martes, 16 de noviembre de 2021

EL GOBIERNO ESTARA OBLIGADO A NEGOCIAR CON LA OPOSICION

Desde la vuelta de la democracia en 1983 la Argentina ha presentado una particularidad: la mayoría de los años han sido de gobiernos peronistas, mientras que en los únicos tres gobiernos no peronistas ha habido gobiernos "divididos" debido a la mayoría que siempre el PJ ha conservado en el Senado y en la Cámara de Diputados, y en dos de ellos el Presidente debió dejar el cargo antes de cumplir su mandato. La hegemonía del peronismo en el sistema político argentino también alcanza a los sindicatos y muchos movimientos sociales, actores que también han dificultado el clima de la paz social cada vez que a un cuadro no peronista le tocó ocupar el poder ejecutivo. Los presidencialismos tienen el problema de que el poder ejecutivo no nace del parlamento como en los parlamentarismos, lo que hace posible una situación de gobierno "dividido" donde el poder ejecutivo es controlado por un partido y el legislativo por otro; y debido a la rigidez del mandato fijo, ante casos de parálisis legislativa el Presidente no puede disolver el parlamento y llamar a elecciones como sí puede ocurrir en un sistema parlamentario. Por lo tanto, en Argentina no es el mejor de los mundos ganar una elección presidencial si el partido ganador no es el PJ: siendo lo mas probable que dicho partido tenga mayoría en el Congreso y domine muchos de los sindicatos y organizaciones sociales, el oficialismo debe negociar con una oposición poco leal a las reglas de la democracia que suele tener mucho poder. Teniendo en cuenta los múltiples paros y los saqueos que no le permitieron terminar los mandatos a Alfonsín y De La Rúa, y el "club del helicóptero" durante el gobierno de Macri, es certero considerar al peronismo como una fuerza política que cuando es oposición suele contribuir a la desestabilización de gobiernos no peronistas. La hegemonía del peronismo en múltiples aristas del sistema político argentino (sistema de partidos, sindicatos, movimientos sociales) se debe en gran parte a la cultura política de la sociedad (una forma personalista de concebir la política en gran parte de la población), a cómo se estructuran los roles dentro de la sociedad para que los imputs se transformen en outputs (muchas de las demandas de la sociedad se convierten en decisiones a través de una estructura sindical que da poco lugar a la renovación, de un sistema clientelista que alcanza a la gran masa pauperizada de la población), lo que a su vez se ve influido por el sistema educativo que debe reproducir los roles que se encuentran presentes en las estructuras del sistema (el adoctrinamiento, las malas condiciones de los sistemas educativos de las zonas más pobres y la resistencia de sindicatos docentes hacen dificultosa la tarea de formar argentinos que vean la necesidad de reformar el sistema). Sin embargo, las elecciones legislativas del 2021 provocaron algo inédito: que por primera vez el PJ no tenga quorum propio en el senado, y que en la Cámara de Diputados esté prácticamente en paridad con la oposición. 
 La opción del gobierno de radicalizarse será inviable en los próximos dos años teniendo en cuenta que todo proyecto de ley propuesto por el oficialismo deberá requerir de consensos muy grandes y negociaciones tanto con Juntos por el Cambio como con las fuerzas provinciales y los bloques de la izquierda y los liberales. El otro camino proactivo que tiene el gobierno es el de los decretos de necesidad y urgencia: sin embargo, abusar de tal recurso haría reaccionar a los sectores opositores de la población que suelen movilizarse y el equilibrio de fuerzas en el poder legislativo pondría en aprietos al oficialismo si intenta eludir permanentemente el camino legislativo. 
 Será interesante ver qué comportamiento adopta Juntos por el Cambio junto a las fuerzas provinciales y los libertarios: si la principal fuerza opositora se mantiene cohesionada, puede anticiparse que por afinidad ideológica se conforme una alianza legislativa entre Juntos por el Cambio y los cinco diputados libertarios, teniendo en cuenta sobre todo la presencia de López Murphy en el principal bloque opositor y de Carolina Píparo en el bloque de Avanza Libertad, quien hasta hace muy poco formaba parte de Juntos por el Cambio. En ese caso, la oposición se convertiría en una virtual mayoría, capaz de impedir que se vote un presupuesto con mayores impuestos y gasto público.
