Pero por el desgaste que se produce al jugar en esos escenarios, o tal vez por causa de otra teoría, ese 25% de fricción (necesario) que estábamos empleando acompañado del juego que mas nos conviene pasó a ser del 100%, donde tal vez el desarrollo favorecía a Sarmiento, pero el tiempo confirmó que el favorecido era Boca, porque ambos equipos fueron devorados por el roce y el empuje y el fútbol fue absorbido por el césped del nefasto campo de juego, donde solo por momentos Bentancur logró salvar ese juego que hace que el fútbol sea un espectáculo lindo de ver, lo que hizo que no pase nada de nada y el resultado se congele, y el resultado decía que ganábamos 1-0, es decir, ese terreno de juego y el desarrollo friccionado terminaron siendo nuestros aliados.
Y mientras el reloj se iba acercando hacia el minuto 90 y no pasaba nada en la noche de Junín, de la mano de ese juego de contacto se terminó con un doble agarrón en el área de Boca donde los de un lado pidieron penal y los del otro pidieron falta en ataque, y la realidad es que era una camiseteada de parte de ambos lados, lo que demuestra que además de saber jugar un fútbol vistoso implementado por Arruabarrena, tenemos esas manias tan necesarias en el fútbol para contagiarnos un poco del juego de contacto y saber defender con los dientes apretados el resultado, y en esa jugada en particular, defender la pelota sin cometer penal ni que nos desplacen disputando la pelota.
Lo mas importante es ganar, si se puede con holgura mejor, pero en marcos como este también se debe saber congelar los encuentros jugando con el juego que quiere imponer el rival, donde el campo de juego es una imagen de ello. Ahora hagámosle un lugar a Carlitos.
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