viernes, 5 de febrero de 2016

NUNCA HAY VERDADERAS SANCIONES

 La reducción de las sanciones de la Conmebol para Boca y Central son sin dudas beneficiosas para ambas instituciones y confortables para los hinchas, pero no le hace bien al fútbol sudamericano, ya que es inconcebible que después de que le hayan roto la cabeza a Orión de un piedrazo en el Gigante de Arroyito, o que un idiota le haya tirado gas pimienta a los futbolistas de River, por una excusa festiva e insólita como el aniversario de la Conmebol, donde parece que como la organización cumple 100 años y vive un momento de felicidad, todo pasa, todos están perdonados. Como si un juez cumpliera 50 años y por ser un número alto y redondo, empezara a bajar penas a favor de asesinos o ladrones. Mientras que otros dirigentes manifiestan su malestar, y tienen todo el derecho y la razón para descargarse: supongamos que el equipo cuya sanción fue reducida sería River, ¿que pensaría el hincha de Boca en este momento?. Pero los verdaderos motivos de las reducciones tal vez no sean los que se expresan afuera, y que puertas adentro los motivos sean las habilidades de los dirigentes argentinos. Además de que le hayan quitado la fecha de suspensión a Saja cuando ya estaba en México, (viaje que había hecho solo para acompañar a sus compañeros), todo muy desprolijo.
 Y yendo al fondo de la cuestión, además de que esta gesta marca los chistes que son las sanciones en Latinoamérica, algo que jamás ocurriría en continentes serios como el europeo (el Barcelona, que se podría decir que es el Boca de la UEFA, por su magnitud, afición y trascendencia, estuvo un año sin poder incorporar jugadores, y la sanción se cumplió al pie de la letra), las verdaderas sanciones, que deberían ser individualizar a los agresores y aplicar medidas ejemplificadoras, aún son utopías.
 Que le hayan hecho una nota al Panadero y que este declarara que en un tiempo quiere volver a la cancha, y que está seguro de que algún día va a volver, de ser cierto lo que dice, sería una vergüenza, mientras que Angelici había prometido encontrar a los demás autores físicos, y al autor intelectual, para denunciarlos y publicar sus nombres para que la gente sepa quienes son. Todavía no se sabe a fondo cómo fue el crimen del gas pimienta, y cabe reiterar que sería una vergüenza que un delincuente como el Panadero vuelva a una cancha de fútbol y algo que marca la falta de justicia en nuestro país: que en estos momentos esté tranquilo en su casa y no en la cárcel, donde merece ir. Esperemos que sus dichos solo sean delirios propios. Además de que todavía no hay ninguna explicación de porqué este individuo veía los partidos en la posición de los camarógrafos.
 Y en el caso de Central, si bien es de menor trascendencia (no deja de ser grave), nunca se pudo individualizar al agresor. Y si queremos tirar mas leña al fuego, en la Copa Libertadores 2014 un hincha boliviano del San José terminó muerto por incidentes con la hinchada del Corinthians, y ganó la pasividad, en lo que fue uno de los días mas tristes del fútbol sudamericano, pero como siempre, todo pasa.
 Las verdaderas sanciones tienen que ser individualizar a los protagonistas de los hechos y castigarlos duramente como se merecen, pero como eso no ocurre, alguna determinación se debe tomar, por eso se sanciona que se juegue sin público, perjudicando a muchísima gente que no tiene nada que ver, pero en la Conmebol no se toman muy en serio las sanciones, por lo tanto, que los delincuentes sigan lanzando piedras o lo que sea, total tienen que bancarse uno o dos partidos sin ir a la cancha y listo. Pero de todas formas, el Panadero tuvo la mala suerte de que se haga famoso por el incidente, y la peor sanción que va a tener es la condena social.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario