Si se compara la situación de Boca con los otros equipos grandes que lograron consolidarse, es claro que si bien Arruabarrena le dio a su equipo una identidad y protagonismo, todavía no hay nombres indiscutibles, como si supieron hacer River, San Lorenzo y Racing: River incorporó en el 2012 a Barovero, Mercado, Vangioni, Mora y Gutierrez, pilares de los títulos obtenidos, mientras que Balanta, Maidana, Funes Mori, Kranevitter, Ponzio, Sánchez, Pezzella y Lanzini (luego reemplazado por Pisculichi) ya estaban en el club, es decir, desde el 2012 que conserva una base de futbolistas; San Lorenzo en los últimos mercados de pases solo incorporó a Yepes, Caruzzo, Mussis y Blanco, supliendo los pocos futbolistas que se fueron, es decir, siempre sostuvo la base desde que empezó su senda victoriosa en el 2013; y Racing pegó un único volantazo en el mismo semestre que salió campeón, sumando muchos futbolistas que fueron la base del equipo campeón y que hoy en día sigue siendo dueños del puesto.
Mientras que Boca se confundió mucho con Bianchi, pero también con complicidad de los dirigentes: se desarmó prácticamente todo el plantel que había sido campeón con Falcioni, se contrataron futbolistas que al poco tiempo dejaron la institución porque no convencían y ahora con el Vasco Arruabarrena da la sensación de que no hay nadie que no convenza, pero ya es la tercera vez que el equipo sufre una mutación bajo su mando en mas de dos semestres: en el primer semestre Marín era el lateral derecho titular, hoy es el tercero en la consideración del DT; Chávez era el indiscutido, hoy el relegado; antes era el 4-3-3, hoy es el 4-3-1-2 armado al rededor de Tévez; primero el centro-delantero fue Calleri, luego Osvaldo, y otra vez Calleri; antes Carrizo era fundamental, hoy está en México; y una situación que está de mas decir que es insólita: en el primer semestre el acompañante del Cata Díaz era Forlín, se terminó su contrato y siguió sus pasos Torsiglieri, que también dejó la institución, y hoy es Tobio.
La identidad está por encima de cualquier nombre, pero se necesitan de los nombres porque el estilo de un equipo depende mucho de las características de sus jugadores, entonces Boca en lo que queda del año debe ganarle a San Lorenzo y a River (sus dos competidores) el mano a mano por el torneo local, es decir, dos equipos hechos hace bastante tiempo, con un equipo que se empezó a formar con la llegada de Tévez y que aún tiene dudas para elegir los once titulares. Y Arruabarrena tendrá como misión darle continuidad a este equipo (si se rotan siempre mas de tres nombres, es difícil que los jugadores se entiendan de memoria) y pulir los defectos que le cuestan puntos (expulsiones y errores defensivos), mientras que San Lorenzo y River ya lo hicieron (hoy en el equipo de Gallardo les toca entrar a Bertolo, Viudez y Alario, pero al entrar en un equipo consolidado, con otros 9 o 10 compañeros en cancha que se conocen de memoria, se sienten seguros, como si hubieran llegado hace mucho tiempo).
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