sábado, 15 de octubre de 2016

LOS NOMBRES O LA FORMA

 Ante Perú se vio una selección desequilibrada, descompensada e inconexa. El debate gira al rededor de si es fructífero el hecho de juntar nombres, si sirve de algo tener en el mismo equipo a Dybala, Aguero, Di María e Higuaín.
 Para empezar, cualquier equipo daría lo que fuese por tener esos nombres. Ahora bien, no alcanza con ubicarlos dentro del campo, sino que hay que hacerlos jugar. Mucho se ha hablado con respecto a Bauza: que no es el técnico que se fue a buscar y resigna su estilo por respetar los nombres, que no encaja con las características de los jugadores, que todavía no supo darle una identidad al equipo. De acuerdo a esto, Buaza ya tiene una base de jugadores por lo hecho en los ciclos de Sabella y Martino, y deberá hacer los ajustes necesarios para consolidar la formación con la que sueña levantar la copa en 2018. Pero ese andar muchas veces suele ser muy esquivo por lo que significan los intentos para conseguir el ideal futbolístico: uno de esos intentos estuvo en Lima colocando tres delanteros de área y un extremo que, por características, es el indicado para hacer la banda por la izquierda, pero que también falló en esa función (no rindió desbordando por la izquierda ni tampoco dando una mano en defensa por ese sector; como lo fue con Villalva en San Lorenzo, para el Patón es fundamental un explosivo ida y vuelta por las bandas).
 La responsabilidad es de todos, pero porqué vamos a negarle a Bauza la valentía de colocar cuatro futbolistas de carácter netamente ofensivo con el deseo de explayar un buen juego, independientemente de cómo consiguió sus logros en sus clubes. No olvidemos que el Brasil del 70 salió campeón con cuatro número diez en el equipo. Era otro equipo y otra época, es cierto. Pero nadie dijo que en los tiempos de hoy no se puede jugar con Dybala. Aguero, Di María e Higuaín en el mismo 11. Si no se puede jugar con esos nombres de excelencia, ¿con quienes sí?.
 Antes de cualquier implementación, hay un punto clave: que haya solo una idea y no 11. Si Argentina juega mal no es porque haya tres delanteros o dos (ante Paraguay fue un equipo en principio más equilibrado con ida y vuelta por las bandas a través de Gaitán y Di María, y buena entrega del balón con Banega al lado de Mascherano), sino porque todavía no nos pusimos de acuerdo a dónde queremos ir. Y hay ejemplos de ello: uno muy claro es Di María; parece perdido, como jugando a su propio juego, sin levantar la cabeza, cayendo siempre en la misma trampa. Otro ejemplo fue con Banega ante Paraguay: el ex Boca es un volante que puede distribuir y generar juego, pero el equipo estaba partido, no tenía socios a quienes darle la redonda.
 Con los nombres solos no alcanza; se necesita de una forma que los haga funcionar. Pero hay algo que nos hace pensar que sí es un tema de nombres: siempre un equipo sufre cambios al tener otro DT, pero la gran mayoría de esta camada de futbolistas vienen jugando juntos hace mucho tiempo, por lo que deberían conocerse perfectamente y estar bien acoplados a la camiseta albiceleste. Un penal puede errarlo cualquiera (no vamos a pedir la cabeza de Aguero por eso) pero no puede ser que luego de tantos minutos juntos no se pueda armar una jugada combinada con más de tres pases seguidos o que el mencionado Di María corra siempre para delante como en los partidos de barrio.
 Al igual que en los ciclos anteriores, es menester darle tiempo al entrenador, pero es momento de que los jugadores también lo ayuden a culminar con la confusión y aclararle las dudas. Con Messi seguro sea más sencillo.

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