Sin dudas Argentina fue el mejor seleccionado del Sudamericano sub-20 y tiene bien merecida la consagración tanto como la clasificación al Mundial sub-20 y los Juegos Olímpicos, pero detrás de los buenos rendimientos de los jugadores está alguien que hizo muchos méritos para que todo esto sea posible y que estos chicos hayan tenido tan buenos rendimientos.
Sin dudas Humberto Grondona dejó un sello en el equipo: Argentina fue un conjunto con mucho poder ofensivo, con centrales que salían jugando pero nunca se pusieron rojos cuando tuvieron que mandarla a la tribuna, un equipo con muy buenos intérpretes, porque teniendo a los Correa, Siemone, Martínez, Espinoza, nunca se dejaron de destacar los Ibáñez, los Rolón, los Tripichio, etc. Para hacer el trabajo sucio o para ofrecerse por los costados, ya que los nombres mencionados anteriormente a los últimos jugaban mas por el medio, o de los costados hacia dentro. Y Argentina siempre fue un conjunto de temer, porque aún en sus momentos mas difíciles, en cualquier momento pudo convertir un gol, fue un equipo impredecible.
Y además de darle una identidad al equipo, Grondona hizo sentir importantes a todos, como en último partido de la primera fase frente a Bolivia haciendo jugar al tercer arquero, un gran gesto del técnico para que todos tengan minutos, y en el hexagonal haciendo ingresar a Maxi Rolón y a Contreras, que convirtieron los goles del triunfo frente a Brasil, entre otros casos.
También educó a sus jugadores, como cuando en el partido frente a Paraguay sacó a Compagnucci a los 30 minutos porque lo veía muy exaltado. Un gesto magnífico del entrenador, ya que la idea no era solo ganar el hexagonal, sino también formar a los chicos.
También formó a los jugadores desde otro lado: acostumbrarlos a jugar en varias posiciones. Cuando suspendieron a Compagnucci y Bareiro se lesionó, no le quedaban mas volantes centrales en el plantel, pero colocó a Tripichio y a Vega en esa posición y se las arreglaron. Y en el último partido, frente a Uruguay, donde el partido era acorde a jugar con el sistema que utilizó, con cinco defensores, no tenía laterales en el plantel, y Tripichio que era el que podía jugar como lateral jugando como volante, se las arregló con cinco centrales en el fondo y lo hicieron de gran manera.
Y también Grondona hizo lo que tendría que hacer cualquier director técnico: a pesar de los buenos resultados en la primera fase, pulió los defectos que tenía el equipo y se fue haciendo un conjunto cada vez mas fuerte. Porque a pesar de golear a sus rivales en la primera fase, Argentina tenía momentos en los que se caía en un "poso" y se podría decir que se hacía goles solo, pero eso no fue así en el hexagonal final, y hay un gran mérito del entrenador en no conformarse y siempre buscar el mejor rendimiento posible.
Después de esta consagración, sumado a que Argentina disputará el Mundial sub-20 y los Juegos Olímpicos, no se sabe si Grondona continuará en el cargo, pero sí tiene la certeza de que puede caminar por la calle tranquilo, alguien que antes de comenzar el Sudamericano era mirado de reojo.
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