viernes, 8 de julio de 2016

INDEPENDIENTE DEL VALLE 2 BOCA 1: FATALIDADES QUE NOS GUILLOTINARON

 Que el fútbol europeo europeo es más táctico y el sudamericano más individualistas tiene mucho de verso como bastante de realidad. Independiente del Valle se mueve de acuerdo a la velocidad de sus atacantes, y son las habilidades de sus jugadores más ofensivos lo que le dan una identificación, mientras que Boca conserva un padrón de juego más definido, pero pareció perderlo por la extenuación de la altura y descargando todas las posibilidades a intervenciones autodidactas.
 La jugada de fútbol sala entre Zuqui y Pérez de a poco fue quedando muy lejos, y mientras la descoordinación defensiva de los ecuatorianos nos daban chances en los que había espacios y futbolistas a nuestro favor, la imprecisión dilapidó toda chance cercana. A Benedetto parecía que todavía sus compañeros no lo tenían en el radar, ya que en algunas ocasiones se encontró en una posición óptima para convertir y no se la dieron. Mientras que el mediocampo se fue desdibujando de a poco: sin asociación, a pura arremetida, iba la pelota y volvía a campo de Boca automáticamente. Tévez es un reflejo de ello: parecía querer hacer la jugada de su vida, no existía otra opción que empujar hacia delante, cuando un fuera de serie como él tiene condiciones como para hacer la pausa y manejar un poco más la pelota para generar fútbol con sus compañeros.
 No cabe ninguna duda de que Angelici no se equivocó al armar los costados de la última línea: tanto Jara como Fabra están sumamente capacitados para llevar esta camiseta. Pero no solo tuvieron una noche de terror por errores puntuales que fueron fatales, sino también porque no hubo una estructura que los favorezca. Cuando hablamos de estructura nos referimos a varias piezas que conforman una parte del partido, y como mencionamos al principio, una parte fundamental iban a ser los mano a mano de los velocistas con nuestros marcadores de punta, donde se evidenció la ventaja que le sacaba Cabezas a Jara. No hay que desligar al ex Estudiantes de toda responsabilidad, pero Benedetto no es Pavón (no va a hacer toda la banda derecha por una cuestión de características), y Zuqui y Pérez se concentraron demasiado en el circuito que conforman con los de arriba, sin dar una mano por las bandas.
 No hay que olvidar que también el fútbol está compuesto por detalles: ayer Francia le gana a Alemania por jugadas muy puntuales. Primero tuvo suerte cuando los de Low dominaron y eran superiores, y luego supo capitalizar errores que parecieron haber caído del cielo (claro que sin la calidad de Pogba, Griezmann y Giroud no hubiera sido posible). Y en este caso, parecía que se nos daba a nosotros: Independiente llegaba, pero definían incómodos, estaban cerca pero a su vez muy lejos, hasta que dos macanas los terminaron acomodando en el sillón del triunfo. Como en el caso de Francia, sin la categoría de Cabezas y Angulo no hubieran sido tan recordados los infortunios de Jara (hay mucha mala suerte antes de llamar al movimiento como un yerro) y el displicente Fabra. Errores que son fatalidades, que en estas instancias no pueden cometerse.
 Puede decirse que en el final Azcona se encontró la pelota, pero si hubo situaciones fue porque nosotros también las encontramos (sin la pelota Independiente parecía ser otro equipo) y no jugamos como pretendíamos, y de eso se puede hacer una lectura fijándose en que Boca no presionó como supo hacerlo en otros encuentros ni tuvo la posesión agresiva marca Guillermo (el cansancio de la altura juega un papel determinante). ¿Si se pudo haber ligado algo más? Claramente, sin olvidar que en el cierre del primer tiempo hubo otro gol, pero el fútbol es así, y antes hay que fijarse en lo que sí tuvimos: errores que nos terminaron guillotinando y una cancha que se inclinó para el lado de Orión.
 Haber convertido y no perder por más de un gol es clave: en la Argentina uno hace la hipótesis de un partido distinto, con Boca más protagonista y un Independiente más débil, pero para eso habrá que ser inteligentes cuando se maneja la pelota en velocidad y estar seguros, mucho más seguros en todos los aspectos. Si hay alguien seguro es Guillermo: la reacción luego del segundo gol es el mensaje que tiene que llegarle a todos: deben mimetizarse con él.

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