Y como no encontramos el rumbo, tan solo con ver una imágen del posicionamiento de los jugadores en el campo nos podemos dar cuenta de que Boca está desordenado, es como un náufrago en una balsa en el medio del mar, que no sabe dónde queda el norte, el sur, el este, o el oeste. Boca no marca en ataque: cuando perdía la pelota, Atlético gozaba de los espacios que tenía a su disposición para filtrar un pase ante una defensa abierta, sin respaldo táctico, con jugadores que quedaban flotando, y un equipo partido y expuesto ante cada pérdida del balón. Para peor, el volante central tiene que ser el equilibrio, el relojito (con más razón en un equipo que está tan desbalanceado), y si Cubas no está preciso y pierde la pelota, solo queda rezar.
El partido se jugó de igual a igual, es cierto, porque Boca a pesar de quedar desprotegido ante cada recuperación rival, por momentos encontraba profundidad con las subidas de Fabra, que jugó en posición de antiguo lateral brasileño, y en Osvaldo, que fue importante en algunas jugadas tirándose atrás para poder jugar con Carlitos o Palacios, pero no alcanzó. Apenas un par de buenas combinaciones con Osvaldo, que pecando de nuestra ineficacia, no alcanzaron. Decir "qué hubiera pasado si" haciendo referencia a las llegadas que pudimos haber aprovechado es muy poco para un club como Boca, con la historia y jugadores que tiene, además de que jugadas asociadas hubo muy pocas y todo lo restante fueron puro empuje y ganas, pero nada de fútbol, sumando a que el segundo tiempo nos vimos inyectados en la desesperación contra un Atlético Tucumán mas sereno que si hubiera estado decidido, podría haber liquidado el partido.
El Vasco parece estar también dentro de esa balsa, y parece que la brújula se le cayó al mar: Boca empezó con el Cata de 4, y terminó con Insaurralde de 3 (hasta tenemos la mala suerte de que se lesione Fabra, y que no esté Silva en el banco), Meli de 4 y Carrizo disperso por toda la cancha, jugando primero por la izquierda, luego por la derecha, o vaya uno a saber de qué estaba jugando. Mientras que jugadores que podrían haber aclarado un poco el panorama como Pérez o Lodeiro se quedaron en el banco. Pero aún así, haya los cambios que haya, nada parece ser una solución, porque no hay una idea de juego, todo depende del azar. El Vasco colocó dos volantes de creación como Gago y Bentancur, pero quedaron deambulando en el centro de la escena mirándole la patente al rival ante cada pérdida de la pelota.
Actitud de los jugadores y aliento de la hinchada nunca van a faltar, nos podemos quedar con el sacrificio del Cata jugando por derecha, el empeño de Insaurralde por izquierda, la actitud de Bentancur para pedir la pelota en el momento que más quemaba, pero en el fútbol no alcanza con el esfuerzo. Actitudinalmente los jugadores respondieron, pero futbolísticamente no.
Uno confía en que el Vasco va a revertir la situación, encontrar el equipo que parece haber perdido. Pero los rendimientos y la suerte que tuvimos el año pasado se agotaron, y a uno le cuesta creer que la solución sea que el Vasco se vaya por la puerta de atrás para que llegue otro entrenador que ordene la situación, mejore el rendimiento de cada uno e imponga un estilo, porque Arruabarrena no merece irse de esta manera.
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