miércoles, 5 de octubre de 2016

TIGRE 1 BOCA 1: JUGAR BIEN NO ES SOLO LLEGAR AL AREA

 Por haber disputado entre semana el compromiso correspondiente a la Copa Argentina, Guillermo optó por hacer descansar a algunos futbolistas. Si eso era necesario es una pregunta capciosa, ya que Boca no juega todas las semanas miércoles y domingo ni está participando de la Copa Sudamericana, pero hay un plantel con mucho material y administrar los recursos no es ninguna barbaridad. Pero la pregunta que nos hacemos a la hora de esa administración de nombres propios es si a la hora de implementar un sistema como inamovible, y lo mismo con una forma de jugar, el plantel está conformado como para jugar siempre de la misma manera, hasta cambiando algunas piezas. Sebastián Peréz no es lo mismo que Cubas, pero puede ocupar su lugar sin que la esencia grupal se vea alterada, pero cuando hablamos de Zuqui como extremo derecho y Centurión o Bentancur por el centro, cabe hacer referencia a que hay reemplazos que no deberían serlo, que hubo malas elecciones, y esto incluye al entrenador. Boca no pagó por Zuqui para que juegue en la posición de Pavón, porque no tiene la velocidad ni la gambeta, porque un 4-4-2 o 4-3-3 con el ex Godoy Cruz como volante por la derecha (como volante, no una especie de extremo) hubiera sido lo más razonable.
 Pero Guardiola una vez dijo que mientras más volantes tenga tu equipo, puede que juegues mejor, ya que son los futbolistas que mejor interpretan el juego, ya que deben barajar la mayoría de sus facetas y circunstancias. Y ese no es un punto de vista erróneo, porque con Bentancur. Zuqui y los dos volantes centrales hubo mucho despliegue en el medio, lo que nos atribuyó un predominio territorial que hizo a Tigre un repertorio totalmente tributario para con sus dos extremos, sin elaborar, lo que patentó la habilidad de Janson, pero evidenció la irregularidad para ser un equipo con jugadores de muy buen pie. Además, Boca hizo bien algo lógico para jugar al fútbol: los que piensan, por adentro; los que son mas atolondrados, por afuera: a pura convicción, Silva y Pavón obraron estragos por la izquierda, yendo como locomotoras pero también entendiendo lo que pedía la jugada para rematar o dar el pase atrás. Es por eso que lo de Tigre al comienzo fue un aprovechamiento de un error ajeno, y luego no justificó la victoria, haciendo merecer el empate.
 Algo a tener en cuenta es Bentancur: a veces se siembra cierta duda sobre cuál es su posición, si es un volante mixto, si es un volante central, si es enganche. La respuesta es que es un organizador, un mediocampista moderno. Porque marca y juega, pero su característica principal es la visión: por ese motivo puede jugar de armador, porque tiene inteligencia para desarmar al rival con un pase entre líneas.
 De todas formas, el empate le queda bien al partido: Guillermo quiere un equipo directo, sin tanta pausa, pero a veces el apuro (el fútbol argentino en sí suele ser apurado) quema las expectativas. Benedetto tuvo dos chances, pero pecó de eficacia; a Pavón a veces le falta un poco de sutileza para ser un buen definidor; y Centurión estuvo muy cerca, bastante mas cerca que sus compañeros. Jugar bien no es solo llegar al área y rematar, sino que también es hacerlo de buena manera. Si jugar bien es entender el juego, dar bien los pases, defender correctamente, también lo es no ponerse nerviosos cuando se definen los partidos. Aunque la fogosidad táctica de Guillermo se vio derrumbada al meter otro nueve (a mi entender, no conviene marear a los futbolistas con el sistema y luego cambiarlo de urgencia; lo mejor sería mantener la identidad colocando a cada uno donde más cómodo se sienta), al darse cuenta que con cuatro volantes faltaba un poco de chispa y que alguien haga esos goles errados, pero a pesar de tener otro hombre en el área, el fútbol sigue sin caer, mientras que los centros y la acumulación de jugadores llueven como en tiempos torrenciales: lo que hacía falta era que caigan algunas ideas, eso en cuento a la forma; pero para meter la bocha dentro del arco nadie supo concurrir como lo hizo Insaurralde.

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