miércoles, 22 de julio de 2015

LO QUE GENERAN LAS SABIAS DECISIONES

 Independiente en el mercado de pases anterior se podría decir que reventó la tarjeta de crédito en el shopping: Trencito Valencia, Toledo, Tagliafico, Papa, Victorino, Diego Rodríguez, Graciani y Aquino. Cercana a los 90 millones de pesos es la cifra gastada por el "rojo" en incorporaciones. Cuando se traen jugadores, el objetivo es claro: jerarquizar el plantel, tapar ausencias, traer un jugador que aporte una característica que le hace falta al equipo, repatriar a un viejo conocido para que brinde experiencia, etc. ¿Independiente consiguió ese plus con los refuerzos? Papa terminó jugando de volante, y ahora Moyano tiene que salir a buscar al cebolla Rodríguez, Victorino casi no jugó, tapado por Aguilera y Cuesta, y ahora traen otro central: Pellerano. Graciani y Aquino nunca fueron buenas alternativas para Almirón, ahora menos para Pellegrino, y hasta el ex entrenador de Independiente manifestó que el "rojo" iría por Rigoni y Zelarrayán en el próximo mercado de pases, dos jugadores que juegan en las mismas posiciones. Y ahora Independiente contrata a Diego Vera, desaciéndose literalmente del colombiano Valencia, de paso sin pena ni gloria por el club.
 Mientras, en la otra vereda Racing trajo a Bou, Videla, Lollo, Milito, Gastón Díaz, entre otros nombres que fueron claves para la "academia", donde tal vez algunos no eran grandes figuras, pero de a poco se fueron convirtiendo en estrellas de la mano de Diego Cocca, que consolidó un proyecto, una idea, y sacó la mejor versión de sus refuerzos sacando campeón a Racing y llevándolo a la Copa Libertadores.
 En River las cosas también se hicieron de gran manera: no se contrataron demasiados nombres, se apostó mucho a las inferiores y los jugadores que llegaron son de la estampa del entrenador y se amoldan perfectamente al equipo. En la semifinal con Guaraní, Gallardo demostró que sabe a que jugadores trae: Alario no era una promesa a futuro, era un refuerzo: en el banco se quedaron Cavenagui y Saviola, y el pibe metió un golazo. Es decir, la figura de los delanteros que llegaron puede ser que sea Saviola, pero si Alario está mejor, Gallardo no duda en ponerlo, no duda en el refuerzo que fue a buscar. Mientras que Tabaré Viudez fue otro que se puso la camiseta y jugó como si estuviera hace 10 años en el club: eso se debe a que entra en un equipo formado, donde los refuerzos se acoplan a la formación porque hay un funcionamiento, nadie queda desechado, algo que en Independiente ocurrió bastante, donde da la sensación de que se trajeron jugadores por traerlos, y no para hacer de ellos un equipo. Por ejemplo, a Graciani y Aquino los trataron como si los hubieran traído porque no quedaba otra, en cambio a Viudez lo contrataron para esto: para que el otro día entre y aporte la calidad que necesitaba River para sellar el pase a la final.

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