domingo, 19 de abril de 2015

LO QUE TIENE QUE CAMBIAR ES LA CABEZA

 Uno de los motivos de este nuevo formato en la primera división, de tener 30 equipos, era que gracias a que el campeonato sea mas largo que haya mas paciencia, menos irregularidad, mas proyectos a largo plazo. Sin embargo, la impaciencia sigue invadiendo la mente de todos, tanto en el hincha que insulta desde la platea como en los dirigentes que toman las decisiones. 
 En 10 fechas ya son seis técnicos que dejaron el cargo, con Palermo al borde la cornisa, al borde de los siete, es decir, casi un promedio de un técnico echado por fecha. ¿A caso pensaron los dirigentes de Chicago que despidiendo a Labruna los resultados llegarían mágicamente? Chicago cuenta con un plantel mas corto que cuando militaba en el ascenso, y por más de que esté en zona de descenso, faltan nada mas ni nada menos que 20 fechas, suficientes para que el nuevo técnico pueda cambiar el rumbo, conocer el plantel, plantar una identidad e implementar un proyecto, pero también suficientes para que pueda revertir los resultados el técnico que estaba antes, que además de que ya conoce a los jugadores, es un plantel armado por él, y no necesita una etapa de transición que podría necesitar el nuevo técnico (además de la etapa de transición que tiene todo equipo que pierde todas sus figuras y asciende a la primera división). Y claro, la impaciencia va acompañada de la amnesia, porque a la hora de juzgar a Labruna por el presente todos levantan la mano, pero nadie acepta sus capacidades para haber ascendido a Chicago y que estas pueden aparecer en primera para lograr la permanencia. 
 Ese es un ejemplo de los seis, o tal vez siete si se concreta la salida de Palermo, que además de que Arsenal no corre riesgos serios de descender, había logrado aceptables campañas de la mano de este entrenador, y si suponemos que este es su primer torneo al mando del elenco de Sarandí, ¿no lo trajeron porque confían en su estilo, sus elecciones en los refuerzos y que es capaz de armar un buen proyecto? No solo no se confía en los técnicos, sino que tampoco se confía en las propias decisiones. 
 Ferguson fue uno de los mas grandes entrenadores de la historia, y en el Manchester, equipo que lo tuvo como técnico mas de 20 años, tuvo que esperar tres años para ser campeón por primera vez. Pero claro, esto no es Inglaterra.
 Se pensaba que cambiando el campeonato se acabarían la impaciencia y los despidos, pero está claro que para que eso se logre lo que tiene que cambiar es la cabeza, lo mas importante, el punto de partida para cualquier idea.   

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