El fútbol argentino es rico en materia prima, porque muchas figuras internacionales son formadas en nuestro fútbol, además de que la jerarquía de muchos entrenadores y futbolistas hacen que los equipos argentinos sean muy difíciles de enfrentar en los torneos internacionales, pero además, el fútbol argentino es reconocido mundialmente por la pasión y el folclore que lo acompañan y predominan en los estadios, algo que también lo hace reconocido mundialmente como un fútbol con una sociedad violenta y vemos cada tanto y a veces bastante seguido diversos papelones todos los fines de semana.
La derrota se saborea con bronca, pero como en todo deporte, las posibilidades de victoria son las mismas que las de que el encuentro termine en una derrota, mientras que el equipo que gana tiene todo su derecho a disfrutar la victoria, a cantar, a saltar, a hacer una fiesta en un yate, a lo que se les plazca, pero sin perder el respeto hacia el rival. El hecho que protagonizaron los jugadores de Boca y de San Lorenzo al finalizar el partido que ganaron los de Boedo por 1-0 fue totalmente bochornoso, donde jugadores de experiencia que deberían ser tomados como ejemplo casi se terminan yendo a las manos.
Blanco cargó a Palacios, y al parecer, a partir de ese momento se generó el incidente, seguido por el Cata Díaz y compañía, con mas ganas de generar mas revuelo que de calmar las aguas, separar e ir al vestuario. A nadie le gusta que lo carguen, por lo tanto no solo habría que hablar de saber perder, sino de que hay que saber ganar, de que porque se ganó no hay derecho a perder la razón, la moral, el respeto y todo lo que debe tener un profesional. Mientras que de parte de los jugadores de Boca no se mostró un gesto de grandeza, sino de bronca.
Uno va a ver un espectáculo deportivo, un clásico con mucha historia, un Boca-San Lorenzo que era clave por la punta del campeonato, pero la rivalidad de los dos equipos termina sobre-pasando todo lo que tenga que ver con el fútbol, donde los plateistas insultan a Barrientos, éste les responde con un gesto, luego futbolistas de ambos equipos se gozan, se insultan, casi se van a los manos, mientras que el público de Boca grita "pegue, pegue, pegue Boca pegue", como si se estaría viendo boxeo y no una cancha de fútbol. Cada vez mas, en vez de ver un partido vemos una guerra, donde los rivales son enemigos en vez de contrincantes. Lamentable.
miércoles, 9 de septiembre de 2015
lunes, 7 de septiembre de 2015
BOCA 0 SAN LORENZO 1: ERRORES
Ya es una de mis frases mas quemadas la de que este partido era un encuentro en el que teníamos que demostrar lo que éramos como equipo, porque sin Tévez, Gago, Lodeiro y Erbes (por una lesión) había que dejar de lado las individualidad para inspirarnos con el funcionamiento colectivo, y aunque nos faltó esa chispa y alma que nos da Carlitos cuando atacamos, la elaboración y entendimiento del juego que nos dan Gago y Lodeiro cuando tenemos la pelota en campo rival (al Apache y al uruguayo se los extrañó mucho también en la ejecución de las pelotas paradas) metimos a San Lorenzo en su arco, haciéndolo parecer un equipo chico, tal como decían los cánticos. La pelota fue toda nuestra, con Cubas muy certero, Pérez y Meli ganando terreno en la mitad de la cancha y con Bentancur como eje, donde tal vez mejor sabe jugar, luego de varios intentos insolventes del Vasco colocándolo de volante por izquierda, pero como se dijo anteriormente, cuando teníamos que concretar la jugada en el arco rival, ya sea metiéndonos bajo los tres palos con pelota y todo o con intentos de media distancia, sentimos las ausencias, pero estamos orgullosos por los chicos que jugaron, que hicieron hacer tiempo a un equipo experimentado, que había jugado finales muy importantes y que de los dos equipos era el mas necesitado por conseguir los tres puntos, y hay pruebas de ello: demoras constantes en todos los laterales, la caída de Barrientos para que venga a buscarlo el cochecito, y luego de unos pocos minutos la misma historia con el autito y el jugador de San Lorenzo, que aprovechaba para que corran los minutos.
