La historia cuenta que Boca siempre imponía autoridad en la Bombonera, endureciéndose con una sólida defensa y haciendo la diferencia con delanteros brillantes. Puede decirse que el gol tempranero de Abila sentó las bases para un desarrollo que los paraguayos venían venir, con Boca manteniendo la ventaja y palpando comodidad siendo directo y vertical con la pelota. En el primer tiempo se cumplieron los objetivos: uno era que Andrada tenga un debut tranquilo (conseguido, ya que Libertad no pateó al arco) y el otro era que mediante el talento de los atacantes, Boca pueda encontrar más diferencia en el marcador, y se fue al descanso con el mejor resultado posible en un chispazo de Zárate que incluyó una combinación con Abila luego de que la intensidad del partido haya experimentado un abatido performance, donde la lluvia tal vez haya tenido que ver.
En el complemento la situación fue similar, pero con alianzas esporádicas y recurrentes como las que conformaban los pequeños burgueses urbanos con la clase obrera para impulsar una reactivación económica que favorezca el mercado interno en los períodos post-peronismo antes de la vuelta de Perón al poder, donde los ciclos "stop and go" caracterizados por las recesiones y reactivaciones eran noticias constantes. Podría decirse que el partido fue un ciclo "stop and go", donde por momentos todo parecía planchado, hasta que una alianza entre Pablo Pérez y Pavón dejaba al delantero mano a mano con el arquero de Libertad, situación de gol que no se pudo aprovechar al igual que el gol malogrado por Zárate, otro por Abila, y un tiro libre que pudo haber sido gol de Cardona. Con sus alianzas esporádicas pero recurrentes, de un momento a otro pasábamos a una reactivación que nos hacía merecer el tercer tanto, pero la recesión y la crisis fueron sin dudas sobre el final, donde fue menester rechazar pelotas dentro del área chica y Boca terminó sufriendo, no porque el triunfo corra peligro sino porque ganar 2-1 en la ida hubiese dejado a los de Guillermo con un trago amargo, a sabiendas de que un gol de visitante vale mucho. Boca tuvo algo de suerte, además de la suerte anticipada de que le tocó un rival que no venía derecho como para aprovechar las situaciones que encuentre, pero si logra pasar de ronda va a encontrarse con rivales aún más difíciles y que tal vez no perdonen.
En el segundo tiempo Boca perdonó y en el final lo perdonaron, pero un 2-0 de local es un gran resultado y en la vuelta deberá defenderlo. Tal vez poblando más la mitad de cancha haciendo retroceder a Pavón y Cardona, o incluyendo a Nandez desde el comienzo para ejercer un fútbol más combativo. Guillermo tiene experiencia en este tipo de choques y sabrá decidir la táctica correspondiente, como decidió que Rossi debía ser protegido sentándolo en el banco, víctima de un medio injusto y cruel que enfatiza más los errores que los aciertos.
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