Es un debate interesante el de si ser valiente es realmente arriesgar, con chances concretas de perder mas de lo que se gana, ya que Matías Almeyda nos planteó un partido de igual a igual con mas armas ofensivas que de equilibrio, y al dejarnos espacios fuimos letales a la hora de aprovechar el desequilibrio del rival.
Antes era el Boca de Riquelme, hoy es el Boca de Tevez: en todos los ataques lo buscamos a Carlitos, que se ofrecía en posición de enlace para conducir al equipo y armar un desastre con sus corridas, ya que el medio campo rival se encontraba completamente "desnudo". Pablo Pérez fue el principal socio del Apache, posicionándose a su altura y llegando al área rival por sorpresa.
Pero aunque nuestro rival tenía una faceta desastrosa a la hora de defender, era posible que tenga otra faceta a la hora de atacar, ya que lo hace con mucha gente, y de hecho nos complicaron en algunas ocaciones por los costados, seguramente nuestra principal falencia, ya que solemos juntar mucha gente en el centro y no en los extremos, pero tuvimos la suerte de campeón las veces que nos agarraron mal parados y nuestros defensores se vistieron de caudillos para neutralizar todos los avances rivales.
De a poco Carlitos se va entendiendo con sus compañeros y sus compañeros lo van encontrando en la cancha, y se podría decir que este fue el primer partido en donde Boca fue "el Boca de Tevez", y así debe ser: hay que seguir amoldando al equipo en base a Carlitos.
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