jueves, 22 de junio de 2017

UN CAMPEON QUE SUPO REINVENTARSE

 En este torneo largo de 30 fechas, donde se hace clave la regularidad (por más de que en el fútbol argentino hasta perdiendo varios encuentros en seguidilla es posible seguir en la cima a causa de las irregularidades ajenas), no hay dudas de que a lo largo y ancho de esta temporada 2016/2017 Boca fue el equipo que más puntos acumuló merecidamente, y se debe a varios factores.
 No estaría mal decir que en este campeonato, Boca fue el campeón de las modificaciones: el logro tiene su cuota de extravagancia cuando tenemos en cuenta que el 11 titular fue mutando, estando muy claro cuales eran los nombres preferidos de la dupla técnica en determinados períodos, no siempre. Por esa razón los mellizos fueron tan protagonistas como los jugadores: debieron meter mano en muchas oportunidades para perfeccionar el equipo y entonar hacia la bienaventuranza. Lo que nunca intentó cambiarse fue el método Barros Esquelotto, que les dio logros a los mellizos en su paso por Lanús y que acabó de coronarlos en el xeneize, y este es, si bien los cambios de nombres otorgan una inevitable variante en el funcionamiento, siempre ir al frente con los centrales adelantados, laterales que participen constantemente del engranaje ofensivo, volantes internos que distribuyan rápido (en Lanús tuvieron en Diego González y Víctor Ayala volantes con más gol y llegada, ahora con Pérez y Gago fue más conducción/organización que agregación de artillería), extremos que encaren y tengan disciplina para hacer la banda, con un centro-delantero que no se desentienda de la posesión, abarcando un conjunto dinámico y con transiciones veloces concretando un ataque directo, que se hizo más fuerte que la defensa, muchas veces endeble a pelotazos frontales o pases a los espacios que en gran parte de los encuentros era utópico que no aparezcan, ya que la táctica de golpe por golpe tenía en la balanza un gran poderío ofensivo pero al mismo tiempo pecar de la sábana corta, y allí estuvo el defecto de Boca a la hora de neutralizar avances rivales evitables. No es casualidad que la defensa haya sido el sector donde más se haya efectuado el recambio. ¿Que se necesitan centrales más rápidos y de jerarquía? Hace mucho que cada seis meses Angelici viene cerrando incorporaciones de zagueros, y si Guillermo y Gustavo no se deciden a perfeccionar a los que tiene hoy en el plantel o a arriesgarse con algún juvenil este será un problema de nunca acabar. ¿Que se debe ir a buscar un lateral derecho? Otro problema que Boca hace mucho no soluciona, no solo por la errática en los mercados de pases sino porque no se forman futbolistas de ese puesto en las inferiores. Con Peruzzi se había encontrado un marcador de punta serio, pero tuvo un bajón importante con varios errores conceptuales, y ya se habla de Buffarini. ¿El ex hombre de San Lorenzo marca mucho mejor que el ex hombre de Vélez? Traer un futbolista no significa solucionar el problema, pero como todos sabemos, el fútbol es un enigma lleno de incógnitas donde todo puede suceder: tal vez venga un jugador que llegue para quedarse, o entre Jara y Peruzzi se encuentre al sucesor del negro Ibarra. No olvidemos, por ejemplo, que Bou llegó en silencio y se hizo un lugar en la consideración más que interesante. Si bien este deporte tiene una cierta lógica, esta suele ser traicionera. 
