jueves, 28 de septiembre de 2017

BOCA 0 CENTRAL 1: EL AMOR PROPIO

Los dos llegaban en momentos muy distintos: Boca, en un gran momento, goleando a sus rivales, manteniendo la punta; Central, llegaba como podía, golpeado, sin rumbo. Uno venía de ganar 4-0, el otro de perder por el mismo resultado. A veces el fútbol no tiene lógica, pasan cosas inesperadas, pero las cosas no se dan porque sí: lo lógico del resultado está en el amor propio de Central, que parecía jugarse mucho más que una clasificación a cuartos de la Copa Argentina: se jugaba la cabeza de su entrenador y la confianza de sus hinchas. 
 Se concretó el peor partido de Boca en lo que va de la temporada, sin fluidez en el juego, sin ganar los duelos individuales, sin encontrar soluciones sobre la marcha, y donde sus grandes futbolistas no pudieron sacar ventaja: Benedetto no tuvo el acompañamiento de siempre, y en la única que pudo acomodarse y sacar un latigazo pasó cerca; Pavón no pudo desnivelar ni por la derecha ni por la izquierda, donde Fabra tuvo intenciones de hacer algo distinto pero lo marcaron bien, sin dejarle los huecos que le dejó Vélez; y a Cardona siempre le adivinaron la gambeta, mientras que cuando quiso ayudar a los volantes a armar juego desde más atrás, Central permanecía sin zarandearse. 
 El canalla jugó con los dientes apretados, con vergüenza por lo hecho de local ante Banfield y con bronca por no estar teniendo contentos a sus seguidores: Montero ubicó un medio campo combativo, con tres cincos para distribuirse solidaria y coordinadamente la presión en el centro, ayudados también por Colman, Ruben y Herrera, que hicieron un trabajo muy desgastante cuando Boca tenía la pelota en su poder. Hay que decir que Ruben y Herrera (que seguramente tuvo la oportunidad en lugar de Zampedri porque atesora características más acordes) también formaron parte de la mitad de la cancha, ya que nutriendo la presión posicionándose delante de Goltz, Magallán y Barrios, lo obligaron a Gago a retroceder, a Cardona a tener que ir a pedirla más abajo porque no le llegaba, a los laterales a tener que dar un pase atrás porque no podían trasladar el balón. Herrera jugó muy bien moviéndose de espaldas para distribuir la pelota, y si bien Central no tuvo un abanico de posibilidades como para decir que fue un sobrio merecedor del triunfo, obtuvo la victoria debidamente por lo hecho para impedir que Boca se sienta cómodo, y porque aprovechó la pelota detenida para sacar una ventaja que tal vez con la pelota en movimiento era desventaja. 
 Para Boca no tiene que ser la muerte de nadie: no jugó bien, pero tampoco fue bailado y goleado, y tiene jugadores tan distintos que por cuestión de detalles tal vez pudo haber encontrado un gol en el camino: Gago, a dos toques, puso un pase entre líneas de una mente imaginariamente inverosímil que no llegó a conectar Cardona, que de hacerlo iba de cara al arco de Rodríguez; y Cardona, que tiene un gran pie derecho, le metió un centro bárbaro a Bouzat (que se pasó y no pudo cabecear), y después probó en un tiro libre que tapó el ex arquero de Independiente. Los cambios no otorgaron nada distinto, sino que sublevaron sus intenciones en seguir galopando en esa lucha fatal contra la presión rosarina, en donde tanto Nández como Bouzat quedaron en buenas pretensiones. Pablo Pérez, uno de temperamento fuerte que aparece mucho en los momentos difíciles para hacer menos denso el tráfico de la pelota, también fue neutralizado. 
 Los de Guillermo se toparon con un rival aguerrido que supo ser mejor, y está bien que se vaya con tristeza como manifestó en sus declaraciones. Pero ese sentimiento debe ser aprovechado para encaminarse en el torneo, porque si bien se esperaba llegar más lejos en esta copa, haberse quedado afuera es un aviso para no subirse al pony, pero tampoco es la caída de un rascacielos. 

