lunes, 17 de agosto de 2015

ARSENAL 1 BOCA 2: LETALES EN ATAQUE, DORMIDOS EN LOS CENTROS

 No iba a ser fácil presentarse a jugar luego de la vergonzosa actuación en el partido frente a Unión, y para salir adelante como lo hacen los buenos equipos en esta fría noche de Sarandí, me voy a quedar con las declaraciones del Vasco el último viernes, que muchos ingenuos critican: "River es merecido campeón, siempre fue fiel a su estilo". No es por ser mas respetuosos de lo que se debe ni por entregar la camiseta, sino que es una cuestión de inteligencia: siempre es bueno aprender de los errores propios y las virtudes ajenas, y reconocer la superioridad rival es una muestra de que están los pies sobre la tierra y que nadie se cayó en el pozo de "somos los mejores del mundo". Recordemos que lo cortes no quita lo valiente.
 Volviendo al plano de lo que fue el partido, que tiene mucho que ver con lo de conservar un estilo, podría decirse que si se cobraba como se tendría que haber cobrado, Boca hubiera metido 5 goles, y que si Arsenal hubiera aprovechado mas las ventajas que ofrecíamos en el fondo, el partido podría haber terminado 5-4. Fue raro ver a un equipo de Caruso atacando con mucha gente y conteniendo prácticamente con un solo jugador. El Cata volvió a ser el de siempre y se las arregló en los mano a mano, bien escoltado por Rolín (que demostró que por el momento es el acompañante titular de Díaz en la zaga), anulando la presencia ofensiva de varios jugadores de Arsenal, siempre y cuando la pelota estaba en movimiento, porque en las pelotas detenidas tuvimos mucha suerte y nos salvamos de los ensayos científicos de Caruso en los centros, que son jugadas sencillas, pero aún así no nos convirtieron mas de un gol porque no se lo propusieron. Mientras tanto, nos aprovechamos como buenos pillos de la falta de contención del equipo rival, donde cada vez que Pablo Pérez o Gago tenían el balón en su poder, sin demasiada dificultad y con simples pases profundizábamos la pelota para Peruzzi que le ganaba las espaldas a Corvalán o jugábamos para Tévez, Calleri o Palacios, que quedaban mano a mano ante los tres centrales de Arsenal, y claro que de los dos elencos que estaban en cancha el menos indicado para defender mano a mano era el de Sarandí.
 Si bien como se dijo anteriormente es muy valioso que el equipo haya sacado pecho para salir adelante jugando al fútbol que tiene incorporado y mostrando una neta superioridad, nos deja intranquilos las "manchas" que tuvimos en el encuentro: la inmadurez para cometer faltas innecesarias, como cuando Rolín no se fue expulsado porque el árbitro se hizo nuestro amigo, que de no ser así nos hubiera llevado a resucitar el partido con Belgrano, donde emocionante ganar un partido con 9 hombres, pero ya una vez es suficiente; y los desacoples defensivos en las pelotas cruzadas y pelotas detenidas donde la pelota le llega a un jugador rival sin mucha dificultad (en algunas ocasiones con complicidad de Sara), y en esto último creo yo que se basó Caruso para plantear el partido metiendo mucha gente en área de Boca, ya que si bien somos temibles cuando al rival le toca defender, somos una invitación a que nos ataquen con pelotas aéreas.
 El ejemplo de la Argentina de Sabella que reía cuando atacaba y lloraba cuando defendía tal vez sea de otro contexto porque son otros nombres y otro tipo de competencias, pero la comparación no deja de ser apropiada: un equipo con dos polos, con dos caras. Sabella logró solucionarlo, ¿porqué el Vasco no?

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