sábado, 30 de mayo de 2020

QUE EL BARBIJO NO TAPE LOS OJOS

Hace más de dos meses el presidente Alberto Fernández ratificaría el cambio de rumbo que tomaría nuestras vidas a raíz de la pandemia del Covid-19: se estableció la cuarentena obligatoria y ya nada sería igual. Las restricciones obligatorias de tal medida impactaron no solo en la reducción de los contagios sino en múltiples hábitos de la vida. Incluso cuando esté disponible una vacuna, lo más seguro es que el mundo en el que vivíamos ya no sea el mismo, instaurándose mayores cuidados, suprimiendo ciertas costumbres, adecuando nuevos hábitos preventivos. Entre ese mundo pre-pandemia y post-pandemia nos encontramos actualmente, donde restringimos casi de forma total la normalidad pre-existente y la re-adaptamos a lo que será el futuro una vez superada la pandemia. Muchos países en todo el mundo abren de a poco la cuarentena, poniendo fechas del retorno a las clases, abriendo comercios con distanciamiento social, regresando las principales ligas de fútbol (aunque sin público). Estamos ante un mundo que le da prioridad al peligro del coronavirus junto a la salud toda, sin despreciar los asuntos económicos (se espera una caída del PBI mundial superior a la de la crisis del 2008) y psico-sociales. Es decir, en el mundo se está tratando de "adaptar" la vida a la nueva normalidad: esto es, volver a la actividad con los cuidados necesarios.
 Mientras tanto, en la Argentina no parece haber horizontes de una salida de la cuarentena. Fernández afirmó en su última conferencia de prensa que la cuarentena va a "durar lo que tenga que durar". No hay por el momento una estrategia para re-adaptar la normalidad, crear una nueva vida con nuevos hábitos y cuidados. En el gobierno nacional, apoyado por Rodríguez Larreta desde el Gobierno de la Ciudad, se avistan cómodos dentro del confinamiento obligatorio y no están dispuestos a tomar riesgos a pesar de ciertas flexibilizaciones. El principal problema radica en que en este paréntesis de la historia en que nos encontramos (entre el mundo antes de la pandemia y cuando se consiga una vacuna) los principales dirigentes políticos argentinos se refugian en privar a la ciudadanía de sus libertades en función del coronavirus, sin contemplar otros problemas igual de trascendentes.
 Sin duda la apertura total que ignora al virus ha sido defectuosa no solo por el colapso del sistema sanitario (como fue en los casos de Italia, España y Estados Unidos) sino también que la economía no salió ilesa: tanto Estados Unidos como Brasil, cuyos mandatarios son los mas reacios a limitar la actividad económica, han sufrida una caída importante de esta. 
 La polaridad tan característica de la "grieta" que ha estado presente a lo largo de toda la historia argentina con sus diferentes matices, se manifiesta ahora en la voz del kirchnerismo con los siguientes polos: los que están a favor de la vida, respaldando las medidas oficialistas; y los que están a favor de la muerte, identificados con los miles de muertos de los países mas afectados. La palabra como constructora de fenómenos sociales hace una vez mas del discurso una herramienta de poder para justificar políticas que afectan las libertades mientras políticos oficialistas y opositores se enamoran de las encuestas con el objetivo de cumplir con sus pretensiones políticas. En la columna escrita el 24 de marzo (https://tomiblogracki.blogspot.com/2020/03/el-deber-de-la-humanidad-frente-la.html) se ha enfatizado por este medio en la importancia de ser responsable y no comprometer la salud del prójimo, limitando la libertad en el caso de que sea necesario para preservar la propiedad mas importante, que es la vida. Sin embargo, estar a favor de la salud no implica el extremo de atarse a la cuarentena de forma indeterminada y sin contemplar otras alternativas que busquen puntos intermedios para equilibrar todos los asuntos que deben ponerse en la balanza.
 Decir que el que está en contra de la cuarentena está a favor de la muerte (como ha expuesto Máximo Kirchner en su discurso en el congreso) es un reduccionismo carente de lógica al igual que decir que todo el que está a favor de la cuarentena está a favor de la vida, como si se tratara de una cuestión antagónica y totalmente polarizada: tener solamente en cuenta las variables de la circulación de personas y el coronavirus lleva a una relación causal muy fácil de comprender: a menor circulación de personas, habrá menor riesgo de contagio, y por lo tanto menos muertes. El problema que tiene la ciencia cuando se utiliza la cláusula ceteris paribus, es decir, cuando se tienen en cuenta solo dos variables presumiendo que el resto de las variables permanecen constantes, es precisamente que hay otras variables que no se están teniendo en cuenta. Mientras se intenta nuclear toda la salud en torno al coronavirus, como si fuese hoy en día la única enfermedad existente y la mas mortal, cuando los números demuestran que tiene una baja mortalidad y esta aumenta estadísticamente en personas mayores y con enfermedades preexistentes, hay otras preocupaciones que se están dejando de lado: el confinamiento ha producido una reducción considerable de las consultas médicas vinculadas a muchas otras patologías; han caído las donaciones de sangre; y el dengue es otra malaria que sigue propagándose. Por otro lado está la salud mental, que también forma parte de la salud, y