domingo, 24 de septiembre de 2017

VELEZ 0 BOCA 4: SE ADAPTA A LAS CIRCUNSTANCIAS

La máquina de Guillermo se florea ante los rivales y goza de su eficacia goleadora, pero hay mucho más detrás de la efectividad de Benedetto y el toqueteo abrumador que lo tiene en la cima. Es un equipo que se adapta, fluye según el rival de turno, capitaliza cualquier equivocación crónica del adversario, y eso se debe a sus buenos intérpretes y a los grandes planteos del técnico. 
 Ante Olimpo hubo un solo equipo en la Bombonera; ante Lanús luchó y aprovechó la que tuvo; contra Godoy Cruz se la jugó al golpe por golpe y ganó por tener mejores futbolistas; y ahora en el Amalfitani frente a Vélez, le dejó tener la pelota al rival, lo mató de contra y después disfrutó de lo que quedaba del partido. 
 Los de De Felippe no tienen un equipo experimentado, pero es un conjunto lleno de juventud, rebeldía y carácter, por lo que no iba a entregarle la pelota a Boca, sino que en su propio estadio y con su gente, fue a ganarlo desde el minuto cero. Con una versión de Pablo Pérez más aguerrida, un Gago que sirvió como contenedor en el medio, y un Barrios que sacó a relucir su estampa de experto y licenciado en ciencias de la táctica y la recuperación del balón, el visitante absorbió al fortín en la mitad del campo, no lo dejó jugar y en las oportunidades que puso en una hipotética posición de avance a uno de sus hombres no pudo resolver de buena manera por la solvencia de los hombres de Boca para defender. Cuando decimos que Boca no es solo Benedetto, es porque también es Goltz y Magallán. Al segundo zaguero se lo ve cada vez más firme, ya como un hombre experimentado a la hora de tirarle el peso encima a un juvenil de Vélez o para salir lejos de su área de forma veloz, y se complementa muy bien con su compañero de zaga, que llegó para ser el dos de Boca y está cumpliendo su labor con creces. A partir de allí, Boca cumplió lo primero: que la pelota en poder del rival no sea un conflicto. Y las estadísticas lo evidencian: solo dos remates al arco en todo el partido de parte del local, y que fueron controlados sin ninguna dificultad por Rossi, que ya se acostumbra a terminar con la vaya invicta. Vargas y Romero, chicos habilidosos que siembran peligro cuando el elenco de Liniers ataca, deben hacerse cargo de los percances a pesar de su corta edad, y todavía no están listos para deformar la cohesión de la solidez del xeneize, ya que la actitud es un factor determinante pero no es lo único esencial, sino que la jerarquía muchas veces termina haciendo la diferencia. Con este dilema se topó Vélez al enfrentarse a un equipo como Boca. 
 Cuando el equipo de los Barros Esquelotto recuperaba la pelota, decidía jugar rápido para atacar al espacio, que muchas veces quedaba expuesto, y otras era fabricado con la sencillez de sus hombres, que hicieron simple lo complicado. En lo sencillo podemos observar goles como el primero de Benedetto, donde Fabra corrió como en las mejores épocas de Clemente Rodríguez por toda una franja izquierda despejada. Y en la parte en la que se hace simple lo complicado vemos cosas como en el segundo tanto, donde una vez que el pensativo Pavón le dio el pase a Benedetto ya era todo muy simple, pero no parecía serlo antes de que Cardona le de un cambio de frente perfecto al ex Talleres. Cuando algo que no parece tan fácil de ejecutar, como ese pase puesto como con la mano, se hace costumbre, es porque nos estamos refiriendo a excelentes jugadores. Y ser un gran futbolista no hace referencia únicamente a la técnica, sino también a la visión para implementarla de la mejor manera. Antes del gol de Fabra, este se mete en el área previendo que Bou va a darle el pase atrás; eso es porque además de sus notables condiciones físicas, tiene sentido de la orientación, tanto para asistir como cuando le pasó por detrás a Pavón en el primer tanto, como para anotar intercambiando posiciones con un compañero. 
 Decir que Boca es capaz de ganarlo todo en esta temporada no suena descabellado si tenemos en cuenta que es una formación que sale de memoria, sus jugadores parecen estar en su mejor momento (Pablo Pérez fue clave ante Godoy Cruz y en la ajustada victoria ante Guillermo Brown, activando la aceleración del entramado, flotando en el medio para conectar, y hasta llegando para convertir como hace mucho no lo hacía), y dependiendo del rival y el contexto se acomoda para terminar disfrutando de la victoria. 