 Cabe destacar también que las elecciones nos dejan un sistema de partidos poco nacionalizado, es decir, con no mucha similitud de resultados de provincia en provincia (lo cual es razonable en un país federal, donde los armados electorales se organizan a nivel subnacional). La victoria a nivel nacional fue de Juntos por el Cambio por encima de ocho puntos sobre el Frente de Todos; sin embargo, en provincias como Santiago del Estero el kirchnerismo cosechó un triunfo muy holgado, al mismo tiempo que sufrió durísimas derrotas en Córdoba, CABA, Santa Cruz, Santa Fe, Río Negro, entre otras provincias, varias de ellas en donde el oficialismo llegó a quedar en tercer lugar. Por otra parte, en provincias como Buenos Aires o Tucumán la victoria de una u otra coalición fue por muy poca diferencia. También es significativo el resultado obtenido por las terceras fuerzas: la izquierda obtuvo más de 20 puntos en Jujuy y no pudo superar el 7% en CABA y Buenos Aires, mientras que los libertarios hicieron muy buenas elecciones en estas últimas provincias (17% y casi 8%, respectivamente) al mismo tiempo que ni figuraron en el resto del país. Que el sistema de partidos esté poco nacionalizado le quita predictibilidad al sistema: es una incógnita saber si en caso de que Milei construya un armado nacional para 2023 el porcentaje obtenido en la Ciudad de Buenos Aires pueda extrapolarse al resto de la Nación y estar en condiciones de hablar de una tercera fuerza antiestablishment cuyos votos podrían ser decisivos en un hipotético ballotage. 
 Dentro de este equilibrio de fuerzas Alberto Fernández tiene dos caminos: pactar gobernabilidad con la oposición consensuando leyes relevantes a nivel país y los ajustes que resuelvan parte de los desequilibrios macroeconómicos, lo que le allanaría el camino al próximo gobierno y hablaría de una actitud noble del oficialismo; o por el contrario adoptar una actitud de confrontación, no cambiar nada y que los resultados sigan siendo desastrosos. A pesar del dinero y los regalos obsequiados a los votantes "clientes" del kirchnerismo (lo cual habla de un sistema perverso que debe atacarse desde las raíces), era previsible que el peronismo pierda por primera vez el quorum en el senado y sufra derrotas históricas en bastiones como La Pampa y Santa Cruz, lo que significa un acontecimiento histórico: el peronismo unido deberá gobernar en base a negociaciones con la oposición si no quiere sufrir una parálisis legislativa, algo que suele ocurrirle a los gobiernos no peronistas. La famosa frase "dime con quién andas y te diré quién eres" lo resume todo para explicar por qué el peronismo se encuentra en esta situación: si el gobierno apoya el terrorismo de la RAM en la patagonia y de Hamas en la Franja de Gaza, está del lado de dictadores como Putin, Maduro, Díaz Canel y Ortega, es cómplice del autoritarismo provincial de Insfrán, y tiene una postura abolicionista con respecto a los delincuentes, ¿Cómo podría considerarse a este gobierno? 
 No solo los datos matan al relato, sino también la revolución tecnológica y comunicacional de las redes sociales: con un tweet la gente de a pie puede movilizarse sin necesidad de acudir a un partido político; con imágenes de otras partes del mundo la gente de cualquier clase social puede saber perfectamente lo que ocurre en los países aliados del kirchnerismo, además de ver cómo en países vecinos no existe el problema de la inflación sin ningún tipo de control de precios y amenazas a empresarios. Los celulares hacen visibles los casos de adoctrinamiento en los colegios y también las posibilidades que puede brindar el mercado gracias a la tecnología: hoy los jóvenes que quieren irse al exterior no pretenden tener un trabajo manual en una fábrica, sino ver la posibilidad de ser emprendedores, invertir en instrumentos financieros y conectarse con el resto del mundo sin sindicatos ni planes sociales de por medio. La sociedad argentina no es ajena a los cambios que se están dando en el mundo, y si el rumbo del gobierno no cambia, lo más probable es que en 2023 haya un cambio de gobierno, lo que hablaría de la fuerza del bipartidismo argentino: ya no hay una única fuerza política con capacidad de disputar el Senado y gobernar con mayorías. 