se está viendo comprometida en mucha gente que padece el encierro y sufre sus consecuencias económicas. Por otra parte, las medidas que está tomando el gobierno nacional con el objetivo de "cuidar" a los argentinos, como lo ha manifestado de forma tajante el presidente ante la incomodidad de la pregunta de una periodista acerca de la angustia de la gente, tienen un sesgo cortoplacista que a futuro no van a hacer otra cosa que comprometer la salud de la población: los gobiernos populistas suelen incurrir en medidas de corto plazo a través de una intervención del estado que por el momento le generan beneficios a los ciudadanos (como la inmensa cantidad de subsidios que se solventan con la emisión monetaria), pero a futuro pueden provocar males peores a los presentes: el peligro de terminar en una hiperinflación generaría más hambre y muertes provocadas por la desnutrición y la violencia. Además, detrás de este estado que aparenta ser responsable con la salud se esconde una irresponsabilidad letal al afirmar, en palabras del propio Alberto Fernández, que no le importa un aumento de la pobreza: uno de los indicadores donde se manifiesta la pobreza es el acceso a la salud, y una mayor pobreza implica no solo consecuencia psicológicas difíciles de llevar, sino también un acceso a la salud totalmente precario y donde los hospitales públicos no garantizan una atención gratificante para aquel que ya no tenga capacidad de abonar una medicina privada.
 Además de aspectos vinculados a la salud y a la economía (donde claramente ambos aspectos no representan una dicotomía sino que se encuentran vinculados), se encuentran temas injustamente postergados e importantes: la educación no parece estar en la órbita del gobierno para un pronto regreso; mientras que la cultura, con cines y teatros cerrados, no tienen alternativas a la vista para volver a funcionar. ¿Hasta cuando seguirá todo cerrado por el miedo al contagio, y no se buscarán alternativas creativas para diagramar el mundo que se viene, realizando las actividades con los cuidados necesarios? Programas de entretenimiento que no son una actividad indispensable, como el programa que conduce Marcelo Tinelli, tienen todo listo para volver. Es inentendible que actividades realmente importantes como la educación y toda actividad económica que necesita trabajar y producir para subsistir se estén postergando al ritmo eterno de la cuarentena. 
 En el manifiesto realizado por la Fundación Internacional para la Libertad, se habla de la oportunidad de algunos gobiernos para "arrojarse un poder excesivo" en medio de la pandemia. El kirchnerismo parece encontrarse cómodo en la cuarentena, donde ante tal situación de excepción, Cristina avanza ocupando casilleros en materia judicial: luego de la liberación de presos y de la renuncia de la Oficina Anticorrupción a la querella de las causas mas sensibles de CFK, suenan cada vez mas fuerte la todavía desconocida reforma judicial, una modificación en los miembros de la Corte Suprema y el impulso de colocar a Daniel Rafecas como jefe de los fiscales. Mientras muchos derechos y garantías como el trabajo y la libertad de circulación se encuentran suspendidos en nombre de la salud, la justicia sigue sin funcionar y el congreso lo hace a medias, por medio de cesiones virtuales que no tienen la misma efectividad, mientras los poderes legislativos del resto del mundo se reúnen en forma presencial con las prevenciones necesarias. Por otra parte, la corrupción es una actividad que a diferencia de muchas otras, no se detuvo: las compras con sobreprecios en el ministerio de desarrollo social y en la Ciudad de Buenos Aires son un síntoma de la falta de controles en las transacciones del estado ante la aparente necesidad de adquirir los productos más rápido dada la situación de emergencia.
 Las intenciones chavistas de quedarse con parte de las empresas que recibieron ayuda del Estado se dejaron entrever en el proyecto que impulsa la diputada Vallejos: la idea de un Estado que se queda con todo, tanto con las libertades, con nuestra información y con la propiedad aparece de forma latente.
 Mientras muchos países se van adaptando a la nueva normalidad, la Argentina, que tuvo un acierto en la precoz medida de restringir la circulación, se sigue vanagloriando por medio de las filminas de Alberto de tener menor cantidad de muertos, comparándose con países como Suecia, que aplicó una mejor política de testeos y tiene un plan para salir del confinamiento, donde además del coronavirus contempla otras cuestiones. Si es cierto que la cuarentena sirvió para preparar el sistema de salud ante un eventual aumento de casos y que ahora se sabe exactamente dónde está el virus, es hora de que esta "infectocracia" (gobierno de infectólogos) abarque también otras disciplinas y que la supresión de derechos constitucionales sea solo una medida momentánea y no una política de estado. Decir que no se puede salir por miedo al contagio es tan banal como decir que no se debe salir por miedo a que nos asalten o nos ocurra un accidente. Existen también otro tipo de temores: en el mundo millones de personas mueren al año por hambre, y el coronavirus no puede ser una excusa para justificar que tales desgracias ocurran en la Argentina. Que el barbijo nos cubra la boca para protegernos del virus, pero que no nos tape los ojos: hay cosas que la pandemia no nos está dejando ver.

