viernes, 11 de marzo de 2016

BOLIVAR 1 BOCA 1: UNA LUZ QUE PUEDE ILUMINAR EL CAMINO

 Lo mas importante es lo que pasa dentro del campo de juego, pero es una inexactitud decir que no influyen otros factores que penetran desde afuera: el clima, la gente, la prensa, y en este caso la geografía.
 En la altura de La Paz es muy difícil no quedarse sin aire, jugar a la par con el rival local, y los poderosos remates de afuera del área se hacen una usanza de los elencos bolivianos para sacar ventaja. En un escenario poco favorable, además de la sequía goleadora, bajos rendimientos, falta de juego y victorias había que afrontar este compromiso de contexto puramente infortunio, donde no estaba permitido volverse sin nada. Es por eso que el punto vale oro, y la actitud del final revalida la confianza y esperanza de que el camino puede iluminarse. 
 Los primeros 45 minutos fueron una evidencia de la adversidad mencionada anteriormente: sin encontrar el juego, sin aire para finalizar bien un avance y sin piernas para volver. Sánchez Capdevila y Callejón eran como halcones que flotaban pacíficamente por el aire, hasta que veían una presa: no parecían involucrarse demasiado en la contención, sino que eran recursos clave para ensanchar el ataque. Era lógico que los remates serían una tendencia, y Bolívar demostró ser superior en esa faceta: Boca nunca encontró el espacio, el tiempo necesario para rematar, ya que el equipo de Rubén Darío Insúa sabía como generar superioridad numérica y posicional en su propia área, mientras que nosotros pecamos de no poder bloquear los latigazos, como en el gol de Saavedra, que recibe la pelota completamente solo, sin oposición y con el tiempo necesario para clavar el golazo. 
 En el complemento fue distinto, donde fuimos dominadores del encuentro, con la audaz disposición de los mellizos para colocar a Lodeiro cerca de Gago y a Palacios para formar un cuarteto adelante (con Tévez algo mas liberado teniendo a Chávez en una posición mas céntrica), teniendo más opciones de pase y empujando a fuerza de tozudez y pleno verticalismo sin exponerse a un contraataque aniquilador, donde Jara y Fabra fueron muy importantes juntando el aire que les quedaba para afirmarse por las bandas, demostrando su faceta mas dura de la contención. 
 Sin un padrón de juego muy claro, pero con actitud y sin resignarse, así es como en la agonía rescatamos un punto valiosísimo. Con el reloj a punto de concluir la finalización, asfixiados, el gol volvió en el momento menos esperado, pero con jugadores llenos de ganas por empezar a levantar. 
 Todo lo que valió el tiro libre de Carrizo además del punto de oro: con esto uno supone que creceremos anímicamente para crecer en lo futbolístico. Si no me creen pregúntenle a Pachi, que hace rato no jugaba con tanta determinación para encarar, y tuvo la personalidad para hacerse cargo de esa pelota, y al terminar con esta adentro del arco, la confianza crece, en él y sus compañeros. Estos resultados tan épicos son originarios de una pequeña luz, y dependerá de nosotros explotarla para encontrar el camino que nos lleve a la superficie o que sigamos metidos en la oscuridad de la cueva. 

