domingo, 7 de febrero de 2016

TEMPERLEY 0 BOCA 0: UN LABERINTO

 Boca todavía no salió del laberinto del verano, y la búsqueda por salir de él recuperando el juego y las individualidades del año pasado parece ser un camino sin salida. 
 Apenas insinuaciones al comienzo de los dos tiempos fueron chispas de esperanza de que Arruabarrena y sus jugadores habían recuperado la memoria. Pero fueron tan solo arremetidas urgidas por la motivación de salir al campo de juego, ya que esas ocasiones al principio de cada tiempo fueron las únicas chances que Boca tendría en toda la noche. Es decir, siempre pareció que al principio nos llevamos puesto a Temperley, pero mientras corrieron los minutos la realidad nos dio un baldazo de agua helada: que el Xeneize no era superior al Gasolero, que el local estaba bien parado, con un repliegue imposible de contrarrestar para un equipo visitante que tenía la pelota, pero no tenía buen juego. 
 Aún así, el panorama podría ser mucho peor, ya que el resultado final es totalmente lógico, Temperley no mereció ganar ni tuvo las oportunidades para hacerlo, y Boca se pudo desinfectar de algunos de los virus que lo sometieron en el verano: hubo mas concentración (el fondo estuvo seguro, sin cometer errores tontos), tuvimos la pelota y los laterales tuvieron un buen partido porque fueron fundamentales para hacernos anchos, pero en el hecho de tener el balón fue donde pecamos: no sirve de nada tener el objeto redondo si no hay profundidad. Pero obviamente, esto no alcanza, porque Boca es Boca y la diferencia que hay entre la jerarquía de ambos equipos no se notó, por lo tanto pudimos haber avanzado varios pasos en el laberinto con respecto al verano, pero todavía no salimos de él. 
 Los laterales tienen que pasar al ataque para ser las ruedas de auxilio y para ser alternativas por las bandas, pero no para depender exclusivamente de ellos, como en la mayoría de las jugadas que terminaban con un centro inconcluso de Silva, lo que marca la poca generación de juego. Y además de que colectivamente no encontramos espacios ni asociaciones, individualmente carecemos de buenos rendimientos, y como declaró el Vasco, lo colectivo hace a lo individual, y lo individual hace a lo colectivo. El mejor ejemplo es Carlitos: no termina bien ninguna jugada, no encuentra su lugar, se lo veía por momentos yendo a buscar la pelota cerca de Cubas, y en la chance mas clara que estuvo cara a cara con Crivelli tardó una eternidad para definir. Como se dijo luego de los amistosos con River: si el mejor anda mal, todo es más difícil. 
 Con Gago y Pavón en cancha, el Vasco buscó mas fútbol interno y primer pase con el volante, y desborde y velocidad con el delantero, pero tampoco fueron solución. Pero el problema no está en los nombres, ya que no pasa porque a Chávez le guste más o menos recibir la pelota de espaldas que recibirla en velocidad, sino que es un problema funcional, porque no hay ningún nueve que haga goles si no hay un equipo que genere fútbol para asistirlo, mientras que a excepción de Silva, los restante fueron campeones el año pasado. 
 Esperemos que la final del miércoles sea el punto de partida para dejar atrás la mala racha y encontrar la salida a este laberinto, donde por ahora parece que nos olvidamos de dejar migas de pan para poder salir y reencontrar nuestra identidad.  