martes, 19 de mayo de 2020

CUENTO: EL NUEVO MIEMBRO

Estoy en un profundo túnel negro, y veo una luz al final, creo que llegó el momento de salir.
 Al salir de aquel camino oscuro no veo otra cosa que pura luz, tanto iluminación no me deja abrir los ojos. No se donde estoy, solo se que estoy rodeado de una sustancia pegajosa y hay una lengua que no para de lamerme. No se quién es, pero puedo sentir que me lame porque tiene una conexión conmigo. ¿Tendrá que ver este individuo que me lame con el lugar oscuro donde estuve tranquilo y protegido durante meses?
 De a poco me acostumbro a mi nueva vida, aunque es algo complicado: venía de estar alimentado y tranquilo sin moverme, y ahora me debo acostumbrar a esta luz que me enceguece y tengo que articular movimientos para alimentarme con comida, aunque no puedo quejarme por lo rica que es. De a poco siento también la presencia de muchos otros individuos de un tamaño similar al mío. Somos muchos, por eso nos turnamos para beber un líquido delicioso de las tetillas de nuestra madre. Así es, comprendí que es nuestra madre porque de su cuerpo salimos todos nosotros.
 Pero no estamos solos: hay unos gigantes que nos alcanzan la comida. De a poco empiezo a comprender que antes vivía cómodamente sin moverme, pero ahora tampoco es que tenga que moverme demasiado. No comprendo porqué nos alcanzan comida de forma selectiva y no nos dan de forma interminable estos alimentos, así podríamos disfrutar de estos manjares todo el día.
 Pero algo raro está ocurriendo: a medida que pasa el tiempo tengo hermanos que desaparecen. No entiendo qué es lo que ocurre. ¿Porqué estos individuos similares a mí empiezan a desaparecer y en su lugar aparecen otros más pequeños que salen del interior de nuestra madre?¿En algún momento será mi turno de desaparecer y vendrá otro en mi lugar?
 Un día ese momento llegó: esos gigantes que se ocupaban de alimentarnos me metieron en una jaula. ¿A dónde me llevan? Llego a ver que ahora me tienen otros gigantes distintos, y veo entre los agujeros de la jaula que me permiten respirar todo un universo que nunca antes había visto: siento un deja-vu: ya me había pasado esto. Antes estuve encerrado durante meses hasta que decidí seguir una luz que había al final del camino, y vi que el mundo no era solo esa cómoda cápsula en la que me encontraba a salvo. Ahora estoy sintiendo algo similar: estoy dentro de un espacio cerrado (bastante cómodo, por cierto), pero veo un sin fin de caminos a mi alrededor. El mundo es mas grande de lo que pensé. 
 ¿Pero qué significa todo esto?¿Porqué me separaron de mi madre y mis hermanos?¿A qué mundo me están llevando ahora? Ahora solo veo otro espacio cerrado donde yo y mi jaula nos encontramos dentro. Pero no para de haber movimiento. Tanto andar me está mareando un poco. Estoy asustado, no entiendo nada.
 El viaje por fin terminó, salí de mi jaula. Pero estoy aterrorizado. Estoy en un lugar similar al que vivía antes, solo que es distinto, no es el mismo. Estoy tan asustado que me fui corriendo a esconderme debajo de una estructura que se veía bastante cómoda para dormir. Cuando pierda el miedo tal vez me recueste. 
 No sé dónde estoy, ni qué tan grande es este lugar, y ahora uno de los gigantes asoma la cabeza donde yo estoy escondido. Parece querer conectarse conmigo. No entiendo qué quiere. Yo solo tengo miedo. 
 De a poco me voy animando a salir. Si no lo hago no podría cumplir con mis necesidades fisiológicas, así que tampoco tengo mucha opción. También empiezo a acostumbrarme a este lugar. Hay muchos lugares cómodos para dormir y los gigantes hacen que me divierta con objetos circulares, objetos parecidos a otros seres pero que no están vivos. No entiendo que son, pero son divertidos. 
 Estos gigantes son muy distintos a los anteriores: no solo me dan de comer, también están muy cerca mío. Me hacen masajes en el lomo y en la barbilla, me tocan con las manos, me tocan con sus labios, me alzan, me limpian. No entiendo qué es lo que quieren. A veces solo quiero que me dejen en paz. 
 Este lugar se encuentra bastante alto, y hay un espacio al aire libre donde puedo ver todo el universo que hay fuera. Me da mucha curiosidad. El mundo parece inmenso y yo vivo en unos pocos metros cuadrados, mientras veo otros gigantes caminando fuera, aunque desde las alturas parecen muy pequeños. Los gigantes que viven conmigo me bajan cada vez que me ven subido en el caño que está al aire libre. Solo estoy observando todo este universo que hay afuera que me es inaccesible recorrer, ¿Porqué no me dejan subirme allí, acaso no quieren que me caiga o que me escape de este lugar?
 Ya pasó mucho tiempo y ni me acuerdo cómo llegué acá, de dónde vine. Solo sé que estoy muy cómodo, y siento mucho amor por estos gigantes, una conexión parecida a la que sentí en algún momento que ya no me es posible recordar. No entiendo muy bien porque vivo con gigantes y no hay otros seres parecidos a mí. Pero estos gigantes forman parte de mi vida, todo lo que hago es en torno a ellos, incluso sufro cuando ellos no están. Yo no puedo comunicarme como los gigantes lo hacen entre ellos; solo sé gritar y emitir vibraciones desde mi garganta; no tengo la inteligencia que ellos tienen, pero hay una sensación que nos conecta, como si lo que yo siento hacia ellos, ellos también lo sentirían hacia mí.
 No logro recordar cómo es que estoy viviendo acá, siento como si desde el primer momento de mi vida hubiese estado siempre en este lugar viviendo con mis queridos gigantes. Quisiera saber los motivos y si hubo otras posibilidades de que mi vida haya tomado un camino distinto a este hermoso porvenir. ¿Será que esto es lo que me deparó el destino?

