"Volvió todo a la normalidad". Así definió el triunfo nuestro hijo pródigo, y cuanta razón tenía. Se decía que River venía ganándonos a lo Boca, y puede ser que nos hayan ganado de guapos, pero este partido salimos a disputarlo como demanda nuestra historia: fuimos inteligentes para ver los espacios en el primer tiempo, y luego cerrarles todos los caminos para quedarnos con el superclásico en la segunda parte, claro que sin dejarnos estafar por Herrera, que por más de que nos estafó al dejarle cometer infracciones a Ponzio sin mostrarle el cartón rojo, nosotros nos vestimos de Rattín, de Giunta, de Simón, entre otros nombres que se pueden mencionar para "apichonar" a los de la banda roja cada vez que se la daban de guapos, todo comandado por el capitán del barco, el Apache, que se aguantó todo lo que venía.
Como ya es costumbre en lo que va de esta aventura del campeonato de 30 equipos en este 2015, nunca podemos ver el paraíso antes de ver la oscuridad: en menos de 30 segundos nos quedamos sin un jugador fundamental, lo que implicaba cambiar los planes, tachar lo que se venía trabajando en la semana, pero como buen equipo, supimos levantarnos ante la adversidad, como lo hicimos ante Belgrano, Gimnasia, etc. Boca supo explotar a Palacios para quebrar la defensa rival, que padecía la ausencia de Maidana, uno de sus pilares, y la velocidad del mismo Palacios cuando picaba a espaldas de Casco. Y además, por mas de que era un problema no contar con Calleri, ya que no teníamos una referencia en el área, este problema a su vez trajo una solución: jugar con un "falso nueve" como Tévez, que se movió muchas veces como un enlace y se juntó con Lodeiro delante de la línea de tres volantes, le quita referencia a los centrales del equipo rival, por lo tanto podía ocurrir que llegue un jugador por sorpresa sorprendiendo a la defensa rival, y así fue en el gol, donde Palacios supera a todo el mundo y juega para Carlitos, cuya presencia no fue percatada por ningún contrincante, como luego ocurrió con Bentancur, que no pudo conectar un fallido pase de Meli.
Luego de haberle dado una lección de fútbol y carácter a River, atacándolo por sorpresa y manteniéndolos lejos de nuestro arco presionando en la mitad de la cancha, el campo de juego empezó a inclinarse hacia el arco de Orión, pero el partido estaba bien planteado de parte del Vasco, y fuimos astutos para anular el circuito de juego de River y limitarlos a que su única esperanza sean los centros al área, donde estuvimos muy atentos y concentrados para desactivar todas las bombas que caían, y solamente dos veces no llegamos a cortar la soga con la mecha a punto de activar los explosivos, y se debe a la capacidad de Alario para saltar, poner el cuerpo y ganar de arriba, pero tuvimos a un arquero de equipo grande, que como dice el cuento, "las dos veces que le llegan en el partido, tiene que responder", y así fue.
Y finalmente ganamos a lo Boca, sorprendiendo al rival y luego congelando el resultado, luchando hasta el final, dejando la vida en cada pelota, poniendo cara de malo cada vez que las gallinas quisieron poner la pata, haciendo que se les caigan todas las plumas del susto, y arruinándole la fiesta a Ponzio, que como parecía que tenía permiso de pegar y no ser expulsado, no era sacado de la cancha por Herrera, entonces lo sacamos nosotros, haciéndole entender a Gallardo que su volante no podía con las corridas de Meli, el oficio de Erbes y Lodeiro, y menos con la guapeza del Apache, y por lo tanto Herrera no podía esconder el cartón rojo por mucho tiempo mas. Y vamos a cerrar este análisis de la forma en que lo empezamos: "volvió todo a la normalidad". El carácter lo ponemos nosotros, los que ganan de guapos somos nosotros, River es River, y Boca es Boca, y aunque en las series por las Copas lograron imitarnos, nunca nos van a poder igualar.
domingo, 13 de septiembre de 2015
sábado, 12 de septiembre de 2015
EL JUEGO QUE MAS RINDE: JUGAR PARA GANAR, NO PARA GUSTAR
A veces el juego mas vistoso no es el mas eficaz, y aunque no sea lo mas atractivo para el público ver dos volantes centrales que ver un enganche, las circunstancias de un equipo pueden llevar a que sea lo menos vistoso, pero lo que hace obtener mas resultados. Si pasara lo contrario (que el juego que mas nos gusta ver sea el mejor juego), Defensa y Justicia tal vez sería el mejor equipo de la Argentina.
Cuando Cocca comenzó a dirigir en Racing, llegó con una idea, y terminó con otra, que lo llevó a ser campeón: del juego de posesión, las transiciones rápidas en tres cuartos y ataques con superioridad numérica a meter la cola mas atrás, hacer sentir el rigor con Videla y a arreglárselas con contraataques y muchas veces encarar una ocasión manifiesta de gol con inferioridad numérica, apostando a la capacidad de Bou y Milito. Gallardo también comprendió que a su equipo no le venía mal un cambio de timón y sacó un número diez por un cinco de marca: el cambio de Kranevitter por Pisculichi le hizo ganar muchos partidos gracias a la presión en la mitad de la cancha. Mientras que Bauza al llegar a San Lorenzo puso en marcha un cambio radical, muy cuestionado pero que lo hizo llegar a la gloria: del "ciclón" de Pizzi que concentraba mucha gente en ataque y aprovechaba el ancho del campo de juego a un San Lorenzo mas cauteloso, que no sale desesperado a buscar el gol y sabe que manteniendo equilibradas sus líneas, con paciencia, con jugadores muy capacitados para el ida y vuelta por las bandas puede llegar al gol con una individualidad o forzando un error rival, para luego refugiarse.
Son ejemplos que nos muestran que hay muchas maneras de jugar al fútbol y que jugar "lindo" y con muchos atacantes no es la única forma de jugar, y por lo tanto, no es la única forma de jugar bien. Y si no me creen pueden preguntarle a Almirón, que por querer emplear un fútbol elegante y gustoso de ver, nunca encontró solidez ni consistencia y por momentos ver a su ex equipo terminaba siendo una película de terror. Algo que Cocca sí logró prevenir para cambiar a tiempo, y en casos distintos, Bauza y Gallardo decidieron aplicarle un retoque a equipos que ya funcionaban para que funcionen aún mejor y llegar a ser campeones de América.
Es por eso que seguramente a un hincha de San Lorenzo no debe importarle cuando le dicen que su equipo es "defensivo", ya que apostar demasiado al equilibrio no es de los estilos mas atractivos, pero hace que el "ciclón" tenga la defensa menos goleada del certamen y, por las armas que maneja, ser el tercer conjunto mas goleador, es decir, su juego no es el mas atractivo, pero sin dudas es uno de los que mas rinden.
Cuando Cocca comenzó a dirigir en Racing, llegó con una idea, y terminó con otra, que lo llevó a ser campeón: del juego de posesión, las transiciones rápidas en tres cuartos y ataques con superioridad numérica a meter la cola mas atrás, hacer sentir el rigor con Videla y a arreglárselas con contraataques y muchas veces encarar una ocasión manifiesta de gol con inferioridad numérica, apostando a la capacidad de Bou y Milito. Gallardo también comprendió que a su equipo no le venía mal un cambio de timón y sacó un número diez por un cinco de marca: el cambio de Kranevitter por Pisculichi le hizo ganar muchos partidos gracias a la presión en la mitad de la cancha. Mientras que Bauza al llegar a San Lorenzo puso en marcha un cambio radical, muy cuestionado pero que lo hizo llegar a la gloria: del "ciclón" de Pizzi que concentraba mucha gente en ataque y aprovechaba el ancho del campo de juego a un San Lorenzo mas cauteloso, que no sale desesperado a buscar el gol y sabe que manteniendo equilibradas sus líneas, con paciencia, con jugadores muy capacitados para el ida y vuelta por las bandas puede llegar al gol con una individualidad o forzando un error rival, para luego refugiarse.
Son ejemplos que nos muestran que hay muchas maneras de jugar al fútbol y que jugar "lindo" y con muchos atacantes no es la única forma de jugar, y por lo tanto, no es la única forma de jugar bien. Y si no me creen pueden preguntarle a Almirón, que por querer emplear un fútbol elegante y gustoso de ver, nunca encontró solidez ni consistencia y por momentos ver a su ex equipo terminaba siendo una película de terror. Algo que Cocca sí logró prevenir para cambiar a tiempo, y en casos distintos, Bauza y Gallardo decidieron aplicarle un retoque a equipos que ya funcionaban para que funcionen aún mejor y llegar a ser campeones de América.
Es por eso que seguramente a un hincha de San Lorenzo no debe importarle cuando le dicen que su equipo es "defensivo", ya que apostar demasiado al equilibrio no es de los estilos mas atractivos, pero hace que el "ciclón" tenga la defensa menos goleada del certamen y, por las armas que maneja, ser el tercer conjunto mas goleador, es decir, su juego no es el mas atractivo, pero sin dudas es uno de los que mas rinden.
miércoles, 9 de septiembre de 2015
SABER PERDER, Y TAMBIÉN SABER GANAR
El fútbol argentino es rico en materia prima, porque muchas figuras internacionales son formadas en nuestro fútbol, además de que la jerarquía de muchos entrenadores y futbolistas hacen que los equipos argentinos sean muy difíciles de enfrentar en los torneos internacionales, pero además, el fútbol argentino es reconocido mundialmente por la pasión y el folclore que lo acompañan y predominan en los estadios, algo que también lo hace reconocido mundialmente como un fútbol con una sociedad violenta y vemos cada tanto y a veces bastante seguido diversos papelones todos los fines de semana.
La derrota se saborea con bronca, pero como en todo deporte, las posibilidades de victoria son las mismas que las de que el encuentro termine en una derrota, mientras que el equipo que gana tiene todo su derecho a disfrutar la victoria, a cantar, a saltar, a hacer una fiesta en un yate, a lo que se les plazca, pero sin perder el respeto hacia el rival. El hecho que protagonizaron los jugadores de Boca y de San Lorenzo al finalizar el partido que ganaron los de Boedo por 1-0 fue totalmente bochornoso, donde jugadores de experiencia que deberían ser tomados como ejemplo casi se terminan yendo a las manos.
Blanco cargó a Palacios, y al parecer, a partir de ese momento se generó el incidente, seguido por el Cata Díaz y compañía, con mas ganas de generar mas revuelo que de calmar las aguas, separar e ir al vestuario. A nadie le gusta que lo carguen, por lo tanto no solo habría que hablar de saber perder, sino de que hay que saber ganar, de que porque se ganó no hay derecho a perder la razón, la moral, el respeto y todo lo que debe tener un profesional. Mientras que de parte de los jugadores de Boca no se mostró un gesto de grandeza, sino de bronca.
Uno va a ver un espectáculo deportivo, un clásico con mucha historia, un Boca-San Lorenzo que era clave por la punta del campeonato, pero la rivalidad de los dos equipos termina sobre-pasando todo lo que tenga que ver con el fútbol, donde los plateistas insultan a Barrientos, éste les responde con un gesto, luego futbolistas de ambos equipos se gozan, se insultan, casi se van a los manos, mientras que el público de Boca grita "pegue, pegue, pegue Boca pegue", como si se estaría viendo boxeo y no una cancha de fútbol. Cada vez mas, en vez de ver un partido vemos una guerra, donde los rivales son enemigos en vez de contrincantes. Lamentable.
La derrota se saborea con bronca, pero como en todo deporte, las posibilidades de victoria son las mismas que las de que el encuentro termine en una derrota, mientras que el equipo que gana tiene todo su derecho a disfrutar la victoria, a cantar, a saltar, a hacer una fiesta en un yate, a lo que se les plazca, pero sin perder el respeto hacia el rival. El hecho que protagonizaron los jugadores de Boca y de San Lorenzo al finalizar el partido que ganaron los de Boedo por 1-0 fue totalmente bochornoso, donde jugadores de experiencia que deberían ser tomados como ejemplo casi se terminan yendo a las manos.
Blanco cargó a Palacios, y al parecer, a partir de ese momento se generó el incidente, seguido por el Cata Díaz y compañía, con mas ganas de generar mas revuelo que de calmar las aguas, separar e ir al vestuario. A nadie le gusta que lo carguen, por lo tanto no solo habría que hablar de saber perder, sino de que hay que saber ganar, de que porque se ganó no hay derecho a perder la razón, la moral, el respeto y todo lo que debe tener un profesional. Mientras que de parte de los jugadores de Boca no se mostró un gesto de grandeza, sino de bronca.