viernes, 5 de febrero de 2016

NUNCA HAY VERDADERAS SANCIONES

 La reducción de las sanciones de la Conmebol para Boca y Central son sin dudas beneficiosas para ambas instituciones y confortables para los hinchas, pero no le hace bien al fútbol sudamericano, ya que es inconcebible que después de que le hayan roto la cabeza a Orión de un piedrazo en el Gigante de Arroyito, o que un idiota le haya tirado gas pimienta a los futbolistas de River, por una excusa festiva e insólita como el aniversario de la Conmebol, donde parece que como la organización cumple 100 años y vive un momento de felicidad, todo pasa, todos están perdonados. Como si un juez cumpliera 50 años y por ser un número alto y redondo, empezara a bajar penas a favor de asesinos o ladrones. Mientras que otros dirigentes manifiestan su malestar, y tienen todo el derecho y la razón para descargarse: supongamos que el equipo cuya sanción fue reducida sería River, ¿que pensaría el hincha de Boca en este momento?. Pero los verdaderos motivos de las reducciones tal vez no sean los que se expresan afuera, y que puertas adentro los motivos sean las habilidades de los dirigentes argentinos. Además de que le hayan quitado la fecha de suspensión a Saja cuando ya estaba en México, (viaje que había hecho solo para acompañar a sus compañeros), todo muy desprolijo.
 Y yendo al fondo de la cuestión, además de que esta gesta marca los chistes que son las sanciones en Latinoamérica, algo que jamás ocurriría en continentes serios como el europeo (el Barcelona, que se podría decir que es el Boca de la UEFA, por su magnitud, afición y trascendencia, estuvo un año sin poder incorporar jugadores, y la sanción se cumplió al pie de la letra), las verdaderas sanciones, que deberían ser individualizar a los agresores y aplicar medidas ejemplificadoras, aún son utopías.
 Que le hayan hecho una nota al Panadero y que este declarara que en un tiempo quiere volver a la cancha, y que está seguro de que algún día va a volver, de ser cierto lo que dice, sería una vergüenza, mientras que Angelici había prometido encontrar a los demás autores físicos, y al autor intelectual, para denunciarlos y publicar sus nombres para que la gente sepa quienes son. Todavía no se sabe a fondo cómo fue el crimen del gas pimienta, y cabe reiterar que sería una vergüenza que un delincuente como el Panadero vuelva a una cancha de fútbol y algo que marca la falta de justicia en nuestro país: que en estos momentos esté tranquilo en su casa y no en la cárcel, donde merece ir. Esperemos que sus dichos solo sean delirios propios. Además de que todavía no hay ninguna explicación de porqué este individuo veía los partidos en la posición de los camarógrafos.
 Y en el caso de Central, si bien es de menor trascendencia (no deja de ser grave), nunca se pudo individualizar al agresor. Y si queremos tirar mas leña al fuego, en la Copa Libertadores 2014 un hincha boliviano del San José terminó muerto por incidentes con la hinchada del Corinthians, y ganó la pasividad, en lo que fue uno de los días mas tristes del fútbol sudamericano, pero como siempre, todo pasa.
 Las verdaderas sanciones tienen que ser individualizar a los protagonistas de los hechos y castigarlos duramente como se merecen, pero como eso no ocurre, alguna determinación se debe tomar, por eso se sanciona que se juegue sin público, perjudicando a muchísima gente que no tiene nada que ver, pero en la Conmebol no se toman muy en serio las sanciones, por lo tanto, que los delincuentes sigan lanzando piedras o lo que sea, total tienen que bancarse uno o dos partidos sin ir a la cancha y listo. Pero de todas formas, el Panadero tuvo la mala suerte de que se haga famoso por el incidente, y la peor sanción que va a tener es la condena social.