 El equipo de la ribera jugó más de un tercio del torneo sin número cinco: no olvidemos que sin demasiada confianza en los colombianos Pérez y el ovacionado Barrios, Boca parecía tener como esquema predilecto al 4-2-3-1 con Bentancur y Pablo Pérez repartiéndose el centro del campo. Entre goleadas y baches futbolísticos, volvió Gago en el momento más complicado, en la seguidilla de los tres clásicos. Allí el equipo tuvo su primera resurrección: Guillermo se inclinó por el clásico 4-3-1-2 y la aparición del volante central significó un orden exponencial para recuperar, entre otras cosas, el nivel más alto de Tévez (a tener en cuenta este dato: hasta la vuelta de Gago, Carlitos había marcado un gol y no venía teniendo un gran rendimiento, y a partir del encuentro con San Lorenzo hasta su despedida ante Colón, el Apache marcó cuatro tantos). Era el equipo de Gago y Tévez, era todo armonía y felicidad, y de repente la ida del ídolo a China hizo que se planteen varias dudas.
 En la segunda mitad, por la pobreza financiera que se padece en el fútbol argentino, es como si empezara otro torneo (Boca perdió a Tévez, San Lorenzo a Blanco y Cauteruccio, Banfield a Silva y Erviti), y Guillermo le dio toda la confianza a Centurión: le dio la 10, lo hizo titular indiscutido y volvió al 4-3-3 que no se cansó de utilizar en Lanús. 
 Sin brillar pero manteniendo la cima justificadamente, luego de partidos buenos y otros no tanto, River le dio a Boca un baldazo de realidad en la Bombonera y fue otro momento de cambios. Allí todo tambaleó: se empezó a hacer mucho hincapié en lo defensivo producto del miedo, prescindiendo del atributo goleador que había caracterizado al equipo; se empleó un juego mediocre y se perdió la identidad, a tal punto que en su momento River tuvo chances matemáticas de quedar primero. Ante Independiente surge la última y definitiva resurrección: Barrios, un alivio para la defensa, ya era titular indiscutido, Benedetto continuó desgastando la pelota pero ahora sin jugar solo, el equipo recuperó la gracia, y ya era imparable su camino al éxito. 
 Del equipo de Gago y Tévez al equipo de Barrios y Benedetto, sucedieron varias mutaciones donde Boca siempre supo salir adelante y superar frustraciones. El factor psicológico fue tan fundamental como la mano de la dupla técnica. Pensar que porque se consiguió el campeonato está todo perfecto es un serio error: siempre hay mucho por mejorar, y si se quiere ganar la Libertadores 2018 no hay que dejar de lado la innovación pero teniendo un equipo regular en el tiempo, entre otras cosas que Guillermo y Gustavo analizarán en el receso de invierno. Pero no por nada el campeón argentino fue primero en soledad durante más de 15 fechas. La gestión Angelici ya lleva tres títulos en menos de dos años, lo que da una pauta de que hay esfuerzo y trabajo con dedicación de las tres patas, es decir, dirigencia, con números en orden (veremos si se puede mejorar en lo institucional, en referencia al estadio); el cuerpo técnico, con hombres como Arruabarrena y los mellizos, que conocen el club y ofrecen un trabajo de calidad; y los futbolistas, que además de ser uno de los planteles más cotizados del país, los resultados demuestran que dejan todo. El esfuerzo da sus frutos. Salud.

sábado, 17 de junio de 2017

ALDOSIVI 0 BOCA 4: A UN PASO

 Boca se floreó en Mar del Plata convalidando el pequeño paso que le queda para alcanzar el título. Analizando el porqué de su casi consagración y el avasallamiento sobre el rival, puede decirse que recuperó la mejor versión de Gago, volvió el dream team con el que soñó Guillermo donde los laterales participan constantemente en las situaciones de ataque, y Benedetto no fue la única carta ofensiva porque, además de lo mencionado de las apariciones sorpresivas y constantes de los marcadores de punta, tanto Centurión como Pavón demostraron ser los socios interesantes que son para el goleador: el primero se olvidó de todo lo extra-futbolístico y siempre la pidió para encarar, ya sea desde un costado o delante de los volantes, y el segundo fue una alternativa gracias a su velocidad y poder explosivo sin nublarse con irregularidades, manteniendo un nivel incesante a lo largo de los 90 minutos. 
 Vale la pena remarcar el rol del centro-delantero en la actualidad: antes, ser el nueve de un equipo significaba ser una especie de complemento, un finalizador de las jugadas, una pieza aparte, que se excluía del progreso colectivo esperando la oportunidad en el área, casi como si fuesen seres extraños que habitan en su mundo, como los arqueros (que hoy en día no ocupan un rol muy distinto, pero se les pide cosas que antes hubiesen parecido descabelladas, como participar en la generación de juego a partir de sus pies); y hoy en día al punta se le pide que salga de su "zona de confort", que deje la marca de los zagueros y se tira atrás a armar juego, y hasta surgen entrenadores de las nuevas doctrinas que prefieren jugar sin nueve, como hizo Guardiola con Messi en el Barcelona y Sampaoli con Vargas en Chile, aplicando la modalidad del "falso nueve". Benedetto es un nueve que lleva el gol en la sangre, que vive de él, pero así como hace Benzema en el Real Madrid, el gol no es su única propiedad. El ex Arsenal sale del área y juega de espaldas hacia los costados, donde esperan Pavón, Centurión o uno de los laterales atacando al espacio, y atrás tiene a Gago o a Pablo Pérez, para rematar o seguir jugando. Con Benedetto no hay solo un goleador serial, sino que el xeneize cuenta con un lector fenomenal del fútbol, clave para higienizar la congestión en el tráfico de la pelota, y muy lúcido cuando comprende que el gol está más cerca en otro compañero: así es como le filtró una pelota bárbara a Pavón, y cuando lo asistió habilitándolo desde el piso. 
 Gracias a un juego electrizante desde el centro a la hora de tirar una pared o animarse a profundizar con un pase penetrante, y punzante cuando había que romper por afuera, Boca nunca se cansó de ir por más, y tuvo mucho que ver el rendimiento de Gago, que fue el mismo volante central que volvió ante San Lorenzo el año pasado, simplemente que parado unos metros más adelante. Gago era el motor de Boca porque daba oxígeno en cada pase, y lo hacía de forma tan sencilla que físicamente solo le implicaba aplicarle dos toques a la pelota, pero mentalmente trabajaba mucho más que el resto. Parecía que Barrios parado de volante central le había quitado el protagonismo, pero solo tenía que recuperar la memoria para ser el mismo jugador en otro posición, pero no hay que confundir la ubicación con el rol: está ubicado como volante interno, pero cumple la misma función que siempre, la de aclararle el camino a sus compañeros. Cuando el colombiano esperaba en el banco de suplentes, Gago era ese aparato que hacía mover el sistema delante de los centrales, mientras Bentancur era el bastón que hacía el desgaste físico; hoy Barrios es el primer pase, el orden, el esfuerzo, el escudo de Tobio y Magallán, al mismo tiempo que Gago hace lo mismo, solo que levemente tirado a la izquierda.
 Además, sorprendió gratamente la efectividad en las pelotas detenidas, una falencia absoluta casi incorregible durante todo el torneo, donde nunca estuvo claro cuales son los ejecutantes más aptos para hacerse cargo. En esta oportunidad tampoco hubo un ejecutante definido, pero se manejó de forma excepcional gracias a que así como hubo un renacer en el partido ante Independiente donde lo psicológico pareció haber activado el elemento futbolístico y físico del funcionamiento, en esta oportunidad la precisión en las pelotas paradas apareció para decir presente junto con buenas ideas. Las buenas ideas fueron dejarle los tiros de esquina izquierdos a Pavón, que con su buena pegada y potencia es un futbolista apto para hacer que la pelota se cierre con fuerza, y entregarle a Pérez los tiros libres cerca del área, ya que tiene sutileza y calidad para bombear la pelota hacia el radio de las cabezas de sus compañeros. Sin tener especialistas entre los once, se dividieron las tareas según los más indicados para determinados contextos. Es una muy buena noticia para Boca. 
 Aldosivi se quedó en atacar de forma directa pero poco clara con sus dos puntas y un Luguercio amenazante como un cuarto volante/tercer delantero, que llegó en algunas ocasiones sin marca pero sin demasiado peligro, y el elenco de la feliz fue vapuleado producto de que quedó largo en muchos momentos del partido y no fue capaz de contener el circuito del visitante, que gracias a su motivación que lo catapulta a un buen momento futbolístico, quedó a un paso de ser campeón.
 Boca está viendo la luz, el final del camino, y no parece llegar de rodillas y con sangre por todo el cuerpo, sino que se lo ve llegando de un modo arrollador, sin ningún rasguño y curado de sus anteriores heridas. Está rozando con las uñas esa luz, le falta muy poco para poder tocarla, y todo indica que se dirige sin sosegar.  

