Así, a pura deshonestidad, el fútbol no va a encontrar la cura en un horizonte cercano. Sanear toda una estructura llevará años. Pero sin dudas es una cuestión cultural, porque de la misma manera hacemos referencia a la política nacional, cuando por ejemplo nos referimos a que restablecer la confianza con la policía también será un trabajo que demandará mucho tiempo, luego de tantos años en los que se la utilizó ambiguamente como mafia.
Luego de la presentación de las dos incorporaciones de Boca, Angelici tuvo el valor de hablar de los audios, y no hizo más que desalentar a los que sueñan con una refundación institucional para nuestro fútbol. Haber dicho que lo que hizo está mal pero lo volvería a hacer, que lo hacen todos los presidentes, y que no quiere que lo favorezcan pero que tampoco lo perjudiquen, son declaraciones del jefe de un club que da por sentado que estas anomalías suceden y no se va a trabajar por erradicarlas. Suena raro de parte de un dirigente que dejó la vicepresidencia de AFA porque a pesar de las reuniones el rumbo del fútbol argentino no cambiaba su apariencia de ejecución. Angelici debe saber que este tipo de cosas también deben cambiar, para cambiar al fútbol argentino. Además, el pensamiento ilusorio de que toda medida es en forma perjudicial, nos transforma en paranoicos cuya paranoia transforma al fútbol en tierra de nadie. Si se publica un fallo, no se debería pensar en que te están perjudicando, ya que es la sanción que corresponde. Es un criterio muy arbitrario el de que las expulsiones en amistosos no deben ser sancionadas de forma oficial (si fuera así, pegar en los amistosos sería gratis, y nadie con sentido común querría eso), pero si las normas están dadas, deben cumplirse, no sacar ventajas yendo en contra de la ley.
Tienen un punto en común las escuchas entre CFK y Parrilli, donde se habla de presionar a Casanello, quien ya sabemos porqué se lo apodó como "tortuga" y luego pareció transformarse en liebre. No hace falta explicar que es una situación grave, ya que la justicia debería ser independiente. Una situación similar donde las instituciones no funcionan y parecerían no existir.
El año pasado hubo audios de Rafael Di Zeo, líder de la barrabrava de Boca, comentando que el "pacto con Angelici es a muerte". Angelici todavía no habló sobre el tema públicamente. Pero al fin y al cabo, son audios que desnudan una realidad que nadie desconocía. El problema es que la realidad es anómala y debe ser aseada, acerca de las ventajas deportivas que intentan conseguirse de forma ilegítima; el fallido rumbo económico que toman muchos presidentes y que ahora esperan la mano de un empresario salvador que compre los derechos televisivos; y la incorregible complicidad que se tienen con los barras, un mal tan desgarrador como el narcotráfico; y todos los vicios que deban aniquilarse para sacar el fútbol adelante. Los audios podrían ser una herramienta para comprometer y así cambiar las decisiones de los que corrompen lo legítimo.
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