domingo, 31 de enero de 2016

BOCA 0 RIVER 1: LO PERDEMOS NOSOTROS SOLITOS

 Antes que nada, a pesar de la derrota, hay una buena noticia, y es que después de este partido se sacan conclusiones futbolísticas, y no conclusiones disciplinarias o morales, ya que si bien no fue una obra teatral con todas las luces, pudimos ver un partido de fútbol y no un ring con 22 taekwondistas psiquiátricos matándose a patadas.
 Pero lamentablemente, las conclusiones futbolísticas no son para nada buenas. Los primeros minutos fueron lo mejor del verano: se vio fluidez a la hora de atacar a River, con los dos laterales/volantes llegando al fondo en varias ocasiones, el equipo adelantado ejerciendo presión en área rival forzando errores, y algo que nunca se había visto en este mortífero verano: el fondo de Boca seguro, pese a algún cambio de frente que haya evidenciado algún espacio (riesgo que era sabido que íbamos a correr); y un jugador como Lodeiro que una líneas y sea el nexo entre el mediocampo y los delanteros. Pero nuestro intento por jugar a algo con esta novedosa experiencia táctica terminó por estallar muy temprano: de a poco fuimos cediendo espacios, a tal punto de dejar de dominar el partido, y que finalmente lo domine el rival. 
 Este sistema requiere de mucha participación de los carrileros: si no retroceden rápido, pueden sufrir los tres del fondo, y si no salen rápido, el equipo queda sin variantes en ataque. Y luego de nuestros 25 minutos de dominio, Peruzzi y Fabra terminaron mas como laterales que como volantes, y Boca no hizo tres pases seguidos, volvimos a la pobreza de los tres partidos anteriores. 
 Los de Gallardo terminaron arrinconando a Boca, metiéndolo en su área, pero aún así, se podría decir que el partido lo perdemos nosotros y no que nos lo haya ganado River, porque de no haber hecho un penal tan inocente, tan ingenuo, tan infantil, con el futbolista rival abriéndose y sin chances de generar peligro, no nos hubieran ganado nuevamente de guapos. Y no deja de ser llamativa la torpeza a la hora de cometer penales en los superclásicos: primero Marín, luego Tévez poniendo la mano, y finalmente Palacios. Tres penales totalmente innecesarios, regalados. Y en esos tres partidos (los últimos partidos ganados por River) el único tanto rival fue el marcado desde los doce pasos. Por lo tanto, se podría decir que por tercera vez perdemos el partido nosotros solitos. 
 La falencia a la hora de generar juego y la bobada para que nos marquen goles sin dudas son las marcas registradas de este espantoso veranito, pero lo que mas preocupa es que Carlitos se vea como uno más entre tanta nulidad: en casi todas las oportunidades en que tuvo la pelota en sus pies malogró la dirección del esférico. El superclásico en que se hizo famosa la frase de "volvió todo a la normalidad", El Apache no tuvo un buen partido, pero aún así fue fundamental en lo actitudinal, pero esta vez no está siendo importante ni en lo futbolístico ni tampoco en lo emocional, ya que sus compañeros y Arruabarrena no encuentran el rumbo. Si el mejor no anda bien y hasta se ve contagiado, todo es mas difícil. 