jueves, 8 de junio de 2017

AFA NUEVA, VIEJAS COSTUMBRES

 Esta semana San Lorenzo fue noticia lastimosamente, debido a que decidió postergar su partido por Copa Argentina ante Cipolletti, equipo que milita en el Federal A, cuando no tenía ninguna complicación para disputar el compromiso, ya que el torneo de Primera División no se juega por la fecha FIFA. El equipo de Boedo, siendo una de las cinco instituciones más grandes del país, tuvo una actitud que no lo hace parecer de esa manera, ya que la situación dejó en una postura desvalorada al humilde equipo del interior del país, y el argumento de San Lorenzo para postergar el encuentro son sus futbolistas que no podrían estar presentes debido a las convocatorias de sus selecciones. Como si San Lorenzo fuera el Real Madrid y todos sus titulares fueran convocados. Solamente Paulo Díaz y Néstor Ortigoza fueron convocados para las selecciones de Chile y Paraguay, respectivamente, y es un argumento muy penoso si se tiene en cuenta que estamos hablando de San Lorenzo, con todo el presupuesto que maneja, y más cuando su rival es Chipolletti, cuyo plantel está integrado por futbolsitas de nivel amateur.
 Pero vale aclarar porqué la postergación de este partido es una injusticia: simplemente por falta de justicia. No es justo que Cipolletti haya perdido dinero en reservar su hotel y que sus hinchas hayan tenido que pagar en vano sus pasajes para asistir al estadio. Y eso se debe a un motivo mucho mayor y más deplorable que San Lorenzo haya salido a pedir la postergación, y el motivo es a quién se lo pidió: a la AFA, que acata y responde a este tipo de pedidos como si fuera manejada por los clubes grandes. El organismo que comanda Tapia no debería concederle los deseos a San Lorenzo, ni a Racing, ni a ningún club en particular, ya que sin perder de vista el objetivo que debería cumplir, la AFA es una organización conformada por todos los clubes del fútbol argentino, y debe tomar una posición neutra sin favorecer ni perjudicar a nadie, y en lo posible, hacer nuestro fútbol cada vez mejor. Pero por más de que la asunción de esta nueva comisión directiva en los pasillos de Viamonte sea relativamente nueva, los hábitos son viejos: no hay síntomas de renovación ni del comienzo de una conducción seria, sino que se sigue cayendo en el mismo grondonismo nepotista de siempre. 
 Hay un club al que no le sobra nada que perdió dinero, gente del interior del país que con la ilusión de ver a su equipo compró pasajes que deberá tirar a la basura, y muchos jugadores amateurs de un club del torneo Federal que como en todas las ligas del interior, casi todo su plantel se renueva semestre a semestre, por lo que su sueño de enfrentarse a San Lorenzo no será posible, un club grande que tuvo un comportamiento de nivel bastante chico. Pero lo primero que habría que plantearse como núcleo de la problemática es lo siguiente: ¿porqué un partido que estaba programado con antelación (aunque muchos se programan sobre la hora y sufren cambios de horarios la misma semana, también por pedido de determinados clubes que parecen manejar los horarios) debe ser postergado, y no podemos tener la mínima seriedad de cumplir con los días y horarios de los encuentros como ocurre firmemente en Europa y muchos países del continente? 
 Y Racing también fue noticia, y por el mismo motivo: al ver que a San Lorenzo se le concedió el deseo de postergar su encuentro, el equipo de Avellaneda cayó en la misma bajeza de dejar mal parado a un club que pelea por el pan todos los días en el ascenso. Racing no tiene jugadores convocados a ninguna selección y obviamente este fin de semana no debía jugar la fecha del torneo de primera, y la ocurrencia por la que se inclinó fue para tener un fin de semana libre, como manifestó su DT, Diego Cocca: "el fútbol argentino se vive con mucha intensidad y nos venía bien poder descansar un fin de semana". Es insólito cuando se tiene en cuenta que Argentina es el país sudamericano junto con Uruguay que menos partidos juega por temporada, siendo solo 30, muy por debajo de los 38 o 36 que se juegan en Europa, o sin ir más lejos, los 38 por semestre que se juegan en Brasil en la parte del año en que se juega el Brasileirao, teniendo que jugar un partido cada tres días. Además de que Mitre de Santiago del Estero, rival de Racing por los 32avos de la Copa Argentina, milita en el Federal A y tiene motivos para estar bastante cansado, ya que debe viajar por todo el país como cualquier equipo que participa de los torneos Federal A, B, o C, contando con un presupuesto muy bajo en comparación con las cifras desorbitantes que debe barajar una institución como Racing. 
 Cabe mencionar también que tanto el técnico de Racing como sus jugadores tienen el deber de estar presentes cuando un compromiso así lo dispone, haciendo honor a su profesionalidad. Tampoco se entiende qué beneficio se puede obtener con la postergación, ya que posiblemente cuando deba disputarse se deba hacerlo entre semana. 
 La poca seriedad que se le da a las competiciones manipulando los días y horarios (Boca está pidiendo un horario en particular para su partido con Aldosivi el sábado 17, luego de lo que pasó con el compromiso ante Estudiantes, donde la falta de sentido común a la hora de estipular una hora terminó con los juveniles del seleccionado sub-20 viajando en helicóptero sobre la hora) tiene como principal culpable a la AFA, que no ejerce liderazgo alguno, mientras los clubes grandes, que deberían ser los modelos de nuestro fútbol, intentan sacar ventajas "baratas" y no dan esperanzas de que el rumbo cambie. Los clubes piden y la AFA da: ¿quién cambia este desacertado trayecto con las peores costumbres argentinas, si ni siquiera hay una oposición hacia el grondonismo y los representantes del ascenso en Viamonte no fueron capaces de hacer justicia por los más humildes?