martes, 12 de septiembre de 2017

LANUS 0 BOCA 1: EL DESEO DE GANAR FUE MAS FUERTE

 El fútbol, además de ser un deporte, es considerado por muchos como una pasión, y también un arte. El talento y la buena elaboración es lo que hacen a la belleza de este arte. Y para ser un artista, se necesita de un buen espíritu. Cuando las condiciones terrenales atentan contra el espíritu de los equipos, es donde debe nacer otro tipo de arte: el de la voluntad, el esfuerzo y la improvisación. Uno dirá que los espectadores pagan una entrada para ver a la belleza más pura en todo su esplendor: esa belleza es, en efecto, un partido en condiciones normales, donde la pelota ruede de forma normal, y los equipos no pierdan su esencia, para así poder desarrollar todo lo bello que tengan a disposición. Pero como esto no fue posible debido a los chaparrones que inundaron la cancha de Lanús, hubo que hacer foco en el arte que aparece como desprendimiento y desecho del verdadero, que se vio imposibilitado de realizarse. Para muchos equipos el arte de trabar con la cabeza es su faceta original, pero ese no es el caso de Lanús y Boca, equipos que se destacan por el pase corto y el campo de juego en buenas condiciones es indispensable (en realidad, para todos los equipos del mundo debería serlo, ya que en algún momento todos necesitan darle un pase a un compañero). 
 Como se dijo anteriormente, la salida desde el fondo quedaba descartada: siempre estaba el riesgo latente de que un pase bien dado quede corto, y en el intento por superar al campo de juego Magallán quiso jugar con Rossi y le terminó dando un paquete explosivo: en el anhelo por que no quede el balón a medio camino, realizó un pase con más fuerza que dificultó el dominio del arquero, lo que era igual de peligroso. En estas situaciones, no complicarse y tirar la pelota detrás de la línea del lateral era válido. El juego sincronizado y comunal se vio imposibilitado debido a la misma problemática: lo más valioso del fútbol es conectarse entre compañeros, y muchas veces eso no era posible. Ante tales circunstancias, las oleadas de buen fútbol dejaron de ser tal para transformarse en corazonadas, por lo que ambos conjuntos fueron siempre muy anunciados y las defensas estuvieron cerradas, tornando un encuentro chato, típico 0-0 sin emociones, donde si por alguna eventualidad se generaba una situación de peligro, tal vez esa sería la única. 
 Al no poder implementar el pase raso como siempre lo hace, Boca recurrió al buen pie de Gago para lanzar pases bombeados hacia Pavón, para encontrar la chance de que se abra un espacio a través de su velocidad. Luego se intentó con jugadores electrizantes, como Nández y Benítez, ya que el partido daba más para alguien que se lleve al mundo por delante y no para ejecutar el verdadero arte de parar la pelota y pensar, como suele hacerlo Cardona. 
 Con mucho afán y deseo, sobre el final Lanús pudo rebasar el obstáculo natural y generó asociaciones, donde tocando hacia al centro y moviéndose para recibir el pase a la carrera como hace siempre, demostró querer ganar el partido a su manera por sobre todas las cosas. 
 Pero cuando no hay aciertos, los errores son los que marcan la diferencia, aunque siempre son forzados por algunos aciertos: Jara fue hasta el fondo mentalizado en que los tres puntos eran posibles, se animó a centrar de zurda y Benedetto hizo su trabajo, pero para eso hubo un yerro total de Herrera, fallando en el cálculo para rechazar de cabeza. 
 Es un triunfazo de Boca porque aunque parecía que era un empate clavado y las condiciones no estaban dadas para desarrollarse normalmente, lo sacó adelante como pudo. Este es un síntoma de que este equipo tiene algo más que buen fútbol. 