No me voy a meter con el planteo de San Lorenzo, que vino a hacer tiempo, defenderse y apostar a un error de Boca, planteo muy similar al que hizo Chicago cuando vino a jugar a la Bombonera, templo que asusta hasta a los equipos mas ganadores (cada uno juega como quiere), sino que me voy a meter con los errores de Echenique, que inentendiblemente dirigió uno de los partidos mas importantes del campeonato, y la verdad que no dio la talla. Y como justifico que hayamos perdido por cuestiones arbitrarias y convocatorias a los seleccionados, también justifico la derrota por errores propios: hay que decir que tuvimos el dominio, pero no la superioridad plasmada en situaciones de gol, y en estos partidos que son cerrados y hay muy pocas chances, las que tengas las tenes que aprovechar, y tuvimos dos claras que no supimos resolver como se debe, mientras que en la jugada del final que nos equivocamos por esa estúpida costumbre adquirida de querer salir jugando a como dé lugar, ellos aprovecharon su chance, una desgracia que Bentancur deberá superar para salir adelante.
Nos duele mucho perder este partido así, por todo lo que significa para Boca en su historia, perder la punta del torneo, que Bentancur se vaya llorando como se fue, y perder de esta manera, cuando con varios juveniles salimos a dar la cara para estirar la ventaja a cinco puntos.
Ya son varios los partidos que perdemos o nos convierten goles por errores propios, y lamentablemente los puntos que se perdieron insólitamente son los puntos que podemos estar padeciendo al final del campeonato, porque aunque en este clásico fuimos al frente los 90 minutos, el empate no era tan mal resultado, y lo terminamos perdiendo por el regalo a Matos, que irá uno a saber cuanto tiempo habrá estado rezando el Papa para que ocurra, pero si queremos cambiar la historia tenemos que mirar para delante, levantarnos inmediatamente y reivindicarnos contra River, dependiendo de que Huracán nos de una mano. Y si hay un líder que puede cambiar el rumbo del barco y sacarnos de una tormenta en la que nos metió la desprolijidad de la AFA, la convocatoria de Martino, Echenique y que nos metimos nosotros mismos, es Carlos Tévez. Te necesitamos el domingo mas que nunca, Carlitos.
No me voy a meter con el planteo de San Lorenzo, que vino a hacer tiempo, defenderse y apostar a un error de Boca, planteo muy similar al que hizo Chicago cuando vino a jugar a la Bombonera, templo que asusta hasta a los equipos mas ganadores (cada uno juega como quiere), sino que me voy a meter con los errores de Echenique, que inentendiblemente dirigió uno de los partidos mas importantes del campeonato, y la verdad que no dio la talla. Y como justifico que hayamos perdido por cuestiones arbitrarias y convocatorias a los seleccionados, también justifico la derrota por errores propios: hay que decir que tuvimos el dominio, pero no la superioridad plasmada en situaciones de gol, y en estos partidos que son cerrados y hay muy pocas chances, las que tengas las tenes que aprovechar, y tuvimos dos claras que no supimos resolver como se debe, mientras que en la jugada del final que nos equivocamos por esa estúpida costumbre adquirida de querer salir jugando a como dé lugar, ellos aprovecharon su chance, una desgracia que Bentancur deberá superar para salir adelante.
Nos duele mucho perder este partido así, por todo lo que significa para Boca en su historia, perder la punta del torneo, que Bentancur se vaya llorando como se fue, y perder de esta manera, cuando con varios juveniles salimos a dar la cara para estirar la ventaja a cinco puntos.
Ya son varios los partidos que perdemos o nos convierten goles por errores propios, y lamentablemente los puntos que se perdieron insólitamente son los puntos que podemos estar padeciendo al final del campeonato, porque aunque en este clásico fuimos al frente los 90 minutos, el empate no era tan mal resultado, y lo terminamos perdiendo por el regalo a Matos, que irá uno a saber cuanto tiempo habrá estado rezando el Papa para que ocurra, pero si queremos cambiar la historia tenemos que mirar para delante, levantarnos inmediatamente y reivindicarnos contra River, dependiendo de que Huracán nos de una mano. Y si hay un líder que puede cambiar el rumbo del barco y sacarnos de una tormenta en la que nos metió la desprolijidad de la AFA, la convocatoria de Martino, Echenique y que nos metimos nosotros mismos, es Carlos Tévez. Te necesitamos el domingo mas que nunca, Carlitos.
viernes, 4 de septiembre de 2015
LA TARJETA VERDE, UNA POSIBLE SOLUCIÓN
En la segunda división del fútbol italiano se implementará esta temporada la tarjeta verde, un invento que, para mi gusto, puede funcionar para que no haya lesiones por juego brusco grave, o que simplemente no corra riesgo el físico del futbolista, ya que esta tarjeta se utiliza con los jugadores de mejor fair-play, es decir, de juego mas limpio, y los jugadores con mas tarjetas verdes al final de la temporada recibirán premios.