lunes, 5 de junio de 2017

BOCA 3 INDEPENDIENTE 0: UNA TORMENTA DE FURIA

 Puede decirse que en esta tarde del 04/06/17 Boca volvió a nacer, fue con motivación y mostrando los dientes a disputar un partido decisivo, y neutralizó en todas sus facetas a un rival que no había perdido en el año. El sentimiento de furia utilizado en el buen sentido, es decir, para tomarse revancha, aprovechar decididamente las oportunidades o demostrar su valía sirve para marcar un punto de inflexión en una persona. En muchas oportunidades donde coincide ese sentido de liberación es donde una persona vuelve a nacer. De esa manera, Boca consiguió su resurrección ante Independiente. 
 Luego de haber visto una versión temerosa, apática y muy contenida del equipo que está cerca de ser campeón, Guillermo volvió a las fuentes pero llevando a cabo esos nuevos aires que siempre creyó necesarios luego de la derrota frente a River: dejando de jugar con doble lateral derecho (no solo se recuperó el equipo, sino que también se recuperó la dupla técnica, luego de partidos donde parecía que ganaba más el hecho del miedo a perder que su ideología de superar al rival, donde parecía raro que no se animaran a utilizar a Benítez como extremo luego de haberlo pedido como refuerzo), volvió el 4-3-3 con jugadores funcionales a cada puesto, una defensa renovada y un mediocampo escoltado por el enérgico Barrios. Es un equipo que resurgió porque tuvo garra, juego, solidez y contundencia, identificándose a fondo con la historia del club. 
 Luego de que Peruzzi, Vergini, Insaurralde y Fabra sean la defensa titular durante gran parte del campeonato, Jara, Magallán, Tobio y Silva se mostraron sobrios en su tarea, recuperando la seguridad y tranquilidad que estaba siendo alcanzada los últimos encuentros (luego de la derrota frente a River, se recibió un solo gol en dos compromisos, sufriendo poco y nada en el arco de Rossi) pero ahora acompañada por un advenimiento decisivo de parte del resto del equipo para generar un vendaval que garantice la victoria. En pocas palabras, indudablemente se encontró el equilibrio: sin quedar mal parado atrás pero tampoco prescindiendo de generar oportunidades e ir al frente. Es decir, se encajó en la tecla: se encontró el método. 
 Con Barrios, Gago y Pérez formando un triángulo (el colombiano parado detrás de los dos últimos), Boca se apoderó del medio gracias al buen manejo, pases precisos, buenas coberturas y recuperaciones del cafetero, que se gana los aplausos porque tiene sangre azul y amarillo a flor de piel: es metedor pero también sabe con la pelota. Los dos volantes internos volvieron a tener un buen partido luego del bache general: al tener las espaldas bien custodiadas por Barrios, se sintieron libres a la hora de involucrarse en la faz ofensiva, y mientras a Gago parece costarle más recibir la pelota unos metros más adelante que ser el primer pase colocándose entre los zagueros más allá de que no hizo mal su trabajo, se vio nuevamente que si Pablo Pérez engrana oportunamente, Boca es un equipo serio, y la pelota tiene más chances de desplazarse con una productiva naturalidad. En un torneo donde los volantes no tenían muchas incursiones ofensivas, a Pérez le cometieron un penal y estuvo cerca de convertir con un remate a colocar que pasó cerca, mientras que Gago tuvo un tiro interesante de media distancia (algo que se venía reclamando hace mucho por parte de todo el equipo) y a comienzos del partido puso un pase largo exquisito para habilitar a Pavón.
 La presión constante del local para no darle oxígeno al visitante y anular a sus futbolistas más peligrosos (Rigoni, Barco, Meza, que pasaron desapercibidos) se vio evidenciada en un dato: los tres volantes de Boca terminaron amonestados. No es que sea para premiar que un futbolista vea la tarjeta amarilla, pero para bloquear el funcionamiento de Independiente y desarrollar el suyo, Boca le hizo sentir el rigor, relacionado con el enojo y ganas de romper las cadenas de ira con que salió a la cancha. 
 Pero hay dos factores fundamentales a remarcar que están encarrilando a Boca a conseguir un nuevo título: uno es Barrios, por lo que contagia y la dinámica y orden que le otorga a la estructura grupal, aparte de ese elemento místico que significa verlo como un jugador hecho para Boca; y el otro es Benedetto, porque es la figura de este equipo, el que marca la diferencia, el que resuelve las jugadas de espaldas, el que Boca no puede vender. Guiado por estos dos pilares fundamentales, los mellizos rearmaron un conjunto sobre la marcha y recuperaron su nivel futbolístico y emocional. Dicho de otra manera, recuperaron la razón de su hipotético campeonato.  
 