jueves, 7 de septiembre de 2017

NO SE PUEDEN FORMULAR RESPUESTAS EN TAN POCO TIEMPO

 Esta doble fecha de eliminatorias que dejó a la Argentina con el sabor amargo de dos empates que lo obligan a usar la calculadora demuestra que por más de que se tenga tanta variedad, el fútbol no es tan sencillo, y el que pensó que cambiando de técnico y borrando a Higuaín iban a llegar los resultados, se equivocó.
 Hay que destacar la valentía de Sampaoli: asumió en un equipo con muy poco margen de error, con pocos partidos para que finalicen las eliminatorias, con poco tiempo para trabajar, y aún así impuso sus gustos y metodología que lo identifican. Si se trae un DT como Sampaoli, es por su labor realizado en la Universidad de Chile, selección de Chile y Sevilla, y se espera que haga algo similar con la selección argentina. Su coraje para querer reinventar sobre la marcha al seleccionado vale mucho. Pero no tener un proyecto futbolístico, cambiar tanto de entrenador y hasta de futbolistas no es gratis. Puede comprobarse con un simple ejercicio: pregúntense a ustedes mismos cuál es su proyecto de vida, que planes tienen para el futuro, con qué herramientas cuentan, y finalicen consultándose de qué manera piensan conseguirlo todo. No es una respuesta sencilla, capaz de contestar en dos minutos. Hasta tal vez nunca se sepa la respuesta, aparezcan sorpresas, cambiemos de ideales. Y cuando surge un problema, hay que plantearse como solucionarlo, buscar salidas ante los imprevistos, observar qué inconvenientes puede haber con una idea a llevar a cabo. Y con un equipo de fútbol ocurre algo similar: la propuesta de Sampaoli es ambiciosa, pero no se concreta de un día para el otro, sino que las preguntas se deben ir respondiendo con los entrenamientos, minutos y partidos: ¿es beneficioso jugar sin laterales?, ¿se puede cumplir el objetivo de mantener la pelota todo el partido, con el riesgo de perderla y quedar expuestos?, ¿es el momento de Icardi y Dybala, y se terminaron las oportunidades para Higuaín y Agüero?, ¿hay defensores que tengan la destreza para jugar siempre por abajo y que sean una solución si los volantes externos tienen más ida que vuelta? Y así podrían seguirse formulando preguntas, cuyas respuestas no se elaboran en una semana.
 Pero dadas como están las cosas, con una AFA que peca de desconfianza y un equipo prácticamente nuevo que juega con toda la presión de las formaciones anteriores, nos estamos jugando la vida por participar en Rusia 2018.
 Hubo pasajes superficiales de lo que pretende el entrenador: un juego de posesión con muchos jugadores en posición de ataque y siempre priorizando el pase rasante y corto. El problema ante Uruguay fue que el rival, amontonando futbolistas en el centro detrás de la mitad de la cancha, bloqueó completamente a Dybala, obligó a abrir la cancha, donde por un lado se encontraba Acuña, muy incómodo, y por el otro lado Di María, que no supe resolver bien en un solo centro. No es la culpa únicamente de ambos, ya que el equipo no supo generar variantes para que Di María, por ejemplo, este más acompañado o mejor posicionado para resolver mejor (podría decirse, por ejemplo, que Biglia y Pizarro se dedicaron a distribuir la pelota, y no rompieron el esquema apareciendo por sorpresa para quebrar líneas rivales). Solo Messi, en actos de inspiración, talento y rebeldía, supo inventar un pase para Di María como los que le suele dar a Jordi Alba en el Barcelona, o varias gambetas que terminaron con una pared con Dybala y un tiro al arco. Entonces, no hubo variantes porque faltó movilidad para recibir mejor, los stoppers no avanzaron con la pelota para atraer marcas sino que cayeron en la trampa de tener la superioridad numérica para manejar el balón cómodamente en el propio terreno, para luego no tener opciones en campo contrario, consumado al hecho de que cuando Uruguay presionó en la salida de Argentina, los albicelestes se complicaron de forma superflua.
 Ante Venezuela el escenario aparentó ser diferente: con Mascherano como stopper derecho, es decir, un volante jugando como defensor (el atributo de ser mediocampista otorgó seguridad al integrarse al circuito de la tenencia), se tomó el riesgo de avanzar con la pelota y así poder encontrar más a los atacantes, y lo mismo en el caso de Otamendi. No se tuvo efectividad en las oportunidades que se nos presentaron, y en el segundo tiempo fue un caos total, la mitad de la cancha era un callejón, Mascherano y Otamendi comenzaron a sufrir sus espaldas, y el nerviosismo propio envalentonó las aspiraciones rivales.
 Un equipo no se forma en dos partidos, y la clasificación corre riesgo porque además de que debe haber una adaptación acelerada, el vínculo de los futbolistas con la gente se compromete al ver la imagen de Argentina moviendo la pelota de un lado a otro mientras se empataba con Uruguay y el partido se moría, y las llamativas impresiciones a la hora de ir a buscar la victoria frente a Venezuela. Pero pase lo que pase, en el mejor de los casos se irá al Mundial y puede que allí nazca un equipo que haga historia o se caiga en un intento más por que Messi levante una copa con su país; y en el peor de los casos nos quedaremos afuera, luego de cometer tantos errores organizativos en lo institucional. En el último caso, servirá de lección, y si llegase a ocurrir, esperemos por el bien del fútbol argentino que se haga lo posible por mantener a este cuerpo técnico, y si no es posible, sostener una continuidad, o sino se volverá a caer en el mismo círculo vicioso que nos llevó a esta situación.

