avasallamiento de estos derechos fundamentales, las instituciones no pueden titubear frente al poder de turno. Si se modifican las elecciones a gusto del gobierno no solo se violarían las instituciones, sino que también quedaría en evidencia que estas no resguardan el bien común sino el bien de la oligarquía política. Dentro de un proyecto político debe garantizarse la seguridad institucional, de lo contrario todo consenso se fractura ante los intereses contrapuestos. 
 La militancia del rencor hacia grandes emprendimientos como Mercado Libre y la complicidad hacia sindicatos que entorpecen iniciativas innovadoras son resultado de un odio de clase vacío de un contenido que contenga un proyecto político. Se necesita uno que pueda generar capital humano y explotar los recursos naturales que la Argentina tiene la bendición de poseer, donde para eso se apunte a darle una gran prioridad a mejorar en los estándares educativos y se gane una batalla cultural en la que se entienda que sin crecimiento no puede disminuír la pobreza, y destruyendo la riqueza no hay crecimiento.  Es decir, "combatiendo al capital" nunca saldremos de la decadencia. Todavía estamos a tiempo.