Si esta temporada en la Serie B la tarjeta verde resulta una buena implementación, creo que el presidente que asuma en la AFA no tendría que ver con malos ojos empezar a utilizar esta tarjeta en el ascenso de nuestro fútbol, y si la idea sigue resultando efectiva, llevar el invento a la primera división. De esta forma, podría reducirse (es muy difícil que desaparezca por completo) ese dolor que nos causa en la vista el hecho de ver un jugador mostrando los tapones, comprometiendo el físico de un colega.
¿Cual será el furor por esta tarjeta?, ¿como será la reacción del jugador que la reciba?, ¿se reirá, festejará, le dará la mano al árbitro?, ¿se pierde un poco de lo clásico del fútbol? Recordemos que las tarjetas amarilla y roja no son tan antiguas como el fútbol, y hoy en día nos resultaría muy extraño e injusto si no existieran, por lo tanto no creo que no podamos acostumbrarnos a esta tarjeta verde, que sus posibles premios sin dudas podrían seducir a los futbolistas para no ir de forma desmedida a disputar una pelota, y mas en nuestro fútbol, que además de todas las bruscas entradas que hay en todas las categorías, hay estadios que cerca de la línea del lateral tienen paredones, caños, pedazos de alambrados...
Pero lo mejor de acostumbrarse a la tarjeta verde, será que nos acostumbraremos a ver menos agresiones físicas.
Si esta temporada en la Serie B la tarjeta verde resulta una buena implementación, creo que el presidente que asuma en la AFA no tendría que ver con malos ojos empezar a utilizar esta tarjeta en el ascenso de nuestro fútbol, y si la idea sigue resultando efectiva, llevar el invento a la primera división. De esta forma, podría reducirse (es muy difícil que desaparezca por completo) ese dolor que nos causa en la vista el hecho de ver un jugador mostrando los tapones, comprometiendo el físico de un colega.
¿Cual será el furor por esta tarjeta?, ¿como será la reacción del jugador que la reciba?, ¿se reirá, festejará, le dará la mano al árbitro?, ¿se pierde un poco de lo clásico del fútbol? Recordemos que las tarjetas amarilla y roja no son tan antiguas como el fútbol, y hoy en día nos resultaría muy extraño e injusto si no existieran, por lo tanto no creo que no podamos acostumbrarnos a esta tarjeta verde, que sus posibles premios sin dudas podrían seducir a los futbolistas para no ir de forma desmedida a disputar una pelota, y mas en nuestro fútbol, que además de todas las bruscas entradas que hay en todas las categorías, hay estadios que cerca de la línea del lateral tienen paredones, caños, pedazos de alambrados...
Pero lo mejor de acostumbrarse a la tarjeta verde, será que nos acostumbraremos a ver menos agresiones físicas.
martes, 1 de septiembre de 2015
LA UTOPÍA DE LOS VISITANTES
La idea de Daniel Scioli de la vuelta de los visitantes en la provincia a no mucho tiempo de las elecciones no es mas que una estrategia ventajera para asegurar votos.
La primer justificación es algo que sea cae de maduro, y es que a poco tiempo de las elecciones surge una idea casi por generación espontánea, por no decir de la nada, ya que es raro que se plantee a esta altura del año.
Mi segunda justificación es que la acumulación de policías no asegura la seguridad, y si no me creen pueden rebobinar el affaire Panadero, donde podemos ver que con la capacidad de los autores físicos e ingenio del autor intelectual (no está de mas decir que quizás con algunos arreglos con el personal policial), se evade cualquier norma.
La tercer justificación es que como sociedad, tanto de parte del público como de los dirigentes, no estamos capacitados ni siquiera para que haya público local en los estadios. Y es una prueba mas que clara lo que pasó en el partido entre Godoy Cruz y Racing, donde los barra-bravas mendocinos (no tiene sentido llamarlos público, y menos hinchas) hicieron suspender el encuentro a fuerza de lanzar objetos a los protagonistas y con bronca hacia el presidente del "tomba". Pero resulta que José Mansur veía venir semejante fenómeno, y no tomó recaudo al respecto, porque estos criminales ingresaron al estadio como personas normales cuando no deberían ingresar, y si no hay forma de pararlos, entonces lo mejor hubiera sido jugar sin público y no tener que arruinar un encuentro, pasar semejante papelón y dañar los baños del club. Lamentablemente, se debería jugar sin público en estas ocasiones, por esta banda de delincuentes que es el excremento del fútbol, pero cuando suceden estos actos de delincuencia también se debe a malas decisiones de los directivos.
Y mi última justificación es la falta de justificaciones que propone Scioli para la vuelta de los visitantes a los estadios, todo lo contrario a este artículo que justifica que la idea del candidato a presidente no es mas que una avivada, ya que es cierto que lo normal sería jugar con visitantes, pero también lo normal sería que el público fuera gente con la cabeza sana. ¿si no podemos controlar a la barra-brava de un equipo en un estadio, como vamos a controlar dos? Es sabido que en la hinchada visitante está la barra-brava del club visitante, entonces por favor no metamos mas basura de la que ya hay con solo un grupo de barras.
Si queremos la vuelta de los visitantes, tendrían que ocurrir un conjunto de cambios: las basuras de la tribuna (¿para qué decir personas o público?), los dirigentes, el equipo policial, los políticos, todos tienen que cambiar la cabeza. Pero esto es como la evolución, primero vienen los dinosaurios, y luego de millones de años venimos nosotros. Falta mucho para que se den las cosas como para que haya dos públicos en un partido. Y si se cumple el deseo de Scioli, estoy totalmente seguro de que no se merece el voto de cada hincha visitante que volvió a pisar una tribuna en esa condición.
La primer justificación es algo que sea cae de maduro, y es que a poco tiempo de las elecciones surge una idea casi por generación espontánea, por no decir de la nada, ya que es raro que se plantee a esta altura del año.
Mi segunda justificación es que la acumulación de policías no asegura la seguridad, y si no me creen pueden rebobinar el affaire Panadero, donde podemos ver que con la capacidad de los autores físicos e ingenio del autor intelectual (no está de mas decir que quizás con algunos arreglos con el personal policial), se evade cualquier norma.
La tercer justificación es que como sociedad, tanto de parte del público como de los dirigentes, no estamos capacitados ni siquiera para que haya público local en los estadios. Y es una prueba mas que clara lo que pasó en el partido entre Godoy Cruz y Racing, donde los barra-bravas mendocinos (no tiene sentido llamarlos público, y menos hinchas) hicieron suspender el encuentro a fuerza de lanzar objetos a los protagonistas y con bronca hacia el presidente del "tomba". Pero resulta que José Mansur veía venir semejante fenómeno, y no tomó recaudo al respecto, porque estos criminales ingresaron al estadio como personas normales cuando no deberían ingresar, y si no hay forma de pararlos, entonces lo mejor hubiera sido jugar sin público y no tener que arruinar un encuentro, pasar semejante papelón y dañar los baños del club. Lamentablemente, se debería jugar sin público en estas ocasiones, por esta banda de delincuentes que es el excremento del fútbol, pero cuando suceden estos actos de delincuencia también se debe a malas decisiones de los directivos.
Y mi última justificación es la falta de justificaciones que propone Scioli para la vuelta de los visitantes a los estadios, todo lo contrario a este artículo que justifica que la idea del candidato a presidente no es mas que una avivada, ya que es cierto que lo normal sería jugar con visitantes, pero también lo normal sería que el público fuera gente con la cabeza sana. ¿si no podemos controlar a la barra-brava de un equipo en un estadio, como vamos a controlar dos? Es sabido que en la hinchada visitante está la barra-brava del club visitante, entonces por favor no metamos mas basura de la que ya hay con solo un grupo de barras.
Si queremos la vuelta de los visitantes, tendrían que ocurrir un conjunto de cambios: las basuras de la tribuna (¿para qué decir personas o público?), los dirigentes, el equipo policial, los políticos, todos tienen que cambiar la cabeza. Pero esto es como la evolución, primero vienen los dinosaurios, y luego de millones de años venimos nosotros. Falta mucho para que se den las cosas como para que haya dos públicos en un partido. Y si se cumple el deseo de Scioli, estoy totalmente seguro de que no se merece el voto de cada hincha visitante que volvió a pisar una tribuna en esa condición.
domingo, 30 de agosto de 2015
GIMNASIA 1 BOCA 2: NOS SUPIMOS LEVANTAR
El partido estaba bastante favorable, con un hombre mas y aprovechando nuestro cuadrado o rombo delante de Cubas jugando la pelota al pie y ocupando ese sector que quedaba vacío, ya que Gimnasia casi que no tenía volante central, pero optamos por utilizar el juego interno y muy poca fluidez por los costados, ya que Pérez, Gago, Lodeiro, Tévez y Calleri armaban un grupo interesante a la hora de atacar pero cuando llegaba la hora del último pase se nos cerraban todos los caminos, y eso se debe a que dependíamos demasiado de los laterales para contar con algo de juego externo y a estos les costó bastante pasar al ataque, además del buen posicionamiento de Gimnasia para defender. Entonces al ver que era muy difícil hacer el gol abajo del arco, recurrimos a los remates de media distancia, recurso que fue bien utilizado pero contrarrestado por Navarro. La cuestión era que terminaba el primer tiempo y estábamos tranquilos, con un hombre mas y con el control del partido, pero faltaba algo para abrir el marcador, faltaba la frescura de Palacios para desbordar por los costados, y el Vasco entendió que Cubas estaba sobrando en la zona del volante tapón.
Y es increíble como nos gusta complicarnos la vida, porque en un partido que era sumamente favorable, mas ahora con Palacios en cancha, el rival recurrió a el único recurso que barajaba en las condiciones en las que estaba el encentro: el pelotazo a Mazzola. Y como contra Unión, Arsenal y Godoy Cruz, caímos nuevamente en la trampa del pelotazo frontal, y nuevamente falló el cálculo del arquero, que salió tarde, pero esta vez no fue de forma temeraria a romper, sino que condicionado por los antecedentes, salió tímidamente a tapar al delantero tripero, que no nos perdonó. Y si teníamos realmente ganas de complicarnos solos la vida, se terminó de confirmar con la tontería de Calleri: codazo totalmente innecesario, y un hombre menos. Las tinieblas se acercaban, el panorama era oscuro, y se habían juntado nuestros dos puntos débiles: los pelotazos frontales y la inmadurez con el tema de las tarjetas.
Si queríamos sacar adelante el partido había que convertir un gol rápido, y lo logramos, y luego otra patada criminal de un hombre de Gimnasia nos hizo estar con un hombre mas nuevamente. Increíble pero real: las tinieblas se alejaban y en el horizonte se veía el paraíso, faltaban mas de 20 minutos y volvíamos a tener el panorama a nuestro favor.
El Vasco optó por la frescura de Bentancur para fabricar juego y en Chávez para tener mas presencia en el área, aprovechando la línea de 4 improvisada de Gimnasia y el hombre de mas, y a puro vértigo, casi de película, de forma épica, nos llevamos tres puntos de oro. No se si decir que Boca terminó siendo desordenado, porque Palacios apareció por la derecha, Chávez por el centro, Carlitos mas retrasado, como debe ser, y en un momento tenso, Gago abrió la bocha de forma muy inteligente hacia la derecha, esquivando la desesperación y el hecho de ir al bulto.
Me quedo con el ímpetu de ir hasta el final (con fútbol), del carácter que tuvimos para levantarnos en un momento en el que el marco era sombrío y de la buena lectura del Vasco para hacer los cambios, aunque es preocupante el tema del arco (Orión deberá solucionar el problema de los mano a mano, y Sara cuando le tocó atajar demostró que el titular es Orión), pero también hay que solucionar el tema de la defensa para que no se llegué al mano a mano entre el delantero y Orión, y no me voy a cansar de insistir que como contra Belgrano y este partido, por mas de que esta forma de ganar sea de un equipo con carácter, también es de un equipo que se complica innecesariamente y no termina ganando más cómoda y categóricamente por errores propios.