lunes, 28 de agosto de 2017

BOCA 3 OLIMPO 0: EL SILENCIO QUE HIZO MUCHO RUIDO

 Hay que decir que el término "Súper" es una palabra que tiene como función agigantar a otra, y que al haber una única liga, el nombre de Superliga tiene un significado puramente marketinero. Pero teniendo en cuenta la cantidad de goles y encuentros entretenidos que supieron entregar varios equipos, hace que el prefijo se sitúe bien. Y un elemento clave para el producto de Fox y Turner que, por cuestiones de negocios, habrá que abonar aparte a pesar de que ya se esté contratando a una empresa televisiva, es el protagonismo de Boca y River, cuyas alineaciones a veces parecen dar la sensación de transformar las chances de todos en una hegemonía compartida entre los rivales de toda la vida para quedarse con el título. En este deporte, el poderío económico suele hacer la diferencia, pero si no se acompaña de un proceso de adaptación de parte de los jugadores hacia la idea del entrenador, el proceso puede no terminar hasta conseguir un título que le saque mucho peso a la camiseta. Boca ese proceso ya lo vivió, lo culminó saliendo campeón y ahora juega de memoria, mantiene a sus figuras y los que llegan solo se tienen que vestir y jugar.
 Boca parece que cuando juega se divierte, tiene variantes permanentemente y los rivales se resignan a no perder con baile incluido. Olimpo fue un conjunto vagabundo, que arrancó el partido de forma enérgica tratando de sacar provecho por la espalda de los laterales. Pueden contabilizarse un intento de llegada que resolvió Magallán luego de un bochazo hacia el sector de Fabra, y un desentendido de Goltz que abrió una apertura por el sector derecho que terminó con un tiro al primer palo y a las manos de Rossi. Luego los de Bahía no encontraron la pelota, y eso se debe a que no encontraron la forma de tomar las marcas, para así neutralizar la posesión de Boca y atacarlo como pueda. Cuando ya no había nada que perder y adelantó sus líneas, lo hizo sin sustento y con pocos pases Boca lo aniquiló de contra. Cuando hay una formación bien parada y con las cosas claras y del otro lado pasa todo lo contrario, las evidencias en el marcador son más que suficientes.
 Boca es un equipo que juega realmente bien porque el concepto de equipo está muy arraigado: Fabra no pasaría al ataque con tanta tranquilidad si no tuviera un Magallán que cuando sale lejos se muestra firme; Gago y Pablo Pérez no se moverían tan libremente si Barrios no estaría detrás de ellos; Benedetto no haría los goles que hace si el equipo no lo asistiría, y además es una relación recíproca, ya que Benedetto también juega para sus compañeros.
 Que la camiseta de Boca pesa 100 kilos no es un mito: lo experimentaron muchos profesionales. Pero cuando la gente asiste al estadio con confianza, sabiendo que además de ímpetu va a haber un fútbol total que pagarían por ver hasta los neutrales, el jugador también está confiado, los nervios desaparecen, y pueden desarrollar sus habilidades al máximo. Eso se debe al campeonato obtenido, que además acomodó todas las piezas que hoy parecen armar una fortaleza impenetrable. Con un Gago confiado, Boca tiene un volante mixto que mete pelotazos que en realidad son pases, y hasta parece que la salida de Centurión y la llegada de Cardona perfeccionó el ideal: se restó vértigo y se sumó pausa, manteniendo calidad y dándole a la alineación un elemento que le hacía falta. Pavón hoy en día es otro jugador, mucho más perfeccionado: a ese jugador potente y veloz que era inhibido por los nervios y tendía a encerrarse en sus propias jugadas, pasó a ser un extremo derecho que le agrega inteligencia a su dinamismo: no cualquiera puede pensar en velocidad, correr y ser preciso como lo fue en los dos primeros tantos.
 Si Olimpo fue incapaz de saber a que jugar, es decir, a entender como recuperar la pelota para luego pensar de qué forma conseguir aunque sea un empate, fue porque la rotación de Boca a la hora de circular el balón fue resplandeciente: los futbolistas se mueven con la pelota, teniendo siempre más de una variante para crear huecos: si Benedetto o Pavón están tapados, Cardona se cierra como un enlace, Pablo Pérez entra por sorpresa, los laterales siempre son opción por cualquiera de las bandas.
 El equipo de los mellizos ya se sacó el peso de encima, juega liberado, cómodo, hasta como quiere. Y hay silencios que dicen mucho: aunque Tévez sea un ídolo e indiscutido, hoy Boca no lo necesita, tiene cada puesto y su funcionamiento en general a pleno. Si viene para la Libertadores 2018, tiene que ser a sumar y debe estar al 100%, porque con estos nombres y rendimientos, no tendría el lugar asegurado. El mensaje se explica por sí solo: la gente no está necesitando ver a un ídolo para sentirse feliz los domingos.