viernes, 15 de octubre de 2021

EL KIRCHNERISMO EN SU PROPIA ESPIRAL AUTODESTRUCTIVA

Karl Marx decía en su famosa obra El Capital que cada modo de producción llevaba dentro su propio germen de autodestrucción. Dicho autor argumentaba que el capitalismo, a raíz de las crisis cíclicas que lo aquejaban, llevaría a este a un inevitable fin debido a la concentración de la riqueza en pocas manos, llevando a la mayoría de la población al estado de lumpenproletariado ante la pérdida de puestos de trabajo producto del avance de la tecnología, lo cual tarde o temprano implicaría un cambio en la conciencia de las masas hambrientas que acabaría con el orden establecido. Aquella mirada del capitalismo como un sistema conducido a auto-destruirse, si bien en base a la experiencia empírica puede objetarse que dicha premonición está lejos de hacerse realidad, es útil para observar la génesis del Frente de Todos como alianza y preguntarse si aquel pacto entre Cristina, Alberto Fernández y Massa no llevaba dentro de sí el propio germen de su autodestrucción. 
 Luego de que se realineara el sistema de partidos argentino con la victoria de Cambiemos en 2015, este pasó a ser de una competencia tripartidista con la escisión de Massa como una tercera fuerza, luego de haber pasado por un sistema de partidos predominante donde el kirchnerismo ganaba en primera vuelta y la oposición directamente ni competía en las elecciones presidenciales, aunque en las legislativas de medio término era capaz de dejar al kirchnerismo en segundo lugar. Con la alianza establecida entre Massa y Cristina en 2019, junto con Alberto Fernández y la reabsorción de ese riñón del peronismo que se había vuelto independiente y donde se encontraban los gobernadores, el triunfo en primera vuelta indicaba que el kirchnerismo ya no era suficiente. Es decir, lejos habían quedado aquellas épocas donde el boom exportador de la soja y el rebote de la caída económica del 2002 le permitían al kirchnerismo ganar cómodamente en primera vuelta, y claro está, con una oposición dividida y sin peso propio. El kirchnerismo necesitó del massismo y de Alberto Fernández, dos férreos enemigos, para ganar armando un gobierno de coalición. Ya su origen estaba viciado: ¿pueden personas que se detestan, que ni por casualidad pueden formar una coalición con cohesión ideológica, tener un plan compartido, dividirse proporcionalmente los ministerios, y, a fin de cuentas, gobernar juntos? 
 Si Cristina debió apelar a conformar una coalición tan heterogénea para poder ganar las elecciones, eso implica que más allá del núcleo duro de simpatizantes, el kirchnerismo estaba agotado. El electorado no votó la vuelta de Cristina sino que votó al peronismo unido. Sin embargo, a medida que el gobierno fracasó en materia sanitaria, económica y judicial (con el objetivo de derrumbar las causas de la vicepresidente), se hizo cada vez más notorio que el gobierno no era de coalición, sino que el kirchnerismo tomó siempre la batuta. Tanto en la política exterior, las viejas prácticas de controles de precios, los intentos de expropiación, la complicidad con la delincuencia y los sindicatos y la ocupación de los ministerios, el presidente se vio jaqueado ante el veto del socio mayoritario de la coalición que le impidió tomar sus propias decisiones. El balance en cuanto a costos y beneficios para Alberto Fernández es fácil de analizar: él es un "okupa" en el gobierno de Cristina (en palabras de Fernanda Vallejos), que solo fue ungido para dar una imagen de moderación y ganar la elección, y si se vuelve el Alberto Fernández auténtico que criticaba la emisión monetaria y demás errores del kirchnerismo, la tropa de Cristina se le volvería en contra, de forma aún peor que cuando varios funcionarios amagaron con dejar el gabinete y otros cargos, y Alberto pasaría, ganando o perdiendo las elecciones, a ser un presidente en minoría ante la fractura formal de la coalición. Ese escenario sería catastrófico, ya que Alberto quedaría aislado, el kirchnerismo pasaría a ser oposición y eso podría llevar a un inmovilismo en el gobierno o incluso habría intentos de hacer caer al presidente y radicalizar el gobierno a partir de la figura de la vicepresidente (lo que ocurre actualmente pero a velocidad supersónica). 
 Ante la derrota de las PASO, el gobierno respondió con más kirchnerismo: puso a Aníbal Fernández como ministro de seguridad y este ya protagonizó un escándalo con la amenaza a Nik. De esta forma, la fuerza gobernante profundiza en aquellos elementos que en las elecciones de 2019 quería ocultar para mostrarse moderado: con el kirchnerismo solo no alcanzaba para ganar, y ahora gobierna cada vez más el kirchnerismo en soledad. Difícil que el oficialismo pueda revertir la elección de esa manera. 
 La emisión rimbombante de pesos va por la misma tendencia: tiene que ver con el clientelismo de utilizar recursos públicos del Estado (en este caso el Banco Central, así como también se utilizó la campaña de vacunación para favorecer a amigos del poder) para perseguir metas personales. Regalar viajes de egresados, bicicletas, heladeras, entre otras cosas, es hacer kirchnerismo explícito para convencer a ese electorado fluctuante que en 2019 votó por el Frente de Todos y ahora lo hizo por la oposición. También parece difícil que dando dádivas con una inflación galopante y sin generar empleo millones de personas decidan cambiar su voto. El prestigioso economista Milton Friedman decía que la peor forma de gastar dinero es gastar el dinero de otros en otros: eso es el gasto público descontrolado en que se ve inmerso el gobierno, quitándole dinero al contribuyente para regalarle pertenencias a los necesitados, que nadie mejor que ellos puede saber en qué les gustaría gastar su dinero si lo tuvieran: el resultado de las PASO demuestra que mucha gente de cualquier clase social quiere honestidad, seguridad, trabajo y una vida digna, no vivir de otros y del Estado. La crisis económica se ve atravesada por la dimensión moral: como diría Immanuel Kant, una acción moral es hacer algo bueno que es bueno en sí mismo, sin utilizar al otro como un medio sino como fin. Para el kirchnerismo el votante solo es un medio para conseguir sus objetivos, no concibe el bien público como un fin que mejore la felicidad comunitaria.
 El Frente de Todos se encuentra en una espiral autodestructiva porque los elementos moderados de su conformación que tenían el objetivo de disimular el kirchnerismo se diluyeron, y tiene en este último, parafraseando a Marx, el germen de su autodestrucción. El massismo ya no existe, ya que fue absorbido; el albertismo probablemente nunca existió (y si quiere empezar a existir, como se dijo anteriormente, el presidente quedaría aislado al borde del colapso de una crisis institucional); los movimientos sociales que están dentro del gobierno no pueden contener la crisis humanitaria que hace activar a otros movimientos sociales disidentes; y dos banderas del gobierno, los derechos humanos y el feminismo, se truncaron en la opinión pública ante la realidad de los hechos: durante la cuarentena se violaron derechos humanos y los cambios en el gabinete descartaron mujeres para reemplazarlas por hombres, entre ellos Manzur, opositor a la legalización del aborto. Al Frente de Todos solo le queda el kirchnerismo, aquello que tuvieron que disimular para volver al poder, y aquello que era inevitable que se termine "comiendo" por dentro a toda la coalición, que quedó desnuda ante el electorado luego de las elecciones: los audios de Vallejos, las declaraciones antidemocráticas de Emilio Pérsico, la delirante propuesta de nacionalizar las cuentas bancarias de un legislador y las amenazas de Aníbal Fernández demuestran que el frente gobernante llevaba desde su génesis el germen que ahora lo sumerge en su propia espiral autodestructiva: el kirchnerismo. 

