Como se dijo al principio, para ser campeones se debe saber atacar y defender, y la primera parte podría decirse que se cumplió: hicimos tres goles, tuvimos movilidad, Calleri le hizo de Morata a Tévez; pero a la hora de defender dejamos mucho que desear: si con Arruabarrena habíamos vuelto a ser un equipo firme y sólido, con una identidad de juego, ahora retrocedimos y volvimos a los tiempos trágicos antes de su llegada: de un pelotazo del arquero rival, quedó Gamba mano a mano con Orión. No me interesa entrar en polémica de si Agustín es buen tipo o no, solo pienso que los errores que tuvo (espero) no fueron con intención de generar lo que generó, y que a los 34 años no puede cometer un penal tan obvio, dejando al equipo con 10 jugadores, y el tema es que esta es una vieja historia, que ahora tuvo su tercer capítulo; y además de eso, que tiene mas que ver con la cabeza de nuestro arquero, está el factor grupal: ni Erbes ni Díaz ni Tobio, ninguno quedó sobrando, todos mirando la pelota, y algunos dirán que Neuer en el Bayern es el último hombre, es un defensor mas, bueno, lamentablemente Orión es un gran arquero pero no es Neuer, no salió bien ni a tiempo, y no sé si esa sincronización entre la defensa y el arquero se ensayan durante la semana como para querer aplicarla en el partido. Luego comenzó el show del Cata Díaz para hacer algo que no se sabe qué, luego el pinball en el área para que Britez la empuje, y claro que había mas: estábamos jugados jugando sin laterales, con Carrizo en lugar de Fuenzalida y Bentancur en lugar de Colazo, es decir, defendiendo con dos jugadores, o tal vez uno (Tobio), porque el Cata tenía que jugar de volante por izquierda ya que nadie ocupaba ese lugar, ha, encima estábamos con uno menos, y aunque faltaba poco para terminar el partido y el empate era negocio por como se dio todo, seguimos defendiendo con uno, y se veía venir que en los minutos finales si ellos recuperaban la pelota podían quedar en superioridad numérica, y así fue. Y claro que tampoco tuvimos la frialdad para que no nos cabeceen dos veces en el área, y para que alguien baje a jugar de lateral cuando ellos ahora nos jugaban con Afranchino por nuestro sector izquierdo, justo el lugar donde no había ni volante ni lateral.
No tuvimos la convicción para defender seriamente, como un equipo que pretende salir campeón o como demanda la historia de Boca, tampoco la tuvimos para por lo menos no hacernos expulsar (se ve que a pesar de lo que pasó en Córdoba todavía no aprendimos), tampoco la tuvimos para leer el partido, de que jugando sin laterales se hace muy difícil que no te lleguen, y tampoco la tuvimos para jugar a lo que sabemos, ya que terminamos siendo un desconcierto total, amontonando mucha gente para que Carlitos tenga que ir contra el mundo sin nadie que puede juntarse con él y con el Cata Díaz tomando la batuta como extremo por la izquierda. Ahora hay que demostrar que solo fue un paso en falso, aprender de los errores y no seguir regalando puntos.
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