martes, 15 de agosto de 2017

BOCA 5 GIMNASIA Y TIRO 0: LA MEJOR EXPRESION DE LO QUE ES EL FUTBOL

 Cuando un equipo es campeón, muchos de sus jugadores clave empiezan a ser sondeados a causa de sus buenas actuaciones, y en un continente como el latino-americano, retenerlos es una tarea difícil de concretar, y en poco tiempo los equipos consagrados no son más que algo que queda de ellos. Desde lo dirigencial, Boca hizo el impecable trabajo de obtener ganancias y no desarmar la columna de este plantel. Blindó a Benedetto y a Pavón, perdió a Centurión pero ganó a Cardona, lo mismo con Tobio y Goltz. Sin tener ninguna baja, vendió a Chávez por tres millones de dólares (no es una baja porque el ex Banfield llegó y se fue, sin ser nunca parte de la estructura de Guillermo).
 Los futbolistas que ya son parte hace tiempo deben seguir haciendo lo suyo, y acoplar a los nuevos para que se adapten lo más rápido posible. Cuando se habla el mismo idioma, no se necesita de mucho tiempo para entenderse. Es por eso que Cardona se sintió sumamente cómodo en su debut, y aunque ya tenía el partido servido en bandeja, Espinoza también ingresó en el segundo tiempo en sintonía con el resto.
 Con todo respeto hacia Gimnasio y Tiro de Salta, que aunque no haya parecido a simple vista debido al alto predominio de Boca habrá dejado todo para jugarse el partido de su vida, puede decirse que en este encuentro se vislumbró lo que significa una superioridad tiránica en un partido de fútbol, que dicho en pocas palabras sería que el xeneize hizo lo que quiso. Lo técnico y lo físico se hizo notar en las diferencias entre un equipo y otro. A puro toque, desligando a ambos laterales de su tarea defensiva, soltando a Pablo Pérez cerca del área como nunca antes, se vio una de las mejores versiones del Boca que quiere Guillermo, donde en todo momento estuvo todo bajo control, y siempre fue cuestión de esperar a que algún Gago o Cardona vea el hueco para filtrar un pase o jugarse a la individual de parte de Pavón para que la jugada finalice con un moño.
 Las conexiones del campeón a la hora de atacar resultaron excelentes: Pavón, a pura velocidad para ganarle la espalda a los rivales y con una impecable resolución en los espacios que eran reducidos se complementó muy bien con Cardona, que como ya era de esperar, ocupa la posición de extremo izquierdo pero su función es la que marca su naturaleza: ser el que determina los tiempos, el que frena la pelota y lo espera a Fabra a que pase por su costado izquierdo, el que tiende a cerrarse para establecer un perímetro de posesión de pelota de carácter destructivo.
 Y aunque suene repetitivo, se debe destacar la permanencia de Benedetto, con acciones que justifican su posible convocatoria a la selección argentina: tiene buen olfato para el gol, pero también mucho más que eso: Benedetto es, además, un nexo entre los volantes y los extremos, donde se hace notable su calidad técnica para jugar de primera y su lectura del juego.
 La única mancha de la noche fue la pelota que saca Rossi del ángulo ante un rebote en Magallán: fue puro mérito del centro-delantero del elenco de Salta, que aguantando la pelota entre Jara y Goltz, evadió la doble marca para escaparse por izquierda y tirar ese centro venenoso. Pero esa mancha fue limpiada, dejando el estante reluciente, ya que a Rossi le sirvió para convalidar su apropiación de los tres palos para resolver ante la única complicada de los 90 minutos.
 Este partido fue importante para los mellizos y Boca porque es el arranque del semestre, el primer avance en la Copa Argentina y el envión anímico para lo que viene para saber que si se juega como la gente, Gago puede enviar balones largos tan precisos como dios manda. El fútbol, entre otras cosas, es saber resolver lo mejor posible en muy poco tiempo, y una vez que eso se logra, lo explosivo de cada movimiento atrae la belleza del juego y el atractivo en el expectador. Boca sabe como hacerlo.

