viernes, 31 de agosto de 2018

LIBERTAD 2 BOCA 4: LA LEY DEL MAS FUERTE

Luego de haber recibido un cachetazo al inicio del encuentro después de un yerro de Goltz, Boca devolvió los golpes como en una pelea que protagonizan un hombre de porte grande y musculoso contra un ñato desprotegido, que logra defenderse a medias sin evitar una paliza que le signifique una internación hospitalaria. Las flaquezas defensivas del xeneize le hicieron escribir un tweet al Patrón Bermúdez, hombre que supo defender la camiseta de Boca como dios manda pero que claro, en cuya época en donde no existía el masivo intercambio de mensajes que imponen hoy las redes sociales. Hoy por hoy las democracias requieren de un sistema más inclusivo haciendo oír a los electores que se expresan a viva voz por las redes sociales, y dicha facilidad para acceder a la opinión pública también implica caer muchas veces en la tentación de decir lo que se piensa y cometer un sincericidio, cosa que años atrás no ocurría. Las palabras expresadas por un ícono de la historia del equipo auriazul no impactan de igual forma que las de un hincha genuino pero poco conocido. Pero más allá del contexto social de tales dichos ("cuándo Boca va a tener defensores que lo defiendan de los rivales"), es más válido para la ocasión analizar el contenido de los mismos: Boca es un tanque de guerra cuando se juntan Zárate, Benedetto, Pavón, Abila, Tévez, Cardona o cualquiera de sus grandes talentos que tiene para el ataque, pero lo atraviesan con un escarbadientes cuando lo exigen sin demasiado calibre (el Barcelona sí contaba con recursos grandilocuentes, pero no sucede lo mismo con Estudiantes o Libertad, sin desprestigiar la frescura del chico Pellegrini o la experiencia de Tacuara Cardozo). 
 Luego del susto que se llevaron todos los hinchas xeneizes en el gol tempranero de Libertad, el alto vuelo vino de la mano de Zárate y Benedetto que, como se observa en los dos primeros tantos del visitante, si se les da un metro de ventaja o varios segundos para pensar pueden desactivar las defensas rivales con pases perforadores. Las actuaciones de ambos futbolistas son una alerta para Guillermo: por un lado, se desbarató el mito de Zárate jugando como número nueve. Por más de que Guillermo piense que "es un nueve como Benedetto", la realidad es otra: el ex Vélez se desempeña mejor arrancando más atrás porque no juega de nueve, es un híbrido entre enganche y delantero igual que Tévez, y su mejor rendimiento hasta ahora con la camiseta de Boca fue cuando jugó en dicha posición ante Alvarado y ambos partidos con Libertad; es por eso que luego de los primeros partidos del semestre (los mencionados por Copa Argentina y la ida de la Libertadores) todo parecía indicar que se había encontrado el equipo, pero la cantidad de variantes que hay en el plantel hicieron confundir al cuerpo técnico a tal punto de dejar afuera al goleador (Abila) y ubicar a Zárate en una posición que no rinde tanto. Por otro lado la vuelta de Benedetto es una gran noticia: primero porque ahora son dos los hombres que le impedirán al DT utilizar como nueve a jugadores que no sienten el puesto de forma natural, y segundo porque vuelve la figura de este equipo: la mejor versión del Boca de Guillermo fue con Gago y Benedetto en cancha, y el ex Arsenal hizo tantos goles que a pesar de haberse lesionado en la primera parte del último campeonato fue el máximo artillero del equipo. Pero a su vez esto puede generar un problema: ¿Como conformar un equipo y un banco de suplentes sin dejar afuera a alguien clave, cuando se tiene en un mismo plantel dos animales del área como Benedetto y Abila, dos jugadores de una calidad notable como Zárate y Tévez (que esta vez no solo jugó más de 30 minutos sino que convirtió un tanto, por lo que la pelea por la titularidad está más pareja que nunca) y volantes de selección como Cardona, Nandez, Gago y Pérez?
 Si bien la letalidad de Boca para hacer goles es tal porque le sobra la jerarquía, tiene muchas cosas que corregir para terminar de dar seguridad: la presión sobre los jugadores de Libertad fue muy parsimoniosa, parecido al final del partido de ida donde se inclinó la cancha a favor del conjunto paraguayo; las resoluciones defensivas no son del todo ortodoxas (como en la pifia de Goltz y el penal de Jara), aunque Andrada, sin haber hecho atajadas impresionantes, se consolida como arquero. La manera de que no corra peligro la suerte de Boca en la copa ante un equipo fuerte como Cruzeiro es trabajar y seguir mejorando con minutos de juego. Hacer algún experimento con Nandez como lateral derecho cuando hay tres marcadores de punta en el plantel puede terminar mal. A fin de cuentas, en dos partidos a Boca le hicieron dos goles: nada para alarmarse demasiado como si le hubiesen hecho tres en cada partido como para efectuar un volantazo total. 

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