martes, 14 de septiembre de 2021

EL PUEBLO SE EXPRESO

Alberto Fernández manifestó luego del resultado de las PASO que "el pueblo se expresó", en alusión a la derrota del gobierno en 17 provincias que vaticinó un repudio plebiscitario hacia la marcha del gobierno. La figura del peronismo unido no pudo sostener los votos del 2019, y eso se debe no solo a la robustez del polo no peronista que por primera vez en mucho tiempo se mantiene estable con capacidad para sostener el bipartidismo, sino también por la reacción de la gente: que el pueblo se haya expresado implica que los votos demostraron el dolor: el dolor por aquellos que no pudieron ser despedidos; por aquellos que no pudieron ser salvados; y por los que sufren el día a día y tienen como única esperanza abandonar su tierra natal si quieren perseguir un futuro digno. 
En la tercera ola democratizadora de América Latina quedó demostrado que los presidencialismos no son tan rígidos en comparación a los sistemas parlamentarios: en varias ocasiones los poderes legislativos tuvieron el poder suficiente para destituir presidentes en la región. Si bien se supone que en un régimen presidencialista el primer mandatario debe asumir el poder por un tiempo determinado y no está contemplado que el parlamento pueda remover al gobierno como sí ocurre en los parlamentarismos, el instrumento del juicio político ha sido un recurso fatal que puso fin a muchos mandatos presidenciales sudamericanos que compartían características en común: casos de corrupción escandalosos para la opinión pública; crisis económicas abrumantes donde estas coincidían con políticas ortodoxas; y un número legislativo reducido del oficialismo, incapaz de evitar el juicio político. Pero siempre el impulso dado a los legisladores para comenzar el proceso de destitución se vio acompañado por movilizaciones masivas, siempre vinculadas al rechazo hacia la corrupción pero también hacia modelos conocidos como "neoliberales". El kirchnerismo no tiene el mote de "neoliberal" como para soportar episodios violentos en su contra de parte de los sectores de la población más intransigentes, que suelen darle su apoyo al gobierno, pero fue el acto eleccionario el que puso la voz en el cielo para determinar que la mayoría de la ciudadanía no estaba conforme con el rumbo adoptado. 
 La pandemia pésimamente manejada por el kirchnerismo lo llevó a un escenario electoral en el que si hubiera gobernado otro signo político probablemente se hubieran repetido las acciones violentas que sucedieron en Chile contra el gobierno de Piñera y en Colombia contra el gobierno de Duque, dos especies de imitaciones profundas de lo que sucedió con el episodio de las 14 de toneladas de piedras durante el gobierno de Macri en 2017. Sin embargo, en una región permeable ideológicamente a los modelos estatistas, el gobierno de Alberto Fernández cumplía con las características para plantear un juicio político, pero no con todas como para concretarlo: la arbitrariedad y el abuso de autoridad para destruir las libertades de los ciudadanos argentinos desde el comienzo de la pandemia mientras en la Quinta de Olivos los gobernantes se comportaban como una aristocracia apartada de la ley; sumado al delito de lesa humanidad que representó no solo vacunar a los amigos y militantes, sino también el pésimo manejo con la vacuna de Pfizer que impidió que se salvaran miles de vidas conforman un cóctel de corrupción que indignó a la población, suficiente para que los legisladores sientan el respaldo para que el Poder Legislativo remueva al titular del Ejecutivo. Pero como se dijo anteriormente, en una región que responde violentamente al liberalismo económico, y en particular en un país como la Argentina donde el peronismo conserva una base de apoyo que lo ha visto persistir incluso en la crisis del 2001 mientras el polo "antiperonista" se resquebrajaba, Alberto Fernández contaba no solo con una mayoría legislativa que le impedía a la oposición poder destituirlo sino que al ser parte del espacio político que desestabilizó al gobierno de De La Rúa en las calles con los saqueos y que quiso hacerle un golpe al parlamento en 2017, no había una fuerza política que desestabilice violentamente al gobierno ya que la única capaz de hacerlo se encontraba gobernando. La capacidad de movilización no violenta demostrada por parte de los argentinos descontentos con el oficialismo no pudo haber alcanzado para destituir al Presidente, pero sí para canalizar todo ese descontento por medio de las urnas. 
