Primero, no quiero que pase desapercibido el objeto que le lanzaron a Orión antes de comenzar el encuentro, porque el problema está en que es una agresión más, que como muchas otras, pasan desapercibidas, porque en este país estas agresiones ya parecen ser normales. Y la realidad es que hay que tomar medidas ejemplificadoras, para que por lo menos, que la próxima vez los agresores lo piensen dos veces. Esto no debería ser algo normal, sino que es algo loco, y en esta sociedad hay muchos locos, por eso entre tanta locura parece que hay mucha normalidad, porque para un loco no es raro ver otro loco.
Hablando de fútbol, Boca volvió a vivir. Se mostró seguro y tuvo convicción para lastimar al rival, pero no la eficacia para abultar el resultado, por eso el marcador quedó corto.
Tirar un pelotazo para arriba sin sentido es no jugar nada, pero es muy distinto que tirar un pelotazo que más que un pelotazo, es un pase largo a la cabeza de Osvaldo, con el objetivo de peinar la pelota para jugar con Carlitos o Palacios. Pero aún así, el pase largo de un central a un delantero debe ser un arma importante, pero no la única, ya que con eso no alcanza, y demostramos otras armas como para llevarnos el resultado: con rasgos del campeón, tuvimos buen juego y explosión con Palacios complicando por los costados, buenas intervenciones por las bandas de los laterales, llegadas de parte de Bentancur, y sobre todo, un toque de distinción de parte del Apache, que se movió detrás de Osvaldo y se entendió bien con él.
Y el mejor ejemplo de la resurreción de este equipo es Tévez: de un Carlitos apagado, sin confianza, que encaraba y perdía, que remataba sin precisión, a un Tévez de los viejos tiempos, enchufado, con determinación para encarar y ganarle a los rivales, y con jerarquía para marcar el gol. De ahí podemos explicar por qué el hincha de Boca pudo volver a festejar un grito de gol: hubo fluidez a la hora de tener la posesión, un pensamiento homogéneo de parte de los 11 para atacar y meter la pelota dentro del arco, y no la confusión de los últimos partidos.
Pero la mayor diferencia entre el partido con Atlético Tucumán y el de la victoria en San Juan es el partido de Orión. Habiendo tenido mucha participación con los tucumanos por los espacios que tenía Atlético para lastimar debido al desmoronamiento de Boca, esta vez fue un espectador de lujo, ya que estuvimos mas compactos, con un Cubas seguro, y además con Bentancur y Gago que esta vez jugaron al lado de él y lo ayudaron, sin necesidad de desentenderse de la creación del juego, donde por momentos Bentancur pudo convertir. Y con un mediocampo bien armado, la defensa tuvo una aceptable participación. Los centros tal vez fueron la única pálida de la noche, donde por habernos dormido algunas siestas los jugadores de San Martín lograron conectar de cabeza.
Sin orden y equilibrio, por más de que tengas los mejores jugadores del mundo, es imposible jugar bien, y en esta victoria se vio un Boca solidario a la hora de cubrir espacios. Si bien pudo habernos dado una mano San Martín, que tuvo una actuación muy pobre, nosotros también somos artífices de que la mayor preocupación de nuestro arquero haya sido el proyectil antes de comenzar el partido.
Con la imagen de Osvaldo uno puede darse cuenta de que se decían muchas falsedades como que había jugadores que le soltaron la mano al entrenador, ya que Dani jugó con un dedo fracturado, haciendo honor a la camiseta de Boca, bancando al DT y demostrando que la actitud y ganas nunca estuvieron en duda.
Esperemos que este sea el fin de una mala racha y el inicio de una buena seguidilla, pero no hay que confundirse, porque a veces la victoria puede cegarnos: el equipo del Vasco ganó merecidamente y por fín jugó, pero pudo haber jugado más, ya que en el segundo tiempo no se llegó como en los primeros 45 minutos, y contra un rival que aproveche mejor los cabezazos, en cada centro podemos sufrir bastante, lo mismo si no liquidamos los encuentros. Hay que mantener el mismo rendimiento (o mejorarlo) para seguir espantando supersticiones negativas, si no queremos volver a caer en la debacle que nos torturó todo el verano.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario