domingo, 18 de octubre de 2015

VÉLEZ, EN CAMINO A LA DESTRUCCIÓN

 No está mal priorizar la economía sobre lo futbolístico, pero siempre debe haber un equilibrio que amortigüe cualquier decisión, ya que puede ser un ejemplo que Gámez tenga como prioridad acabar con el pasivo que tortura a la institución de Liniers, pero no hay que olvidarse que es un equipo de fútbol, y lo que ve la gente cada fin de semana es a los 11 muchachos correr detrás de una pelota, nadie ve las cuentas, egresos e ingresos del "fortín".
 Un pasivo de mas de $200.000.000 no es de ahora, sino que viene de presidentes anteriores,  de pésimas gestiones donde parecía que Vélez era un club modelo, pero de a poco iban creciendo sus deudas. Pero vamos a hablar de la gestión actual, donde preside Raúl Gámez: un club en una situación similar como Independiente, de la mano de Hugo Moyano va manejando el tema de la deuda pero sin dejar de lado el plano futbolístico, generando futuros ingresos como podrían ser la venta de Mancuello, de Albertengo, de Tagliafico, jugadores con poder de reventa, que sin dudas van a generarle futuras ventas con dinero fresco para el club; en cambio, Gámez decidió sacrificar todo lo que tenga que ver con lo futbolístico, desmantelando un plantel con jugadores que habían sido campeones con el club, es decir, desechando todo lo bueno que había echo Gareca y anteriores presidentes en el plano futbolístico, plagando el plantel de juveniles, que amén a los tiempos de hoy en día, no escuchan a los pocos referentes que tiene el plantel y al entrenador, que tiene que ser mas un técnico de reserva que de un equipo de primera, y todo esto lleva a que Vélez se ubique en las peores posiciones de la tabla después de mucho tiempo. Por lo tanto, Gámez tal vez quede en la historia como el que apagó el incendio de la deuda, pero también como el que arruinó a Vélez y lo condenó a hacer una pésima campaña en tiempos en donde la gente se acostumbró a ganar campeonatos. Y además de eso, logró que Cubero, uno de los máximos ídolos y jugador con mas presencias en la historia, ponga en duda su continuidad.
 Y además de lo dicho anteriormente, lo que hizo mal Gámez fueron las formas con las que manejó la situación: Sebastián Domínguez, que era una pieza clave, dejó el club cuando faltaba poco para comenzar el torneo, es decir, lo dejó a Russo sin un jugador fundamental y con poco tiempo para rearmar el fondo; los dejó colgados a Cabral y a Sosa cuando el mercado de pases todavía no había comenzado, vaya reconocimiento para jugadores que fueron campeones; y no hizo ningún intento por retener o reemplazar a Pavone y a Pellerano, que eran de los pocos jugadores de jerarquía con los cuales hacía pie el plantel.
 ¿Cuanto tiempo va a soportar la gente viendo a un equipo juvenil? Tal vez se pueda empezar a pensar en generar ingresos trayendo refuerzos para luego revenderlos, para mantener un equilibrio entre lo futbolístico y lo económico, porque en esta situación, además de bajar el pasivo, baja el promedio.

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