 A pesar de tales ventajas con las que cuenta el peronismo (un fuerte arraigo social y gobernar siempre con mayorías legislativas, lo que lo vuelve indemne a pesar de los múltiples escándalos ocurridos), la consolidación del bipartidismo en Argentina, donde se han afianzado dos coaliciones estables y con un arraigo en la sociedad muy profundo (Macri se fue con un 40% de los votos y masivas marchas en su apoyo a pesar de la crisis económica), ha dado como resultado en las elecciones PASO un probable Congreso que perfilaría a un futuro gobierno de Juntos por el Cambio en 2023 con mayoría en ambas cámaras, y con una sociedad que se ha movilizado en rechazo a los atropellos del gobierno pacíficamente y dispuesta a reaccionar ante casos como la intervención de Vicentín y el vacunatorio vip. Es decir, el peronismo, aún estando unido, podría perder la hegemonía en ambas cámaras del Congreso y ya no sería el único sector de la población con la fuerza para movilizarse masivamente. 
 El descontento contra la clase política dio cabida a candidatos como Milei, perfilado como una tercera fuerza en la Ciudad de Buenos Aires con un claro discurso anti-establishment (oponiendo al pueblo contra una clase política considerada como una totalidad ignorante y corrupta), mientras que la izquierda supo ubicarse como tercera fuerza en la provincia de Buenos Aires y otras provincias (seguida de cerca por Espert en territorio bonaerense, otro candidato muy similar a Milei): ambos casos reflejan un desencanto que no termina de ser suficiente para divorciar al electorado de las dos principales fuerzas, que vuelve a la competencia partidaria más centrífuga por fuera del bipartidismo. Un bipartidismo que sigue siendo centrípeto, atrayendo el grueso de los votos del centro pero con un electorado que tomó nota de la falsa moderación del kirchnerismo. Las arremetidas autoritarias del gobierno dejaron entrever que el corazón del Frente de Todos transforma lo que podría ser una polarización sana como en cualquier bipartidismo del mundo en radicalización: el gobierno se radicalizó cuando tuvo la oportunidad de expropiar la propiedad privada y en cada abuso de autoridad irrespetuoso por los derechos garantizados por la Constitución, cerrando las escuelas; impidiéndole trabajar a millones de personas; persiguiendo gente por no cumplir con la cuarentena; denegando el libre acceso al territorio argentino a miles de compatriotas varados en el exterior y la libre circulación entre las provincias incluso para quienes requerían tratamientos médicos urgentes; junto con los comportamientos que transformaron al gobierno en una casta separada y desconectada de la sociedad. 
 De repetirse el resultado de las PASO, en noviembre la Argentina tendría un Congreso que representaría, como debe hacerlo, la pluralidad de la sociedad: gran parte de ella enojada y cansada por la inseguridad, la crisis económica y la corrupción, y dispuesta a frenar una deriva populista. De llegar al gobierno en 2023, el polo no peronista del bipartidismo llegaría con un apoyo robusto en la sociedad expresado en un Parlamento equilibrado a su favor, y con la necesidad de dar la batalla cultural requerida para que los resultados de estas PASO no sean solamente un voto castigo. Que el "pueblo se expresó" trae aparejado muchos mensajes por medio del voto: la imagen caricaturesca de una profesora adoctrinando a sus alumnos mientras uno de ellos valientemente salía a responderle; la lucha de los Padres Organizados por defender la educación de sus hijos; la carta de Solange Musso pidiendo por el derecho a ver a su padre; las marchas pacíficas en cada rincón del país, son parte de aquella batalla cultural: responderle a la radicalización y al autoritarismo con democracia, con el fin de que la libertad triunfe ante la violencia, la educación por sobre la ignorancia, y la honestidad contra la mentira. Después de haber transformado su discurso radicalmente desde que fue ungido como candidato a la primera magistratura, Alberto Fernández un día volvió a decir la verdad: el pueblo se expresó, y como bien dijo el Presidente, como gobierno algo habrán hecho mal. 

lunes, 19 de julio de 2021

POESIA: UN MUNDO SIN RESPUESTAS

Quiere hablar, poder intercambiar una emoción, por un ida y vuelta daría un montón,
Por correo, por mensaje, frente a frente o a distancia, 
Se queda esperando una respuesta, de alguien a conocer, a quien nunca conoció,
Por tomar un café, espera una notificación, a través de una vibración, pero esperando se quedó, esa respuesta que no llegó.

Trabajar él pretende, para una moneda ganar, su futuro proyectar, y a su familia ayudar,
Por correo, por las redes, él siempre se postuló, para el empleo que soñó,
Superando el temor, de un rechazo recibir, cualquier respuesta valía, para un camino que seguir,
Pero esperando se quedó, ni una respuesta recibió.

Jugar al fútbol era su pasión, le llenaba de emoción, 
A organizar un fulbito, su corazón lo llamaba, 10 personas necesitaba,
Por el chat grupal, a todos debía convocar, para ver la pelota rodar,
Sin respuestas se quedó, y sólo con la televisión, pudo abrazar a su pasión.

Amores, amistades, laburos por doquier, las ofertas no llueven y ninguna va a caer, 
Hay que ir a buscarlas, la oferta se activa con la demanda, pero el esfuerzo se agotó,
Respuestas necesita, para no quedarse solo hablando, dentro de un mundo imaginario,
Al menos compartirlo, con alguien similar, pero si nadie le contesta, solo se va a quedar,
En un mundo sin respuestas.

martes, 13 de julio de 2021

LA VERDADERA GRIETA: COMUNISMO O LIBERTAD

La pandemia de Covid-19 que aqueja al mundo desde principios del 2020 ha sido desde entonces una preocupación que atraviesa otras esferas además de la sanitaria: la crisis pandémica ha afectado cuestiones como la educación, la economía, la política, los derechos humanos, y la libertad. Ante el peligro de un colapso sanitario los gobiernos intervinieron para preservar la salud afectando inevitablemente las demás esferas, y dicho escenario fue propenso para acentuar lo que en muchas casos ya se venía dando: los gobiernos que ya eran autoritarios antes de la pandemia profundizaron su control sobre la vida diaria y su atropello hacia las libertades. En las elecciones celebradas el 4 de mayo de 2021 para elegir a los nuevos representantes en la Asamblea de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso (Partido Popular) se impuso con amplio margen con una clara consigna: "comunismo o libertad". Cansados de las ideas chavistas de Podemos y de su líder Pablo Iglesias (duramente derrotado en los comicios, lo que le valió su retiro de la política), la mayoría de los madrileños votaron por mayores libertades, apostando por la responsabilidad y conciencia individual para actuar en el contexto pandémico y terminando con las típicas restricciones sanitarias que el Estado le imponía a sus ciudadanos, como limitaciones a ciertas actividades o a la circulación en horarios nocturnos. 
 Es probable que, teniendo en cuenta los retrocesos democráticos que se vienen dando en América Latina, las "grietas" ya no pasen principalmente por diferencias en cuenta a modelos económicos (aunque estos siempre están presentes) en lo que era la típica disputa entre izquierdas y derechas en el siglo XX, sino por dos modelos políticos antagónicos: democracia vs autocracia. 
 Teniendo en cuenta la preponderancia que hoy por hoy tiene el "catch-all" en el marketing político, es común que las principales coaliciones electorales contemplen personajes que en el espectro ideológico izquierda-derecha se ubiquen en distintos puntos: en Juntos por el Cambio conviven candidatos como Carrió, Pichetto y López Murphy, y otros como Rodríguez Larreta al cual es difícil ubicarlo ideológicamente, ya que se aboca a captar votantes del centro, resaltando la idea del consenso y hasta utilizando el genérico "todos y todas" que era típico de figuras contrapuestas como Cristina Kirchner. 
 La polarización en sociedades cada vez más divididas desde el comienzo de la pandemia permite convivir a figuras heterogéneas dentro de un mismo espacio porque el eje está puesto en salvar la democracia y las libertades o que estas sean destruídas desde adentro del sistema. Esto último fue logrado por Bukele en El Salvador; por Maduro en Venezuela; y por Ortega en Nicaragua. 
 En el Frente de Todos conviven figuras como Alberto Fernández, Massa, Berni y Grabois pero la situación dentro de la coalición es disímil: la alianza fue una oferta interesante en las elecciones, pero para gobernar hay una única voz de mando y es la del kirchnerismo duro, que controla los ministerios a pesar de que los ministros sean allegados a Alberto Fernández (Guzmán no pudo echar a un subsecretario de energía que se oponía a su idea de política tarifaria, y Trotta prácticamente no tuvo el más mínimo peso en la decisión sobre el cierre de las escuelas). 
 Dentro de los valores democráticos no hay un espectro que vaya de la izquierda a la derecha con derivaciones como centro-izquierda, centro, o centro-derecha: o se está a favor de la democracia, o por el contrario se conduce a un régimen autocrático. La desestimación para condenar violaciones a los derechos humanos en Formosa (germen totalitario dentro de la Argentina que empezó a crecer con la pandemia) y en dictaduras como Venezuela, Nicaragua, Cuba, Rusia y China habla de las libertades que se ponen en juego y que empezaron a perderse desde que empezaron las restricciones interminables en marzo del 2020. 
 Incluso el debate ideológico en torno al clivaje peronismo-antiperonismo ya casi queda obsoleto, debido a que para el oficialismo el peronismo se convirtió en una cáscara vacía, identificándose más con las ideas socialistas de Cooke, quien quería reconvertir al justicialismo en una vía hacia el socialismo cubano, más que con el propio Perón: este echó de la plaza a la Tendencia Revolucionaria en su vuelta al país y creó la Triple A para perseguir a sus miembros. Es por eso que no es descabellado que en la principal fuerza opositora existan espacios como el Peronismo Republicano: si sigue existiendo el clivaje de peronismo-antiperonismo, es apenas una cáscara vacía disputada por peronistas aggiornados a ideas republicanas y peronistas con ideas setentistas que van por una revolución bolivariana. Ambas cosas muy lejos de lo que el peronismo era originalmente, pero que reflejan los estilos de vida que actualmente batallan por imponer una hegemonía cultural que capture el sentido común, en términos gramscianos: la batalla ideológica pasa por las expropiaciones que comenzaron en Avellaneda y un Estado que dirija la vida cotidiana creando un hombre nuevo, tal como ocurre en Cuba y ocurrió en el comunismo de Mao Tse Tung, a quien Alberto Fernández recordó animadamente en el aniversario del Partido Comunista Chino; o por el respeto por la propiedad privada y la libertad individual, propias de la democracia indirecta y su sistema republicano.
 La dicotomía entre comunismo o libertad planteada por Díaz Ayuso resuena muy fuertemente en las convulsionadas tierras de América Latina: hoy la grieta es entre democracia y autocracia: es entre el pedido de libertad de los jóvenes cubanos desencantados; y la casta que se aferra al poder y somete al pueblo con discursos igualitarios mientras mantiene un lujoso estilo de vida.