Uno va a ver un espectáculo deportivo, un clásico con mucha historia, un Boca-San Lorenzo que era clave por la punta del campeonato, pero la rivalidad de los dos equipos termina sobre-pasando todo lo que tenga que ver con el fútbol, donde los plateistas insultan a Barrientos, éste les responde con un gesto, luego futbolistas de ambos equipos se gozan, se insultan, casi se van a los manos, mientras que el público de Boca grita "pegue, pegue, pegue Boca pegue", como si se estaría viendo boxeo y no una cancha de fútbol. Cada vez mas, en vez de ver un partido vemos una guerra, donde los rivales son enemigos en vez de contrincantes. Lamentable.
lunes, 7 de septiembre de 2015
BOCA 0 SAN LORENZO 1: ERRORES
Ya es una de mis frases mas quemadas la de que este partido era un encuentro en el que teníamos que demostrar lo que éramos como equipo, porque sin Tévez, Gago, Lodeiro y Erbes (por una lesión) había que dejar de lado las individualidad para inspirarnos con el funcionamiento colectivo, y aunque nos faltó esa chispa y alma que nos da Carlitos cuando atacamos, la elaboración y entendimiento del juego que nos dan Gago y Lodeiro cuando tenemos la pelota en campo rival (al Apache y al uruguayo se los extrañó mucho también en la ejecución de las pelotas paradas) metimos a San Lorenzo en su arco, haciéndolo parecer un equipo chico, tal como decían los cánticos. La pelota fue toda nuestra, con Cubas muy certero, Pérez y Meli ganando terreno en la mitad de la cancha y con Bentancur como eje, donde tal vez mejor sabe jugar, luego de varios intentos insolventes del Vasco colocándolo de volante por izquierda, pero como se dijo anteriormente, cuando teníamos que concretar la jugada en el arco rival, ya sea metiéndonos bajo los tres palos con pelota y todo o con intentos de media distancia, sentimos las ausencias, pero estamos orgullosos por los chicos que jugaron, que hicieron hacer tiempo a un equipo experimentado, que había jugado finales muy importantes y que de los dos equipos era el mas necesitado por conseguir los tres puntos, y hay pruebas de ello: demoras constantes en todos los laterales, la caída de Barrientos para que venga a buscarlo el cochecito, y luego de unos pocos minutos la misma historia con el autito y el jugador de San Lorenzo, que aprovechaba para que corran los minutos.
No me voy a meter con el planteo de San Lorenzo, que vino a hacer tiempo, defenderse y apostar a un error de Boca, planteo muy similar al que hizo Chicago cuando vino a jugar a la Bombonera, templo que asusta hasta a los equipos mas ganadores (cada uno juega como quiere), sino que me voy a meter con los errores de Echenique, que inentendiblemente dirigió uno de los partidos mas importantes del campeonato, y la verdad que no dio la talla. Y como justifico que hayamos perdido por cuestiones arbitrarias y convocatorias a los seleccionados, también justifico la derrota por errores propios: hay que decir que tuvimos el dominio, pero no la superioridad plasmada en situaciones de gol, y en estos partidos que son cerrados y hay muy pocas chances, las que tengas las tenes que aprovechar, y tuvimos dos claras que no supimos resolver como se debe, mientras que en la jugada del final que nos equivocamos por esa estúpida costumbre adquirida de querer salir jugando a como dé lugar, ellos aprovecharon su chance, una desgracia que Bentancur deberá superar para salir adelante.
Nos duele mucho perder este partido así, por todo lo que significa para Boca en su historia, perder la punta del torneo, que Bentancur se vaya llorando como se fue, y perder de esta manera, cuando con varios juveniles salimos a dar la cara para estirar la ventaja a cinco puntos.
Ya son varios los partidos que perdemos o nos convierten goles por errores propios, y lamentablemente los puntos que se perdieron insólitamente son los puntos que podemos estar padeciendo al final del campeonato, porque aunque en este clásico fuimos al frente los 90 minutos, el empate no era tan mal resultado, y lo terminamos perdiendo por el regalo a Matos, que irá uno a saber cuanto tiempo habrá estado rezando el Papa para que ocurra, pero si queremos cambiar la historia tenemos que mirar para delante, levantarnos inmediatamente y reivindicarnos contra River, dependiendo de que Huracán nos de una mano. Y si hay un líder que puede cambiar el rumbo del barco y sacarnos de una tormenta en la que nos metió la desprolijidad de la AFA, la convocatoria de Martino, Echenique y que nos metimos nosotros mismos, es Carlos Tévez. Te necesitamos el domingo mas que nunca, Carlitos.
