Primero, cuando hacemos referencia a un futbolista que vive de convertir, hay que destacar que para evaluarlo se debe también examinar el funcionamiento del equipo, ya que sus compañeros son los que lo hacen llegar al gol. Si Boca tiene dos delanteros con un promedio de gol altísimo es porque más allá de quien juegue el equipo hace goles y genera peligro. En el último amistoso jugado ante Chivas en México Boca creó muchas oportunidades, pero el único que pudo convertir fue Bou, demostrando la especialidad que no tuvieron varios de sus compañeros en el encuentro de fatídica transmisión por internet, donde varios hinchas recibirán un reembolso por los errores en la emisión. Angelici advirtió con transmitir a Boca por internet quitando los derechos de televisación a la AFA si no había un acuerdo, pero las malas señales de la Argentina desestiman su innovación.
Guillermo está ante un dilema complicado pero hermoso para cualquier entrenador: arreglárselas para tomar la mejor decisión posible en una competencia deslumbrante. Pero son tan rebuscadas las vueltas de la vida que tal vez no estaríamos hablando de esto si no fuera por la lesión de Benedetto sufrida ante San Lorenzo, ya que el portador de la 9 era el delantero titular y venía marcando tantos de una factura importante. Bou entró, la metió en ese mismo partido y no paró ni en los amistosos. Además, el hermano de Gustavo Bou de a poco va demostrando cualidades que igualan a la de su competidor proviniente de México, que nos fascinó a todos marcando desde 30 metros ante Quilmes o de vaselina ante San Lorenzo: Bou, en los amistosos de verano, marcó goles como si fuera un hombre experimentado y no un chico de 23 años, como el cabezazo letal ante Estudiantes y el remate de zurda en dos tiempos que sacó de la galera contra San Lorenzo.
Es para resaltar la jugada de la comisión directiva de Boca, ya que puso los ojos en Walter Bou cuando solo llevaba un semestre jugado en primera división: son apuestas que pueden salir bien, como la de Calleri, o que pueden pasar sin pena ni gloria, como Riaño. Además, contratar un futbolista de poco renombre proyectando que va a explotar es no solo una incorporación al plantel, sino una inversión que multiplica el patrimonio de las arcas del club. Calleri llegó por una suma similar a la de Bou y se fue por 12 palos verdes; y si el ex Gimnasia continúa por este nivel ascendente seguro su valor en el mercado llegue a una cifra alucinante.
Si se inclina por Bou, Guillermo confía en la actualidad y futuro; si lo hace por Benedetto le está respetando el lugar a un titular que dejó de serlo por una lesión y no por una merma futbolística; y si se inclina por ambos, estaría comprometiendo el ideal del esquema, pero los buenos jugadores y sobre todo equipos se saben adaptar a las circunstancias.
Es para resaltar la jugada de la comisión directiva de Boca, ya que puso los ojos en Walter Bou cuando solo llevaba un semestre jugado en primera división: son apuestas que pueden salir bien, como la de Calleri, o que pueden pasar sin pena ni gloria, como Riaño. Además, contratar un futbolista de poco renombre proyectando que va a explotar es no solo una incorporación al plantel, sino una inversión que multiplica el patrimonio de las arcas del club. Calleri llegó por una suma similar a la de Bou y se fue por 12 palos verdes; y si el ex Gimnasia continúa por este nivel ascendente seguro su valor en el mercado llegue a una cifra alucinante.
Si se inclina por Bou, Guillermo confía en la actualidad y futuro; si lo hace por Benedetto le está respetando el lugar a un titular que dejó de serlo por una lesión y no por una merma futbolística; y si se inclina por ambos, estaría comprometiendo el ideal del esquema, pero los buenos jugadores y sobre todo equipos se saben adaptar a las circunstancias.
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