No quiere decir que antes nadie dejaba la vida, pero sin dudas un cambio de entrenador hace resurgir ánimos, rendimientos y competitividades, y da la sensación de que con Guillermo y Gustavo vamos de menor a mayor, entendiendo de a poco qué quieren los mellizos.
Unión es un elenco aguerrido, inteligente para jugar, para cubrir el campo: Acevedo, Martínez y Villar se repartieron posiciones por el centro, donde el ex Racing se encargó de tapar la salida de Boca para quebrar transiciones cortas en el armado de nuestro circuito, con el esfuerzo de Malcorra por la izquierda y Gamba que colaboraba por derecha. A Boca en un principio le adoleció hacerse dueño del partido porque la pelota no pasaba por la mitad de la cancha, sino que se hacían muy notorias las dependencias por Carrizo, Palacios y Tévez, ya que sin un procesamiento en los volantes (que por características son de creación) el juego se torna muy previsible. Por lo tanto, con Gago tapado, los uruguayos nulamente participativos y con los jugadores peligrosos que baraja el rival santafesino atentos para configurar la maniobra de una rápida transición, los de Madelón se sentían cómodos, jugando con nuestra desesperación.
Pero esto es algo que en estas líneas se ha dicho y se seguirá mencionando obstinadamente: si Carlitos está bien, hay muchas chances de ganar. Con el Apache moviéndose de la izquierda hacia el centro para aportar gambetas que descoloquen a la columna rival y poder jugar con uno de los extremos que transitoriamente ocupe una ubicación céntrica desestabilizadora para la defensa tatengue, generamos peligro.
Jara y Silva fueron mas volantes que laterales para igualar la presión; hubo rotaciones que brindaron de mitad de cancha para arriba (aportó el ingreso de Pérez) una elocuencia exitosa para mover el balón, Tobio e Insaurralde se animaron a encargarse de adelantar al equipo, y como diría Guardiola: "para ver como se ataca, hay que ver a los defensores", y es la oración perfecta, porque con ver a Tobio yendo al frente a lo Medero en el 92 y al Chaco tomando responsabilidades ofensivas, se puede observar una actitud ultrajante para llevarse puesto a Unión.
El vértigo, empuje y ganas de ganar nos terminaron llevando a jugar en el arco de Nereo Fernández, hasta en el momento de la desventaja, y donde en el empate sería fácil decir que fue suerte porque fue un centro que terminó desviándose al arco, pero no por eso no hay mérito de Lodeiro, y un premio grupal por atacar más y mejor que el oponente. Y ganar a lo Boca no tiene que mal interpretarse con ganar sin jugar a nada, yendo todos a cabecear y tirando centros, es por eso que digo que ganamos a lo Boca porque cuando las papas quemaban, Pablo Pérez abrió la pelota de forma muy inteligente para Meli, sin ir al bulto ni tirar un pelotazo inútil.
No está mal decir que se metió mas de lo que se jugó, pero es indiscutible de que además de meter, algo se jugó. La garra y el juego son moléculas igual de importantes para formar un equipo, pero lo que primero se debe obtener es la garra, porque el juego no funcionaría sin ella. Que todos estén con ganas de ganarse un lugar, que haya competencia, que nunca se de por perdido nada sin importar el tiempo o resultado, son señales positivas de que hay material para hacer algo interesante. El juego lo iremos potenciando y adquiriendo con el rodaje.
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