lunes, 7 de marzo de 2016

RIVER 0 BOCA 0: TOMAR EL EMPATE COMO UN CONSUELO

 Una producción muy pobre de Boca, como para justificar porqué de nueve partidos solo pudimos hacer goles en dos. 
 Carlitos está incómodo, no encuentra su lugar, cuando recibe la pelota no está seguro, la pierde, baja hasta la mitad de la cancha haber si con su presencia en la zona de gestación algo puede llegar a pasar. Lodeiro, desaparecido, se ubica como extremo izquierdo y no aparece, se ubica como enganche y no aparece, no responde y no parece ser el crack uruguayo que fue al Mundial 2014 con la celeste. Pablo Pérez, absorbido por la inferioridad en la mitad de la cancha, no aporta en la recuperación, en la generación de fútbol no tiene a nadie que lo ayude, y él tampoco es capaz de conducir sólo a un equipo desconcertado (¿quién sería capaz?). Bentancur es como un niño perdido en el bosque con miedo a que se lo coma el lobo, no tiene escapatoria, no sabe para dónde ir. Palacios hace lo que puede, corre para allá, corre para acá, trata de provocar algo de peligro, intenta generar algo en un equipo que no genera nada. 
 Los jugadores con mayor responsabilidad de hacer engranar el sistema están en muy bajo nivel, debajo de las expectativas, y no hay un funcionamiento donde todos sepan a dónde se quiere llegar, sino que jugamos a ver que hacemos, si los de arriba pueden llegar a hacer algún gol de forma espontánea, pero sin una idea que respalde decisiones. 
 Así es como se puede explicar cómo es que de nueve encuentros disputados sólo pudimos convertir en dos: nada es casualidad, sino que es una causalidad. 
 Nuestros hijos, que también están en pleno camino de reconstrucción, están varios pasos mas avanzados que nosotros, es por eso que tampoco saben cuales son sus 11 titulares, pero sí saben como hacer daño, como ser protagonistas, aunque no les sobre nada, y por esto último fue que la superioridad por momentos estuvo mas cerca de la equidad, aunque no fue así en planos generales. Es por eso que analizando a fondo el desarrollo del superclásico, se puede decir que merecieron ganar, porque desnivelaron por los costados, donde Jara y Silva hacían lo que podían ante misiles que pasaban sin parar por los carriles como si la Unión Soviética nos atacara en plena guerra mundial, y porque Domingo y Ponzio se comieron la mitad de la cancha, ejerciendo una presión que no supimos contrarrestar, por lo mencionado anteriormente de lo perdidos que estábamos en ese sector para recuperar la pelota y distribuirla, el sector en donde se ganan los partidos. 
 ¿Si se puede justificar el empate? Sí se puede, gracias a la suerte, al cierto orden que hubo entre Gago y los centrales, donde el Cata Díaz hizo lucir su experiencia y categoría e Insaurralde destacó su oficio para vestir esta camiseta, acompañados por Orión, que hablando de casualidades y causalidades, no es casualidad que ocupe el arco de Boca por mas de cuatro años. 
 Interpretando las acciones destacadas con los rendimientos, no es muy difícil de entender porqué Orión, Díaz, Insaurralde y Gago fueron los mejores de esta pobre actuación, sin dejar de lado a Palacios, que por sus ganas lo más cerca que estuvimos de concretar una situación de gol (lo más cerca dentro de lo lejos que estuvimos) fue gracias a su virtud velocista y cultura del esfuerzo. 
 No es descubrir la pólvora que Guillermo llega en el medio de un volcán en erupción, y que al no llegar en período de transferencias debe adaptarse a un plantel armado por otro entrenador, y que justo vino para afrontar dos clásicos. Hay que aplaudir su coraje de decidir arribar en esos momentos, cuando para él hubiera sido mas sencillo empezar a trabajar hoy. Entonces, con un técnico que llega en dicha situación, con escasas horas de trabajo, con jugadores que no se reencuentran con su rendimiento ideal, con prácticamente nada para ensayar en el campo de juego con lo que podamos decir que tuvimos algo para ganar, jugando contra un rival que venía descansado y perdió el gol en varias oportunidades, tomemos el empate como un consuelo, porque el final pudo haber sido catastrófico, pero no lo fue. 

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