jueves, 28 de enero de 2016

MAR DEL CAOS

 Los tres partidos de Boca en este verano dejaron mucho que desear, en resultados, funcionamiento, y hasta en conducta.
 Es la segunda vez que Racing de la mano de Bou nos hace un desastre y Angelici debe levantar el teléfono para reforzar la defensa. El verano pasado ocurrió con una derrota 4-1 y llegaron Torsiglieri y Rolín. Hoy en día el que quedó de los dos es el uruguayo, y ahora el presidente xeneize llegó a un acuerdo por la llegada de Insaurralde, justamente por tenerle desconfianza al zaguero que fue a buscar para apagar los incendios hace un año. ¿Ocurrirá lo mismo el verano siguiente? Esperemos que Boca madure como institución y pare de incorporar centrales todos los mercados de pases, y para eso hace falta tomar la decisión correcta para que esa sea la única decisión, y no tomar muchas decisiones erróneas. Uno cree que Insaurralde va a rendir como lo hizo en su etapa anterior, que el círculo vicioso de los partidos con Racing y los centrales se terminará, ya que el Chaco es un futbolista de mucha jerarquía. Pero además de salir de compras al supermercado, se necesita trabajar con lo que se tiene en la heladera, y los horrores del equipo de Arruabarrena en defensa fueron parecidos al 3-4 de Unión en la Bombonera: equipo largo, malos cálculos en los pelotazos frontales, la línea de cuatro desprotegida. En aquella fecha 19 del torneo, el Vasco logró que los errores defensivos se vayan corrigiendo las 11 fechas restantes. Una tarea difícil, pero no imposible de realizar si se pudo lograr en un pasado reciente. Mientras que la derrota con el elenco de Sava no es solo una derrota de verano, ya que Boca podría enfrentar a Racing en la fase de grupos de la Copa, y es una importante misión para el DT del conjunto de la Ribera preparar ambos choques coperos para que Bou no haga de las suyas otra vez, y esa es una de las tareas mas importantes de un entrenador: prevenir los encuentros, y por ahora nunca se pudo predecir a Racing.
 El superclásico fue un bochorno total, como para que le devuelvan el dinero a los espectadores que sufrieron viendo esos 90 minutos de pura fricción, agresión y nada de fútbol. Esta es una deuda pendiente del Boca del Vasco: no pasarse del límite. Carlitos había declarado luego de la derrota 3-1 con Racing (sí, otra vez Racing) en la fecha 28 del torneo que como equipo Boca tenía que crecer, que hay que usar la cabeza, terminar con los 11. Parece que todavía no crecimos. Boca estuvo atropellado, no se concentró en jugar, y el partido se transformó en una batalla campal. Está bien dejar la vida en cada pelota, pero no estaría nada mal dejar la vida por jugar bien.
 Y la tercera no fue la vencida para Boca: con Estudiantes el equipo quedó desmoronado y tuvo errores infantiles en ambos goles. El primero fue una muestra del desequilibrio, de perder la pelota en mitad de cancha y que el equipo quede partido, mientras que el segundo fue como hacerse un gol en contra: pura desconcentración, ingenuidad, hasta falta de actitud.
 Boca se dio un viajecito de terror por Mar del Plata, donde no jugó a nada, fue un equipo frágil, indisciplinado, donde hasta Tévez pareció haberse contagiado. Otro desafío fundamental para un DT es motivar constantemente a sus futbolistas, mentalizarlos de que cuando se gana, se debe seguir ganando, y Boca no se tiene que relajar por ser el campeón. Arruabarrena debe recuperar el nivel individual de cada uno, y colectivamente debe volver a las fuentes, trabajar para que su equipo recupere la memoria y se concentre (en jugar, no en pegar y hacer gestos). El sábado ante River tendrá la última oportunidad antes de competir oficialmente.