viernes, 15 de mayo de 2020

ANALISIS DE POCO ORTODOXA: ESTRUCTURA O ACCION

La serie "Poco ortodoxa" de Netflix, una miniserie de cuatro episodios que narran una historia basada en un libro acerca de hechos reales, ha tenido mucho éxito y ha despertado innumerables interrogantes, tanto para la comunidad judía como para personas no judías, que se aventuraron a través de dicha historia en un mundo para muchos desconocido.
 En la serie la protagonista se escapa de la comunidad ortodoxa en la que vivía para comenzar una nueva vida, descontenta con su anterior forma de vida y enfrentando las dificultades que deben atravesar todos los chicos que abandonan las comunidades ortodoxas: manejar idiomas distintos al Yddish; conocer elementos de la cultura occidental que son muy comunes pero no lo son para ellos; adaptarse a una nueva forma de alimentarse; "desestructurarse" luego de tanto tiempo de tener hábitos totalmente automatizados (como son las oraciones y bendiciones específicas que se deben decir luego de determinadas acciones, prohibiciones, entre otras). 
 Un interrogante que emerge para muchos es si el judaísmo es lo que se ve en la serie. La realidad (el término "realidad" hace referencia a los hechos que ocurren en el aquí y ahora, lo que los hechos reales denotan) es que es solo una parte del judaísmo y no su totalidad. La otra parte que abarca otro tipo de judaísmo, aunque parezca que tiene poco que ver con los grupos ortodoxos que se muestran en la serie, también son tan judíos como la ortodoxia, aunque sus vidas a simple vista tengan poco y nada que ver con ese estilo de vida. La pregunta que de aquí resulta es: ¿Pueden ser de un mismo pueblo personas que comparten pocas costumbres o que incluso pueden llegar a disentir en su creencia y pensamiento? En estas líneas se intenta demostrar que sí, mas allá de que la gran mayoría de los personajes ortodoxos que se muestran en "Poco ortodoxa" disentirían en que alguien que no lleva su mismo estilo de vida puede pertenecer a su mismo grupo étnico y religión.
 Toda la vida de los personajes que se muestran en la serie se encuentra reglada bajo una rígida estructura legal, esta es la Halajá, la ley judía, elaborada en la edad media a base de interpretaciones sobre la Torah. Es decir que para un ortodoxo todo lo que hace en su vida no debe salirse de la ley halájica, mientras que el que no cumple con dichos preceptos no estaría viviendo una vida judía. Incluso para temas de actualidad que eran imprevisibles en la época del Talmud, se recurren a las leyes halájicas para determinar qué está permitido y qué no (por ejemplo, fecundaciones in vitro) sin modificarlas ni crear nuevas disposiciones.
 La cuestión que plantea la serie nos lleva a un viejo dilema dentro de las ciencias sociales: ¿Qué es más importante en una sociedad, la estructura o la acción? La realidad es que no se puede tener en cuenta el estudio de una sociedad sin tener en cuenta ambas cosas: las reglas que hacen reproducir nuestras acciones, pero también el sentido que le damos a las mismas. Al ser el sentido de la acción la parte subjetiva de una sociedad, y la estructura lo objetivo, nos encontramos en el dilema de la protagonista de la serie: se encuentra inmersa dentro de una estructura perfectamente reglada, pero el sentido que ella le da a sus acciones disiente de el de los demás. Ella desea salir de la estructura (no de la estructura global de una sociedad, pero sí por lo menos de esa estructura, la halájica).
 ¿El judaísmo es solo lo que se encuentra dentro de esa estructura halájica, donde todo está reglado? La realidad, los hechos reales hablados al principio, demuestran que no: el sentir subjetivo de vivir una vida judía se encuentra presente en muchos judíos que no comparten esa estructura, que viven en una estructura diferente de acuerdo a su sentir subjetivo ("asimilados" en la cultura occidental). Para los legistas halájicos el dilema entre estructura y acción es muy fácil de resolver: para la ley judía es judío el que nace de vientre judío porque la ley así lo dice, sin importar lo que piense o sienta, y como judío debe vivir bajo la estructura de las demás leyes, sin importar si está de acuerdo o no, ya que las leyes marcan el camino a seguir (halajá significa "el caminar", viniendo del verbo lalejet, que es "ir/caminar"). El interrogante que se presenta ahora es: ¿La halajá es la verdad que debe respetarse al igual que otras leyes, como una constitución nacional?
 En primer lugar, es pertinente decir que desde el punto de vista divino, la halajá sí es similar a otras leyes, ya que no hay mucha diferencia con la elaboración de una ley en un parlamento: las leyes judías se hicieron en una asamblea, debatiendo y deliberando, interpretando la Torá. Atribuírles a leyes hechas por seres humanos la palabra de Dios sería lo mismo que decir que un dictador siempre tiene la verdad porque gobierna en nombre de Dios (como sucedía en las monarquías anteriormente). La diferencia que hay con leyes constitucionales, civiles, penales, entre otras leyes es que estas pueden modificarse votando en los parlamentos; en cambio las leyes halájicas no contemplan modificación, siendo una "verdad" estática y no adaptable a los tiempos del presente.
 En segundo lugar, la diferencia que hay entre una ley común y la ley judía es que la primera debe cumplirse porque de lo contrario hay una penalización, mientras que la segunda solo se basa en la creencia, no existen fácticamente en sí mismas: no hay un tribunal rabínico que le quite un carnet de judío al que no cumple con los preceptos.
 En los años del siglo 18 el movimiento reformista del judaísmo introduce cambios para vivir el judaísmo con libertad y adaptado a los tiempos de hoy, y un rabino referente del movimiento como Kauffman Keler sostuvo que debe haber una halajá para tener una referencia que guíe a la comunidad espiritualmente, pero esta debe ser solo una sugerencia y dejar lugar al libre arbitrio de cada fiel, siendo esta una rebelación continua y no estática, es decir, modificable en el tiempo, pero siempre permitiendo la libertad individual de seguir o no los preceptos, "el caminar" de la Halaja como un camino interminable y continuo. Lo cual no se contradice en absoluto con la creencia en Dios: la Torá es también una revelación divina que no puede entenderse en forma literal, sino que se debe interpretar, pero la interpretación también es continua y debe persistir a través del tiempo, sin quedarse con ninguna verdad.
 Todo esto lleva a la siguiente conclusión: para el judaísmo la fe es inseparable de la acción, ya que se debe creer en lo que se hace, y hacerlo con felicidad (el Talmud pide servir a Dios con alegría), pero ocurre un problema: nuestra fe, nuestra creencia, nuestro sentir subjetivo, no es el mismo ya que Dios nos hizo diversos y diferentes. Por lo tanto, ver "Poco ortodoxa" nos lleva al viejo dilema de las ciencias sociales, pero no para llevar a cabo una investigación (donde hay un consenso de que los métodos cualitativos y cuantitativos son igual de importantes), sino para el asunto de la identidad, en este caso la identidad judía: ¿lo importante es la estructura o la acción (el sentir subjetivo de lo que se hace)? Inclinarse por la acción nos llevaría a salirnos de la estructura, a creer en la fe de cada uno, el judaísmo de cada uno.
 Para concluír, es pertinente responder al primer dilema: ¿Pueden personas totalmente distintas pertenecer al mismo pueblo? Para responder solo miremos al pueblo argentino: somos todos muy diferentes, pero pertenecemos al mismo pueblo, solo que de forma distinta, ya que tenemos la libertad de elegir. En el caso del pueblo judío no hay un documento de identidad, sino que todo depende del sentir subjetivo: o creemos que formamos parte, o no creemos, y lo que sentimos va mas allá de las formas.


