jueves, 27 de octubre de 2016

ATLETICO TUCUMAN 2 BOCA 2: FALLAMOS EN LO MENTAL

 Boca es un equipo extraño: sabe a qué quiere jugar, tiene con qué hacerlo, por momentos lo logra, pero se deja estar, llegado un determinado momento deja de ser ese equipo protagonista a carecer de precisión y ponerse a la altura de un rival que es inferior por naturaleza. Pero hay una explicación con la que puede definirse la psicosis de Boca: falla desde lo mental. 
 La fórmula de Atlético Tucumán le sienta bien a sus jugadores: con pelotas largas y cruzadas siempre tiene a alguien llegando por el segundo palo, y hombres listos para la segunda jugada. Pero teniendo a Bentancur, los dos Pérez y dos extremos con capacidad para ir y volver, la lógica hubiera indicado que en el norte del país se observaría un elenco compacto y con capacidad de toque corto y en profundidad. Pero nada de eso se vio por completo: muchas veces el estado errático del asunto terminaba en una vorágine inmanejable, bien aprovechada por los tucumanos. 
 Dejó mucho que hablar el rendimiento de Bentancur: se equivocó de forma frívola en dos jugadas muy claras, donde hasta el erudito menos futbolero hubiera comprendido que en la primera era remate al arco y en la otra un pase para la otra dirección, y hay una frase muy cierta: un buen jugador se diferencia de un crack según las decisiones que tome en los momentos culminantes, es por eso que a Bentancur le estamos poniendo un precio que todavía no tiene y hacemos hipótesis de un futuro que él debe crear y no los demás. Por el bien del pibe, toda la comunidad futbolera debe respetar los tiempos y no deteriorarlo, porque le queda muchísimo camino por recorrer. Estamos comprando acciones cuando la bolsa todavía no se levantó. Y lo que le pasa al juvenil uruguayo es uno de los síntomas de la enfermedad de Boca: aparenta más de lo que concreta. En ambas oportunidades, cuando se estuvo arriba en el marcador, tuvimos nuestro momento de dominación arrinconando al equipo de Azconzábal, pero no tuvimos la fortaleza mental para mantenerlo. 
 Además urge hablar de lo táctico: este 4-3-3 es más defensivo que el 4-2-3-1, por lo que es inadmisible que los futbolistas rivales efectúen envíos aéreos con tanta facilidad (como también la facilidad del receptor para anticipar en el área), sin que alguno de los tres volantes centrales se haya tirado a un costado para impedirlo o uno de los extremos lo haya seguidos hasta el final. Mientras que Tévez en la posición de falso nueve volvió a fallar: no es un centro-delantero para buscar el gol por arriba, pero para buscarlo por abajo se necesita fútbol asociado, y este equipo no tiene juego. 
 A decir verdad, llamó la atención el cambio en la disposición táctica, ya que el 4-2-3-1 venía de funcionar, pero en este deporte no es demasiado importante el esquema, sino como se utilice. Lo primero que se necesita para domar una idea es fortalecer la mente para convencerse de ello. Si Boca no levanta de visitante es porque le pesa no jugar en su cancha: no concreta, va empatando y tiene la pelota el rival, no aguanta el resultado, se disminuye a la par del contrincante (Zampedri le hizo un lío a los centrales como si hubieran estado marcando a Ibrahimovic), y mentalmente es superado en muchos lapsos. 

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