lunes, 7 de marzo de 2016

RIVER 0 BOCA 0: TOMAR EL EMPATE COMO UN CONSUELO

 Una producción muy pobre de Boca, como para justificar porqué de nueve partidos solo pudimos hacer goles en dos. 
 Carlitos está incómodo, no encuentra su lugar, cuando recibe la pelota no está seguro, la pierde, baja hasta la mitad de la cancha haber si con su presencia en la zona de gestación algo puede llegar a pasar. Lodeiro, desaparecido, se ubica como extremo izquierdo y no aparece, se ubica como enganche y no aparece, no responde y no parece ser el crack uruguayo que fue al Mundial 2014 con la celeste. Pablo Pérez, absorbido por la inferioridad en la mitad de la cancha, no aporta en la recuperación, en la generación de fútbol no tiene a nadie que lo ayude, y él tampoco es capaz de conducir sólo a un equipo desconcertado (¿quién sería capaz?). Bentancur es como un niño perdido en el bosque con miedo a que se lo coma el lobo, no tiene escapatoria, no sabe para dónde ir. Palacios hace lo que puede, corre para allá, corre para acá, trata de provocar algo de peligro, intenta generar algo en un equipo que no genera nada. 
 Los jugadores con mayor responsabilidad de hacer engranar el sistema están en muy bajo nivel, debajo de las expectativas, y no hay un funcionamiento donde todos sepan a dónde se quiere llegar, sino que jugamos a ver que hacemos, si los de arriba pueden llegar a hacer algún gol de forma espontánea, pero sin una idea que respalde decisiones. 
 Así es como se puede explicar cómo es que de nueve encuentros disputados sólo pudimos convertir en dos: nada es casualidad, sino que es una causalidad. 
 Nuestros hijos, que también están en pleno camino de reconstrucción, están varios pasos mas avanzados que nosotros, es por eso que tampoco saben cuales son sus 11 titulares, pero sí saben como hacer daño, como ser protagonistas, aunque no les sobre nada, y por esto último fue que la superioridad por momentos estuvo mas cerca de la equidad, aunque no fue así en planos generales. Es por eso que analizando a fondo el desarrollo del superclásico, se puede decir que merecieron ganar, porque desnivelaron por los costados, donde Jara y Silva hacían lo que podían ante misiles que pasaban sin parar por los carriles como si la Unión Soviética nos atacara en plena guerra mundial, y porque Domingo y Ponzio se comieron la mitad de la cancha, ejerciendo una presión que no supimos contrarrestar, por lo mencionado anteriormente de lo perdidos que estábamos en ese sector para recuperar la pelota y distribuirla, el sector en donde se ganan los partidos. 
 ¿Si se puede justificar el empate? Sí se puede, gracias a la suerte, al cierto orden que hubo entre Gago y los centrales, donde el Cata Díaz hizo lucir su experiencia y categoría e Insaurralde destacó su oficio para vestir esta camiseta, acompañados por Orión, que hablando de casualidades y causalidades, no es casualidad que ocupe el arco de Boca por mas de cuatro años. 
 Interpretando las acciones destacadas con los rendimientos, no es muy difícil de entender porqué Orión, Díaz, Insaurralde y Gago fueron los mejores de esta pobre actuación, sin dejar de lado a Palacios, que por sus ganas lo más cerca que estuvimos de concretar una situación de gol (lo más cerca dentro de lo lejos que estuvimos) fue gracias a su virtud velocista y cultura del esfuerzo. 
 No es descubrir la pólvora que Guillermo llega en el medio de un volcán en erupción, y que al no llegar en período de transferencias debe adaptarse a un plantel armado por otro entrenador, y que justo vino para afrontar dos clásicos. Hay que aplaudir su coraje de decidir arribar en esos momentos, cuando para él hubiera sido mas sencillo empezar a trabajar hoy. Entonces, con un técnico que llega en dicha situación, con escasas horas de trabajo, con jugadores que no se reencuentran con su rendimiento ideal, con prácticamente nada para ensayar en el campo de juego con lo que podamos decir que tuvimos algo para ganar, jugando contra un rival que venía descansado y perdió el gol en varias oportunidades, tomemos el empate como un consuelo, porque el final pudo haber sido catastrófico, pero no lo fue. 