jueves, 30 de abril de 2020

EL MITO DEL NEOLIBERALISMO

La crisis del petróleo de 1973, producida luego de que los integrantes de la OPEP decidieran subir estrepitosamente el barril de crudo, implicó el fin de una era, aquella de los llamados Estados de Bienestar iniciados luego de la calamitosa crisis económica del "crack" de 1929. Una producción en masa basada en gran parte en la alta provisión de energía se vería frenada por los altos costos de la energía, mientras que el alza del precio de la misma agitaría aún más el problema inflacionario en estados con un gasto público cada vez más insostenible. Aquel quiebre fue el que daría lugar al "consenso de Washington" en 1989 y a la etapa "neoliberal" de reducción del estado en todo el planeta, con el objetivo de eliminar el problema del déficit fiscal, el alto endeudamiento y la inflación.
 El término "neo" quiere decir "nuevo", por lo que es apropiado hablar de neo-liberalismo para referirse al final de una intervención total del estado en la economía para retomar el liberalismo económico con las particularidades propias del contexto: una producción atada a la demanda, sin acumular stock; un mayor capital financiero; sumados a una mayor desprotección de los trabajadores (hoy la Argentina padece lo contrario, insostenibles costos laborales) y mayores impuestos regresivos. Sin embargo, el término "neoliberal" ya no es utilizado de manera tal de referirse a la historia sino de forma peyorativa. Desde las entrañas de la izquierda más intransigente y reaccionaria urge hablar del neoliberalismo como un insulto a aquellos que se oponen a modelos populistas y demagógicos. Y muchas veces el término sirve como excusa para encontrar un "chivo expiatorio", un culpable a todos los males que ocurren, y de esa forma desligarse de una autocrítica que sería destructiva para los intereses de determinados modelos estatistas.
 La viceministra de educación, Adriana Puiggrós, declaró en su cuenta de Twitter el pasado 22 de abril que "El coronavirus infectó sociedades humanas enfermas de neoliberalismo. La destrucción llevada a cabo por el capitalismo financiero liberó el virus. El irrefrenable impulso de los dueños del capital produce una espiral que se retuerce engullendo a la sociedad". Lo argumentado por la viceministra es muy parecido a lo sostenido por Vladimir Lenin en su obra "El Imperialismo": el líder del partido Bolchevique sostenía que el imperialismo sería la fase mas monstruosa del capitalismo, que conduciría inevitablemente a una revolución proletaria y a una caída del mundo capitalista. Esta etapa se caracterizaría por el dominio mundial de los grandes imperios económicos y entre ellos estaba el reino del capital financiero, absorbiendo y monopolizando distintos mercados, llevando a que el mundo se vuelva dependiente de las naciones mas poderosas. Llamar como "destrucción" a lo realizado por el capital financiero, así como intuir que los dueños del capital "engullen" a la sociedad, hacen del tweet una declaración con estrechos parentescos leninistas. Dirigirse a la historia de forma ciega y tendenciosa puede concluir en errores estrepitosos ya cometidos anteriormente: quitarle el capital a los capitalistas como ocurrió en el modelo soviético (y como ocurre actualmente en Cuba y Venezuela) trajo aparejados innumerables problemas que los modelos con mayor libertad económica no padecen.
 Hasta ahora, la idea mas certera acerca del origen del coronavirus es que tiene su origen en la ciudad de Wuhan, en China, un régimen que no es precisamente comunista, pero que es gobernado de manera totalitaria por un partido llamado de esa manera, que ocultó los primeros casos y sigue escondiendo información sobre sus infectados. Países como Cuba y Venezuela, cuyos líderes han hecho de la lucha contra el neoliberalismo su bandera, tienen casos de coronavirus y debido a sus delicadas situaciones socio-económicos (falta de suministros de higiene), una propagación del virus similar a la que tuvieron países "neoliberales" puede ser excepcionalmente mortífera.
 Por otro lado, descartando que el virus sea producto del "monstruo" del neoliberalismo, tampoco es cierto que todos los males que aquejan a la humanidad sean producidos por este. Si bien es cierto que en la época de los Estados de Bienestar la centralización económica de los estados hizo crecer las economías y amplió los derechos sociales, dicha historia no puede entenderse sin la anterior conquista de derechos políticos y civiles alcanzada en los siglos anteriores, y que el proceso de Industrialización por Sustitución de Importaciones tenía vida corta en el tiempo, ya que ningún país es capaz de satisfacer su mercado interno sin abrirse al mundo. La apertura y desregulación eran inevitables para aliviar a los estados deficitarios que hubiesen contraído "enfermedades" peores si no se aplicaba dicha cura.
 Está de más decir que la apertura no implica un estado ausente: es vital que el estado cumpla con el deber de satisfacer los derechos sociales y encauzar un camino sostenible a partir de medidas que impacten positivamente en el desarrollo, pero este es imposible si no hay libertad económica para que el capital genere trabajo, viendo al inversor y poseedor del capital no como un "oligarca" sino como una oportunidad para generar trabajo.
 Mucho se dice también del capital financiero, que al ser muy volátil se fuga a mercados externos cada vez que resulta conveniente, que no genera trabajo, y si bien la apertura y desregulación implica esos riesgos, ¿Seguiremos pensando que el capital financiero es un demonio cuando ahorremos dinero producto de nuestro trabajo y queramos invertirlo en un plazo fijo, posibilitado porque los bancos, esos seres que muchos los vislumbran como endemoniados, compran títulos de deuda del Banco Central?¿Seguiremos diciendo lo mismo del sistema financiero, cuando una empresa invierte en bonos para luego invertir y generar más trabajo?¿Diremos que el sistema financiero y los bancos son los malos de la película que hay que nacionalizar, cuando a través de un crédito hipotecario muchos trabajadores compran su primera vivienda, y cuando si caen los bancos, que tienen el dinero de la gente, colapsa todo el sistema?¿El monstruo es realmente el neoliberalismo y su capital financiero, cuando la Argentina vuelve a emitir títulos de deuda, necesarios para pagar sus compromisos más urgentes y no caer una vez más en default y echarle otra vez la culpa a los fondos "buitres"? Sin un sistema financiero confiable y un mercado de capitales sostenible no hay país que pueda sostenerse en el tiempo.
 El neoliberalismo y el capitalismo no son los causantes del coronavirus que el mundo socialista piensa, sino que la actividad capitalista, a partir de la investigación científica, es lo que puede encontrar la vacuna y aliviar al mundo de esta pandemia. El día que la clase política argentina deje de atacar la generación de riqueza y deje de tener como chivo expiatorio al neoliberalismo, posiblemente puedan liberarse de sus propios pecados y dejar de hacer justicia social para hacer justicia en serio: el neoliberalismo tampoco tiene nada que ver con la liberación de presos por parte del juez Violini, con fuertes lazos con el justicialismo y la doctrina abolicionista de Zaffaroni.

