jueves, 3 de mayo de 2018

UNA DESORGANIZACION QUE LO OBLIGA A SUFRIR

El fútbol muchas veces entrega un camino sinuoso que hasta les cuesta pasar a los mejores. Porque Boca, equipo que va primero faltando tres fechas y habiendo sido campeón el año pasado, se enfrenta a problemas de identidad y peligra su clasificación a los octavos de final de la Copa Libertadores. 
 Se dijo en estas líneas que estando a las vísperas de un bicampeonato, el trabajo de Guillermo era bueno, pero que el andar exitoso en la esfera local no implicaba lo mismo en el ámbito internacional. La Libertadores es un torneo muy duro, que demanda mucha personalidad, buenos rendimientos y siempre un poco de suerte. Es evidente que estando Tevez en un mal nivel, y teniendo Boca los desajustes funcionales que tiene, le alcanza para ganarle a Banfield, a Newell's, y a muchos otros más como para conseguir el campeonato local, pero por el momento ese nivel no le alcanza para vencer a sus rivales en la Copa. 
 Con Palmeiras se vio un equipo confundido, que tuvo su momento de superioridad sin que lo plasme en situaciones de gol, y el error de Rossi terminó por tumbar un partido que no lo tuvo al equipo brasileño como el gran fastuoso de la noche, pero sin saber cómo jugar y entrarle a los rivales, con la sumatoria de errores individuales, Boca pierde. Sería injusto caer sobre Rossi por ese error, ya que es el que sale en la foto pero lo suyo fue una de las rocas de las tantas que cayeron en la avalancha de aquella vez. Hay una especie de psicosis en cuanto al arquero de Boca: parecería como si todos los goles que le hacen fuesen su culpa, cuando no es así, y hasta a tenido, sin ser el héroe, actuaciones sobrias. Tiene 22 años, tiene más partidos jugados que goles en contra y si bien tiene mucho por demostrar, de ninguna manera es el principal responsable de que Boca esté tercero en su grupo. 
 Ante Junior se presentó un panorama similar, porque Boca se encuentra desorientado: no se agrupa bien para defender (desbarajuste que ya se había notado en la victoria ante Junior por 1-0 en la Bombonera) y Gutiérrez le genera problemas cuando aparece detrás de los defensores; no le está saliendo bien la idea de formar un triángulo entre Reynoso, Pérez y Tévez, lo que le genera la compulsión de tirar pelotazos sin destino y cuando Abila y Bou, los mas aptos para aguantar de espaldas, no están en cancha; y cuando se sabe que la dependencia de Pavón es una gran virtud del cordobés pero a su vez un gran defecto de Boca, cuando Guillermo coloca a Nandez como extremo derecho no hace más que decirle inconscientemente a sus jugadores que se la den todas a Pavón, porque no hay otra alternativa. Al uruguayo se lo notó incómodo, no encontró su lugar, y para que la función de wing derecho pueda usufructuarse se debería utilizar a alguien que distribuya un poco las responsabilidades de Pavón, es decir, algún delantero que lo acompañe en la tarea de desnivelar. Por estos motivos es que si bien Junior le hace un gol por un error grosero del árbitro, es erróneo decir que no se logra la victoria únicamente por el juez. Boca tuvo mucho tiempo para dar vuelta el resultado y al igual que contra Palmeiras, no supo como hacerlo. 
 La buena noticia para el xeneize es que los rivales no son muy superiores, y es por eso que aún tiene chances de clasificarse. Pero en caso de que el equipo de los Barros Eschelotto consiga un buen resultado ante Alianza Lima y Palmeiras le de una mano en el otro compromiso, se estará ante la misma disyuntiva: habrá que ver si con esto le alcanza para dar un salto de calidad en lo que respecta a la obtención del título continental. La realidad es que los mellizos deben ordenar a sus jugadores, conseguir un patrón de juego y redefinir de qué manera aspiran a conseguir los objetivos, ya que apostando todas las fichas a Pavón para que siempre salve la tarde el panorama puede tornarse muy complicado, como ya se presenta. 
 

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