sábado, 1 de octubre de 2016

BOCA 2 (4) LANUS 2 (2): GENERAMOS LA SUERTE

 Como en muchas otras veces, el fútbol argentino se nutrió la última semana de hechos ocurridos fuera de la cancha. Hacemos referencia a el "tironeo" de Angelici para que Boca y Lanús tengan el mismo tiempo de descanso. El objetivo es claro: que no haya "ventajas" por el hecho de que Lanús juegue un día antes. Y la verdad es que es lamentable, y por muchas cosas: primero, porque Boca es el club más grande del país, y es bastante grande como para preocuparse de cosas tan chiquitas; segundo, porque la AFA se deja manipular y no pone orden; y tercero porque si pensamos que la ventaja está en descansar un día más o un día menos, estamos muy equivocados. La ventaja que tenía Lanús es que es un equipo que juega a un excelente fútbol, y en vez de preocuparse por quien descansa más Boca tiene que encauzarse en jugar mejor y superarlo dentro de la cancha. Acá hay una disyuntiva interesante, que en la Argentina debería empezar a cambiar: el rol dirigencial. Los dirigentes deben colaborar con la causa, darle las herramientas al cuerpo técnico para trabajar con el plantel, y nos referimos a lo que tiene que ver con logística, infraestructura, brindarle al DT los futbolistas que necesita, conservar un ideal futbolístico serio. Pero cuando la tarea del dirigente es hacer uso del poder para demostrar que es más fuerte que el otro, el clima se entristece innecesariamente, y lo único que genera es tensión, como el cruce que tuvieron Tévez y Acosta antes de comenzar el encuentro.
 Se puede decir que el primer tiempo justifica lo dicho en el primer párrafo: el equipo de Almirón fue superior, tal vez sin lucirse en el entramado de la posesión, pero ejerciendo un control del resultado a través de la presión. El granate no es sólo "tiki tiki" y fútbol champagne, sino que debe ser uno de los equipos que más se sacrifica a la hora de recuperar: todos presionan, todos corren, y de forma sincronizada: los centrales saben como achicar hacia delante, y los extremos son los primeros en dar una mano. Así se neutralizaron todas las intenciones de un borroso Boca, absorbido por el acoplamiento rival.
 Los argumentos con los que se puede evidenciar haber igualado dos veces el resultado son simples: cuando no se hace fácil jugar, se urge la aparición de alguien que pueda fraccionar la regla, y si hay alguien indicado para eso es Carlos Tévez. Pero hay que volver a reiterar algo del último encuentro: está bien que para el 2-2 hubo varias apariciones de lo mejor de Boca, es decir, Peruzzi y Pavón por la derecha, Pablo Pérez recuperando en el medio, y Tévez definiendo; pero si no fuera por el taco de Benedetto, una intervención quirúrgica de elite, puede que la jugada no haya terminado en nada, y como definitivamente terminó pasando, no habría ninguna combinación similar de Boca hasta finalizar los 90 minutos. La conclusión es la siguiente: como diría un golfista, "mientras mas entreno, mas suerte tengo". No importa cuanto descansemos, si te hacen dos goles de pelota parada es porque el rival ensayó bien durante la semana y también estuviste distraído. Hay que enfocarse en mejorar, entrenar y perfeccionar eso bueno que tenemos, y que es bastante, como se vio en el segundo gol. Por favor, desde Angelici hasta el jugador más humilde de este costoso plantel, no volvamos a caer en pequeñeses.
 Y con la frase anteriormente dicha también podemos hacer referencia a los penales: sin duda que son suerte, pero nadie le puede quitar el mérito a Sara, que es un gran atajador de penales desde su estadía en Rafaela, y que cada vez tiene más suerte.

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