Y es increíble como nos gusta complicarnos la vida, porque en un partido que era sumamente favorable, mas ahora con Palacios en cancha, el rival recurrió a el único recurso que barajaba en las condiciones en las que estaba el encentro: el pelotazo a Mazzola. Y como contra Unión, Arsenal y Godoy Cruz, caímos nuevamente en la trampa del pelotazo frontal, y nuevamente falló el cálculo del arquero, que salió tarde, pero esta vez no fue de forma temeraria a romper, sino que condicionado por los antecedentes, salió tímidamente a tapar al delantero tripero, que no nos perdonó. Y si teníamos realmente ganas de complicarnos solos la vida, se terminó de confirmar con la tontería de Calleri: codazo totalmente innecesario, y un hombre menos. Las tinieblas se acercaban, el panorama era oscuro, y se habían juntado nuestros dos puntos débiles: los pelotazos frontales y la inmadurez con el tema de las tarjetas.
Si queríamos sacar adelante el partido había que convertir un gol rápido, y lo logramos, y luego otra patada criminal de un hombre de Gimnasia nos hizo estar con un hombre mas nuevamente. Increíble pero real: las tinieblas se alejaban y en el horizonte se veía el paraíso, faltaban mas de 20 minutos y volvíamos a tener el panorama a nuestro favor.
El Vasco optó por la frescura de Bentancur para fabricar juego y en Chávez para tener mas presencia en el área, aprovechando la línea de 4 improvisada de Gimnasia y el hombre de mas, y a puro vértigo, casi de película, de forma épica, nos llevamos tres puntos de oro. No se si decir que Boca terminó siendo desordenado, porque Palacios apareció por la derecha, Chávez por el centro, Carlitos mas retrasado, como debe ser, y en un momento tenso, Gago abrió la bocha de forma muy inteligente hacia la derecha, esquivando la desesperación y el hecho de ir al bulto.
Me quedo con el ímpetu de ir hasta el final (con fútbol), del carácter que tuvimos para levantarnos en un momento en el que el marco era sombrío y de la buena lectura del Vasco para hacer los cambios, aunque es preocupante el tema del arco (Orión deberá solucionar el problema de los mano a mano, y Sara cuando le tocó atajar demostró que el titular es Orión), pero también hay que solucionar el tema de la defensa para que no se llegué al mano a mano entre el delantero y Orión, y no me voy a cansar de insistir que como contra Belgrano y este partido, por mas de que esta forma de ganar sea de un equipo con carácter, también es de un equipo que se complica innecesariamente y no termina ganando más cómoda y categóricamente por errores propios.
jueves, 27 de agosto de 2015
EL FANTASMA DE GUARDIOLA
Cuando un entrenador como Pep Guardiola deja una huella no solo en su club sino que lo hace en todo el mundo, enamorando a todos de su juego vistoso defendiéndose con la pelota como marca registrada, y todos los logros conseguidos, al irse deja una especie de fantasma dentro de la institución.
Aunque Luis Henrique lo haya ganado todo la última temporada, nunca nadie va a lograr que desaparezca el fantasma de Guardiola en el Barcelona, por más de que esta versión ganadora del Barsa también se gane el cariño de la afición. Este Barcelona muchas veces juega mas para ganar que para gustar y ganar, y como se dijo anteriormente, ni los buenos resultados pueden tapar la nostalgia que genera ese pasado glorioso.
Tal vez, lo único negativo (si es que existe algo negativo) de las épocas doradas es el día de mañana, cuando aquellos tiempos terminen, cuando el post-Guardiola en este caso acose todo tipo de cambio en la ideología del juego del Barsa, porque por más de que Luis Henrique y todos los entrenadores que ocupen el cargo continúen obteniendo títulos, el monstruo que creó Guardiola hace que todos los equipos que vengan puedan ser parecidos, pero nunca iguales.
Esto hace que la afición se convierta en un público mucho mas exigente, y que pierda la paciencia al ver que no está en cancha aquél equipo que supieron ver, por mas de que el actual no sea mucho menos. Por eso es que se fue muy resistido el Tata Martino y fue muy criticado Luis Henrique cuando llegó al Barcelona, y aunque este último haya ratificado el cargo con cuatro títulos, hoy se duda de si el Barcelona sigue siendo el mejor equipo del mundo por la catastrófica serie con el Athletic Bilbao. Es decir, la frustración del fin de una era abre otra inevitablemente mirándola de reojo, y si se da un paso en falso parece como si los recientes éxitos hayan quedado muy lejanos.
