miércoles, 8 de febrero de 2017

LAS ESCUCHAS QUE DESNUDAN LA REALIDAD

 Las escuchas que comprometen al presidente de Boca pidiéndole favores al presidente del Tribunal de Disciplina dejan al descubierto una realidad tan sombría como banal: en la Argentina no se respetan las instituciones y cada uno juega para sus propios intereses. Con este tipo de evidencias no es para sorpresas la actualidad paupérrima que vive la AFA donde hasta se habla de desafiliación en los pasillos de la FIFA. En organismos donde se marca la legitimidad, si no se respetan las normas que rigen sus propias leyes es porque hay toda una estructura que debe demolerse y empezar de cero. El fútbol está agonizando porque muchos dirigentes se enceguecieron de la locura que se vive y a su vez de la irresponsabilidad que eso conlleva, firmando contratos que no podían pagar, y administrando de forma fatídica los recursos de sus clubes donde el 70% de sus ingresos dependían de Fútbol Para Todos. Y todo esto ocurre porque no hay un sistema que lo impida, sino que el sistema es cómplice, como se comprueba en las escuchas, en este caso para penalizar lo mas leve posible las sanciones de dos jugadores de Boca de parte del organismo que dicta las suspensiones de futbolistas. Cuando pedimos un fútbol argentino mas tranquilo, donde se tenga mas paciencia y se pegue menos, hay que acordarse que cuando se quiere castigar ese tipo de patadas delictivas los presidentes levantan el teléfono y del otro lado hay un ente que no actúa como debería. 
 Así, a pura deshonestidad, el fútbol no va a encontrar la cura en un horizonte cercano. Sanear toda una estructura llevará años. Pero sin dudas es una cuestión cultural, porque de la misma manera hacemos referencia a la política nacional, cuando por ejemplo nos referimos a que restablecer la confianza con la policía también será un trabajo que demandará mucho tiempo, luego de tantos años en los que se la utilizó ambiguamente como mafia. 
 Luego de la presentación de las dos incorporaciones de Boca, Angelici tuvo el valor de hablar de los audios, y no hizo más que desalentar a los que sueñan con una refundación institucional para nuestro fútbol. Haber dicho que lo que hizo está mal pero lo volvería a hacer, que lo hacen todos los presidentes, y que no quiere que lo favorezcan pero que tampoco lo perjudiquen, son declaraciones del jefe de un club que da por sentado que estas anomalías suceden y no se va a trabajar por erradicarlas. Suena raro de parte de un dirigente que dejó la vicepresidencia de AFA porque a pesar de las reuniones el rumbo del fútbol argentino no cambiaba su apariencia de ejecución. Angelici debe saber que este tipo de cosas también deben cambiar, para cambiar al fútbol argentino. Además, el pensamiento ilusorio de que toda medida es en forma perjudicial, nos transforma en paranoicos cuya paranoia transforma al fútbol en tierra de nadie. Si se publica un fallo, no se debería pensar en que te están perjudicando, ya que es la sanción que corresponde. Es un criterio muy arbitrario el de que las expulsiones en amistosos no deben ser sancionadas de forma oficial (si fuera así, pegar en los amistosos sería gratis, y nadie con sentido común querría eso), pero si las normas están dadas, deben cumplirse, no sacar ventajas yendo en contra de la ley. 
 Tienen un punto en común las escuchas entre CFK y Parrilli, donde se habla de presionar a Casanello, quien ya sabemos porqué se lo apodó como "tortuga" y luego pareció transformarse en liebre. No hace falta explicar que es una situación grave, ya que la justicia debería ser independiente. Una situación similar donde las instituciones no funcionan y parecerían no existir. 
 El año pasado hubo audios de Rafael Di Zeo, líder de la barrabrava de Boca, comentando que el "pacto con Angelici es a muerte". Angelici todavía no habló sobre el tema públicamente. Pero al fin y al cabo, son audios que desnudan una realidad que nadie desconocía. El problema es que la realidad es anómala y debe ser aseada, acerca de las ventajas deportivas que intentan conseguirse de forma ilegítima; el fallido rumbo económico que toman muchos presidentes y que ahora esperan la mano de un empresario salvador que compre los derechos televisivos; y la incorregible complicidad que se tienen con los barras, un mal tan desgarrador como el narcotráfico; y todos los vicios que deban aniquilarse para sacar el fútbol adelante. Los audios podrían ser una herramienta para comprometer y así cambiar las decisiones de los que corrompen lo legítimo.  

No hay comentarios.:

Publicar un comentario