domingo, 28 de mayo de 2017

HURACAN 1 BOCA 1: NO HAY INDICIOS DE SER EL MEJOR

 A pesar del empate ante Huracán en Parque Patricios, Boca continúa siendo el puntero (aunque esté a la expectativa de que River pierda puntos en sus dos partidos que adeuda para seguir en la cima), pero sin mirar la tabla y observando su apariencia, pareciera ser más un ciruja lleno de mugre con la ropa desfachatada que un ser humano limpio y con recursos: en el año se contabilizan pocos partidos de buen auge como para justificar su estado de preeminencia en las posiciones, y hace mucho que no puede desarrollar la idea de los Barros Esquelotto en un buen nivel y en los últimos partidos sucedió algo aún peor: ni siquiera se supo cual es la exactitud de su imaginario.
 Como ante Newell's, la zaga volvió a ser modificada (que a esta altura no se sepan cuales son los centrales titulares es una preocupación importante, ya que es un puesto que debe ser un pilar en la estructura y entendimiento colectivo); Silva no es discutido pero en ataque se siente que Fabra no está (aunque el ex Estudiantes cumpla en la cancha, es difícil de entender porqué el colombiano fue removido, cuando había sido titular todo el campeonato y siendo de lo mejor de Boca); Jara es una rueda de auxilio importante para que no sufra Peruzzi, pero no es extremo (sino que es un lateral devenido en una posición más ofensiva), no va hasta el fondo como lo hace Pavón o podría hacerlo Benítez y entonces Boca pierde chispa; mientras Barrios parece agigantarse cada partido, Gago y Pérez empequeñecen su protagonismo cada fin de semana, estando el primero impreciso y el segundo sin sentirse cómodo (pareciera ser una especie de enlace, un híbrido entre interno izquierdo y enganche, pero se lo ve poco participativo y víctima del poco flujo de un fútbol resplandeciente); Pavón tiene tendencia a emplear un fútbol rápido e individualista que a veces pierde de vista a los compañeros, y en un equipo donde cualquiera pierde del radar a cualquiera, las probabilidades de que se encierre en su propia jugada son mayores; y finalmente Benedetto es el extraterrestre que llegó desde muy lejos para mezclar su cultura de la efectividad con la borrosidad general. 
 Vale aclarar el estado particular de cada pieza de este Boca para darse cuenta de que está sufriendo este tramo final del campeonato, y que no es un conjunto abastecido por once herramientas sino que más bien son once porciones que no logran encajar y conectarse, y que no entran en el mismo partido porque cada uno está en el suyo, buscando la dimensión en común que los traiga al mismo universo que el año pasado (el motivo por el que Boca continúa siendo el primero). 
 Este encuentro con el elenco de Azconzábal fue muy parecido al de la Bombonera ante Newell's: dos equipos poco lúcidos, acumulaciones de arremetidas e imprecisiones recurrentes, solo que esta vez Huracán tuvo en sus dos centrales mucha seguridad, con Fritzler y Compagnucci buena contención y pases precisos y Pusetto se destacó atacando por la zona de los laterales xeneizes. Fueron tan parecidos los últimos dos compromisos de Boca que no pasaba nada hasta que Benedetto quedó de frente al arco por única vez, y es por eso es que es una isla en el medio de este océano en donde Boca está naufragando. La diferencia radical estuvo en que en esta oportunidad, además de falta de juego, a los de Guillermo les faltó astucia: Benedetto concedió un bote con el cual salvarse, y Boca se sujetó mal y se volvió a ahogar. A pesar de tener con el ingreso de Maroni un enganche en el cual cuidar la pelota y proteger el triunfo, Huracán se le vino encima, pero además apareció la remake del caso Patronato porque Zuqui cometió una falta innecesaria, cabecearon en el área del visitante y Rossi cometió un penal que es sinónimo de regalo. Así, jugando a nada (y a la nada misma, a tal punto que Gago, jugador que se destaca por su sencillez, perdió una pelota muy sensible cerca del área que terminó en remate de Pusetto y cerca del campo contrario quiso filtrar un pase que no fue a ningún compañero sino que le llegó mansamente a las manos de Marcos Díaz; mientras que la jugada más seria había sido un remate en dos tiempos de Jara, jugando de "delantero", como si Boca no tuviera extremos para tener que utilizar allí a un marcador de punta), sin saber como congelar el marcador ni defenderse de avances sencillos de neutralizar, no solo se le está dando una gran oportunidad a Gallardo de ser el técnico más glorioso de la historia de River, sino también que en el caso de que Boca se haga con el torneo, el fútbol argentino va a tener un campeón bastante extraño.