domingo, 6 de marzo de 2016

EL RECURSO DE LA POLIFUNCIONALIDAD

 En el empate 0-0 del Bayern Munich por la Bundesliga se evidenció la calidad que tienen los futbolistas para adaptarse a diferentes circunstancias, y a su vez la ingeniería del ex entrenador del Barcelona para conocer sus cualidades y características para saber qué otros recursos pueden brindar en el equipo.
 El invento de Mascherano como zaguero fue uno de los grandes aciertos de Guardiola en el Barcelona, y como lo hizo con el argentino, ahora en el conjunto alemán coloca a un volante central como Kimich en la función de marcador central, y junto a él, como segundo zaguero a Alaba. Los defensores centrales en el alineamiento de Pep son fundamentales, porque con ellos forma el triángulo en la mitad de la cancha con el mediocampista de contención, en este caso Xabi Alonso, y gracias a ello comienza la elaboración del juego y se genera superioridad numérica en la mitad de la cancha junto con la contribución de otros jugadores para facilitar el sistema de pases y coordinar la presión, pero no es una tarea para cualquiera porque el defensor debe estar convencido de salir a marcar mano a mano, y ser preciso en la salida porque detrás de él solo queda un espacio vacío donde al fondo se encuentra el arquero. Ante la ausencia de prácticamente todos sus marcadores centrales, Guardiola saca a lucir su inteligencia para superar la adversidad: adaptar otros futbolistas a tal posición supliendo la falta de experiencia en la mencionada función gracias a la homogeneidad del juego colectivo que puede fundirse en las potencialidades de los futbolistas elegidos. Haber elegido a Alaba como segundo marcador central marca la visión del DT para ver en la calidad y técnica que tenía el lateral a la hora de pasar al ataque una capacidad oculta para salir jugando y cubrir a Bernat cuando este escalaba por el sector izquierdo. Mientras que la ubicación de Kimich en la cueva implica una fina exploración de que un chico como él tiene la capacidad táctica, técnica e inteligencia del sentido de la ubicación para hacer su labor de volante central unos metros más atrás, (obviamente cumpliendo con la genética defensiva de que el rival no llegue al arco de Neuer), porque es innegable que todos los jugadores de un equipo de Pep tienen una faceta de volantes: para empezar, el dilema del catalán es que los partidos se ganan en la mitad de la cancha, donde es clave la superioridad numérica para conservar la posesión de la pelota. La charla de Pep con Kimich al final del encuentro marca un compromiso paternal del entrenador con el chico, que lo mima al mismo tiempo que lo reta para que se dé cuenta de que es capaz de jugar en distintas posiciones. Una tarea que implica entrar en la cabeza del jugador, convencerlo, mezclar lo estrictamente futbolístico con lo sentimental, una tarea indicada para un obsesivo como Guardiola. 
 Pero los cambios de posición del estratega de Pep de su juego funcional y posicional avalado por la presión alta y estricta posesión del balón no se dan solo en el alineamiento inicial del once que sale a la cancha, sino que el funcionamiento hace rotar a los jugadores permanentemente, lo que lo torna un equipo imprevisible, y como diría Basile: "cuando la pelota empieza a rodar, los jugadores se mueven, no se quedan quietos". Es por eso que nadie tiene una posición fija y todos cumplen la labor de participar de la elaboración del juego sin importar la posición: Lewandowski, una referencia bien de área, no es una pieza aparte del equipo como muchos otros nueve del mundo, sino que tiene la obligación de participar de la elaboración como si fuera un enlace; Roobben y Douglas Costa son extremos, para también son internos en varias circunstancias que impone el encuentro; Muller y Vidal son internos/enganches, que juegan delante de Alonso, pero no hay referencias cuando se habla de darle dinámica a la posesión e ir destruyendo oposiciones zonales a través de ella, es por eso que llegan como delanteros, tienen obligaciones constructivas y ofensivas por el centro, como el holandés y el brasileño las tienen por las bandas. 
 Cuando el entrenador español llegó para dirigir al elenco de Munich, muchos lo ponían bajo la lupa porque además de que le tocaba suceder al exitoso Heinckes, inculcaba métodos extraños en partidos amistosos como ubicar a Ribery como delantero central, hacer jugar a Roobben por el centro. La idea era que los futbolistas se acostumbren a distintas circunstancias, porque eso es lo que los hace mejores jugadores y enriquece la metodología del juego con la pelota como arma fundamental: que no haya posiciones fijas, y que no se corra por correr, sino que se corra con el objetivo intelectual de desmarcarse y generar espacios. Para eso no son solo buenos los jugadores, sino que también es gracias a la labor del técnico que ve en las características de cada uno cómo encajar en un sistema y una identidad, y adaptarse a las distintas circunstancias que puede imponer un imprevisto o una necesidad.