lunes, 13 de abril de 2020

LAS DOS CARAS DE ALBERTO FERNANDEZ

En su obra El Político y El Científico, Max Weber contrasta el rol que cumple el político con el del científico. El político es un hombre destacado por tener un discurso demagógico y estimular las prebendas estatales con el fin de conseguir un objetivo: este es ser electo, para lo cual necesita del apoyo de gran parte de las masas no educadas que asimilen el discurso como promesas que serán cumplidas a cambio del voto; el problema del político está en que sabe como atraer a las masas pero no cómo lograr cumplir con sus objetivos para llegar al objetivo máximo, que es ser electo en la próxima elección. Por otra parte está el científico, hombre que no tiene la capacidad discursiva para expresarse ante el público que se debe conquistar, pero conoce el método requerido para que el político cumpla sus promesas y consiga sus objetivos. La principal diferencia entre ambos radica en que uno utiliza el rendidor pero oculto trabajo verídico de la ciencia, y el otro la altisonante pero vaga retórica de la campaña política. Ambos con contradictorios, pero se necesitan mutuamente: el político necesita del científico para gobernar, de lo contrario nunca podrá cumplir con sus objetivos porque no sabrá cómo.
 El gobierno de Alberto Fernández se auto-referenció como un gobierno de "científicos" en contraposici­ón al gobierno de "CEOS" de Mauricio Macri. Si bien no es cierto que cada uno de los gobiernos contenga de forma pura el 100% de aquellas referencias, es cierto que el gobierno actual posee una faceta científica, como también aquella faceta de la política cuyo discurso en sí mismo es vacío de contenido en cuanto se asemeja a la verdad: pero sí es un discurso lleno de un contenido maligno a la hora de sanear las instituciones de la Argentina.
 Desde su llegada al poder Alberto Fernández se ha caracterizado por tener una doble moral: es muy conocida su historia ambigua de haber criticado férreamente a Cristina para luego pasar a decir que "son lo mismo". En esta ocasión es la falsa dicotomía entre economía y salud la que trae un presidente que presenta facetas totalmente dicotómicas: por un lado, el titular del poder ejecutivo se respalda en la ciencia, la estadística y el consejo de profesionales de la salud para prolongar la cuarentena, y, a través de una presentación digna de una clase de la facultad, presenta porqué tal medida es necesaria junto con los buenos resultados que esta está consiguiendo.
 Si bien pueden objetarse ciertas cuestiones de parte de los especialistas (como la carente cantidad de testeos), es innegable que la curva de contagios en la Argentina se ha contenido a comparación de países que atraviesan una situación realmente dramática a causa del colapso del sistema sanitario que provocó el brote del coronavirus. Sin embargo, en la otra cara de la moneda se encuentra el aspecto económico, y de esta dicotomía del presidente resulta ser un aspecto totalmente distinto al de la salud: Fernández no se está respaldando en buenas políticas basadas en la ciencia y está sosteniendo sus medidas a través de una retórica demagógica y poco constructiva para las instituciones tan débiles de la Argentina.
 El jefe de estado pide que no se lo "corra con la economía", argumentando que "de la caída del PBI se vuelve, de la pérdida de la vida no". La pregunta que debe hacerse es: ¿Cómo se vuelve?¿Y a costa de qué?
 Es manifiesto el hecho de que la actual crisis que atraviesa el mundo entero tendrá graves consecuencias y que no es culpa de Alberto Fernández. Lo que debe objetarse es la forma en la que está paliando la crisis:
1) No se está realizando el esfuerzo de parte del aparato elefantástico del Estado para achicar los costos improductivos que tal estructura acarrea. No se realiza el esfuerzo que se hizo en Italia, por ejemplo, donde se aprobó una reforma constitucional para achicar la cantidad de parlamentarios, medida que le ahorrará millones de euros al estado italiano.
2) Al no achicarse el Estado, las medidas de emergencia se resuelven haciéndolo más grande en vez de reasignar partidas: al intentar crear más impuestos, amenazar con intervenir el sistema de salud privado y recurrir a la emisión monetaria de forma descontrolada, no se está pensando en no solo bajar los sueldos de los funcionarios públicos, sino tampoco en achicar toda la estructura ministerial y burocrática que es muy grande e ineficiente, y de esa forma destinar los recursos a inversiones en infraestructura y gastos de capital para invertir en la salud.
3) Se están emitiendo miles de millones de pesos, lo que puede traer aparejado un combo letal: aumento del déficit fiscal y de la inflación.
4) La faceta política del presidente en relación con la cuestión económica quiebra aún más la poca confianza que hay en las instituciones, llamando miserables a los empresarios de cuyo capital depende darle trabajo a los trabajadores que dice defender, amenazando con crear un impuesto confiscatorio de la riqueza desalentando a todo aquel que quiera invertir en la Argentina, y llenando de buenos adjetivos a un sindicalista corrupto como Moyano, responsable de que existan costos laborales insoportables.
 En estos cuatro puntos puede resumirse la faceta política que se contradice con la faceta científica de Alberto Fernández: recuerda a las épocas autoritarias de Perón cuando se llamaba a "colgar" a aquellos que suban los precios, cuando el principal motivo de la suba de precios es la inflación que no deja de subir por la emisión monetaria que financia a un Estado tan grande como insostenible. Y estas instituciones que tan mal le hacen a la economía y viceversa, no son un contrapeso de un poder ejecutivo cada vez mas poderoso, que se presta a la corrupción. No hay un poder legislativo o judicial que funcione durante la emergencia, ni órganos extra-poder, como son la Auditoría General de la Nación o la Defensoría del Pueblo, que controlen y limiten la ineficiencia del poder como debe ser en una república.
 El populismo chavista que expropiaba la riqueza bien habida mientras aumentaba la que se generaba producto de la corrupción, aumentó a tal punto el Estado que la inflación y los precios máximos en Venezuela llegaron al desabastecimiento catastrófico que vive aquel país latinoamericano. Esa falsa lucha de clases socialista se replica de alguna manera en la Argentina, atacando la generación de riquezas y promoviendo clases altas de funcionarios ricos y corruptos, que no controlan los sobreprecios de los productos comprados por el Estado. Si no queremos terminar de la misma manera, es hora de que Alberto Fernández se respalde en la ciencia para la economía de la misma forma en que lo hace para la salud.