domingo, 21 de mayo de 2017

BOCA 1 NEWELL'S 0: TEMPLE Y FIRMEZA PARA NO DEPENDER DE LA ESPECULACION

 Luego del sismo interplanetario generado por la vergonzosa derrota frente a River en el superclásico, el margen de error para Boca era más acotado y para que las matemáticas continúen dando a su favor sin depender de ninguna especulación sino de su propia voluntad, era elemental triunfar en este encuentro y modificar elementos para dejar de dar ventajas.
 Cuando una serie de errores se reitera partido tras partido se deben pulir defectos en la semana o más bien cambiar, y eso implica innovar en la estructura o en los nombres propios. Así lo interpretó Guillermo introduciendo a Tobio, Barrios y Jara en el equipo titular y cambiando el 4-3-3 vertiginoso, vertical y agresivo, aunque muchas veces endeble en la última línea, para pasar a jugar con un 4-4-2 más simple, con más protección poblando la mitad de la cancha y sin jugar al golpe por golpe que Boca nos tenía acostumbrados. De esta manera se reducen las situaciones de gol en contra, y también las chances a favor, pero al venir de un partido ganado de los últimos cinco, y con un funcionamiento que dejó mucho que desear, era momento de cuestionar la idea principal.
 Se puede jugar con doble nueve, se puede jugar con doble cinco, pero no existe jugar con doble lateral derecho; sin embargo, Jara y Peruzzi cumplieron exactamente la misma función, con el ex Estudiantes parado por delante del ex Vélez (por ese motivo es que se dice que jugó como volante), con la obligación de resguardar la banda derecha y ver si aparecía algún callejón por el cual proyectarse. Peruzzi venía de una muy mala actuación ante River, desolando el lateral derecho de la defensa a una flaqueza muy delicada. Guillermo decidió respaldar al jugador e intentar beneficiarlo con una nueva estructura, cubriendo la zona con el otro marcador de punta del plantel. Sin dudas el razonamiento de Barros Esquelotto fue que si con uno solo no alcanzaba, alcanzaría con los dos.
 El centro del campo se repartió entre Barrios, Gago y Pérez, siendo el primero el único en encontrar su lugar y sentirse cómodo con su función, ya que a los dos restantes les costó participar en el entramado, aunque la tarea de aferrarse al resultado fue cumplida efectiva y colectivamente con creces.
 Ambos equipos presentaron un disposicionamiento chato, con pocas variantes y muy abocados a lo defensivo, por lo que el desarrollo se tornó aburrido y se bañó de un juego triste, mezclándose a la perfección con la nublada tarde de la capital federal. Ese juego sólido y contundente de los rosarinos, que le permitió acumular una buena suma de puntos en la temporada gracias a sus escasaz llegadas al arco contrario pero concretadas por sus tres jugadores que hacen la diferencia (Formica, Rodríguez y Scocco), no mostró algo muy distinto a lo que venía haciendo. Mientras que Boca sabía que, controlando a los jugadores más peligrosos del rival, no pasaría sobresaltos, y contaba con un esquema acorde para esa meta. El dilema estaría en cómo convertir: con un juego asociado poco dúctil desde que comenzó el año, con un delantero menos para darle la oportunidad a Jara de equilibrar la estructura, con un Pablo Pérez que es importante para la posesión pero que ya no es más ese volante con gol que Newell's supo tener, con una pelota detenida que no lastima, sin Fabra (que no es tan fuerte en la marca como Silva pero siempre es una buena opción en ofensiva: lo que se dijo antes de reducir las situaciones en contra pero también las que son a favor) y con Pavón en un nivel bajo, el xeneize necesitaba de una aparición ofensiva de Benedetto como única carta para la victoria.
 Cuando el peligro depende de la generación espontánea de los jugadores más comprometidos con ello, pueden ocurrir ese gran control con media vuelta y remate de Benedetto sacado de la galera o no puede ocurrir nada. El hombre por el que Boca pagó cinco millones de dólares quiso que ocurriera. Si bien eso es un síntoma de que al equipo de la ribera no le sobra nada, los mellizos acertaron con el planteo, solucionaron falencias y cumplió el objetivo, incluso mejorando en el complemento esta versión más mezquina de Boca con un Junior Benítez que le concedió más electricidad e impulsos para no conformarse con el resultado, que muchas veces puede resultar traicionero (ya se vivió la experiencia contra Patronato).