domingo, 17 de enero de 2016

BOCA 3 EMELEC 0: EL MEJOR REFUERZO

 Si bien no se puede analizar a fondo un partido amistoso de pretemporada, donde los músculos están comenzando a activarse y la mente se va olvidando de las vacaciones mientras que la competencia oficial se encuentra lejos, es importante ganar estos partidos no solo para ir teniendo minutos que nos den rodaje para encarar el año, sino que también es interesante ver a los suplentes, ver como se entienden Silva y Jara en los laterales, y ver sobre todo a los pibes de la cantera, que quieren ganarse un lugar.
 En el primer tiempo, con todas las estrellas (a excepción de Erbes, Peruzzi y Osvaldo, pero con los buenos de Jara, Cubas y Palacios), se vio el Boca ideal en cuanto a nombres, seguramente el que dispute la Copa Libertadores que con tanto ansias espera el hincha de Boca, pero la realidad es que en cuanto al juego no se vio el ideal. Por momentos se vio lo que pretende Arruabarrena: presión alta, en campo rival, que ambos laterales se animen a pasar (Boca necesitará mucho de los marcadores de punta en ataque, ya que de acuerdo a las características de sus jugadores prepondera en demasía el juego interno), circulación clara de la pelota, salida desde el fondo. Pero en área del Emelec no estuvimos finos, nos faltaban algunas gotas de aceite: estaba siendo todo muy forzado, sin profundidad, con Tévez intentando guapear contra los defensores tirándose a la izquierda, a veces encontrando a Lodeiro y por momentos no, Palacios intentó desnivelar por los costados generando faltas que no supimos aprovechar en las pelotas detenidas, Pablo Pérez intentó llegar por el centro (donde al no haber un nueve de área era ideal que aparezca por sorpresa, como en su cabezazo al final del primer tiempo), pero sin poder conectar, Meli no estaba en sintonía, mientras que los laterales iban hasta el fondo y eran un aire fresco para Boca, pero a medida que pasaba el tiempo parecían ir quedándose sin nafta.
 Pero la segunda parte fue otra cosa, con otros nombres. Y la moraleja de esta historia es que los suplentes terminaron jugando mejor que los titulares, demostrando que están a la altura y que el Vasco los va a tener que tener en cuenta. Messidoro hizo valer la primera parte de su apellido cambiándole la cara a Boca, pasando el juego por él, asistiendo, juntándose con Tévez y siendo pura frescura en la posesión de la pelota. Y de su mano llegaron los tres goles, tocando y yendo a buscar para clavarla abajo, asistiendo a Pavón y dejándole el rebote a Carrizo. Además del enganche nacido en Carlos Paz, Silva Torrejón mostró seguridad por la banda izquierda, Molina se adaptó a la mitad de la cancha, y Jara mostró cosas interesantes para hacernos sentir que le va a rendir mucho a Boca: además de su sencillez y claridad para jugar, aprovechó su polifuncionalidad para jugar como lateral, interno y volante central.
 Tal vez en esta noche sanjuanina ante Emelec Boca haya encontrado su mejor refuerzo en el mercado de pases: el chico Messidoro, que cambió el partido e hizo que el rival se vaya diluyendo. Si el Vasco pretende incorporar un par de jugadores más para completar el plantel, sabe que si Angelici no se los puede traer tiene varios pibes y jugadores como Chávez, Magallán, Rolín o Marín que van a hacer que los titulares no se duerman si no quieren perder el puesto.

martes, 12 de enero de 2016

¿HASTA CUÁNDO VAMOS A CRITICAR A MESSI?

 Lo de Messi es sorprendente no solo por los récords que fue batiendo a lo largo de su carrera y los logros que ha obtenido, como sus cuatro Champions con el Barcelona y sus cinco Balones de Oro, sino que no deja de sorprender el hambre que tiene por conseguirlo todo, y a pesar de estar en la cima del mundo, él quiere seguir subiendo, porque busca la perfección, busca superarse día a día. Su mayor competencia no es con Cristiano Ronaldo, Messi no compite con el portugués, sino que compite con él mismo. Esa es la mejor forma de superarse. 
 Además de su nivel interestelar cada temporada, es impactante su humildad por sentirse uno más: nunca se puso por encima de ningún compañero. Cuando Argentina jugaba un amistoso y le entregaban a la AFA un extra por la participación de Messi, Grondona le decía a nuestro crack: "Leo, este monto es lo que nos pagan de más porque juegues vos, así que te lo quiero dar", Messi siempre le contestaba: "quiero repartirlo con todos mis compañeros". 
 Una muestra de su carácter y humildad por nunca conformarse y querer seguir aprendiendo son sus goles de tiro libre: antes, a pesar de haber ganado tres balones de oro, los encargados de la ejecución de los tiros libres en el Barsa eran Xavi e Iniesta, Messi no metía un gol de tiro libre. Pero ya siendo el mejor del planeta, donde parecía que no tenía mas nada que aprender sobre el juego, Messi se quedaba después de los entrenamientos practicando tiros libres, y ahora no hay duda de quien es el encargado de las pelotas paradas en el Camp Nou. 
 Todavía su gran carrera tiene la deuda de ganar algo con la selección, pero mientras jugó dos finales (Mundial y Copa América), pedimos su cabeza como si Argentina hubiera quedado afuera en fase de grupos, mientras que Cristiano en Portugal no sabe lo que es jugar una final y es amado por cualquier portugués que te puedas cruzar. Messi no juega en Argentina como en el Barcelona, pero Argentina no está ni cerca de jugar como el Barcelona, y nos olvidamos que el fútbol es un deporte en conjunto, y los rendimientos individuales dependen del rendimiento colectivo: En el Barsa Messi está rodeado de opciones de pase (Dani Alves por un lado, Jordi Alba por el otro, Arda Turan, Iniesta o Rakitic detrás de él, Suárez por el centro), mientras que en la final de la Copa América no tenía a quien pasarle la pelota. Pero siempre es más fácil pegarle al mejor, porque es el que tiene el mayor talento para conducir a un equipo que no juega bien. 
 Barcelona es su casa: en Rosario no querían pagar el tratamiento que él necesitaba, y encontró su lugar en el mundo en España. En Catalunya lo trataron mucho mejor que en su país natal, y aún así, el se inclinó por la selección albiceleste, se peleó con Guardiola para ir a los Juegos Olímpicos, no pidió faltar a ningún amistoso hasta con los rivales mas remotos. 
 Tenemos al mejor futbolista del planeta, que consiguió cinco balones de oro y que tiene tiempo para todavía ganar más. Si Messi trae la Copa de Rusia 2018 se van a terminar todos los cuentos: va a ser el mejor futbolista de la historia. Los argentinos debemos valorar más lo que tenemos, pero el momento en donde mas se valoran las cosas es cuando ya no se tienen. Cuando Messi se retire del fútbol, nunca más va a aparecer un jugador igual, y todos nosotros tenemos la suerte de poder verlo jugar, y que juegue para nosotros. 
 

miércoles, 6 de enero de 2016

TRES SON MULTITUD

 Con la resurrección de Higuaín en el Napoli, el nivel ascendente de Dybala en la Juventus, el liderazgo y jerarquía de Tévez en Boca, y la categoría de Agüero en el City, ¿a quien vamos a dejar afuera? Posiblemente sea una de las novelas para armar la lista de 23 en junio.
 Martino tiene un problema increíble para decidir con qué centro delantero no va a contar de cara a la competencia que se viene, y si bien se podría decir que es un problema que cualquier entrenador quisiera tener por las variantes que tiene a disposición, es algo difícil de manejar. Agüero es un intocable, por lo tanto la duda está entre los tres restantes. Martino juega con un sólo nueve de área en cancha (para él, Tévez es referencia de área, aunque sus características no lo avalan), por lo tanto, tener mas de tres en el plantel sería una locura. 
 Uno de los conflictos más grandes que tiene todo seleccionador nacional es cuando llega la hora de convocar a los 23 futbolistas que van a participar de una competición de alto vuelo y se debe decidir a quién se deja afuera. Comunicarle a un futbolista que no va a estar en el plantel luego de meses de mucho esfuerzo y sacrificio debe ser complicado, y lo mismo para el futbolista que recibe el mensaje. Cuando Sabella dejó afuera a Banega del mundial de Brasil 2014, jugador que había formado parte de muchas convocatorias y que marcó un gol importante para rescatar un punto de La Paz, el futbolista declaró una vez finalizada la copa del mundo que fue uno de los momentos mas duros de su vida. En esos instantes es cuando además de la calidad profesional de un DT se debe mostrar la calidad humana. Y de seguir los tres delanteros en cuestión en tal nivel, lamentablemente habrá una decisión difícil de tomar. 
 Tal vez haya un acuerdo con Dybala para que juegue los Juegos Olímpicos y que Tévez e Higuaín vayan a la Copa América Centenario respetando su trayectoria. Esta camada de la selección tiene que conseguir un título, y esta Copa América será, además del Mundial de Rusia 2018, la última chance de varios, mientras que Dybala puede esperar, ya que hay Dybala para rato.
 Lo que es muy bueno siempre tiene algo de malo, y la abundancia de delanteros habla bien de nuestro fútbol pero, lamentablemente, alguien tiene que quedar afuera.