En el segundo tiempo Belgrano estaba mas adelantado, y sus volantes se decidieron definitivamente a pisar el área, y en ese momento, con el marcador a nuestro favor, era donde mas debíamos aferrarnos al juego (o tal vez lucha) que imponíamos de igual a igual a través de la aspereza, pero no tuvimos el oficio para ser inteligentes e implementar el plan de salir rápido de contra, porque nos quedábamos con dos hombres menos faltando una eternidad, y ahí seguro mas de uno se habrá dicho que este equipo no tiene el oficio que sí tiene Belgrano, que el juego áspero le convenía mucho mas al equipo de Zielinski y estaba todo dado para que nos den vuelta el partido, pero nuestros jugadores hicieron un tributo a lo que es la camiseta de Boca, y si se quiere, podemos hablar de una hazaña.
Minimizamos al rival con dos hombres menos, obligamos a Belgrano a recurrir a los centros constantes y nos refugiamos en las gambas del Apache, que cada vez que le dieron la pelota la aguantó como un león, y tuvimos la concentración y resistencia necesaria para sacar todas las bombas que caían en el área. Es decir, todos fueron leones. ¿Si tuvimos suerte? Claro que sí, porque Belgrano llegó en algunas oportunidades y fueron claras, pero nadie puede discutir que esta era una prueba de fuego y Boca la superó.
No es el juego que Arruabarrena tiene en mente, pero estos son partidos en los que tenes que ser mas gladiador que jugador. Y estos muchachos se recibieron de gladiadores. Y ahora podemos decir firmemente que Boca es candidato a salir campeón.
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