lunes, 15 de mayo de 2017

BOCA 1 RIVER 3: LIBRAR UN COMBATE SIN COMBATIR

 Una vez más, el fútbol resultó un juego de aciertos y errores. Aciertos que para Gallardo son más felicitaciones acerca de sus triunfos de Waterloo, y errores para Boca que resultan llamativos, y que da para pensar si este equipo está preparado para disputar partidos de tal envergadura, que no son de vida o muerte (vale aclararlo: nadie tiene que irse despedido con un zapato marcado en el trasero), pero que requieren de una frialdad en la sangre y una llama en el corazón a la hora de plantearlos y disputarlos, que Boca no supo tener. Lo tuvo el año pasado a través de Tévez, jugador que contagia hasta a los tele-videntes, pero pareciera que este año, y más precisamente en este momento de caída libre hacia un pozo cuyo fondo no se termina de ver, Boca no parece tener respuestas para consolidarse y escapar de sus perseguidores; no se defiende como un equipo que está para campeón, y tampoco juega como tal, sino que muestra destellos interesantes que no alcanzan para el aplauso; mientras que River tiene en la capacidad de Gallardo la forma en la que reinventarse cada temporada. Es decir, a los de Guillermo no le faltan actitud ni saber cual es la idea o el mensaje que quiere desarrollar el técnico, pero le falta algo más: ese algo más, que aparece cuando el equipo rival se cierra y no te deja espacios, es lo que tienen los grandes equipos, que parece que Boca todavía no supo encontrar.
 Cuando se comparan uno por uno las alineaciones de ambos equipos, según a criterio de cada uno puede haber dos o tres jugadores mejores a favor de River o Boca; eso puede ser un juego divertido para la previa pero es de un valor muy subjetivo y no pesa a la hora de hacer un análisis, pero si miramos a fondo el transcurso del pleito, es evidente que los futbolistas visitantes supieron pararse y moverse entendiendo a la perfección la táctica que solicitaba el juego, con un Boca partido, desordenado, inseguro. Sin ninguna duda son los jugadores los que deben correr y concretar dentro del campo, pero juega muy fuerte la preparación del entrenador en la semana: Gallardo pareció haber previsto todo lo que iba a pasar (un arte de la profesión), mientras que nunca se supo el partido que imaginó Guillermo.
 El medio campo es como si fuera la articulación de una armadura: en un brazo está el escudo, y en el otro la espada, pero sin brazos que coordinen y sean un nexo, es como ir al combate sin armamento. River fue el amo y señor de una mitad de cancha casi despoblada de hombres de azul y oro. Observando detenidamente los dos primeros goles, puede detallarse que si bien las reacciones defensivas son poco ortodoxas, no hay volantes de Boca que estén presentes para disputar el balón y no dejen tan expuestas las falencias a la hora de marcar. Siendo un equipo totalmente dividido, sin solidaridad colectiva, los volantes de Boca no tienen retroceso, y no hay una organización que así lo determine. Es por eso que moviendo piezas de manera muy sencilla, Martínez se hace un festín por el lado de Peruzzi, Fernández llega sin oposición para asociarse, Alario arma un lío de espaldas (donde, gracias a su jerarquía, transforma un pelotazo de Ponzio en un contraataque) y Driussi tiene mucha libertad para probar de media distancia, llegar a posición de gol o centrar el ataque.
 La temprana salida de Centurión (otra vez) volvió a dejar al xeneize muy intermitente a la hora de lastimar, sin una clara supremacía con la tenencia de la pelota, debido a que es un conjunto anárquico para sorprender, en dejar de lado el fútbol robótico de permanecer cada uno en su posición y probar con algo distinto. Como describe la ciencia de la complejidad a la hora de invertir en un negocio, se define el borde del caos como "el estuario en el que se encuentran el orden estricto y el caos aleatorio para crear grandes niveles de adaptación, complejidad y creatividad". A Boca le falta eso.
 Además, el local se vio derrotado en gran parte porque sus individualidades no estuvieron en un buen día, no tiene volantes con llegadas al área ni jugadores que rematen desde afuera (lo que se habló anteriormente de la creatividad), Pavón no aprovechó la falta de experiencia de Mayada como lateral izquierdo porque no se dieron las condiciones para que encuentre su lugar y muchas veces tuvo que hacer un desgaste enorme para correr como un volante carrilero ante la ausencia de un mediocampista para retroceder; el doble 9 no facilitó el armazón de la estructura, ya que pareció ser que entre Benedetto y Bou había uno de los dos que sobraba en esa función y utilización del espacio, cuando tal vez en vez de dos jugadores que hagan exactamente lo mismo hubiese venido bien un enganche o volante que ejerza más presencia para conducir o contener en el medio. Boca tampoco encuentra en la pelota detenida un arma para abrir el camino: no tiene centrales que den miedo en ese aspecto pero porque tampoco tiene un buen ejecutante. Para empezar, no tiene un encargado de los tiros libres o tiros de esquina: uno lo patea Gago, otro Pérez, otro Fabra, otro Pavón, y pareciera ser que algún día se anime a patear Rossi.
 El gol de Gago (con mucha ayuda de Batalla) al final del primer tiempo fue clave para darle vida al puntero, que en el segundo tiempo estuvo a tiro del empate por la vergüenza y amor propio para ir al frente como sea, pero los de Gallardo jugaron la contraparte defendiendo el resultado de la misma manera (como sea), y tuvo en Martínez Quarta, Ponzio y Maidana a tres pilares fundamentales para que entre las imperfecciones River sea el menos imperfecto, sin ser el mismo equipo que en el primer tiempo.
 En lo que se comentaba en los primeros párrafos acerca de la compenetración con el objetivo es que es inadmisible que Gago, a pesar de ser un excelente jugador, se quede pidiendo una falta o un off-side y que no dispute la pelota cuando esta está en movimiento, como en el gol dilapidado por Auzqui. Esa es una de las materias por aprobar cuando mencionamos que hace falta ese "algo más" y no alcanza con solamente jugar lindo.