Algo parecido ocurrió con Bianchi en Boca: Carlos llegó al Xeneize en una época en la que se pedían títulos, pero el hambre de gloria no era tan demoledor como el actual, ya que Boca era un club que se había acostumbrado a tener paciencia (desde el 81 al 98 solo consiguió dos campeonatos locales, y volvió a ganar con la llegada de Bianchi). Pero Carlos Bianchi convirtió al club de la Ribera en una máquina de ganar, y a partir de allí fue muy difícil que un técnico continúe en el cargo si tenía un mal año, padeciendo al monstruo creado por Bianchi, monstruo que luego padeció su mismo creador.
Aunque Luis Henrique lo haya ganado todo la última temporada, nunca nadie va a lograr que desaparezca el fantasma de Guardiola en el Barcelona, por más de que esta versión ganadora del Barsa también se gane el cariño de la afición. Este Barcelona muchas veces juega mas para ganar que para gustar y ganar, y como se dijo anteriormente, ni los buenos resultados pueden tapar la nostalgia que genera ese pasado glorioso.
Tal vez, lo único negativo (si es que existe algo negativo) de las épocas doradas es el día de mañana, cuando aquellos tiempos terminen, cuando el post-Guardiola en este caso acose todo tipo de cambio en la ideología del juego del Barsa, porque por más de que Luis Henrique y todos los entrenadores que ocupen el cargo continúen obteniendo títulos, el monstruo que creó Guardiola hace que todos los equipos que vengan puedan ser parecidos, pero nunca iguales.
Esto hace que la afición se convierta en un público mucho mas exigente, y que pierda la paciencia al ver que no está en cancha aquél equipo que supieron ver, por mas de que el actual no sea mucho menos. Por eso es que se fue muy resistido el Tata Martino y fue muy criticado Luis Henrique cuando llegó al Barcelona, y aunque este último haya ratificado el cargo con cuatro títulos, hoy se duda de si el Barcelona sigue siendo el mejor equipo del mundo por la catastrófica serie con el Athletic Bilbao. Es decir, la frustración del fin de una era abre otra inevitablemente mirándola de reojo, y si se da un paso en falso parece como si los recientes éxitos hayan quedado muy lejanos.
Algo parecido ocurrió con Bianchi en Boca: Carlos llegó al Xeneize en una época en la que se pedían títulos, pero el hambre de gloria no era tan demoledor como el actual, ya que Boca era un club que se había acostumbrado a tener paciencia (desde el 81 al 98 solo consiguió dos campeonatos locales, y volvió a ganar con la llegada de Bianchi). Pero Carlos Bianchi convirtió al club de la Ribera en una máquina de ganar, y a partir de allí fue muy difícil que un técnico continúe en el cargo si tenía un mal año, padeciendo al monstruo creado por Bianchi, monstruo que luego padeció su mismo creador.
lunes, 24 de agosto de 2015
BOCA 2 GODOY CRUZ 0: TRIUNFO QUE PREOCUPA
Si se mira el resultado con el ojo resultadista, es un "bravo, ganamos por dos goles, seguimos arriba", pero si lo miramos con el ojo del preguntarnos "¿como fue la victoria?", la respuesta es que fue un primer tiempo angustioso, y un segundo tiempo tranquilo, pero en los últimos 45 minutos resulta que el rival no tenía entrenador, por lo tanto el rival no hizo ningún cambio, era puro desorden, el tercer-mundismo en su versión pura.
El paladar del hincha de Boca no es una lengua que le encuentre un gusto muy rico a que no se gana como sea, sino que se gana solo gustando (eso es mas para el equipo que queda en Núñez), sino que acá nos gusta ganar mas con el orgullo, pero vamos a diferenciar bien lo que es ganar a lo Boca que ganar con angustia. Los primeros 45 minutos, donde nos fuimos injustamente victoriosos al vestuario, estuvieron llenos de angustia, de errores defensivos, donde (otra vez) nos complicaron con las pelotas cruzadas, donde muchas veces Sara salió desesperado erróneamente, y hasta nos quitaron la posesión de la pelota, y si no fuera por esas cosas inexplicables del fútbol y por la capacidad del Cata Díaz para defender la camiseta de Boca, nos habrían convertido dos goles. Boca es un equipo que es capaz de florearse cuando ataca, pero si la pelota no le llega a un jugador propio en la finalización o no se va afuera de la cancha, podemos quedar mirándole el número al jugador contrario, y eso fue lo que pasó a lo largo del primer tiempo, excepto el primer cuarto de hora. Entonces, una cosa es ganar a lo Boca, y otra es que venga Godoy Cruz, con todo el respeto que se merece, a hacerse dominador del partido, no irte ganando de casualidad, y que nos vayamos ganando por una individualidad del Apache que, con todo su amor propio, generó una falta él solito para luego ponérsela en la cabeza a Meli, es decir, hay que ir pensando en el monumento a Carlos Tévez, porque cuando no contemos con el jugador del pueblo vaya uno a saber que será de Boca.