lunes, 5 de julio de 2021

POESIA: LA MIRADA

 Yo viajaba sin cesar, en un atardecer

El micro andaba, mientras el sol bajaba

Las caras extenuadas, tenían los pasajeros que subían

De tanto trabajar, para apenas un mango ganar

Rumbo a su casa iba, el que quería descansar.


Solo sentado se viajaba, parado nadie iba, el protocolo lo impedía

En el fondo cerca mío, dos personas hablaban, mientras el tiempo pasaba

Todo andaba bien, total barato es el boleto, nadie se queja de eso

Hasta que haya que ajustar, y tengamos precios de verdad.


Miraba la pantalla, hasta percibir una mirada, de una chica que bajaba

Sus ojos clavados estaban, llenos de odio se veían, paralizado me tenían 

Ya no estaba todo bien, algo andaba mal, en cada pupila un demonio se veía 

Una mirada perdida, que no sabía a donde ir, y se paraba en mí.


La puerta se abrió, un manotazo tiró, a mi pantalla que se iba

No se quiso ir, más fuerza tuvo la esperanza, que la desesperanza

De la mirada perdida, que resignada se bajó, endemoniada como estaba

Tal vez yendo a otra parada, a buscar otra pantalla, clavando su mirada

Tomando otro micro, rumbo a la resignación, de un futuro perdido

Allí iba la mirada, bien endemoniada, con todo el pasado por delante.