No me voy a meter con el planteo de San Lorenzo, que vino a hacer tiempo, defenderse y apostar a un error de Boca, planteo muy similar al que hizo Chicago cuando vino a jugar a la Bombonera, templo que asusta hasta a los equipos mas ganadores (cada uno juega como quiere), sino que me voy a meter con los errores de Echenique, que inentendiblemente dirigió uno de los partidos mas importantes del campeonato, y la verdad que no dio la talla. Y como justifico que hayamos perdido por cuestiones arbitrarias y convocatorias a los seleccionados, también justifico la derrota por errores propios: hay que decir que tuvimos el dominio, pero no la superioridad plasmada en situaciones de gol, y en estos partidos que son cerrados y hay muy pocas chances, las que tengas las tenes que aprovechar, y tuvimos dos claras que no supimos resolver como se debe, mientras que en la jugada del final que nos equivocamos por esa estúpida costumbre adquirida de querer salir jugando a como dé lugar, ellos aprovecharon su chance, una desgracia que Bentancur deberá superar para salir adelante.
Nos duele mucho perder este partido así, por todo lo que significa para Boca en su historia, perder la punta del torneo, que Bentancur se vaya llorando como se fue, y perder de esta manera, cuando con varios juveniles salimos a dar la cara para estirar la ventaja a cinco puntos.
Ya son varios los partidos que perdemos o nos convierten goles por errores propios, y lamentablemente los puntos que se perdieron insólitamente son los puntos que podemos estar padeciendo al final del campeonato, porque aunque en este clásico fuimos al frente los 90 minutos, el empate no era tan mal resultado, y lo terminamos perdiendo por el regalo a Matos, que irá uno a saber cuanto tiempo habrá estado rezando el Papa para que ocurra, pero si queremos cambiar la historia tenemos que mirar para delante, levantarnos inmediatamente y reivindicarnos contra River, dependiendo de que Huracán nos de una mano. Y si hay un líder que puede cambiar el rumbo del barco y sacarnos de una tormenta en la que nos metió la desprolijidad de la AFA, la convocatoria de Martino, Echenique y que nos metimos nosotros mismos, es Carlos Tévez. Te necesitamos el domingo mas que nunca, Carlitos.
viernes, 4 de septiembre de 2015
LA TARJETA VERDE, UNA POSIBLE SOLUCIÓN
En la segunda división del fútbol italiano se implementará esta temporada la tarjeta verde, un invento que, para mi gusto, puede funcionar para que no haya lesiones por juego brusco grave, o que simplemente no corra riesgo el físico del futbolista, ya que esta tarjeta se utiliza con los jugadores de mejor fair-play, es decir, de juego mas limpio, y los jugadores con mas tarjetas verdes al final de la temporada recibirán premios.
Si esta temporada en la Serie B la tarjeta verde resulta una buena implementación, creo que el presidente que asuma en la AFA no tendría que ver con malos ojos empezar a utilizar esta tarjeta en el ascenso de nuestro fútbol, y si la idea sigue resultando efectiva, llevar el invento a la primera división. De esta forma, podría reducirse (es muy difícil que desaparezca por completo) ese dolor que nos causa en la vista el hecho de ver un jugador mostrando los tapones, comprometiendo el físico de un colega.
¿Cual será el furor por esta tarjeta?, ¿como será la reacción del jugador que la reciba?, ¿se reirá, festejará, le dará la mano al árbitro?, ¿se pierde un poco de lo clásico del fútbol? Recordemos que las tarjetas amarilla y roja no son tan antiguas como el fútbol, y hoy en día nos resultaría muy extraño e injusto si no existieran, por lo tanto no creo que no podamos acostumbrarnos a esta tarjeta verde, que sus posibles premios sin dudas podrían seducir a los futbolistas para no ir de forma desmedida a disputar una pelota, y mas en nuestro fútbol, que además de todas las bruscas entradas que hay en todas las categorías, hay estadios que cerca de la línea del lateral tienen paredones, caños, pedazos de alambrados...
Pero lo mejor de acostumbrarse a la tarjeta verde, será que nos acostumbraremos a ver menos agresiones físicas.
Si esta temporada en la Serie B la tarjeta verde resulta una buena implementación, creo que el presidente que asuma en la AFA no tendría que ver con malos ojos empezar a utilizar esta tarjeta en el ascenso de nuestro fútbol, y si la idea sigue resultando efectiva, llevar el invento a la primera división. De esta forma, podría reducirse (es muy difícil que desaparezca por completo) ese dolor que nos causa en la vista el hecho de ver un jugador mostrando los tapones, comprometiendo el físico de un colega.