viernes, 4 de marzo de 2016

BOCA 0 RACING 0: UNA ESPECIE DE RÉPLICA

 El mismo Guillermo había declarado que con menos de dos días de trabajo, iba a armar el mejor equipo posible e intentar jugar lo mejor que se pueda, pero que el tiempo y los partidos irían formando un estilo y conformando un equipo. Es por eso que hacerse grandes ilusiones para este partido era una utopía, ya que los mellizos asumieron el día anterior al encuentro. 
 El desarrollo del partido fue casi una réplica del jugado el último domingo en el Cilindro: Racing defendió en bloque con la única intención de minimizar cada intento de Boca, y padeció del mismo problema que conlleva a insinuar un contraataque, esta vez con Lisandro López como único punta, que cuando le tocó recibir la pelota no tenía un socio para descargar. Por haber visto su trabajo en Lanús, Guillermo pretende un equipo agresivo para atacar, con volantes que le den fútbol y extremos y laterales que le den amplitud al campo de juego, pero Pérez y Meli aportaron las ganas de siempre sin generar juego, como plano general de lo que fuimos en este compromiso copero y en el anterior choque doméstico: un conjunto que maneja la pelota, pero sin profundidad, con el rival sintiéndose a su confort en tal condición. 
 Una vez más, las bandas explotadas por Racing pudo haber sido nuestro karma también en este clásico, sobre todo nuestro sector derecho, donde Acuña inyectó varios centros rasantes que impregnaron preocupación, en lo que fueron las únicas iniciativas de Racing, solo que esta vez la pelota no entró en nuestro arco. 
 Aunque por lo dicho anteriormente sobre que era muy complicado detectar grandes cambios, se vio algo de la manija del DT: el esquema, donde Tévez tuvo dos laderos a sus costados, y pudo entrar y salir del área siendo un falso nueve en serio, sin necesidad de ir a buscar la pelota cerca de Gago; Lodeiro arrancó por la derecha, pero estuvo lejos de cumplir la función de extremo, acercándose a Tévez y siendo uno más en el circuito interno de la posesión; Chávez sí que siente la función de extremo izquierdo, y en la jugada que Tévez se tira atrás, engaña a los centrales y Chávez ataca el espacio recibiendo el pase profundo de Carlitos, que luego Lollo llega a interceptar, es una ráfaga del juego que se pretende concretar, y es una marca registrada del Barcelona de Guardiola: cuando Messi recibía la pelota unos metros atrás y los zagueros rivales salían a marcarlo, mordían el anzuelo y quedaba un hueco para que se filtren los extremos, en una primera etapa Eto´o y Henry, luego Villa y Pedro (Lodeiro no siente esa ocupación, a diferencia de Chávez). 
 Con el tiempo, se irá consolidando una forma de jugar para que Chapita le de su toque de distinción a un equipo que tiene mucho camino por recorrer, donde habrá que ver donde ubicarlo a Tévez en su 4-3-3 cuando esté Osvaldo, si ese es el esquema finalmente elegido, si Lodeiro aporta más como extremo que como interno, cómo otorgarle al conjunto su famoso dilema de "táctica para defender y libertades para atacar". Pero mientras los futbolistas y el cuerpo técnico recorren el período de transición que implica conocerse mutuamente y brindar el mensaje de a qué se quiere llegar, no hay que preocuparse si vemos más réplicas de partidos que llevaron a Angelici al cambio de entrenador, teniendo en cuenta que los Barros Esquelotto recién llegan. 