En la segunda parte de esta historia, Godoy Cruz quedó sin entrenador, cosa que no pasa ni en un torneo inter-country, por lo tanto no era algo poco común que Godoy Cruz se canse porque no haya alguien que haga los cambios, se desordene y baje su intensidad. Y al mismo tiempo nosotros empezamos a cerrar el partido y contraatacar. Entonces resumimos: en el primer tiempo un monumento al Apache, en el segundo tiempo un monumento al ayudante de Heinze, que llegó tarde del vestuario y dejó a su equipo sin DT, cosa que es totalmente insólita.
Supimos reaccionar a los sacudones de la mano de Tévez, y fuimos inteligentes para acomodarnos en la segunda parte, pero hay que ser conscientes de que si arrancábamos perdiendo la historia podía ser otra. Ya se dijo en otras líneas, y se seguirá diciendo: en el partido con San Lorenzo, seguramente no contemos con Carlitos, ahí se verá de que estamos hechos, si somos realmente un equipo.
El paladar del hincha de Boca no es una lengua que le encuentre un gusto muy rico a que no se gana como sea, sino que se gana solo gustando (eso es mas para el equipo que queda en Núñez), sino que acá nos gusta ganar mas con el orgullo, pero vamos a diferenciar bien lo que es ganar a lo Boca que ganar con angustia. Los primeros 45 minutos, donde nos fuimos injustamente victoriosos al vestuario, estuvieron llenos de angustia, de errores defensivos, donde (otra vez) nos complicaron con las pelotas cruzadas, donde muchas veces Sara salió desesperado erróneamente, y hasta nos quitaron la posesión de la pelota, y si no fuera por esas cosas inexplicables del fútbol y por la capacidad del Cata Díaz para defender la camiseta de Boca, nos habrían convertido dos goles. Boca es un equipo que es capaz de florearse cuando ataca, pero si la pelota no le llega a un jugador propio en la finalización o no se va afuera de la cancha, podemos quedar mirándole el número al jugador contrario, y eso fue lo que pasó a lo largo del primer tiempo, excepto el primer cuarto de hora. Entonces, una cosa es ganar a lo Boca, y otra es que venga Godoy Cruz, con todo el respeto que se merece, a hacerse dominador del partido, no irte ganando de casualidad, y que nos vayamos ganando por una individualidad del Apache que, con todo su amor propio, generó una falta él solito para luego ponérsela en la cabeza a Meli, es decir, hay que ir pensando en el monumento a Carlos Tévez, porque cuando no contemos con el jugador del pueblo vaya uno a saber que será de Boca.
En la segunda parte de esta historia, Godoy Cruz quedó sin entrenador, cosa que no pasa ni en un torneo inter-country, por lo tanto no era algo poco común que Godoy Cruz se canse porque no haya alguien que haga los cambios, se desordene y baje su intensidad. Y al mismo tiempo nosotros empezamos a cerrar el partido y contraatacar. Entonces resumimos: en el primer tiempo un monumento al Apache, en el segundo tiempo un monumento al ayudante de Heinze, que llegó tarde del vestuario y dejó a su equipo sin DT, cosa que es totalmente insólita.
Supimos reaccionar a los sacudones de la mano de Tévez, y fuimos inteligentes para acomodarnos en la segunda parte, pero hay que ser conscientes de que si arrancábamos perdiendo la historia podía ser otra. Ya se dijo en otras líneas, y se seguirá diciendo: en el partido con San Lorenzo, seguramente no contemos con Carlitos, ahí se verá de que estamos hechos, si somos realmente un equipo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)