¿Cual será el furor por esta tarjeta?, ¿como será la reacción del jugador que la reciba?, ¿se reirá, festejará, le dará la mano al árbitro?, ¿se pierde un poco de lo clásico del fútbol? Recordemos que las tarjetas amarilla y roja no son tan antiguas como el fútbol, y hoy en día nos resultaría muy extraño e injusto si no existieran, por lo tanto no creo que no podamos acostumbrarnos a esta tarjeta verde, que sus posibles premios sin dudas podrían seducir a los futbolistas para no ir de forma desmedida a disputar una pelota, y mas en nuestro fútbol, que además de todas las bruscas entradas que hay en todas las categorías, hay estadios que cerca de la línea del lateral tienen paredones, caños, pedazos de alambrados...
Pero lo mejor de acostumbrarse a la tarjeta verde, será que nos acostumbraremos a ver menos agresiones físicas.
martes, 1 de septiembre de 2015
LA UTOPÍA DE LOS VISITANTES
La idea de Daniel Scioli de la vuelta de los visitantes en la provincia a no mucho tiempo de las elecciones no es mas que una estrategia ventajera para asegurar votos.
La primer justificación es algo que sea cae de maduro, y es que a poco tiempo de las elecciones surge una idea casi por generación espontánea, por no decir de la nada, ya que es raro que se plantee a esta altura del año.
Mi segunda justificación es que la acumulación de policías no asegura la seguridad, y si no me creen pueden rebobinar el affaire Panadero, donde podemos ver que con la capacidad de los autores físicos e ingenio del autor intelectual (no está de mas decir que quizás con algunos arreglos con el personal policial), se evade cualquier norma.
La tercer justificación es que como sociedad, tanto de parte del público como de los dirigentes, no estamos capacitados ni siquiera para que haya público local en los estadios. Y es una prueba mas que clara lo que pasó en el partido entre Godoy Cruz y Racing, donde los barra-bravas mendocinos (no tiene sentido llamarlos público, y menos hinchas) hicieron suspender el encuentro a fuerza de lanzar objetos a los protagonistas y con bronca hacia el presidente del "tomba". Pero resulta que José Mansur veía venir semejante fenómeno, y no tomó recaudo al respecto, porque estos criminales ingresaron al estadio como personas normales cuando no deberían ingresar, y si no hay forma de pararlos, entonces lo mejor hubiera sido jugar sin público y no tener que arruinar un encuentro, pasar semejante papelón y dañar los baños del club. Lamentablemente, se debería jugar sin público en estas ocasiones, por esta banda de delincuentes que es el excremento del fútbol, pero cuando suceden estos actos de delincuencia también se debe a malas decisiones de los directivos.
Y mi última justificación es la falta de justificaciones que propone Scioli para la vuelta de los visitantes a los estadios, todo lo contrario a este artículo que justifica que la idea del candidato a presidente no es mas que una avivada, ya que es cierto que lo normal sería jugar con visitantes, pero también lo normal sería que el público fuera gente con la cabeza sana. ¿si no podemos controlar a la barra-brava de un equipo en un estadio, como vamos a controlar dos? Es sabido que en la hinchada visitante está la barra-brava del club visitante, entonces por favor no metamos mas basura de la que ya hay con solo un grupo de barras.
Si queremos la vuelta de los visitantes, tendrían que ocurrir un conjunto de cambios: las basuras de la tribuna (¿para qué decir personas o público?), los dirigentes, el equipo policial, los políticos, todos tienen que cambiar la cabeza. Pero esto es como la evolución, primero vienen los dinosaurios, y luego de millones de años venimos nosotros. Falta mucho para que se den las cosas como para que haya dos públicos en un partido. Y si se cumple el deseo de Scioli, estoy totalmente seguro de que no se merece el voto de cada hincha visitante que volvió a pisar una tribuna en esa condición.
La primer justificación es algo que sea cae de maduro, y es que a poco tiempo de las elecciones surge una idea casi por generación espontánea, por no decir de la nada, ya que es raro que se plantee a esta altura del año.
Mi segunda justificación es que la acumulación de policías no asegura la seguridad, y si no me creen pueden rebobinar el affaire Panadero, donde podemos ver que con la capacidad de los autores físicos e ingenio del autor intelectual (no está de mas decir que quizás con algunos arreglos con el personal policial), se evade cualquier norma.