domingo, 8 de marzo de 2020

BOCA 1 GIMNASIA 0: UN CAMPEONATO DE DIVERSOS PELAJES

Boca terminaba el 2019 tambaleando entre turbulencias de índole política, la nueva eliminación frente a River en la Libertadores, y con el gusto amargo de no haber podido terminar el año primero en la tabla de posiciones, perdiendo dos puntos frente a Argentinos en la Bombonera (quien finalizó primero antes del receso) y con una derrota en Santa Fe frente a Rosario Central, resultados negativos sumados a un juego que dejaba mucho que desear. Boca era una serpiente que necesitaba mudar de piel: el Boca de Alfaro había atravesado un proceso de desgaste, se necesitaban aires nuevos y una idea que traiga un fútbol más agresivo, ya que no se podían perder más puntos si se quería conseguir el campeonato. Con la nueva dirigencia se abandonó una piel seca y muerta, y se la renovó por una nueva, reluciente y aceitosa, propia de un reptil dispuesto a atacar nuevamente. 
 Alfaro había hecho más de la mitad del trabajo: solo quedaban siete partidos, y el Boca que se hacía fuerte con las pelotas detenidas, el orden táctico y la contundencia basada en pocos hombres de ataque por un equipo que estaba más atento en proteger a Andrada dio lugar a un Boca dispuesto a tomar más riesgos y a cambiar de libreto sin proceso de aprendizaje. Russo encontró la base al momento de llegar: supo ver en Campuzano el volante central de buen pase, ágil y dinámico que en Marcone no se terminaba de localizar; se sacrificó el juego aéreo y marca de Mas por la rapidez y talento de Fabra; y en Soldano Russo consiguió un ladero para Tevez, para terminar de rodear a la figura que Boca siempre tuvo pero que permanecía dormida, un poco por el componente emocional del jugador y gran parte porque no había una estructura que lo favorezca. Hubiese sido una decisión muy racional la de sostener a Alfaro, quien ya había hecho gran parte del camino y si bien despertaba ciertas dudas acerca del rendimiento, el equipo tenía una idea clara, aunque poco vistosa. Riquelme se decidió por un técnico que además de tener una visión futbolística más afín a sus ideales, debía conocer el mundo Boca para llegar y encontrar un equipo que gane todo lo que quedaba. A veces tomar riesgos tiene su recompensa. 
 Otro punto a favor de la nueva dirigencia es que no incorporó a muchos futbolistas para tener más hombres, sino que se enfocó en un futbolista que reemplace a Mac Allister y que ya conozca la camiseta, como Pol Fernández, y otro que con apenas dos partidos jugados todavía está por verse, pero quien supo jugar un mundial con su selección, como Zambrano.
 El esquema de 4-1-3-2 que utilizó Russo los siete partidos es de un pelaje mucho más agresivo que los 4-2-3-1 poblados de volantes que solía utilizar Alfaro. Explotando la habilidad y velocidad de Villa y Salvio por los costados, Soldano haciendo el trabajo sucio y Pol Fernández siendo el nexo en las transiciones se diseñó un entorno que a Tevez le fue favorable, y ya sea de contraataque o quebrando líneas por la insistencia del juego rápido y ofensivo Boca solo tuvo un traspié en el empate ante Independiente, para luego hacer desfilar a todos los rivales que siguieron. 
 A la hora de perfeccionar esta base ya construída, Russo tiene el deber de que Pol Fernández no quede muy lejos de Campuzano, y que el colombiano no sufra a sus costados ante la falta de volantes cerca de la última línea. Sin embargo, pocas veces a Boca se lo vio desbalanceado, ya que la presión ejercida por los atacantes para recuperar la pelota en campo rival y el esfuerzo y coordinación de Pol Fernández y Campuzano para recuperar la pelota de forma escalonada (teniendo en cuenta que los rivales de Boca nunca lo comprometieron mucho, a excepción de Independiente y Gimnasia por momentos) hicieron del xeneize un equipo temible y letal cuando contaba con espacios y recibiendo un solo gol, ante Talleres en Córdoba.
 Tener al hombre más rápido (y sino, de los más rápidos) de la Superliga como Villa, junto con la jerarquía de Salvio permitieron, además, fabricar espacios por adentro para Soldano, que juntando marcas en el área le allanó el camio a Tevez. Esa es la característica que hizo que Boca termine superando al resto: si el rival se concentra en marcar a Salvio y a Villa, sorprenden los laterales; si no es por los costados, Soldano y Tevez se desmarcan por el centro. La superioridad numérica generada en ataque no permitió que Soldano se destaque por lo que más se destaca un número nueve (hacer goles, rematar al arco) y tal vez ese deba ser un punto a mejorar, pero Tevez volvió a ser aquel que remata de afuera, que olfatea el gol, que protege el balón con guapeza y se saca un hombre de encima, y con la posibilidad de asociarse con Pol Fernández y con los misiles de las dos bandas. 
 Termina siendo un campeonato de diversos pelajes: porque no parece ser el mismo torneo que comenzó en 2019, por el cambio de técnico, de idea y de algunos intérpretes, pero gracias a lo hecho por Alfaro en 2019 y por la recta final de Russo el campeonato tiene un condimento especial que lo hace distinto a los conseguidos de punta a punta en 2015, 2017 y 2018: Boca se lo termina quitando a River en el final y la alegría termina siendo doble. Da la sensación de que River es un equipo al que le cuesta sostenerse sobre el final (le pasó en este torneo y en la final con Flamengo), y si Boca continúa con pendiente ascendente, no solo es capaz de permanecer con la posesión de su hegemonía en los torneos domésticos sino que tiene el deber de volver a sumar estrellas a nivel internacional. 

