Hay que felicitar a Central porque de los dos equipos, en una cancha donde no estaba para arriesgar, donde no era fácil jugar, fue el que tuvo mas actitud para ganar, ya que se plantó en área de Boca, puso mucha gente en ataque, y a Boca le costó horrores pasar la mitad de la cancha, apostando a contraataques que no merecen ese término, ya que contraatacar es un arte, y lo que hicimos de no presionar en la mitad de la cancha, tirarle el pelotazo a Calleri o Tévez para que la aguanten contra cinco jugadores rivales (hay que reconocer que con lo que les quedaba de nafta, los dos se esforzaron hasta el final, pero queda en eso: mucho esfuerzo, poca generación de juego) y que no tengan opción de pase para descargar, no es jugar a la contra, eso es directamente no tener juego, por eso se podría decir que el empate era lo más lógico, que no había ninguna situación por ninguno de los dos lados (solo un cabezazo de Ruben que saca Orión), pero que si tenía que haber un ganador tenía que ser Rosario Central, por el ímpetu para manejar el balón y buscar en área rival.
De todas formas, Boca no tiene la culpa de que se hayan equivocado a su favor y está mas que bien festejar el campeonato, y además de justificar la victoria por el horror de Ceballos también hay méritos propios para conseguirla, y se podría decir que fuimos inteligentes para golpear en los momentos justos, y que nos adherimos a nuestra versión mas luchadora para aguantar el resultado, pero claro, se ve todo empañado, lamentablemente empañado, por lo errores arbitrales y la poca transparencia.
Menos mal que ganamos el campeonato de 30 equipos, porque si hay que festejar algo es lo del domingo, ya que festejar solo por este torneo en el cual la final la jugamos en un nivel muy inferior a las anteriores fases y nos lo terminamos llevando por una injusticia, iba a ser muy, pero muy triste.
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