La tercer justificación es que como sociedad, tanto de parte del público como de los dirigentes, no estamos capacitados ni siquiera para que haya público local en los estadios. Y es una prueba mas que clara lo que pasó en el partido entre Godoy Cruz y Racing, donde los barra-bravas mendocinos (no tiene sentido llamarlos público, y menos hinchas) hicieron suspender el encuentro a fuerza de lanzar objetos a los protagonistas y con bronca hacia el presidente del "tomba". Pero resulta que José Mansur veía venir semejante fenómeno, y no tomó recaudo al respecto, porque estos criminales ingresaron al estadio como personas normales cuando no deberían ingresar, y si no hay forma de pararlos, entonces lo mejor hubiera sido jugar sin público y no tener que arruinar un encuentro, pasar semejante papelón y dañar los baños del club. Lamentablemente, se debería jugar sin público en estas ocasiones, por esta banda de delincuentes que es el excremento del fútbol, pero cuando suceden estos actos de delincuencia también se debe a malas decisiones de los directivos.
Y mi última justificación es la falta de justificaciones que propone Scioli para la vuelta de los visitantes a los estadios, todo lo contrario a este artículo que justifica que la idea del candidato a presidente no es mas que una avivada, ya que es cierto que lo normal sería jugar con visitantes, pero también lo normal sería que el público fuera gente con la cabeza sana. ¿si no podemos controlar a la barra-brava de un equipo en un estadio, como vamos a controlar dos? Es sabido que en la hinchada visitante está la barra-brava del club visitante, entonces por favor no metamos mas basura de la que ya hay con solo un grupo de barras.
Si queremos la vuelta de los visitantes, tendrían que ocurrir un conjunto de cambios: las basuras de la tribuna (¿para qué decir personas o público?), los dirigentes, el equipo policial, los políticos, todos tienen que cambiar la cabeza. Pero esto es como la evolución, primero vienen los dinosaurios, y luego de millones de años venimos nosotros. Falta mucho para que se den las cosas como para que haya dos públicos en un partido. Y si se cumple el deseo de Scioli, estoy totalmente seguro de que no se merece el voto de cada hincha visitante que volvió a pisar una tribuna en esa condición.
domingo, 30 de agosto de 2015
GIMNASIA 1 BOCA 2: NOS SUPIMOS LEVANTAR
El partido estaba bastante favorable, con un hombre mas y aprovechando nuestro cuadrado o rombo delante de Cubas jugando la pelota al pie y ocupando ese sector que quedaba vacío, ya que Gimnasia casi que no tenía volante central, pero optamos por utilizar el juego interno y muy poca fluidez por los costados, ya que Pérez, Gago, Lodeiro, Tévez y Calleri armaban un grupo interesante a la hora de atacar pero cuando llegaba la hora del último pase se nos cerraban todos los caminos, y eso se debe a que dependíamos demasiado de los laterales para contar con algo de juego externo y a estos les costó bastante pasar al ataque, además del buen posicionamiento de Gimnasia para defender. Entonces al ver que era muy difícil hacer el gol abajo del arco, recurrimos a los remates de media distancia, recurso que fue bien utilizado pero contrarrestado por Navarro. La cuestión era que terminaba el primer tiempo y estábamos tranquilos, con un hombre mas y con el control del partido, pero faltaba algo para abrir el marcador, faltaba la frescura de Palacios para desbordar por los costados, y el Vasco entendió que Cubas estaba sobrando en la zona del volante tapón.
Y es increíble como nos gusta complicarnos la vida, porque en un partido que era sumamente favorable, mas ahora con Palacios en cancha, el rival recurrió a el único recurso que barajaba en las condiciones en las que estaba el encentro: el pelotazo a Mazzola. Y como contra Unión, Arsenal y Godoy Cruz, caímos nuevamente en la trampa del pelotazo frontal, y nuevamente falló el cálculo del arquero, que salió tarde, pero esta vez no fue de forma temeraria a romper, sino que condicionado por los antecedentes, salió tímidamente a tapar al delantero tripero, que no nos perdonó. Y si teníamos realmente ganas de complicarnos solos la vida, se terminó de confirmar con la tontería de Calleri: codazo totalmente innecesario, y un hombre menos. Las tinieblas se acercaban, el panorama era oscuro, y se habían juntado nuestros dos puntos débiles: los pelotazos frontales y la inmadurez con el tema de las tarjetas.