miércoles, 12 de julio de 2017

ANTE LA POSIBLE LLEGADA DE ABILA, ANGELICI NO ATIENDE LAS PRIORIDADES

 Ya comenzado el mercado de pases, Boca debe empezar a diagramar su plantel para la temporada 2017/2018, donde disputará la Copa Libertadores en el primer semestre del próximo año. Al igual que como viene siendo la política de incorporaciones de esta dirigencia boquense, se apuntan a jugadores con potencial para un buen valor de reventa (como Calleri o Meli, por ejemplo) y con capacidad para que la camiseta auriazul no sea pesada (aunque eso nunca se sabe hasta que llega el momento: el "burrito" Martínez tuvo un mal paso por Boca, cuando todo apuntaba a que iba a ser un refuerzo top). Pero Angelici y su equipo dirigencial junto con Guillermo (es lógico que el DT intervenga y tome la iniciativa en las decisiones acerca de las incorporaciones, ya que es el que va a decidir quienes son los titulares) no parecen estar bien orientados en la contratación de Abila, y en este análisis puede explicarse porqué, además de los aciertos.
 Lo fundamental a tener en cuenta en un mercado de pases es qué puestos hacen falta cubrir, y una vez que se determinan las necesidades, se baraja un presupuesto para ver con qué vara de jerarquía pueden sumarse determinados futbolistas (en el caso de un gigante como Boca, con tantos ingresos y las cuentas en orden, parece dispuesto a romper el chanchito), y luego se buscan los jugadores para esos puestos y que sean afines a la idea del cuerpo técnico. Una vez que se cumplieron las necesidades, que se tiene el agua y el pan, si lo económico ayuda puede aparecer algún lujo para cerrar la comida con un chocolate, siempre y cuando no se caiga en una contratación innecesaria (traer a un jugador en cuyo puesto ya hay más de un profesional tenido en cuenta) y sin tapar erróneamente a un juvenil que puede rendir e incrementar el patrimonio del club en un futuro. 
Todos los cañones del mercado parecen apuntar a Pavón, quien tuvo altibajos pero sacó a relucir sus condiciones de crack en varias ocasiones, con asistencias y goles de gran factura, y parece que el mercado comenzó a moverse, ya que el Zenit ofreció una suma de aproximadamente 15 millones de euros, pero terminó desestimando la compra del pase. Al ser Pavón el jugador a vender, aunque todavía no esté vendido, es una buena idea la contratación de Espinoza, con similar edad y características, para que el puesto esté bien cubierto y haya competencia para Benítez y Solís. Aunque el caso es distinto: hay que recordar que Pavón llegaba procedente de Talleres por una suma muy accesible para Boca, y el ex Huracán se sumará a préstamo con una elevada opción de compra debido a que viene del viejo continente. Pero la cuestión es que Boca necesitaba un extremo, teniendo en cuenta que a Guillermo le gusta jugar con 4-3-3, la baja de Centurión y la posible salida de Pavón. Este refuerzo es un gran acierto. Dependerá de Espinoza ser un beneficio para Boca como lo hizo Pavón. 
 La llegada de Paolo Goltz es una ambigüedad: por un lado, puede decirse que la defensa debió ser removida en su totalidad durante el tramo final del torneo y que sumado a la salida de Tobio, se necesitaba jerarquía en la zaga, y el ex hombre de Lanús es el indicado porque Guillermo y Gustavo lo conocen bien, es un central de buena técnica, veloz y con una voz de mando muy adecuado para el juego del xeneize, y tuvo un gran paso por el granate siendo el estandarte de aquella obtención de la Copa Sudamericana 2013, y siendo titular en su paso por el América, un grande del continente. Además, al igual que Benedetto en su momento, Goltz resignó dinero para poder arribar a la Argentina. Boca necesita jugadores con estas ganas. Pero el lado negativo del asunto es que si se analiza a nivel macro todos los mercados de pases gestión Angelici, no puede contabilizarse uno solo en el que no haya llegado un marcador central, lo que marca una grave falencia en las contrataciones y en la incapacidad