viernes, 8 de abril de 2016

BOCA 3 BOLÍVAR 1: QUEBRAR UNA DEFENSA NUMEROSA CON FACILIDAD

 Boca había resurgido de manera notable frente a Atlético de Rafaela, con un funcionamiento y nombres que se ganaron un lugar. Con un rival como Bolívar, que como todo equipo boliviano, es frágil fuera de casa, la misión de entrada parecía resultar más dificultosa por el armado defensivo de un conjunto rival que a pesar de todo, tiene futbolistas que conforman la selección boliviana.
 Hay más de un ejemplo en el último tiempo en el que Boca no pudo contrarrestar estrategias ultradefensivas a pesar de la diferencia de nombres, como Capiatá, Chicago o Crucero del Norte, pero Guillermo nos hace contemplar que con una posesión sin desesperarse, paciente pero electrizante, con desmarques efectivos, sorprendiendo y amplificando el juego por las bandas, con un Gago que recibe la pelota libre para efectuar filtros peligrosos o hacer circular la pelota, y hasta con la inteligencia táctica para pisar el área, una masa de jugadores poblada por cinco defensores y varios volantes puede verse quebrada.
 Cabe resaltar la comunión para efectivizar un andamiaje de rotaciones, verticalismo e imprevisibilidad: para un rival que espera, los pases previsibles son pan comido, mientras que el factor sorpresa lo crucifica. Colocando a Fabra y a Peruzzi en posición de ataque permanente, los volantes tienen más opciones a la hora de organizar, mientras que Carrizo y Pavón tienen apoyo en los carriles, lo que los independiza para soltarse y generar peligro: al tener cada uno un socio, pueden cerrarse, generar el 2-1, acercarse a Lodeiro o a Tévez, es decir, quitarle referencias al rival.
 El modelo de Xavi como volante interno en el Barcelona enamoró a todos los técnicos del mundo, y Boca tiene la suerte de no tener un jugador como el crack catalán, pero sí poseer un futbolista como Gago que es capaz de realizar una tarea parecida, y a alguien como Cubas que sin cometer faltas, bien posicionado para cubrir las espaldas y hacer las coberturas, puede parecerse un poco a Busquets: con Fernando tirado a la derecha, es donde comienza la orientación de hacia dónde hay que avanzar, por dónde se puede comenzar a progresar, y en un funcionamiento que funciona, el que comienza las jugadas puede terminarlas, porque el primer gol no es obra de la suerte por el rebote, sino que es un premio por progresar en campo rival y virtud de Gago por entender cómo moverse en base a la lectura de la jugada, y si se vio el mejor Gago fue porque los compañeros lo ayudaron, y comprendieron que él no es un conductor ni un armador, sino que es un iniciador, que debe comenzar la fabricación y acompañar si la máquina fabricadora tiene un desperfecto y tiene que volver atrás.
 Nunca hay una virtud propia sin aunque sea un mínimo desperfecto del oponente, y eso fue vital para el dominio de Boca, ya que el elenco de La Paz no fue nunca a presionar a Gago, a dejar de ser un espectador de paredes y combinaciones, sin dejar de lado que para eso Carrizo fue imprescindible, porque el Pachi significaba nuestro cambio de ritmo, lo que provoca una atención constante de parte del rival, que puede transformarse en desatenciones con respecto a otros factores, y hasta en el segundo gol tuvo participación sin tocar la pelota, arrastrándole varias marcas a Carlitos.
 Pero hasta en los mejores viajes puede haber desperfectos como eternas esperas en los aeropuertos y papeleos interminables: aunque se encontraron espacios con una facilidad que entusiasma, a través de rotaciones, amplitud e individualidades, lo que hizo parecer que Bolívar no tenía recursos para salir a equiparar una desventaja: Sánchez Capdevilla y Callejón son jugadores que podían explotar los costados de Cubas, pero los toques directos e ineficaces (si se pretende atacar sin tener la pelota por más de 10 segundos, se debe tener una precisión milimétrica) los llevaron a hacer agua. Pero un par de yerros del Chaco Insaurralde nos alarmaron: en el primero marca mal en ataque, y en el segundo comete un penal innecesario. De los errores se aprende, y estos errores son clave para que el resultado no nos confunda.
 Así es como se abre una defensa que parece no tener huecos: ayudando al compañero, sin desordenarse, teniendo claro cuándo jugar por afuera, cuándo por dentro, cómo acelerar en el momento indicado. Si esos requisitos se cumplen, es porque el principal se pudo resolver: jugar bien al fútbol, es decir, entenderse con el compañero, lo que nos incentiva a confiar en uno mismo para gambetear, pegarle al arco, etc.

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