Si se mira el resultado con el ojo resultadista, es un "bravo, ganamos por dos goles, seguimos arriba", pero si lo miramos con el ojo del preguntarnos "¿como fue la victoria?", la respuesta es que fue un primer tiempo angustioso, y un segundo tiempo tranquilo, pero en los últimos 45 minutos resulta que el rival no tenía entrenador, por lo tanto el rival no hizo ningún cambio, era puro desorden, el tercer-mundismo en su versión pura.
El paladar del hincha de Boca no es una lengua que le encuentre un gusto muy rico a que no se gana como sea, sino que se gana solo gustando (eso es mas para el equipo que queda en Núñez), sino que acá nos gusta ganar mas con el orgullo, pero vamos a diferenciar bien lo que es ganar a lo Boca que ganar con angustia. Los primeros 45 minutos, donde nos fuimos injustamente victoriosos al vestuario, estuvieron llenos de angustia, de errores defensivos, donde (otra vez) nos complicaron con las pelotas cruzadas, donde muchas veces Sara salió desesperado erróneamente, y hasta nos quitaron la posesión de la pelota, y si no fuera por esas cosas inexplicables del fútbol y por la capacidad del Cata Díaz para defender la camiseta de Boca, nos habrían convertido dos goles. Boca es un equipo que es capaz de florearse cuando ataca, pero si la pelota no le llega a un jugador propio en la finalización o no se va afuera de la cancha, podemos quedar mirándole el número al jugador contrario, y eso fue lo que pasó a lo largo del primer tiempo, excepto el primer cuarto de hora. Entonces, una cosa es ganar a lo Boca, y otra es que venga Godoy Cruz, con todo el respeto que se merece, a hacerse dominador del partido, no irte ganando de casualidad, y que nos vayamos ganando por una individualidad del Apache que, con todo su amor propio, generó una falta él solito para luego ponérsela en la cabeza a Meli, es decir, hay que ir pensando en el monumento a Carlos Tévez, porque cuando no contemos con el jugador del pueblo vaya uno a saber que será de Boca.
En la segunda parte de esta historia, Godoy Cruz quedó sin entrenador, cosa que no pasa ni en un torneo inter-country, por lo tanto no era algo poco común que Godoy Cruz se canse porque no haya alguien que haga los cambios, se desordene y baje su intensidad. Y al mismo tiempo nosotros empezamos a cerrar el partido y contraatacar. Entonces resumimos: en el primer tiempo un monumento al Apache, en el segundo tiempo un monumento al ayudante de Heinze, que llegó tarde del vestuario y dejó a su equipo sin DT, cosa que es totalmente insólita.
Supimos reaccionar a los sacudones de la mano de Tévez, y fuimos inteligentes para acomodarnos en la segunda parte, pero hay que ser conscientes de que si arrancábamos perdiendo la historia podía ser otra. Ya se dijo en otras líneas, y se seguirá diciendo: en el partido con San Lorenzo, seguramente no contemos con Carlitos, ahí se verá de que estamos hechos, si somos realmente un equipo.
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