para que aparezcan juveniles en primera, aspecto que se hablará más adelante. Con Goltz, Insaurralde, Vergini y Magallán Boca tiene totalmente cubierto el sector central de la defensa, y lo más intuitivo sería pensar que la dupla titular al comenzar el semestre será Goltz-Magallán, este último habiéndose ganado el puesto luego de tiempos en donde parecía haber sido una decisión fallida, rondando de préstamo en préstamo o permaneciendo relegado en el plantel; y si Guillermo decide nuevamente volver a considerarlo como el cuarto central, lo mejor para Boca y sobre todo para el jugador sería comunicarle que no es tenido en cuenta y prescindir de sus servicios, y no darlo a préstamo nuevamente o mantenerlo al margen en vez de hacer que chicos de las inferiores puedan mostrarse.
 Hasta ahora, Goltz y Espinoza son las únicas incorporaciones confirmadas, pero suenan fuertes los nombres de Cardona y Abila.
 En el caso de Cardona, sin dudas sería una muy buena noticia para Boca, porque hoy por hoy además del chico Maroni no cuenta con un jugador de tales cualidades, donde destaquen la conducción, la pegada y el desequilibrio. ¿Puede jugarse sin enganche? Por supuesto que sí, y Boca salió campeón sin uno de ellos, siendo lo mas parecido Centurión encarando detrás de Benedetto o este jugando de espaldas, y tal vez si cuenta con Cardona Guillermo no cambie el esquema y lo utilice, porqué no, como extremo izquierdo. En ese caso, claro está, se contrapone la función con la posición: el colombiano partiría desde el sector izquierdo y seguro se pediría que de una mano cuando no se tiene la pelota, pero estará predispuesto a cerrarse y generar juego a través de su gran pie derecho. También se solucionaría el tema de la pelota quieta. Tener un armador siempre es importante, y también sumar jerarquía, contando con un hombre de selección.
 Pero lamentablemente la idea de Angelici de incorporar a Abila es desacertada, no porque "wanchope" no sea un gran número nueve, sino porque traería más problemas que soluciones: Boca ya tiene a su goleador indiscutible, y en el banco de relevos tiene a Bou, quien supo responder cuando se lo necesitó, y más atrás tiene a Torres, juvenil que pide pista luego de hacer varios goles en la sub-20. Se estaría gastando dinero para un puesto que ya está muy completo, sería un gran problema gran para Guillermo dejar fuera del banco a esa contratación (Bou se merece ser el suplente de Benedetto), y una vez más, se relegan a los pibes. En este tipo de casos, uno no solo cuestiona a Angelici, el primer mandatario, sino a los que lo rodean (claramente, Angelici es asesorado, por más de que sepa de fútbol o no), por pensar que la cantera de Boca no existe. El semillero del club de la ribera sacó grandes jugadores, y si hace mucho eso no ocurre es por este tipo de políticas aislasionistas de juveniles y compradoras a mansalva, que generan inconvenientes y no beneficios. Y uno se pregunta si funciona bien la comunicación presidente-entrenador: por lo innecesario de su llegada y por si el jugador de Cruzeiro es pretendido por Guillermo, cuyo equipo está acostumbrado a jugar con un punta que ayude a habilitar a los extremos y se conecte con los volantes, y no con uno como el ex Huracán, de juego más verticalista y de lucha en el área. El fútbol no es blanco y negro, es decir que Abila podría adaptarse perfectamente, pero sería una llegada extraña por todo lo comentado anteriormente.
 Guillermo es un hombre del fútbol que por todo lo vivido como futbolista y hasta ahora como técnico debe tener un muy buen ojo, mientras que los refuerzos que llegaron en silencio recomendados por tarea de la comisión directiva dieron sus frutos, como en el caso de Barrios, Fabra, etc. Goltz y Espinoza son buenas incorporaciones, pero sería un gran error traer un centrodelantero y no algún lateral ante la salida de Silva, por ejemplo. Recordemos lo básico y elemental: para traer refuerzos, primero se debe observar dónde hace falta reforzar.