jueves, 20 de agosto de 2015

BOCA 4 GUARANÍ AF 0: EL FESTIVAL DEL APACHE Y COMPAÑÍA

 Si bien las diferencias eran abismales por la categoría, nombres y hasta por la importancia que le daban a la competencia un equipo y otro, era posible cualquier resultado ya que en el fútbol puede pasar cualquier cosa y mas en la Copa Argentina, y sino volvamos en el tiempo a aquel partido con Huracán Las Heras, donde el equipo mendocino estuvo a menos de 10 minutos de la hazaña. Aunque el partido terminó siendo un recital de Boca jugando como pez en el agua a puro toque y baile, hay que destacar lo hecho por Guaraní AF, que logró aguantar el resultado hasta el minuto 39 haciendo un partido similar al de Huracán LH, apostando al orden, repliegue con muchos futbolistas y a pura concentración, entregándonos definitivamente la posesión de la pelota, donde para empezar a construir juego estábamos mas que cómodos, pero para finalizarlo teníamos una idea que no terminaba de concretarse, ya que cuando se quería profundizar se nos hacía difícil por el repliegue del rival y por ineficacia propia. 
 Pero para abrir esta clase de partidos, que en los papeles son fáciles pero muchas veces cuando se quiere trasladar al campo terminan siendo 90 minutos interminables, tenía que encenderse lo que muchos llaman "la lamparita", ese orgullo propio junto con la jerarquía individual para poder hacer la diferencia. Y qué mejor tarea para nuestro jugador del pueblo, que se hizo cargo del equipo para recibir la pelota mas retrasado y meterle un pelotazo perfecto a Pablo Pérez, que hizo algo todavía mejor entregándole la pelota a Gago con el taco, y no me digas que no fue todavía mejor lo que hizo el 5. Si teníamos que destrabar el asunto con una jugada individual o con un resplandor, lo hicimos de forma espectacular, donde seguramente ese gol le va a servir a Fernando para animarse a pisar mas el área, de que tiene condiciones para agregarle gol a su buen juego.
 Antes del primer gol había sido sufrimiento, pero después del mismo vino el momento de disfrutar, jugando a veces de primera, otras veces con una individualidad, ya que todos eran conscientes de que podían convertir un gol, y la sociedad Tévez-Calleri funcionó de forma brillante, donde Carlitos demuestra que no solo vino a jugar, sino que vino a hacer jugar a otros. Y sumado al estrés del equipo rival mas la confianza propia que después del primer gol evidenció la diferencia de jerarquía, el partido se terminó en el primer tiempo, hasta dándonos el lujo de cuidar a Tévez y Gago, no por sobrar el partido, sino que es porque a veces la mejor forma de hacer sentir un gran jugador a un gran jugador es cuidarlo cuando no vale la pena arriesgarlo. 

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