Si bien no se puede analizar a fondo un partido amistoso de pretemporada, donde los músculos están comenzando a activarse y la mente se va olvidando de las vacaciones mientras que la competencia oficial se encuentra lejos, es importante ganar estos partidos no solo para ir teniendo minutos que nos den rodaje para encarar el año, sino que también es interesante ver a los suplentes, ver como se entienden Silva y Jara en los laterales, y ver sobre todo a los pibes de la cantera, que quieren ganarse un lugar.
En el primer tiempo, con todas las estrellas (a excepción de Erbes, Peruzzi y Osvaldo, pero con los buenos de Jara, Cubas y Palacios), se vio el Boca ideal en cuanto a nombres, seguramente el que dispute la Copa Libertadores que con tanto ansias espera el hincha de Boca, pero la realidad es que en cuanto al juego no se vio el ideal. Por momentos se vio lo que pretende Arruabarrena: presión alta, en campo rival, que ambos laterales se animen a pasar (Boca necesitará mucho de los marcadores de punta en ataque, ya que de acuerdo a las características de sus jugadores prepondera en demasía el juego interno), circulación clara de la pelota, salida desde el fondo. Pero en área del Emelec no estuvimos finos, nos faltaban algunas gotas de aceite: estaba siendo todo muy forzado, sin profundidad, con Tévez intentando guapear contra los defensores tirándose a la izquierda, a veces encontrando a Lodeiro y por momentos no, Palacios intentó desnivelar por los costados generando faltas que no supimos aprovechar en las pelotas detenidas, Pablo Pérez intentó llegar por el centro (donde al no haber un nueve de área era ideal que aparezca por sorpresa, como en su cabezazo al final del primer tiempo), pero sin poder conectar, Meli no estaba en sintonía, mientras que los laterales iban hasta el fondo y eran un aire fresco para Boca, pero a medida que pasaba el tiempo parecían ir quedándose sin nafta.
Pero la segunda parte fue otra cosa, con otros nombres. Y la moraleja de esta historia es que los suplentes terminaron jugando mejor que los titulares, demostrando que están a la altura y que el Vasco los va a tener que tener en cuenta. Messidoro hizo valer la primera parte de su apellido cambiándole la cara a Boca, pasando el juego por él, asistiendo, juntándose con Tévez y siendo pura frescura en la posesión de la pelota. Y de su mano llegaron los tres goles, tocando y yendo a buscar para clavarla abajo, asistiendo a Pavón y dejándole el rebote a Carrizo. Además del enganche nacido en Carlos Paz, Silva Torrejón mostró seguridad por la banda izquierda, Molina se adaptó a la mitad de la cancha, y Jara mostró cosas interesantes para hacernos sentir que le va a rendir mucho a Boca: además de su sencillez y claridad para jugar, aprovechó su polifuncionalidad para jugar como lateral, interno y volante central.
Tal vez en esta noche sanjuanina ante Emelec Boca haya encontrado su mejor refuerzo en el mercado de pases: el chico Messidoro, que cambió el partido e hizo que el rival se vaya diluyendo. Si el Vasco pretende incorporar un par de jugadores más para completar el plantel, sabe que si Angelici no se los puede traer tiene varios pibes y jugadores como Chávez, Magallán, Rolín o Marín que van a hacer que los titulares no se duerman si no quieren perder el puesto.
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