viernes, 21 de febrero de 2020

EL NUEVO RELATO KIRCHNERISTA: UN PELIGRO PARA LA JUSTICIA

Más de 200 años después de la muerte de Cristo, Constantino tiene una visión de la cruz que simboliza la religión católica, con la leyenda de "con esto vencerás". A partir de su fantasía consigue cuatro victorias consecutivas, y la religión católica pasa a ser la religión oficial del Imperio Bizantino (la parte oriental que quedó del antiguo Imperio Romano). El cristianismo se convierte en una fuerza política: el Vaticano y el Papa son armas fundamentales de los romanos para ampliar sus ejércitos y conquistar territorios. Muchos años después, en 1453 el Imperio Otomano toma Constantinopla y la convierte en su capital imperial; el Sultán Mehmed II envalentona a sus soldados con una plegaria del Islam anunciada por el último profeta: "Conquistarás Constantinopla". Las religiones han sido siempre una gran herramienta política para conquistar territorios y seguidores, y para legitimar el poder de la figura imperial.
 Con el tiempo la política se convierte en una profesión más y con ella, toda la maquinaria burocrática y económica de los partidos, que pasan a ocupar el lugar de la religión: los seguidores ya no siguen a un líder creyendo en las plegarias de la Biblia o el Corán, sino en sus promesas de campaña y en la imagen demagógica que tienen de él. El populismo es la forma de gobierno que más contribuye a la "teologización" de la política: el líder sale al balcón a saludar a una multitud que cree en él, porque él es la verdad y él va a salvarlos, por lo tanto todo lo que él haga es correcto. Cuando hay una figura elevada al nivel de una divinidad, sus palabras se convierten en el nuevo libro sagrado y ya no importan las enseñanzas monoteístas acerca de que Dios es uno y no tiene forma ni semejanza. 
 El kirchnerismo se ha convertido en la Argentina en una religión política: sus seguidores no cuestionan sus enunciados, solo creen en ellos ciegamente. Compran el libro "Sinceramente" y lo adoptan como una escritura de culto que tiene impresa la verdad acerca del país, al igual que lo que manifiestan los representantes del kirchnerismo: que la gravedad de la situación es solo producto del fracaso de Macri y no de la política populista del kirchnerismo, mientras que el caso de José López fue un acontecimiento aislado que nada tiene que ver con Cristina y sus funcionarios más acérrimos. 
 En las últimas horas se instaló un video en donde aparece ni más ni menos que Alberto Fernández pidiendo por la liberación de los que él considera "presos políticos" (o ahora bajo su gobierno "detenciones arbitrarias"), donde en su discurso de asunción el 10 de diciembre alzó la consigna del "nunca más", que lleva un sentido más que sensible para todos los argentinos por lo que fue el terrorismo de estado de la última dictadura. Este relato que quiere instaurarse desde el oficialismo tiene la intención de convalidar el relato de la década kirchnerista pasada tratando de salvar a los detenidos que fueron funcionarios de aquel gobierno, para que parezca que nada de lo que se los acusa es cierto, y que Macri, aquel que los eyectó del poder, fue una especie de dictador que colonizó al poder judicial en su favor. 
 Cuando se cree en un dogma es porque se abraza incansablemente su doctrina sin cuestionarla, impulsando la fe sin dejar lugar a la razón. Pensar que Boudou, Milagro Sala o De Vido, por mencionar los ejemplos más altisonantes, no están detenidos en buena ley, es negar todas las pruebas que hay en su contra que demuestran los delitos que tales personajes cometieron contra la patria; al mismo tiempo que cuando se utiliza la figura de las prisiones preventivas para argumentar que las detenciones son arbitrarias, no se tiene en cuenta que la mayor cantidad de detenidos en el país están bajo prisiones preventivas, mientras que muchos acusados por formar parte de la sangrienta dictadura de los 70 han permanecido muchos años y hasta muerto bajo la prisión preventiva sin tener condena. La lentitud de los procesos judiciales para sentenciar una condena firme no implica que haya arbitrariedad ni falta de motivos para quitarle la libertad a personas que han estado involucradas en estafas millonarias al estado argentino. 
 En el video también se utiliza la carta enviada por el relator de las Naciones Unidas, donde a pesar de que se cita entre comillas, no se la cita textualmente, ya que en ningún momento el organismo determinó que bajo el gobierno de Macri había violaciones a los derechos humanos y un no respeto hacia la independencia del poder judicial, sino que le pidió explicaciones a este por una denuncia elevada por agrupaciones de abogados kirchneristas. Es muy poco creíble la palabra de un denunciante que denuncia lo que él mismo cometió: es una buena pregunta la que puede formularse acerca de dónde estuvieron aquellos que sostienen que bajo el gobierno de Macri se presionó a jueces y a fiscales, cuando durante el kirchnerismo se le secuestró un hijo al fiscal Taiano; se le hizo perder el trabajo al fiscal Campagnoli; Nisman apareció muerto; se introdujo, de la mano de Gils Carbó en la procuración general, a integrantes de Justicia Legítima por todo el poder judicial; mientras que Oyarbide salía sorteado en todas las causas y desestimaba toda denuncia realizada contra el gobierno kirchnerista. Incluso el actual presidente Alberto Fernández declaró en su momento que la muerte de Nisman era lamentable y que dudaba en que fuese un suicidio. 
 El relato K tampoco contempla que Alberto Fernández dio un giro de 180 grados en su discurso, y que su intento de "meter mano" en pericias realizadas por gendarmería en los casos de Nisman y de Maldonado es una intromisión indebida que viola la división de poderes del estado de derecho. Por otro lado, aquellos que festejaron la muerte del juez Claudio Bonadio son los mismos que ven en Rafecas a un hombre probo para ser el jefe de los fiscales, a pesar de que en su momento haya desestimado la denuncia de Nisman sin refutar su investigación. En el momento en que se vote en el senado por la designación de Rafecas puede decidirse sobre el futuro de todas las causas que siguen abiertas: si la democracia y la oposición ponen un freno a su designación se estaría evitando que se deje de investigar la corrupción K, donde el relato sostenido durante el video quiere inculcar que nunca existió. 
 Este relato levanta la bandera del "lawfare" para politizar la justicia: hacer pensar que todo avance judicial sobre el kirchnerismo es una persecución política. Pero si bien en el imaginario colectivo todos le atribuyen aquella palabra a la vicepresidente, fue el Papa Francisco el primero en utilizarla: si hay una figura populista por excelencia, es la del Papa, ya que encarna la figura de Dios en un jefe de estado, no muy distinto a los antiguos emperadores y a los presidentes como Hugo Chávez y Nicolás Maduro, que tienen varios presos políticos en su haber. 
 El monoteísmo radica en el creencia en un único Dios, y eso a su vez implica la no creencia en figuras que se hagan pasar por una deidad. La negación de la corrupción kirchnerista, de la dictadura chavista y del autoritarismo poco democrático de Evo Morales es propia del relato que intenta ser hegemónico y llevarse puesta a la democracia y a todo principio ético y moral que tenga como meta una democracia con una justicia independiente y que sostenga los valores más sanos de cualquier credo.
 En su libro "El Político y el Científico" Max Weber enuncia las tres cualidades que debe tener un gobernante: estas son la pasión; la causa por la cual se guía dicha pasión; y la responsabilidad que deben conllevar las acciones dirigidas a dicha causa. Por el peligro que representa para la justicia y la división de poderes, el relato que quiere instaurar el oficialismo explican estas tres cualidades en Alberto Fernández y su sorprendente giro discursivo desde que entabló la alianza con Cristina: su pasión parece ser salvar a Cristina y sus ex funcionarios de la cárcel; la causa, el poder mismo; y la responsabilidad parece no existir: no hay nada más irresponsable que querer violar las reglas del juego, y la división de poderes es una de las reglas más importantes de una república democrática. Los inversores de cuyo capital se depende para reactivar la economía y ponerla de pie, como tanto le gusta decir al presidente, no pasan por alto el asunto de respetar las instituciones a la hora de colocar su dinero en suelo argentino.