martes, 1 de marzo de 2016

EL VASCO, OTRA VÍCTIMA DE LA LOCURA

 Un fútbol loco, ahogado en la locura, es la forma en la que habría que describir a nuestro fútbol argentino. Que un técnico sea campeón, y que a la quinta fecha del torneo siguiente se tenga que ir por la puerta chica, es algo que refleja la desesperación, la impaciencia, la poca falta de consistencia que tiene un proyecto futbolístico en nuestro país.
 Que un equipo salga campeón sin jugar a nada, sinceramente, es muy difícil. Será cierto que Boca ganó partidos sin jugar bien, que a veces lo salvaron individualidades y no un juego colectivo, pero aunque a mucha gente pueda no gustarle, el equipo campeón de Arruabarrena tenía una idea para concretar un estilo en el campo de juego, por más de que a veces le costaba mucho plasmarla. Que se salga campeón no quiere decir que un equipo sea indiscutible; eso sería un error que acude al enceguecimiento que provoca el triunfo, ya que Boca todavía tenía mucho por mejorar. 
 Mourinho se fue echado del Chelsea, cuando había campeonado en la Premier League la última temporada, y es otro caso muy particular, pero claramente es una situación con un comparativo poco similar. 
 Arruabarrena tropezó en todos los partidos del verano (encuentros que no deberían existir, ya que se les da a veces la misma relevancia que un compromiso oficial, cuando los amistosos veraniegos son simples cotejos de pretemporada, pero lamentablemente, toda su trama concluye ensanchada, y esto impacta en los equipos a la hora de competir por los puntos), luego profundizó la crisis con la humillación histórica en la Supercopa, y volvió a dar un paso en falso en la Bombonera. Con dos derrotas oficiales, todos creían que el Vasco estaba mas afuera que adentro, pero el tiempo le dio la razón a la lógica, y se normalizó la situación con dos triunfos y un aceptable empate. Simplemente cayó con Racing, en un clásico con sabor a poco, pero que Boca estuvo muy lejos de ser netamente superado por el rival, y remotamente de no tener un estilo de juego, cuando hace una semana había demostrado lo contrario con notoriedad. Tres derrotas, dos victorias, dos empates. ¿Era para echarlo? Si hablamos de números, Mourinho llegó a mitad de temporada cerca de las últimas posiciones, donde de finalizar entre los tres últimos, el Chelsea bajaba de categoría; una situación de urgencia, donde había que pegar un volantazo. ¿Era necesario este volantazo de Angelici? 
 Tener un saldo negativo con los clásicos rivales, dos eliminaciones coperas con el eterno rival, una goleada en contra que quedará sellada en los libros de las finales, son argumentos necesarios para recriminarle al ciclo de Arruabarrena algunos cambios, como también algunas falencias en el juego de un Boca lleno de estrellas, donde no encuentra una solución ante rivales que se cierran en el fondo, por ejemplo; pero, ¿no vale nada el campeonato conseguido en el pasado reciente? Que al hincha de Boca solo le importa la Libertadores, que los clásicos valen más que los títulos, ciertas verdades llenas de ciertas mentiras, ¿o a caso el Barcelona no festeja los títulos locales?. Ese torneito de 30 equipos le valió la reelección a Angelici, y consiguió que hoy en día los hinchas xeneizes pueden decir que en los últimos años festejaron algo. ¿Que el torneo lo ganó Tévez? Puede haber figuras mas excluyentes, pero un campeonato lo ganan todos, y si no fuera por la mano del entrenador, que cambió el esquema de 4-3-3 por un 4-3-1-2 donde Tévez sea el eje del equipo, tal vez Carlitos nunca se hubiese sentido cómodo. 
 Según mi propio dictamen, la dirigencia no estaba convencida de que el Vasco siga siendo el DT de Boca, porque de no haber sido así, no se lo hubiera rescindido el contrato por perder con Racing, Lo que ocurrió fue que se esperó a que pierda otro partido para tomar la decisión. Vaya decisión tomó la dirigencia de Boca, que ahora el elenco auriazul afrontará un partido clave por la Copa con el técnico de la reserva, y tal vez a Guillermo le toque debutar nada mas y nada menos que con River. Qué arranque para Guille si le toca perder, con solo dos días de entrenamiento antes de semejante debut. Habiendo despedido a Arruabarrena en este momento, Boca está en una situación más que complicada, con dos partidos más que complicados. Si Angelici pensaba que la mejor decisión era que Guillermo tomara la batuta una vez finalizado el torneo, no le tendría que haber renovado el contrato al Vasco. 
 En las caóticas calles de la ciudad de Buenos Aires, hay bicicletas que pasan en rojo, autos que exceden la velocidad, doblan sin utilizar el guiño, peleas insólitas en los colectivos, piquetes por cortes de luz, donde gente irrespetuosa profundiza el caos sin respetar el derecho de los demás de poder circular libremente. Lamentablemente, el fútbol no se salva de la locura y la desesperación, donde un tipo que le dio mucho a Boca como futbolista y entrenador tiene que irse por la ventana, merced a una desconfianza indescriptible y en el momento mas inoportuno. 