domingo, 27 de junio de 2021

CUENTO: DEL ODIO AL AMOR POR LA RUTINA

Rogelio avanza a pasos temblorosos por un camino campestre, en un paisaje nublado y silencioso que parece de una película sin sonido. No hay un día soleado con arco-iris, pero para el pibe está bien así. No se banca salir y que todo el mundo esté caminando al lado suyo. El joven disfruta de caminar tranquilo en su soledad. Los árboles de sakura le hacen caer flores rosas en la frente, y a medida que avanza se va alejando el horizonte. Se respira aire de placer al contemplar tanta paz y naturaleza.
 Pero lleva caminando sin saber cuantas horas y ahora ya le pone nervioso que no cambie el paisaje. Siente gotas deslizándose por su ombligo; es el sudor de sus axilas empapadas. Sin saber por qué corre por el sendero, y a medida que pasa a las luces de los faroles estas parecen estrellas fugaces; el horizonte no deja de alejarse. Su camino solo parece dar vueltas como la rueda de un hamster, hasta que tan solo frena para recuperar la respiración. Mientras jadea inclinado tocándose las rodillas, el ruido de un bastón lo sacude del susto. Se da vuelta repentinamente: una vieja esclerótica lo mira de forma atenta. 
 La cara de la anciana se va desinflando hasta caer como piel muerta y una serpiente gigante sale de la boca arrugada de la mujer haciéndola tan grande como el redondel de una tabla de inodoro. Paralizado, Rogelio queda con la boca abierta viendo como de un salto el reptil se le abalanza encima hasta meterse en su boca. El pibe no puede moverse mientras siente la piel seca y escamosa deslizándose por su boca y su garganta.
 Rogelio Cáceres se cae de la cama y se lamenta por su pesadilla. Odia los sueños donde está en un paisaje hermoso y de repente todo se va a la mierda, sin habérselo esperado ni propuesto. Encima no cayó al suelo perfilado, y seguro le va a quedar un hematoma. 
-¡La recalcadísima concha de mi madre!.
 Al mirar el celular ve que faltan todavía más de 30 minutos para que suene la alarma. Decide anticipar su final del descanso y vestirse para llegar más temprano al trabajo. Todos sus días son iguales y no le viene mal cambiar un poco su rutina, llegar antes y desayunar en la oficina. 
 Al viajar más temprano el subte va casi vacío, pero lo que nunca va a cambiar es el saludo para el guardia de la puerta del edificio donde Cáceres trabaja. Siempre lo saluda de la misma manera:
 -Hola, como te va, querido
-Esperá pibe, no subas. 
 Rogelio Cáceres se queda tres segundos enmudecido al sorprenderse de que la respuesta del guardia no haya sido devolverle el saludo como suele hacerlo siempre. 
 El guardia se adelanta a explicarle.
-Hay una alerta de incendio, están viniendo los bomberos, ya evacuamos a todos. 
 Rogelio se volvió a casa recontra caliente, sabiendo que por un tiempo no iba a poder ir a laburar a la oficina, que se levantó más temprano al pedo, y que hasta que se refaccione el edificio iba a tener que hacer home-office. 
 El joven se lamentaba de hacer siempre la misma rutina, de viajar apretado en el subte respirando el aliento de los que se olvidaron de lavarse los dientes, pero ahora su concentración le pedía volver a su vida de siempre. Ya no se aguanta estar más de dos horas mirando la pantalla junto al intento de transformar el living de su monoambiente en la oficina. 
 A veces el pibe piensa en minimizar la pestaña del laburo y ponerse a mirar videos porno, mientras el edificio de su oficina se refacciona y Rogelio sufre con la computadora en la monotonía de su casa. El pibe hubiese querido seguir yendo a la oficina; por lo menos no se aburría tanto. 
 Un día en una de esas páginas que visitaba mientras hacía de cuenta que estaba trabajando a Rogelio se le infectó de un virus la computadora. Ya no podía trabajar bajo esas condiciones. A cada rato un mensaje le bloqueaba la pantalla y le pedía dinero. Más barato le salía arreglar la máquina. 
 Rogelio ya estaba harto de que haya imprevistos que le jodan la vida, incluso hacía catarsis en el local del técnico informático:
-¿Vos podes creer que tuve que empezar a hacer home-office porque hubo un incendio en la oficina, y ahora se me llena la computadora de virus?
-Tranqui que no sos el primero que viene con este tema. Está lleno de virus. Tenés que tener cuidado con las páginas que visitás. ¿No sabés donde te lo pudiste haber agarrado?
-Y... Yo creo que fue mirando sillas para la cocina. Seguro fue ahí.
-Yo te voy a poner un antivirus como la gente. Con eso vas a andar bien.
-¿A vos te parece, que no puedo hacer mi puta vida tranquilo, que siempre me pasa algo? Todo va bien y de repente todo cambia. Hay que cuidarse de los incendios, de los virus. Nunca sabés lo que te puede pasar. Ya ni ir a laburar se puede. 
Cuando volvió a su departamento Rogelio se lo cruza al portero del edificio y le pregunta por Manila, la jubilada del séptimo piso, que hace mucho que no la veía paseando al perro. 
-Sabés que falleció. La picó una serpiente. Esas venenosas. Había ido a una excursión un fin de semana largo. Un día no la vi más, lo llamé al sobrino y me contó. 
 Rogelio Cáceres subió algo angustiado a su departamento. La muerte de la vieja que vivía en el edificio no le cambiaba la vida, pero no podía creer las vueltas de la misma: un día el vecino está, y al otro día ya no. Más increíble le parecía que hace un tiempo había soñado con ella; que una serpiente salía de su boca; y encima la termina matando ese mismo animal repugnante.
 El edificio de su oficina ya se había terminado de refaccionar, y Rogelio volvió a ser feliz de viajar como sardina en el subte, sintiendo el olor nauseabundo que salía de la axila del sujeto que viajaba pegado al lado suyo, empapado después de hacer dos combinaciones de líneas. Saludar al personal de seguridad como todos los días y que le devuelva el saludo sin advertirle por ningún incendio. Aburrirse en la oficina sin aburrirse tanto como en la monotonía de su casa. Volver a la rutina era para Rogelio Cáceres el premio que antes no consideraba. 
 Vivir el día a día hasta que un incendio, virus o serpiente lo arruinen todo, sin pensar en qué instante algo iba a interrumpir otra vez la linealidad de la vida de Rogelio Cáceres, un tipo común, que ahora ama su rutina al saber que algo fuera de lo común pueda interrumpirla en cualquier momento.