Si queríamos sacar adelante el partido había que convertir un gol rápido, y lo logramos, y luego otra patada criminal de un hombre de Gimnasia nos hizo estar con un hombre mas nuevamente. Increíble pero real: las tinieblas se alejaban y en el horizonte se veía el paraíso, faltaban mas de 20 minutos y volvíamos a tener el panorama a nuestro favor.
El Vasco optó por la frescura de Bentancur para fabricar juego y en Chávez para tener mas presencia en el área, aprovechando la línea de 4 improvisada de Gimnasia y el hombre de mas, y a puro vértigo, casi de película, de forma épica, nos llevamos tres puntos de oro. No se si decir que Boca terminó siendo desordenado, porque Palacios apareció por la derecha, Chávez por el centro, Carlitos mas retrasado, como debe ser, y en un momento tenso, Gago abrió la bocha de forma muy inteligente hacia la derecha, esquivando la desesperación y el hecho de ir al bulto.
Me quedo con el ímpetu de ir hasta el final (con fútbol), del carácter que tuvimos para levantarnos en un momento en el que el marco era sombrío y de la buena lectura del Vasco para hacer los cambios, aunque es preocupante el tema del arco (Orión deberá solucionar el problema de los mano a mano, y Sara cuando le tocó atajar demostró que el titular es Orión), pero también hay que solucionar el tema de la defensa para que no se llegué al mano a mano entre el delantero y Orión, y no me voy a cansar de insistir que como contra Belgrano y este partido, por mas de que esta forma de ganar sea de un equipo con carácter, también es de un equipo que se complica innecesariamente y no termina ganando más cómoda y categóricamente por errores propios.
Y es increíble como nos gusta complicarnos la vida, porque en un partido que era sumamente favorable, mas ahora con Palacios en cancha, el rival recurrió a el único recurso que barajaba en las condiciones en las que estaba el encentro: el pelotazo a Mazzola. Y como contra Unión, Arsenal y Godoy Cruz, caímos nuevamente en la trampa del pelotazo frontal, y nuevamente falló el cálculo del arquero, que salió tarde, pero esta vez no fue de forma temeraria a romper, sino que condicionado por los antecedentes, salió tímidamente a tapar al delantero tripero, que no nos perdonó. Y si teníamos realmente ganas de complicarnos solos la vida, se terminó de confirmar con la tontería de Calleri: codazo totalmente innecesario, y un hombre menos. Las tinieblas se acercaban, el panorama era oscuro, y se habían juntado nuestros dos puntos débiles: los pelotazos frontales y la inmadurez con el tema de las tarjetas.
Si queríamos sacar adelante el partido había que convertir un gol rápido, y lo logramos, y luego otra patada criminal de un hombre de Gimnasia nos hizo estar con un hombre mas nuevamente. Increíble pero real: las tinieblas se alejaban y en el horizonte se veía el paraíso, faltaban mas de 20 minutos y volvíamos a tener el panorama a nuestro favor.
El Vasco optó por la frescura de Bentancur para fabricar juego y en Chávez para tener mas presencia en el área, aprovechando la línea de 4 improvisada de Gimnasia y el hombre de mas, y a puro vértigo, casi de película, de forma épica, nos llevamos tres puntos de oro. No se si decir que Boca terminó siendo desordenado, porque Palacios apareció por la derecha, Chávez por el centro, Carlitos mas retrasado, como debe ser, y en un momento tenso, Gago abrió la bocha de forma muy inteligente hacia la derecha, esquivando la desesperación y el hecho de ir al bulto.
Me quedo con el ímpetu de ir hasta el final (con fútbol), del carácter que tuvimos para levantarnos en un momento en el que el marco era sombrío y de la buena lectura del Vasco para hacer los cambios, aunque es preocupante el tema del arco (Orión deberá solucionar el problema de los mano a mano, y Sara cuando le tocó atajar demostró que el titular es Orión), pero también hay que solucionar el tema de la defensa para que no se llegué al mano a mano entre el delantero y Orión, y no me voy a cansar de insistir que como contra Belgrano y este partido, por mas de que esta forma de ganar sea de un equipo con carácter, también es de un equipo que se complica innecesariamente y no termina ganando más cómoda y categóricamente por errores propios.
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