lunes, 29 de febrero de 2016

RACING 1 BOCA 0: ESTA VEZ, LA PELOTA NO NOS SIRVIÓ DE NADA

 Boca tuvo el 64% de la posesión de la pelota, y tan solo dos tiros al arco que hicieron participar a Ibánez. Eso demuestra que no se trata solo de tener la pelota, sino que la cuestión es qué hacer con ella.
 Racing hizo su negocio: llegó una sola vez, convirtió el gol, se cerró y terminó el partido. Boca no supo cómo quebrar esa muralla que construían Cerro, Aued, Pillud, Lollo, Sánchez y Grimi. 
 Es fácil decir que el problema de que no se genera peligro es porque no hay un nueve de área, que hubo un error importante en no ir a buscar un reemplazante para Osvaldo, pero el dilema es más a fondo: Boca tiene la pelota, pero no sabe como sacar ventaja de ello porque no hay movilidad ofensiva para romper líneas, para descubrir espacios. No es lo mismo que el enganche sea Lodeiro o que sea Pablo Pérez, pero aún así, Pérez tiene capacidades para poder armar juego, llegar al área, pero siempre que recibió la pelota la recibió estático, sin sorprender, lo que marca problemas de funcionamiento. Los laterales pasan, pero nadie se acerca para generar el 2-1 por las bandas, y todo termina en un centro sin sentido, menos sentido aún si no hay una referencia de área. 
 El cambio de Chávez por Bentancur fue positivo, ya que el volante uruguayo no pesaba en la creación ni en la finalización como supo hacerlo ante San Martín y Newell´s, y un delantero con la potencia del Comandante que se mueva de la izquierda hacia el centro era una buena idea para por lo menos juntar mas gente en una zona que parecía sellada por el encubrimiento de los de Sava, pero fue tan solo un cambio posicional, no estructural, por lo tanto Meli siguió chocando, Pérez sin encontrar un socio, y jugando al límite (siempre es una complicación que obliga a hacer un cambio, que complica aún más el complicado contexto del encuentro), Tévez yendo a buscar la pelota cerca de Gago. 
 Con Newell´s y Cali demostramos que un sistema puede funcionar sin un delantero de área, con un falso nueve saliendo y entrando permanentemente, volantes llegando, generando una sociedad con combinaciones que suplan la referencia en el área con intercambios posicionales y un juego fluido, pero esta vez nos encontramos con un rival que cerró todas las puertas, que le encontró la vuelta para desactivar todas nuestras posibilidades, y que se sintió cómodo sin la pelota. Remates al arco sin peligro, un mano a mano de Chávez luego de una buena pelota de Meli agarrando a Racing a contramano (la única jugada seria de Boca, que fue aislada, ya que fue todo lo contrario a lo que se dio en los 90 minutos), tan solo eso, para tener la pelota el 64% del partido. 
 Es una derrota que trifulca los ánimos porque a Racing tampoco le sobra nada, y me animo a decir que jugó un partido incompleto a las expectativas nivelares que tiene su público y el DT: se cerró y anuló el juego de Boca, eso lo hizo muy bien, pero amagó a contragolpear con contraataques que nunca llegaron, lo que marca una falencia para desarrollar su idea, pero le alcanzó con la llegada por las bandas de la única jugada que tuvo a principio del partido. 
 "Es más fácil jugar para neutralizar que jugar para desarrollar", una frase de Latorre que enmarca lo que padece el Xeneize: el elenco de la Ribera supo encontrar espacios y moverse libremente contra un equipo como Newell´s (pretendió salir a atacar en la Bombonera), sacando rédito de la tenencia de la pelota para aprovechar las falencias que dejó el rival, pero le costó y padeció el partido con un equipo como Racing (quiso congelar el partido desde el comienzo), que no dejó ningún espacio, y eso hizo que Boca no los encontrara, llevando a Tévez a lugares donde no se siente cómodo.
 Una de las tareas que requiere darle una identidad a un equipo es no solo saber a qué se quiere jugar, sino también superar escenarios adversos donde el rival intente acorralar todos los caminos, generar huecos donde parece que nos los hay, y eso no supo hacer Boca, no porque no tenga una idea, sino que esa idea puede tener algunos déficits.

