Cuando tenés en cancha a jugadores de creación como Banega y Lamela, y los únicos recursos de Argentina se hace el pelotazo frontal (donde Pratto no llega a aguantar la pelota, o la peina sin que prospere ningún avance) o una individualidad de Di María que, acorde a su velocidad, termina chocando contra su propia virtud debido a la falta de juego interno, desentendiéndose por la izquierda, atorado, sin variantes; es porque Argentina no encontró el juego ni su nivel, sin ser superada por Venezuela (tal vez por momentos fue el equipo que se sintió más a gusto con el desarrollo, molestando con delanteros pesados y volantes habilidosos, que encontraron callejones por los costados, ante una defensa que muchas veces se vio superada, en inferioridad producto de un equipo que quedaba largo), pero víctima de su propia incapacidad de construir juego y verse absorbida por la falta de coordinación (que sí supo tener con la sociedad Messi-Dybala el primer tiempo ante Uruguay) en ataque y la fricción de un juego robusto que preponderaba en suelo bolivariano.
La experiencia en el fútbol para un futbolista no es únicamente lo vivido dentro del campo, sino que también se hace algo fructífero de lo anecdótico y de vivencias que hacen al ser humano del futbolista comprender distintos entornos y hasta aprender de otras culturas. Fue un viaje a tierras extranjeras bastante particular, ya que hubo que llevar suministros básicos por la escasez de recursos en un país al borde del colapso con una sociedad agresiva y exhausta con el régimen chavista de Nicolás Maduro. Y lo parecido del partido a todo esto es que hablando en términos futbolísticos, a la selección venezolana tampoco le sobra nada, pero con un poquito de talento de Añón y potencia de Rondón y Josef Martínez fue transformando insinuaciones de centros que cruzaban toda el área a ocasiones concretas, con una Argentina que no defendió de la misma manera que ante Uruguay, y a pesar de que le sobren las variantes, no supo administrar bien sus recursos, algo que para completar la paradoja, podría decirse que le ocurre algo similar en el ámbito político de su nación.
Es preciso decir que al equipo del Patón le falta gestionar mejor sus recursos porque es una mentira fatal decir que sin Messi este es un equipo del montón por el hecho de no tener al mejor de todos, porque sin Messi hay jugadores de primerísimo nivel que serían titulares en cualquier selección, como Lamela, Banega, Gaitán, entre otros; por lo tanto Argentina no es un equipo de segundo orden porque el crack del Barcelona no está, sino que el martes hubo un mal partido porque carecimos de un sentido que le de una amplitud al andamiaje. Messi nos da un plus, y tal vez se note cuando no está, pero no se puede bajar el nivel ante la ausencia de ningún jugador.
Lo que se vio en cancha fue una mala actuación de la Argentina, y si fue porque el planteo era tirarle el compromiso a Pratto y no se captó el mensaje del entrenador para realizar la estrategia planeada, o simplemento no fue nuestro día y le salieron mejor las cosas a Venezuela, son ambas posibilidades, y siempre uno le va a pedir más a este equipo.
Pero lo positivo es que jugando mal, se rescató un punto valioso, y que nos demuestra que con paciencia Bauza puede diseñar y articular un gran equipo, porque en el segundo tiempo el elenco argentino se llevó puesto al rival a pura voluntad, corazón y empuje, yendo con Pratto y Alario a pura fuerza, con Gaitán de lateral izquierdo, con Di María a pura gambeta, y casi como si cayera la lámpara de otra galaxia, ese pase impensado entre líneas de Lamela para el gol de Pratto nos motivó y nos volvió a meter en partido. Hay muchos recursos para hacer un equipo que conserve un andamiaje independientemente de los nombres y los rivales: el espíritu demostrado el martes es uno de ellos, y uno clave. Será tarea del cuerpo técnico administrarlos bien para aprovecharlos lo mejor posible.
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