domingo, 28 de febrero de 2016

HURACÁN 1 SAN LORENZO 1: OTRO MILAGRO DEL GLOBO

 Sin dudas un punto que vale oro, que los hinchas de Huracán disfrutarán como un triunfo, porque es un clásico, por todo lo que pasaron, porque el árbitro expulsó a Risso injustamente, y porque fue en el último minuto, cuando San Lorenzo se estaba por llevar los tres puntos.
 El partido se jugó sin brillo, pero con mucha intensidad: Huracán nunca terminaba de juntar a Montenegro con Ábila, y Espinoza y Gonzalez nunca encontraron la posibilidad de desbordar por las bandas, debido a la presión de los de Guede, que como pide el entrenador, se torna un equipo insoportable, porque presiona constantemente, pero no ejerciendo una presión en tres cuartos de cancha, sino que como hizo en la Supercopa, presionó en la mitad de la cancha con los delanteros y los cuatro volantes, además de los centrales que salen a anticipar constantemente. Y como Huracán iba con mas ganas que fútbol, ya que le costaba unir líneas, y el ciclón contraatacaba con mucha gente, es por eso que los de Domínguez no soltaron demasiado a los laterales, y Bogado optaba por quedarse respaldando a Fritzler y no ayudarlo demasiado a Montenegro en la gestación de juego.
 En el segundo tiempo, con Mussis en cancha, San Lorenzo tuvo mas claridad para jugar la pelota, ya que por haber ingresado un volante central por un volante ofensivo no significa que sea un cambio defensivo, porque con Ortigoza mas liberado, más Mussis que desde atrás se involucra en la posesión de la pelota, San Lorenzo pudo atacar mejor, con más inteligencia y menos barullo. Gracias a la mano del DT se justificaba su ventaja, porque fue el mas claro de la segunda parte, y Huracán seguía dependiendo más de la presión y la insistencia sobre los posibles errores en el fondo del clásico rival, que se hacen muy evidentes cuando retrocede (en este caso, con Ortigoza cerca de Mussis, no sucedió) y las zozobras para salir jugando desde el fondo.
 El error que hace merecer el empate de Huracán es que San Lorenzo se jugó a aguantar el resultado, cuando las características de sus jugadores y el estilo que pretende Guede no se acomodan a esperar la pelota, sino que gusta más de presionar y tenerla lo mejor posible. Mientras que la virtud del globo está en ir hasta el final, en no resignarse nunca, porque a Romero Gamarra no le pesó tener que encarar cuando tenía la pelota, porque lo empujó al rival a meterse en el arco de Torrico los minutos finales. Cuando el enemigo está caído, mejor cortarle la cabeza, porque puede levantarse y matarte a vos, dirían los bávaros.
 Por el contexto, por el gol sobre el final, el que se lleva la alegría es Huracán, que escribe otra página sagrada sacando un empate histórico, ante pura adversidad, estando con uno menos y luego de lo que no fue una tragedia mortal por cuestión de metros. Es innegable que este equipo de Parque Patricios tiene algo especial, que cuando parece venirse abajo, nunca está muerto, afuera y dentro de la cancha.